¿Debe la iglesia cristiana enseñar el diezmo? - Capítulo 13

Escrito por Dr. Russell Earl Kelly. Publicado en Estudios Bíblicos

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Malaquías

Ministros que roban a Dios

Introducción

Si usted ya ha leído los dos capítulos anteriores sobre 2 Crónicas 31 y Nehemías, estará mucho mejor preparado para el estudio sobre Malaquías. Este capítulo dará evidencia de la Palabra de Dios de que los textos sobre el diezmo en Malaquías 3:8-10 han sido incorrectamente interpretados y aplicados por la mayoría de las iglesias cristianas. Este capítulo demostrará que los que son culpables de robar a Dios en Malaquías 3:8 son los sacerdotes ministradores y no el pueblo. En consecuencia, los malditos en Malaquías 3:9 son los sacerdotes que son maldecidos por quebrantar el Antiguo Testamento. Cuando se compara con Números 18:21-24 y Nehemías 10:37b, la interpretación usual de "traed todos los diezmos al alfolí" ha sido convertida en una terrible mentira que, por respeto a la verdad de Dios y para el bien de la iglesia de Cristo, debe detenerse inmediatamente.

Aunque el libro de Malaquías sólo tiene cuatro (4) cortos capítulos, muchos no lo han leído nunca completamente de una sola vez. Para beneficio de la claridad, ruego a usted que lea cuidadosamente y con oración todos los cuatro capítulos después de leer este párrafo. Mientras lee, hágase estas preguntas: "¿A quién está hablando Dios en esta sección? ¿Cuándo comenzó Dios a hablar a este grupo de personas? ¿Ha cambiado el grupo de personas a las cuales Dios se dirigió? Si es así, ¿qué evidencia hay de que Él ha cambiado de hablar a un grupo para dirigirse a otro?" - Por favor, deténgase y lea Malaquías ahora.

Este autor cree que Malaquías debería ser dividido en sólo tres secciones: La primera sección, 1:1 al 1:5, es la introducción. Dios quería que todo Israel, todo Jacob, escuchara este mensaje porque todos estaban involucrados, directa o indirectamente, en las causas y las consecuencias del mensaje. La segunda sección, 1:6 a 1:14, es la queja principal de Dios contra los sacerdotes arrogantes y deshonestos. Esta sección es crucial para entender el resto del libro porque proporciona la base fundamental para todos los otros problemas en el libro. La tercera sección, 2:1 a 4:6, es el mensaje específico de Dios para los sacerdotes. Aunque el resto de Israel está afectado indirectamente por las acciones de los sacerdotes, Dios no cambia su mensaje después de que comienza en 2:1. Este capítulo intentará revelar de modo convincente las razones para este procedimiento. Si es correcto, entonces esta interpretación es devastadora para la lógica usual presentada a favor del diezmo en la mayoría de las iglesias cristianas. Es especialmente importante descubrir el verdadero significado de Malaquías 3:8-10.

Mal. 1:1 Carga de la palabra de Dios para Israel por medio de Malaquías.

La primera parte de Malaquías se dirige directamente a "Israel" (1:1), a "Judá en Israel" (2:11), y a los "sacerdotes" de Israel (1:6; 2:1). Desde Éxodo hasta el Calvario, el diezmo fue ordenado a la nación especial de Dios, Israel, y SÓLO a la Israel (Lev. 27:34; Núm. 18:23-24; Deut. 12:5-6, 11; Heb. 7:5). Ni siquiera a los diezmos de los prosélitos (no israelitas convertidos) se les permitía entrar al templo.

¡IMPORTANTE! EN 1:6, DIOS COMIENZA A HABLAR ESPECIALMENTE A LOS SACERDOTES, LOS MINISTROS, NO AL PUEBLO. ¡SIGA EL RASTRO DE LA PALABRA "VOSOTROS" PARA DETERMINAR SI DIOS DEJA DE HABLAR ESPECÍFICAMENTE A LOS SACERDOTES, Y CUÁNDO!

Pecados de los sacerdotes, 1:6-16.

Mal. 1:6 El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, puies, soy yo el padre, ¿dónde está mi honra? y si soy señor, ¿dónde está mi temor?, dice Jehová de los ejércitos a vosotros, OH SACERDOTES, que menospreciáis mi nombre. Y decís: ¿En qué hemos menospreciado tu nombre?

Mal. 1:7 En que ofrecéis sobre mi altar pan inmundo. Y dijísteis: ¿En qué te hemos deshonrado? En que pensáis que la mesa de Jehová es despreciable.

Mal. 1:8 Y cuando ofrecéis el animal ciego para el sacrificio, ¿no es malo? Preséntalo, pues, a tu príncipe; ¿acaso se agradará de ti, o le serás acepto?, dice Jehová de los ejércitos.

Mal. 1:9 Ahora, pues, orad por el favor de Dios, para que tenga piedad de nosotros. Pero, ¿cómo podéis agradarle, si hacéis estas cosas?, dice Jehová de los ejércitos.

Mal. 1:10 ¿Quién también hay de vosotros que cierre las puertas o alumbre mi altar de balde? Yo no tengo complacencia en vosotros, dice Jehová de los ejércitos, ni de vuestra mano aceptaré ofrenda.

Mal. 1:12 Y vosotros lo habéis profanado cuando decís: Inmunda es la mesa de Jehová, y cuando decís que su alimento es despreciable.

Mal. 1:13 Habéis además dicho: ¡Oh, qué fastidio es esto!, y me despreciáis, dice Jehová de los ejércitos; y trajisteis lo hurtado, o cojo, o enfermo, y presentasteis ofrenda. ¿Aceptaré yo eso de vuestra mano?, dice Jehová.

Mal. 1:14 MALDITO el que engaña, el que, teniendo machos en su rebaño, promete, y sacrifica a Jehová lo dañado. Porque yo soy Gran Rey, dice Jehová de los ejércitos, y mi nombre es temible entre las naciones.

(1:6) Según 1:6 y 2:1, Malaquías se dirige de lo más específicamente a los ministros deshonestos, es decir, ¡a sacerdotes del Antiguo Testamento! Estos dos versículos, 1:6 y 2:1, son las CLAVES para entender el libro entero de Malaquías. En realidad, estos dos versículos dicen lo OPUESTO de lo que a la mayoría de nosotros nos han dicho toda la vida. Al estudiar el resto de Malaquías, no olvide el contexto de estos dos versículos. Dios reprende específicamente a sus ministros, los sacerdotes, no al pueblo. El primer "vosotros" en Malaquías 1:6 se refiere a los sacerdotes. Ellos son culpables de deshonrar a Dios y de despreciar su nombre.

(1:7-8) Dios reprende a los ministros por darle lo que nadie más quiere. Al hacerlo, los ministros son culpables de despreciar "la mesa de Jehová". Nótese que Dios no dice que ellos no "tenían" la ofrenda adecuada para presentársela a Él. No hay ninguna razón para concluir que los ministros se veían obligados a dar alimento contaminado porque no tenían nada más que dar.

