Buscando la verdad
En el camino de transferirle a los jóvenes la verdad,
encontramos muchos escollos que interrumpen el fluir de
la palabra, consiguiendo que esta no llegue con la
rapidez que deseamos, entre los que podemos citar LA
BEBIDA ALCOHÓLICA , por mencionar solo uno de ellos.
Sabemos que nuestros jóvenes están afectados por cosas
mayores que la bebida alcohólica, las drogas por
ejemplo; pero quiero referirme a lo primero por tratarse
de algo muy común incluso en el seno de familias con una
vida organizada. La ingestión de rones y cervezas
aparecen en el hombre, mayormente cuando este es joven,
con el mal fundado pretexto de que un traguito te pone
alegre. Pasado solo unos años, ya no es el traguito sino
tragos, porque el alcohol crea adición y si bien el
primero dio alegría, los últimos dan una ilusión
desenfrenada hacia algo que normalmente no es nuestro
fin, ni a lo que dirigimos nuestra atención en estado
sobrio. Crea además perdida de la memoria, limitándonos
de reflejos necesarios para actuar con certeza. Lo
triste es que aceptamos todo esto por ganar una sola:
actuar sin temores, que se traduce a actuar sin
vergüenza.
En el transcurso de mi vida he visto hombres que no se
pasan de dos tragos y se desenvuelven cabalmente en sus
actos; pero haciendo un cuadro estadístico no
representan ni un uno por ciento. Por otra parte mas del
noventa y nueve por ciento de los consumidores se pasan
de tres y cuatro tragos y terminan embriagados llegando
a una dependencia total del licor. La bebida es un
elemento común en las actividades negativas. Se hace
diabólicamente presente en múltiples problemas de la
vida cotidiana como: accidentes automovilísticos,
violencia domestica, actividades delictivas como robo y
pandillismo, desobediencia a los padres, preferencia por
los amigos y no por los deberes de la casa.
En muchas ocasiones la bebida se viste de ángel de luz y
viene a reemplazar problemas de soledad, poca
perspectiva hacia el futuro y la situación del hambre y
la miseria. Las personas de extrema soledad, abandonadas
por su pareja, escogen el camino equivocado que el
maligno les ofrece como panacea a todos sus males. El
estado temporal de alegría mezclado con olvido que el
alcohol genera, resuelve momentáneamente la terrible
situación que el individuo esta atravesando. Otras veces
este le produce, en vez de alegría, una tristeza
combinada con melancolía que también le parece al sujeto
estar resolviendo la situación y la soporta estoicamente
sumido en recuerdos que un día fueron sublimes y
terminaron después en amargura; pero que ahora bajo este
estado de embriaguez, lo mira desde la óptica de la
resignación y no del resentimiento y la venganza cual
era su propósito antes de beber. Solo que como el vulgar
borracho que le repostaba a aquella dama tan fea que lo
criticaba por estar borracho- "esto mañana se me quita;
pero a ti..."- También al melancólico se le quitara la
embriaguez al siguiente día y necesitara de otra dosis
de alcohol, cada vez mayor, para sumirse al estado que
lo lleva al marasmo; pero lo aparta de la realidad que
huye.
Muchos padres beben en presencia de sus jóvenes hijos y
algunos llegan a brindarles, luego estos creyéndose que
se trata de cosas propias de hombre, terminan integrando
la larga fila de bebedores, finalmente somos los padres
los responsables de la futura conducta de los hijos. El
hambre y la miseria son dos elementos aliados al enemigo
de Dios para abrirle paso al hombre a caer en ese abismo
que es el alcoholismo. En un reciente viaje a Cuba, pude
ver como su población de jóvenes, mujeres y viejos,
producto de la desesperación del hambre y la miseria,
son devorados por el falso consolador del alcohol. Tras
de andar todo un día en busca de alimentos para su
familia y no encontrar, terminan rendidos en la noche
embriagados para olvidar y ver en que para el nuevo
amanecer.
Creer que el alcohol resuelve o alivia algunos de los
problemas de los que nos acontecen diariamente, es una
aberración. Es como pensar que un hoyo puede taparse con
un trozo de hielo, cuando este se derrite tendremos
nuevamente el hoyo. Algunos creyentes que todavía beben
sus tragos, justifican esta debilidad acudiendo a
pasajes bíblicos y aluden por ejemplo cuando Jesús
convirtió el agua en vino u otros pasajes donde el lo
bebió. También existen predicadores que quieren
justificar esto diciendo que solo era jugo de uva y que
no contenía alcohol.
Pienso que si ridícula es la primera posición, no menos
es la segunda. Aquel vino, lo mas seguro, es que
contenía alcohol, como también lo tenían aquellos otros
que el bebió anteriormente cuando le invitaban. Yo
explico esto muy fácil sin tener que tapar el sol con un
dedo. Recordemos que Jesucristo vino a la Tierra como
humano y aunque nunca peco, actúo como tal y todo lo que
hizo fue concebido antes que viniera, por tanto todo lo
hizo correctamente. Pero si vamos a
Mateo 26:29,
Marcos 14:25
Lucas 22:18 el dijo: "No
beberé mas de este fruto de la vid" Y si vamos a Juan
15:26 dijo: "Pero cuando venga el consolador, a quien yo
os enviare del Padre, el espíritu de verdad, el cual
procede del Padre, el dará testimonio acerca de mi".
La situación es clara, antes de la muerte de Jesús en la
cruz, el Espíritu Santo no habitaba en el hombre; pero
una vez consumada la muerte y resurrección de Jesús ya
el Espíritu Santo mora en aquel que es hijo de Dios y
por tanto no debemos llenar nuestro cuerpo, que es su
casa, con cosas que le desagraden. Como vemos la bebida
es una aberración y no una solución. La verdadera
solución a todos nuestros problemas es Jesucristo.
Cuando usted lo acepta como su señor, en el se dejan
todos los problemas. Seamos ejemplos para nuestros
jóvenes guiándolos por el camino verdadero, porque el
que el mundo ofrece, ese no es mas que perdición.
© Copyright Antonio
J. Fernández