(1:9) Dios sólo critica a los SACERDOTES (no al pueblo) por traer OFRENDAS inaceptables. Dios dice que ni siquiera su gobernante aceptaría estas ofrendas de animales cojos o enfermos para su mesa. Esto es porque el gobernante sabía que estos ministros tenían abundancia de animales buenos y saludables para sacrificar de las ofrendas de los primogénitos y de su parte de los animales diezmados. ¿Por qué es cierto esto? Porque Nehemías había ordenado al pueblo traer estas ofrendas, y era tal la abundancia que se habían necesitado almacenes (véase Neh. 10:35-38; 12:44, 47; 13:4, 5, 12, 13).

(1:10) En Malaquías, Dios está extremadamente airado contra los sacerdotes. Les dice que le gustaría que cesaran todo culto hipócrita. No se agradaba de los sacerdotes, y no estaba dispuesto a aceptar de ellos ninguna ofrenda que no significase nada.
(1:12) Los sacerdotes son culpables de profanar el nombre de Dios. Sus repugnantes sacrificios revelaban su completo y pecaminoso desprecio a Dios.

(1:13) Este texto es muy interesante. KJV dice "lo descuartizado"; NIV, "lesionado"; NAS, NKJV y TLB prefieren "robado" o "hurtado"; y RSV dice "tomado por la fuerza". Si era robado, entonces esto significa que, de alguna manera, los sacerdotes habían tomado "más" que su parte legal. Puesto que las primicias, los primogénitos, y las ofrendas iban a dar directamente a sus manos, los sacerdotes no podrían haber robado estos artículos (Neh. 10:35-37b). Sin embargo, los sacerdotes habían tomado la porción de los levitas del diezmo en el alfolí (Neh. 13:10-11).

(1:14) ¡Los que sólo leen la maldición de Malaquías 3:9 no se dan cuenta de que la palabra maldición se había usado anteriormente cuatro (4) veces en Malaquías para maldecir a los sacerdotes! Ds muy evidente que esta primera maldición de Malaquías 1:14 se dirige a los sacerdotes, los ministros, del Antiguo Testamento. El sacerdote "TIENE" animales aceptables para el sacrificio, recibidos de los diezmos y las ofrendas. ¡Dios no los excusaba porque el pueblo no había entregado sus diezmos adecuadamente! Aunque los sacerdotes no tenían que diezmar, se esperaba que PROMETIERAN HACER ofrendas voluntarias de los diezmos y las ofrendas que recibían. ¡Su pecado consistía en prometer darle a Dios lo mejor y luego darle lo peor!

Castigo de los sacerdotes, 2:1 a 4:6.

Mal. 2:1 Ahora, pues, OH SACERDOTES, para vosotros es este mandamiento.

Mal. 2:2 Si no oyéreis, y si no decidís de corazón dar gloria a mi nombre, ha dicho Jehová de los ejércitos, enviaré MALDICIÓN sobre vosotros, y MALDECIRÉ vuestras bendiciones; y aun las he MALDECIDO, porque no os habéis decidido de corazón.

Mal. 2:3 He aquí, yo os dañaré la sementera [sacerdotal], y os echaré al rostro el ESTIÉRCOL, el ESTIÉRCOL de vuestros animales sacrificados, y seréis arrojados juntamente con él.

(2:1) A causa de esta vital relación con el resto de Malaquías, ¡este versículo se convierte en la clave más importante para su significado! Por segunda vez, ¡Dios claramente deja bien claro que se dirige específicamente a los sacerdotes! Puesto que no hay ningún texto correspondiente en ninguna otra parte del libro de Malaquías en el sentido de que Dios haya cambiado su auditorio primario, entonces la conclusión es que Dios no cambió este auditorio durante el resto del libro. El capítulo dos continúa la condenación de los SACERDOTES. Después de describir algunos de sus pecados desde 1:6 hasta 1:14, Dios ahora describe su castigo.

(2:2) ¿Cuántos predicadores pasan por alto este texto cuando predican sobre la maldición de 3:9? ¿Podría ser porque esta segunda, tercera, y cuarta ocurrencia de MALDICIÓN en Malaquías (como la primera) se dirigen nuevamente a los ministros mismos? Nada podría ser más claro que este texto.

(2:3) "¡Dios arrojará estiércol, desperdicios, menudo, excremento a sus rostros sacerdotales!" Este versículo muestra el alcance de la ira de Dios contra los sacerdotes. Dios definidamente no siente pena por ellos porque no tengan diezmos y ofrendas de primogénitos para sacrificar.

Los sacerdotes han roto su pacto especial con Leví, 24:10.

Mal. 2:4 Y sabréis que yo OS envié este mandamiento, para que fuese mi PACTO CON LEVÍ, ha dicho Jehová de los ejércitos.

Mal. 2:5 Mi PACTO con él fue de vida y de paz, las cuales cosas yo le di para que me temiera; y tuvo temor de mí, y delante de mi nombre estuvo humillado.

Mal. 2:6 La ley de verdad estuvo en su boca, e iniquidad no fue hallada en sus labios; en paz y en justicia anduvo ]el sacerdote levita] conmigo, y a muchos hizo apartar de la iniquidad.

Mal. 2:7 Porque los labios del SACERDOTE han de guardar la sabiduría, y de su boca el pueblo buscará la ley; porque MENSAJERO es de Jehová de los ejércitos.

Mal. 2:8 Mas vosotros [sacerdotes] os habéis apartado del camino; habéis hecho tropezar a muchos en la ley; habéis corrompido el PACTO [sacerdotal] de Leví, dice Jehová de los ejércitos.

Mal. 2:9 Por tanto, yo también os he hecho viles y bajos ante todo el pueblo, así como vosotros no habéis guardado mis caminos, y en la ley hacéis acepción de personas.

Mal. 2:10 ¿No tenemos todos un mismo padre? ¿No nos ha creado un mismo Dios? ¿Por qué, pues, nos portamos deslealmente el uno contra el otro, profanando el PACTO de nuestros padres?

(2:4-7) ¡No debemos olvidar estos versículos cuando leamos el capítulo 3, versículo 7, que es el contexto inmediato de los textos que hablan del diezmo de 3:8-10!). Si bien es cierto que el pacto entero de Dios con todo Israel INCLUÍA su pacto específico con los sacerdotes de la tribu de Leví, ¡EL ÚNICO PACTO ESPECÍFICO que se menciona en el libro de Malaquías es el pacto de Dios con los SACERDOTES! Estos versículos sobre el pacto de Dios con Leví nos recuerda que, cuando la nación de Israel pecó, Dios hizo responsables en primer grado a los sacerdotes por no llevar vidas justas delante de los israelitas y por no enseñar correctamente la palabra de Dios, como lo habían hecho cuando la nación era joven.

(2:8) El SACERDOTE debía ser el MENSAJERO de Dios para su pueblo. En hebreo, el nombre de MALAQUÍAS significa MI MENSAJERO. La palabra (Strong´s 4397) ocurre más de 200 veces en el Antiguo Testamento y muy a menudo se ha traducido como "ángel".

(2:9) Los SACERDOTES merecen y atraen el desprecio de Dios en este versículo. Han decidido entre ellos qué partes de la ley observarán y enseñarán. (¿Suena conocida esta parcialidad?).

(2:10) Nótese que el pronombre cambia de "vosotros" a "nosotros". El Señor ha cesado de hablar temporalmente en el versículo 9 y ahora habla Malaquías. Puesto que el nombre de Malaquías significa mi mensajero, es muy probable que él mismo sea sacerdote. Esto significa que el "nosotros" indica "nosotros los sacerdotes".

Sin embargo, si Malaquías (como profeta) está hablando en nombre de todo Israel, entonces "nosotros" significa la nación entera. Es razonable pensar que este texto pertenece bien a 2:1-9 o bien a 2:11-12. Sin embargo, puesto que hasta ahora la palabra pacto se ha usado en 2:5 y 2:8 para referirse limitadamente al pacto de Dios específicamente con los sacerdotes, entonces no hay ninguna razón interna para creer que Malaquías ha cambiado bruscamente al pacto general con todo Israel.

En 2:10,el mensaje de Malaquías a los sacerdotes es: "Puesto que nosotros (los sacerdotes y el resto de Judá) tenemos un solo Padre y un solo Creador, por lo tanto, cuando nosotros (los sacerdotes) pecamos al violar nuestro pacto especial con Leví, actuamos traidoramente con todos en la nación porque nuestro pacto es parte del pacto de ellos". Esto nos trae a los pecados de Judá.

Judá e Israel han profanado el nombre de Dios, 2:11-12.

Mal. 2:11 Prevaricó Judá, y en Israel y en Jerusalén se ha cometido abominación; porque Judá ha profanado el santuario de Jehová que él [Judá] amó, y se casó con hija de dios extraño.

Mal. 2:12 Jehová cortará de las tiendas de Jacob al hombre que hiciere esto, al que vela y al que responde, y al que ofrece ofrenda a Jehová de los ejércitos.

(2:11) Sobre 2:11 o 2:12, la mayoría de los comentaristas dice que Dios había cambiado de hablar sólo a los sacerdotes a hablar a todo Judá. Las razones que se dan para el cambio incluyen la mención de Judá y la condena por parte de Dios del divorcio que todo Judá había cometido. Véase Esdras 9-10 y Nehemías 13.

Puesto que ninguna de estas conclusiones, ni la mía, es infalible, decidí discrepar y presentar mis razones. Primera, los versículos 11 y 12 están en "tercera persona", es decir, Dios todavía está hablando A los sacerdotes, pero está hablando ACERCA de Judá y todo Israel. Los pecados que los sacerdotes han cometido también han sido cometidos por el resto de la nación. Dios responsabiliza a los sacerdotes, los líderes espirituales, por el bienestar espiritual de la nación entera. Esto se ve claro en los versículos 4-9. En Esdras 10, los sacerdotes son purificados antes de que lo sea el resto de la nación. Segunda, aunque es evidente que Dios cambio su auditorio de la nación a los sacerdotes en 1:6 y 2:1, no hay una correspondiente declaración que incluya a "vosotros", como "Y ahora, oh Judá, esto es para vosotros", para indicar que su audiencia ha vuelto a ser la original.

(2:12) A menos que los sacerdotes y el resto de Judá abandonen a sus esposas paganas y regresen a sus esposas israelitas, debían ser "cortados", se les debía rehusar el acceso al ritual del culto en el templo, y debían ser considerados como no israelitas.

Dios continúa hablando a los sacerdotes.

Mal. 2:13 Y esta otra vez haréis cubrir el altar de Jehová de lágrimas, de llanto, y de clamor; así que no miraré más a la ofrenda, para aceptarla con gusto de vuestra mano.

Mal. 2:14 Mas diréis: ¿Por qué? Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto.

Mal. 2:15 ¿No hizo él uno [marido y mujer] [¿estuvo el espíritu en esta unión?], habiendo en él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? Porque buscaba una descendencia para Dios. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud. [Nota: Aquí hay dificultades en la traducción].

Mal. 2:16 Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales.

(2:13) La segunda persona, "vosotros", se reanuda con Dios hablando directamente a los sacerdotes. Primero, desde los versículos 10-12, los sacerdotes eran culpables de traición al distinguirse por divorciarse de sus esposas y no reprender el pecado. Ahora "nuevamente", "segundo", en 2:13 Dios reprende la hipocresía de los sacerdotes de continuar ofreciendo sacrificios mientras vivían en abierta rebeldía.

Este texto tiene una fuerte relevancia para los sacerdotes porque ellos eran los únicos que literalmente lloraban sobre el altar. El pueblo de Judá e Israel no tenía acceso directo al altar y no podían literalmente "cubrir el altar de Jehová con lágrimas". Según Nehemías, a Dios le desagradaban mucho más los sacerdotes que el resto del pueblo por sus matrimonios con los paganos (Neh. 13:23-30).

(2:14-16) Diez defiende a las esposas israelitas.

El juicio de Dios contra el sacerdocio.

Mal. 2:17 Habéis hecho cansar a Jehová con vuestras palabras. Y decís: ¿En qué le hemos cansado? En que decís: Cualquiera que hace mal agrada a Jehová, y en los tales se complace; o si no, ¿dónde está el Dios de justicia?

Mal. 3:1 He aquí, yo envío mi MENSAJERO [heb. Malaquías], el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos.

Mal. 3:2 ¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿o quién podrá estar en pie cuando él se manifieste? Porque él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores.

Mal. 3:3 Y se sentará para afinar y limpiar la plata; porque LIMPIARÁ A LOS HIJOS DE LEVÍ, Y LOS AFINARÁ como a oro y como a plata, y traerán a Jehová ofrenda en justicia.

Mal. 3:4 Y será grata a Jehová la ofrenda de Judá y d Jerusalén, como en los días pasados, y como en los días antiguos.

(2:17) Este texto, junto con el 2:13, debería ser suficiente evidencia de que Dios nunca ha dejado de hablar directamente a los sacerdotes, y todavía no está hablando a la gente en general. Este texto es meramente una repetición de las burlas que los sacerdotes han estado lanzando a Dios durante todos los primeros dos capítulos. La respuesta de Dios a la pregunta final: "¿Dónde está el Dios de justicia?", está dirigida a los SACERDOTES en los versículos siguientes.

(3:1) El juicio de purificación de Dios comenzará en su casa, su templo, contra los sacerdotes que tienen la responsabilidad principal de enseñar la verdad. Los predicadores que enseñan el diezmo han usado estos textos correcta y proféticamente muchas veces para enseñar acerca de Juan Bautista o Jesucristo. Sin embargo, aunque tales aplicaciones son correctas a causa del principio de mayores cumplimientos múltiples, NO son el centro principal del contexto.

Usando el principio de cumplimientos múltiples (griego: apotelesmático), estos textos tienen por lo menos tres posibles cumplimientos. El primer cumplimiento es obvio para los que están familiarizados con el Nuevo Testamento. Jesús mismo citó estos textos para referirse a Juan Bautista, que preparó el camino para su ministerio y su actividad de purificación en el templo (Mal. 4:5; Mat. 3:3; 11:10-11; Mar. 1:2.3; Luc. 1:76; 3:4; 7:26-28; Juan 1:6-7, 23; Isa. 40:3-5).

Un segundo cumplimiento es el Señor mismo, porque el pronombre en los textos se refiere a Dios viniendo en ira y fuego. Es el Mesías, no Juan Bautista, quien apareció como fuego purificador para limpiar y corregir el sacerdocio levítico en su primera venida. Además, la gran esperanza mesiánica de Israel anticipa al Mesías que establecerá un culto puro en el templo a su venida en gloria al final de los tiempos.

Acuérdate de ellos, Dios mío, contra los que contaminan el sacerdocio, y el pacto del sacerdocio y de los levitas [por medio de sus matrimonios con paganos]. Los limpié, pues, de todo extranjero, y puse a los sacerdotes y levitas por sus grupos, a cada uno en su servicio. Acuérdate de mí, Dios mío, para bien" (Neh.13:29-31).

Sin importar cuán ciertos sean los dos cumplimientos mencionados anteriormente, el CONTEXTO histórico inmediato apunta bien a un sacerdote literal llamado Malaquías, Esdras el sacerdote, o el gobernador mismo, que usa "Malaquías" como seudónimo. Muchas profecías mesiánicas (si no todas) tienen un cumplimiento histórico contextual mesiánico para la gente que vivía cuando se pronunció la profecía.

Si Malaquías es una persona real (compárese con Hageo 1:3), todavía es vocero de Dios y gobernador. Fueron un sacerdote (Esdras) y el gobernador (Nehemías) quienes tuvieron el celo literal para limpiar literalmente el sacerdocio contaminado y restaurar los sacerdotes a su pacto (Esdras 9-10; Neh. 13:8-13; 29-31). No debemos pasar por alto el contexto histórico del libro de Malaquías en Nehemías.

En los primeros versículos del capítulo 3, Dios continúa dirigiéndose a los sacerdotes en un discurso que comenzó en 1:6 y continuó en 2:1. En 2:17, cuando los sacerdotes preguntan burlonamente: "¿Dónde está el Dios de justicia?", Dios responde diciendo que su justicia comenzaría en el templo (con ellos) (3:1). ¡Son los "hijos de Leví" (no el pueblo) quienes deben ser limpiados (3:3)!

(3:4) Es sólo después de que Dios haya "purificado a los hijos de Leví, y les haya purgado como oro o plata, cuando pueden presentar al Señor una ofrenda en justicia"; sólo entonces "será la ofrenda de Judá y de Jerusalén agradable al Señor".

Más pecados de los sacerdotes.

Mal. 3:5 Y vendré a vosotros para JUICIO; y seré pronto testigo contra los HECHICEROS y ADÚLTEROS, contra los que JURAN MENTIRA, y los que DEFRAUDAN en su salario al JORNALERO, a la VIUDA y al HUÉRFANO, y los que hacen injusticia al EXTRANJERO, no teniendo temor de mí, dice Jehová de los ejércitos.

Para que se entiendan correctamente, los textos sobre el diezmo en 3:8-10 deben estar conectados con su contexto. Por lo tanto, para los fines de entender el diezmo en Malaquías, ha sido necesaria toda la anterior discusión para clarificar el contexto del capítulo 3, especialmente los versículos 5-7. Nuevamente, desde 1:6 hasa 4:6, el contexto se dirige principalmente a los sacerdotes, no a la nación entera. El "vosotros" de este versículo es una continuación del "vosotros" desde 2:17; 3:1, 2, que son los "sacerdotes".

Se acepta generalmente que Malaquías y Nehemías vivieron en el mismo lugar en el mismo período histórico; ambos ministerios terminaron aproximadamente en el 400 a. C. Sin embargo, es imposible establecer una fecha para Malaquías más allá de toda controversia. Los eruditos estiman varias fechas, a menudo basándose en sus presuposiciones. Por ejemplo, ¿el robo de los diezmos y las ofrendas ocurrió mientras Nehemías estaba ausente de Jerusalén, o, extrañadamente, después de que se recibió un excedente? ¿Son los ladrones ciudadanos ordinarios de Judá, o sacerdotes que habían guardado algunos de los diezmos fuera del alfolí o no habían dado a los levitas su porción de los diezmos, según Nehemías 13:10-11?

POR FAVOR, SIGA LA DISCUSIÓN CUIDADOSAMENTE. En Nehemías, capítulos 10-13, el pueblo había sido presionado por Nehemías para que trajera primicias, primogénitos, ofrendas, diezmos y el siclo del templo. Dieron tanto que fue necesario construir almacenes.

Por las siguientes razones, este autor cree que los que merecen ser juzgados en el capítulo 3, versículo 5, son nuevamente los sacerdotes levitas, no la nación en general.

Primera, se puede argumentar igualmente que Malaquías podría haber ocurrido inmediatamente después de Nehemías 10-12 (posiblemente durante Nehemías 13:1-11) y que es una descripción de los pecados de los sacerdotes al guardar el diezmo, no dar a Dios lo mejor, y no proveer alimento para sus ayudantes levitas y los otros necesitados enmerados en el versículo 5. Esto explica Nehemías 13:10: "Encontré asimismo que las porciones [los diezmos] para los levitas no les habían sido dadas [por los sacerdotes], y que los levitas y cantores que hacían el servicio habían huido cada uno a su heredad".

Segunda, algunos de los que enseñan el diezmo insisten en que Malaquías estaba describiendo la condición en Judá antes, o mucho después, de que Nehemías hiciera cumplir el diezmo en los capítulos 10-13. ¡Esta suposición convierte a los sacerdotes en VÍCTIMAS en vez de ladrones! Pero convertir a los sacerdotes en víctimas es contrario al flujo del libro entero de Malaquías. Por ejemplo, no hay ninguna indicación de que los sacerdotes son inocentes porque no tienen ofrendas aceptables para traer a Dios. ¡Justamente sucede lo contrario! Dios dijo que ellos habían retenido las ofrendas aceptables (1:14).

Tercera, no hay ninguna razón para creer que Nehemías sólo exigiría que este diezmo obligatorio ocurriera una sola vez en el año. Conociendo a Nehemías, tenemos que concluir que él continuó la práctica todos los años de allí en adelante.

Cuarta, los sacerdotes eran culpables de hechicería. Como dirigentes religiosos responsables, habían dado el ejemplo equivocado. Habían dicho que "la mesa de Jehová es despreciable" (1:7, 12; 2:8). Los sacerdotes eran culpables de adulterio porque habían intercambiado esposas hebreas por esposas paganas, y habían sido disciplinados especialmente por Esdras y Nehemías (Esdras 10; Neh. 13:28-30). Además, habían sido culpables de "jurar falsamente" (1:13-14).

Quinta, una omisión en la lista del versículo 5 puede proporcionar una buena razón para concluir que este texto se dirige sólo a los sacerdotes levitas. En la ley, los levitas son a menudo los primeros en la lista de Dios de personas que merecen el diezmo porque no habían recibido herencia de tierras, servían a Dios a cambio del sacerdocio de los primogénitos, que había sido abolido, y se suponía que se identificaban con los más pobres de Israel.

Las ordenanzas del diezmo tanto en Deuteronomio 14:27-29 como en 26:12-13 listan a los "LEVITAS, los extranjeros, los huérfanos, y las viudas" como recipientes elegibles de los diezmos. Esta misma lista es también la que se menciona cuando el diezmo era atraído a las festividades (Deut. 16:11, 14). Sin embargo, muchos textos mencionan a los huérfanos, las viudas y los extranjeros y omiten a los levitas. (Véase Deut. 10:18; 24:14, 19-21; Sal. 94:6; 146:9; Jer. 7:6; 22.3, 7; Zac. 7:10).

Si Malaquías 3:5 se refiere a que la nación entera pecaba al oprimir a los necesitados dedjamdo de traer diezmos, entonces, ¿POR QUÉ NO están incluidos los sacerdotes en la lista de los que necesitan los diezmos? ¡La lógica indica que los sacerdotes tienen que ser NUEVAMENTE los OPRESORES más bien que los OPRIMIDOS!

Sexta, ¡hasta ahora, en Malaquías, los sacerdotes (no el pueblo) han recibido terribles condenas de parte de Dios! Han sido hallados culpables de una amplia gama de pecados, incluyendo una maldición por robo (1:6, 14). "Maldito sea el engañador que en su manada tenga un macho, y prometa, y sacrifique a Jehová una cosa corrupta". Nehemías 13:11 debe referirse primordialmente a los sacerdotes que ministraban en el templo como los culpables de robar el diezmo a los levitas (sólo las porciones de los levitas): "Entonces reprendí a los oficiales, y dije: ¿Por qué está la casa de Dios abandonada?" - por los levitas hambrientos en el versículo 10.

Mal. 3:6 Porque yo Jehová no cambio; por eso, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos.

Mal. 3:7 Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis ordenanzas, y no las guardasteis. Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros, ha dicho el Señor de los ejércitos 
(3:6) Este texto se ha interpretado a menudo en el sentido de que Dios no cambia y siempre demandará un diezmo del diez por ciento exacto, ya sea que su pueblo sea el Israel nacional bajo el antiguo pacto, la iglesia cristiana bajo el nuevo pacto, o los creyentes más pobres y necesitados.

Sin embargo, el contexto indica algo bien diferente. Puesto que Dios es justo y no castigará al justo junto con el culpable, entonces juzgará los pecados de los sacerdotes (3:1-4), y ya lo ha hecho en gran medida (2:1-17) maldiciéndoles cuatro veces. Dios no cambia en relación con el juicio (2:17 a 3:4). Ha puesto la responsabilidad final por los necesitados en manos de los sacerdotes (3:5) - y Dios no cambiará ni liberará de sus responsabilidades a los sacerdotes culpables.

En consecuencia, en este contexto, "Dios no cambia" significa que ¡Dios nunca cambia acerca de juzgar el pecado! Dios cumple las promesas de su pacto tanto en lo relativo a las bendiciones como en lo relativo a las maldiciones.

(3:7) ¡Es absolutamente deshonesto pasar por alto el contexto de los versículos 1-7 y comenzar a enseñar el diezmo desde el versículo 8! Nuevamente, pregunto: "¿Está Dios hablando todavía a los sacerdotes, o a cambiado y ahora se dirige a la nación entera en este versículo?" Aunque no encontramos una pista en la frase "desde los días de vuestros padres ...", podemos concluir honestamente que Dios está hablando a los israelitas y no a la iglesia.

La segunda frase: "... de mis ORDENANZAS, y no las guardasteis", proporciona una pista sobre a quién está hablando Dios. ¿Ha leído usted alguna vez las palabras exactas de la ordenanza que establece el diezmo? Esta ordenanza es Números 18, el capítulo que sirve de base para el diezmo. "Estatuto" y "ordenanza" ocurren cinco veces en ese capítulo (vv. 8, 11, 19, 23).

La totalidad de la ley mosaica, o el pacto antiguo, consistía de mandamientos, ordenanzas/estatutos y juicios. "Ordenanzas" eran los "estatutos" del servicio de culto ceremonial, que detallaban cada aspecto del servicio que llevaban a cabo los sacerdotes en el santuario. Nótese que Dios NO dice: "Vosotros os habéis apartado de mis 'mandamientos' y 'juicios'". Compárese con Nehemías 10:29.

¡Ya sea que Dios esté hablando sólo a los sacerdotes, o a la nación entera de Israel, debería ser claro como el agua que los versículos 8-10 deben entenderse y explicarse en el contexto de las ordenanzas o estatutos de la ley mosaica, comenzando en el versículo 7! Las ordenanzas son las leyes de culto ceremonial para los sacerdotes en el pacto antiguo. ¡El diezmo es una de estas 'ordenanzas' y no es un 'mandamiento' moral!

Mal. 3:7 ... Pero dijisteis: ¿En qué hemos de volvernos?

Mal. 3:8 ¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te HEMOS robado? En vuestros diezmos y ofrendas.

¡NOTA! ¡Si usted COMIENZA su lectura en este capítulo (o este libro) en este versículo, está perjudicando su propio conocimiento de la palabra de Dios, está siendo deshonesto con el contexto de la palabra de Dios, y probablemente no entenderá el significado de Malaquías 3:8-10! Ruego a usted que por favor se detenga ahora, retroceda, y por lo menos lea el artículo entero hasta este punto (preferiblemente 2 Crónicas 31 y Nehemías también).

SIN EMBARGO, si usted rehúsa retroceder y leer mi discusión anterior sobre Malaquías hasta este punto, entonces todavía necesitará conocer el contexto de Malaquías, las ciudades levitas, y el programa de trabajo de los sacerdotes y levitas en el templo de Jerusalén. ¿Por qué? Porque estos tres temas proporcionan el contexto esencial para las prácticas del diezmo en la palabra de Dios. La parte principal de ese contexto inmediato es el libro de Nehemías. Si uno es completamente honesto con la palabra de Dios, pero no está familiarizado con el libro de Nehemías, entonces esto cambiará seriamente lo que usted probablemente pensó que la Biblia enseña sobre el diezmo. Nehemías discute el diezmo mucho más que Malaquías y nos da el posible contexto exacto del 3:8-10. ¡Abróchense los cinturones de seguridad! Para algunos, la siguiente discusión será una carrera desenfrenada.

A menudo, he instado al lector a considerar una pregunta muy importante desde el 1:6 en adelante: "¿A quién está hablando Dios?" Nuevamente: "¿Quiénes son los 'vosotros' y los 'nosotros' de Malaquías 3:8?" Aunque hay una aplicación secundaria a la gente en general, Dios todavía está hablando específicamente a los sacerdotes. El versículo 7 termina en que los sacerdotes, desde el 2:17 hasta el 3:6, le preguntan a Dios: "¿En qué hemos de volvernos?" En contexto, están preguntando: "¿Qué tenemos que hacer nosotros los sacerdotes para volver a guardar tus 'ordenanzas' del culto ceremonial?"

¡El versículo 8 no comienza en un vacío! Comienza en que Dios responde a la pregunta que hacen los sacerdotes en el 3:7. La honestidad para con la palabra de Dios demanda que no comencemos un estudio bíblico en el versículo 8. ¡Dios les dice a los SACERDOTES que ELLOS le han robado en los diezmos y las ofrendas!

Usted preguntará: "¿Dónde dice la Biblia que Dios está hablando sólo a los sacerdotes?" Yo respondo: (1) Puesto que ES CLARO que Dios comenzó a hablar a los sacerdotes en el 1:6, (2) enfáticamente continuó hablando a los sacerdotes en el 2:1, (3) debe todavía continuar hablándoles a ellos sobre sus altares en 2:13, (4) es claro que todavía les está hablando desde 2:17 hasta el 3:4, ENTONCES (5) ¡Dios todavía está dirigiéndose específicamente a los sacerdotes en el 3:8! Pregunto: "¿Cuándo DEJÓ Dios de hablar a los sacerdotes? La carga de la prueba debe recaer sobre los que dicen que Dios cambió súbitamente de auditorio, de los sacerdotes a la gente.

¿Quién le ha robado a Dios hasta ahora en el contexto de Malaquías 3:8?

Primero, los estudiantes bíblicos simplemente no pueden pasar por alto a Malaquías 1:13-14, que se dirige claramente a los sacerdotes del 1:6. La NAS dice: "... habéis traído lo que fue robado y lo que es cojo o enfermo; ¡así traéis la ofrenda! ... Pero maldito el estafador que tiene un macho en su rebaño y lo promete, pero sacrifica al Señor un animal con defecto ...". Nuevamente, donde la KJV dice "desgarrado", la NAS dice "robado", la NKJV dice "lo robado", la RSV dice "tomado con violencia", y la TLB dice "robado". ¡Dios dice que los sacerdotes habían "robado" o bien más que la décima parte del diezmo, más que su porción de las ofrendas, o ambos! Malaquías también señala que los sacerdotes habían robado a Dios al no darle lo mejor que habían prometido.

Segundo, cuando comparamos a Nehemías 10:37, 38 más 12:44, 47 con 13:4, 5, 10,11, es claro que el sumo sacerdote había robado la porción para los levitas del diezmo, porque todo lo demás estaba a la mano para ser reemplazado. ¡Innegablemente, los sacerdotes habían robado el diezmo a los levitas! "Encontré asimismo que las porciones para los levitas no les habían sido dadas, y que los levitas y cantores que hacían el servicio habían huido cada uno a su heredad" (Neh. 13:10).

Los que objetan dicen: "¡No, no no! ¡Todo eso es un error! ¡Los sacerdotes son completamente inocentes! ¡El pueblo es culpable de no traer diezmos para los sacerdotes! ¡El pueblo es culpable de robar a Dios!"

Yo contesto esta objeción preguntando: "¿Dónde encuentra usted esto entre Malaquías 1:6 y 3:7?" Durante todo el libro de Malaquías, LOS SACERDOTES HAN SIDO LOS VILLANOS, la parte culpable, los ladrones - y ahora, de repente, ustedes dicen que ellos son la parte maltratada. ¡Cuán inconsistente se puede ser! Dios ya ha MALDECIDO a los sacerdotes CUATRO VECES por robarle y por no traer lo que ya poseían. Los sacerdotes no son las pobres víctimas inocentes que tantos predicadores quieren que creamos. Los sacerdotes son los "ladrones" y los "estafadores" que ya tienen los diezmos y ofrendas (desde Nehemías 10:38; 12:44, 47), no le están dando a Dios lo mejor y no están compartiendo con los levitas en Nehemías 13:10 y los necesitados en Malaquías 3:5.

La frase "diezmos y ofrendas" significa "diezmos" MÁS "ofrendas". Y no significa (como muchos enseñan) que todo el mundo debe dar diezmos primero y que las ofrendas sólo se pueden dar después de que se han dado los diezmos. ¡Eso es una mentira! En realidad, los diezmos nunca se les exigieron a todos (especialmente a los pobres) y los diezmos legítimos sólo podían proceder de dentro de la nación de Israel (véase el capítulo uno). Sólo los granjeros y criadores de animales podían diezmar de las ganancias producidas por Dios. Todos los demás sólo daban ofrendas de buena voluntad de lo que habían producido.

Mal. 3:9 "Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado".

"¡Por fin", dirá el que enseña el diezmo, "usted tiene que admitir que AHORA, en este versículo, Dios está hablando a la NACIÓN ENTERA y no a los sacerdotes!"

Yo contesto: "¿Cuál es el contexto? Hasta este momento, el pronombre vosotros se ha referido casi exclusivamente a los sacerdotes, que reciben las maldiciones que Dios ha pronunciado contra ellos a causa de su culpabilidad. ¿Se justifica que AHORA concluyamos que el pronombre vosotros de repente se refiere al pueblo, y que el pueblo ha agraviado a los sacerdotes?" Las cuatro primeras maldiciones habían sido pronunciadas contra los sacerdotes deshonestos (1:14 y 2:2). Estos ministros eran culpables de robar a Dios y recibieron la reprensión más larga y más áspera en Malaquías (1:6 a 2:9). Habían deshonrado a Dios y menospreciado su nombre (1:6). Le habían robado al no ofrecerle lo mejor (1:7-8). Su culto no era aceptable (1:8). Dios deseaba que uno de ellos cesara en su culto hipócrita y cerrara con llave las puertas del templo (1:10). Estaba cansado de su deshonestidad (1:13-14) y les maldijo por ser engañadores y estafadores (1:14). Hasta sus hijos serían afectados por su pecado y reprendidos (2:3). Dios hasta prometió arrojarles estiércol a sus rostros durante sus festividades religiosas (2:3).

"Pero", objeta el que enseña el diezmo, "el versículo 9 dice claramente 'la nación toda'".

Yo contesto: "Lea el versículo más cuidadosamente. Por alguna razón, muchos eruditos traductores del hebreo piensan que el versículo 9 debería decir: "la nación toda DE VOSOTROS". Aunque "de vosotros" no aparece en ña King James Version, sí aparece en las más literales NAS y RSV (y también la muy popular NIV). El propósito de añadir "de vosotros" no está claro, ¡ a menos que esta adición distinga entre la nación entera "de vosotros los sacerdotes" y el resto de la nación! Un posible precedente contextual bíblico se ve en el robo de los diezmos a los levitas que ministraban por parte de Eliasib en Nehemías 13:7-10, que tuvo que involucrar a otros sacerdotes. Nuevamente, sin embargo, el punto principal hasta ahora ha sido que (por lo menos hasta ahora) Dios había estado maldiciendo a los sacerdotes en vez de expresar pena por ellos.

Si Malaquías 3:9 continúa la maldición del 2:2, entonces es una adición a ella. "Enviaré maldición sobre vosotros [los sacerdotes], y maldeciré vuestras bendiciones; y aun las he maldecido, porque no os habéis decidido de corazón". Hasta las ofrendas de los sacerdotes fueron maldecidas. "Y esta otra vez haréis cubrir el altar de Jehová de lágrimas, de llanto, y de clamor; así que no miraré más a la ofrenda, para aceptarla con gusto de vuestra mano" (2:13).

Los sacerdotes ciertamente necesitaban una seria limpieza: "Y se sentará para afinar y limpiar la plata; porque limpiará a los hijos de Leví, los afinará como a oro y como a plata, y traerán a Jehová ofrenda en justicia" (3:3). ¿Por qué habría Dios de cambiar tan de repente de maldecir a los sacerdotes a ayudarles en algunos versículos más adelante (como dicen algunos)?

¿Exactamente qué es la "maldición" de Malaquías 3:9? Deuteronomio 27:26 dice: "Maldito el que no confirmare las palabras de esta ley para hacerlas. Y dirá todo el pueblo: Amén" (citado en Gálatas 3:10). Esta maldición era la maldición del pacto antiguo. Repito, ¡la maldición de Malaquías 3:9 era la maldición del pacto antiguo! La nación había prometido a Dios que obedecería completamente todas y cada una de las partes de la ley entera, o de lo contrario quedaría bajo maldición. El auditorio de Malaquías, en Nehemías 10:28-29, renovó sus votos del pacto antiguo y, nuevamente, pidió a Dios que le pusiera bajo maldición si dejaba de cumplir con cada una de las partes de la ley.

El nuevo pacto nos enseña que Jesucristo vino como el segundo Adán (Rom. 5:17-19) y como Israel personificado (Mat. 2:15), para vivir la vida perfecta sin pecado y obedecer cada una de las partes de la ley (Heb. 10:9). Por fe, su perfecta obediencia se acredita al creyente (Rom. 3:24-26; 2 Cor. 5:21). En consecuencia, los cristianos no están, y no pueden estar, bajo ninguna maldición bien del pacto antiguo o el nuevo pacto porque los cristianos tienen la perfecta vida sin pecado de Cristo en lugar de su obediencia a Dios. Como apunta tan bien mi buen amigo Jonathan Kithcart: "¿Por qué moriría Cristo para redimirnos de la maldición de la ley, y luego daría la vuelta y nos pondría otra vez bajo esa misma maldición? ¡Eso es una locura, hombre!" (55).

¡Amigos, es un PECADO terrible que los predicadores cristianos saquen la maldición de Malaquías 3:9 fuera de su histórico contexto del pacto antiguo y la usen como mazo, o como hierro candente, para amenazar a los miembros de iglesia por no traer sus diezmos! Sólo los israelitas pueden ser maldecidos por semejante pecado porque ellos fueron los únicos que le pidieron a Dios que les maldijera si dejaban de guardar su ley perfectamente. Dios nunca entró en ningún pacto de esta clase con la iglesia.

En Gálatas 3, el apóstol Pablo discute la "maldición de la ley". Después de citar a Deuteronomio 27:26 en el versículo 10, el versículo 12 dice que la ley no se basaba en la fe. De la misma manera, el diezmo no se basa en la fe. ¡Como elegidos de Dios, los cristianos del nuevo pacto no están bajo maldición por NINGUNA razón! ¿Cómo podemos estarlo? Ya somos conquistadores y nuestras vidas ya están escondidas con Cristo en Dios (Rom. 8:37; Col. 3:1-4). La Escritura es clara sobre esto (véase también Rom. 8:1, 33; Heb. 10:14; Efe. 1:7). ¡Crea en la palabra de Dios para la iglesia! ¡Crea que "Cristo nos ha redimido de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo aquel que es colgado en un madero" (Gál. 3:13)! ¡Libérese de las mentiras de los que quieren asustarlo con una maldición abolida!

En relación con los versículos 8-10, el muy estimado J. Vernon McGee escribió: "Por gracia, Dios quiere que usted dé en la medida en que pueda dar. Para algunas personas, eso sería menos que el diezmo. Y yo soy de la opinión que muchos miembros de esta sociedad acaudalada deberían estar dando más a Dios" (p. 84). "Quiero recordarles nuevamente que nosotros no estamos bajo el sistema del diezmo en la actualidad. Hay muchos creyentes humildes con muy pocos ingresos para los cuales dar el diezmo sería demasiado" (p. 85). "En la actualidad, no existe tal cosa como 'dar para el alfolí'. Ésa no es la manera en que damos porque lo que Israel daba era en forma de productos" (p. 86) (56).

Un comentario final sobre la maldición de Malaquías 3:9. Sólo hay tres textos en los cuales el mismo Jesús mencionó el diezmo. Y, créanlo o no, en realidad Jesús maldijo (pronunció ayes) a los DIEZMADORES porque el resto de sus vidas era hipocresía. ¡Esto prueba que no hay tal cosa como bendiciones automáticas para los diezmadores! Véanse Mateo 23:23 y Lucas 11:42; 18:12.

Mal. 3:10 Traed todos los diezmos al alfolí y haya ALIMENTO en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.

¿Qué significa "traed todos los diezmos al alfolí"? Durante más de cuarenta años, he tenido la impresión de que hay algo erróneo en la interpretación de este versículo, pero no había podido "poner el dedo en la llaga". Aunque, a primera vista, el predicador superficial, el estudiante, o el laico crean que este versículo se explica por sí solo, la verdad es que está muy lejos de hacerlo. Uno tiene que entender el contexto bíblico inspirado tanto de Malaquías como de Nehemías para entender a Malaquías 3:10.

La verdad es que, fuera de este solo versículo, Dios JAMÁS mandó a nadie que trajera TODOS los diezmos al alfolí de Jerusalén. Es necesario decir esto nuevamente. "Fuera de este solo versículo, Dios JAMÁS mandó a nadie que trajera TODOS los diezmos al alfolí de Jerusalén". ¡De hecho, sucede lo contrario! Considere cuidadosamente las siguientes instrucciones de la palabra de Dios.

En realidad, el pacto antiguo exigía tres diezmos diferentes, y sólo se mandaba que se llevara al alfolí una pequeña parte. En consecuencia, con relación a Malaquías 3:10, hay algo gravemente erróneo en la explicación de los que enseñan el diezmo.

EL PRIMER DIEZMO, para los sirvientes levitas de los sacerdotes, NO debía ser llevado al alfolí del templo. "Y he aquí yo he dado a los hijos de Leví TODOS LOS DIEZMOS en Israel por heredad, por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio del tabernáculo de reunión" (Núm. 18:21). "Y [los levitas] estaban en las ciudades de los sacerdotes, para dar con fidelidad a sus hermanos sus porciones conforme a sus grupos, así al mayor como al menor" (2 Crón. 31:15). "Del mismo modo para los hijos de Aarón, sacerdotes, que estaban en los suburbios de sus ciudades, por todas las ciudades, los varones nombrados tenían cargo de dar sus porciones a todos los varones de entre los sacerdotes, y a todo el linaje de los levitas" (2 Crón. 31:19). "Y [traerán] el DIEZMO de nuestra tierra para los levitas; y que los levitas recibirían los DIEZMOS EN TODAS LAS CIUDADES [NKJV: comunidades agrícolas; NAS y RSV: aldeas rurales] (Neh. 10:27b).

Dios mandó que Israel trajera TODO el primer diezmo para los levitas (no para los sacerdotes) donde ellos vivían en sus ciudades levitas - y Jerusalén no era una ciudad llevita (véase Josué 21:9-19). Los levitas NO vivían permanentemente cerca del templo en Jerusalén. Todos los cuatro textos anteriores dejan absolutamente claro que los levitas recibían el diezmo ENTERO, TODO el diezmo, en sus ciudades - y no los sacerdotes en el templo. Después de que los levitas recibían el diezmo, tanto los sacerdotes como los levitas consumían la mayor parte de él fuera de Jerusalén.

¿Qué HACÍAN la mayor parte del tiempo estos levitas que recibían el diezmo? Mientras estaban en el templo, los levitas eran ayudantes de los sacerdotes, guardias, cantores, y constructores y artesanos de todas clases. Los que estaban fuera del templo era criadores de animales (Núm. 35:2), maestros, políticos y jueces, y evidentemente afinaban sus habilidades como artesanos y supervisores de artesanos. En 1 Crónicas 23:2-4 encontramos que, del total de 38,000, 24,000 eran constructores y artesanos, y 6,000 eran jueces civiles y supervisores. ¡Éstos, sí, éstos, recibían la TOTALIDAD del diezmo! ¡Ninguno ministraba como sacerdote! ¡Sorprendente en verdad!

Además, los hechos sobre las ciudades levitas y el programa de trabajo de 1 semana de cada 24 (24 turnos) en el templo significaba que el 95% del diezmo permanecía donde permanecía el 95% de los sacerdotes y levitas. Por lo tanto, Números 18:21; 2 Crónicas 31:15-19; y Nehemías 10:37-38 señalan claramente que es imposible que Malaquías 3:10 se refiera a la TOTALIDAD del diezmo, incluyendo el que pertenecía a los levitas.

El SEGUNDO DIEZMO, el diezmo de las fiestas, NO debía ser traído para ser guardado en el alfolí del templo. Deuteronomio 12:17-18 "Ni comerás en tus poblaciones el diezmo ... sino que delante de Jehová tu Dios lo COMERÁS, EN EL LUGAR que Jehová tu Dios hubiere escogido, tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, y el levita que habita en tus poblaciones; te alegrarás ...". Usted puede leer acerca de este diezmo en Deuteronomio 12, versículos 6-19 y en Deuteronomio 14, especialmente el versículo 23. Este diezmo de la festividad era traído al lugar", es decir, "Jerusalén", a una de tres celebraciones religiosas nacionales que eran compartidas por TODOS. Puesto que el diezmo era siempre en alimento, era consumido por todos en las calles mientras Israel celebraba. Por lo tanto, el segundo diezmo tampoco era llevado a los almacenes del templo.

El TERCER diezmo, el diezmo de los pobres, TAMPOCO era llevado al templo de Jerusalén. Deuteronomio 14:28-29 "Al fin de cada tres años sacarás todo el DIEZMO de tus productos de aquel año, y lo guardarás EN TUS CIUDADES. Y vendrá el levita, que no tiene parte ni heredad contigo, y el extranjero, el huérfano y la viuda que hubiere en tus poblaciones, y comerán y serán saciados; para que Jehová tu Dios te bendiga en toda obra que tus manos hicieren". Usted también puede leer sobre este diezmo en Deuteronomio 26:12-13. Este diezmo se pagaba cada tercer año y Dios mandaba específicamente que debía guardarse en las "las ciudades" de los diezmadores, para ser usados por los levitas y todos los otros necesitados. En consecuencia, el tercer diezmo ni siquiera era llevado a Jerusalén, mucho menos al alfolí.

¿Confundido? ¿Cuántas veces ha oído usted a los predicadores señalar estos tres textos mientras predica sobre Malaquías 3:10? Malaquías 3:10 no es tan evidente por sí mismo ahora, ¿verdad? Claramente, "TODO" el diezmo NUNCA era traído al "ALMACÉN". Por lo tanto, puesto que esto no sucedía nunca, entonces, ¿cómo puede la iglesia usarlo como su principal ejemplo de "diezmar para el alfolí"????

Ahora hagamos que todo este enredo tenga algún sentido. El verdadero significado de Malaquías 3:10 queda revelado por lo que Dios mandó realmente que fuese traído al alfolí de Jerusalén. En relación con los diezmos en alimento, descubriremos que el alfolí de Jerusalén era sólo el lugar en que se guardaba el alimento usado para alimentar a los sacerdotes y levitas que se turnaban entrando y saliendo del templo cada semana para sus ministerios semanales.

Si usted realmente quiere saber exactamente lo que Malaquías 3:10 quiere decir cuando dice "traed todos los diezmos al alfolí", lea y estudie cuidadosamente los siguientes tres juegos de textos, Números 18:9-32; Nehemías 10:35-38; 12:44, 47; y 2 Crónicas 31:15-19.

Primero, Nehemías 10:35 (que amplía Números 18:12-13) manda al "pueblo" que traiga las "primicias" de la cosecha "a la CASA de Jehová cada año".

Segundo, Nehemías 10:36 (que amplía Números 18:15-18) manda que el "pueblo" traiga los "primogénitos" de todos los animales limpios a "la CASA de nuestro Dios" "a los sacerdotes".

Tercero, Nehemías 10:37a manda al "pueblo" que traiga las "primicias" y lo mejor de la masa, los árboles frutales, el vino y el aceite nuevos a "las cámaras de la CASA de nuestro Dios" "a los sacerdotes". Cuarto, ¡NOTE EL CAMBIO! Nehemías 10:37b (que amplía Números 18:21-24) manda claramente al "pueblo" que traiga los diezmos, NO AL ALMACÉN, sino "a los levitas" en sus ciudades levitas, las tierras de pastoreo, las comunidades agrícolas, o aldeas rurales, donde vivían los levitas (y los sacerdotes) mientras no estaban de turno "sirviendo" como cantores o guardas en el templo. "Y [traed] el diezmo de nuestra tierra para los levitas, [para] que los levitas [reciban] las décimas de nuestras labores en todas las ciudades". ¡Este hecho revela una falla fatal en la interpretación usual de Malaquías 3:10! Puesto que la mayoría de los sacerdotes y levitas no permanecía en el templo, el "pueblo" normalmente NO traía los diezmos al templo.

Quinto, Nehemías 10:38 (que expande Números 18:26) manda que los "levitas (junto con los sacerdotes) traigan "el diezmo del diezmo", es decir, el "diezmo del diezmo" de las ciudades levitas) "a la CASA de nuestro Dios, a las cámaras del ALMACÉN", o casa del tesoro. "Y el sacerdote hijo de Aarón con los levitas, cuando los levitas recibiesen el diezmo; y que los levitas llevarían el DIEZMO DEL DIEZMO a la casa de nuestro Dios, a las cámaras de la casa del tesoro". ¡Nótese que al "pueblo" normalmente NO se le mandaba "traer" ninguna parte del diezmo directamente al templo porque los levitas y los sacerdotes era responsables de hacer eso!

10:35
Primicias de la tierra
Al depósito del templo
Para los sacerdotes


10:36
Primicias de los rebaños
Al depósito del templo
Para los sacerdotes


1037a
Lo mejor de masas, vino y aceite
Al depósito del templo
Para los sacerdotes


10:38
1/10 de todo el diezmo
Al depósito del templo
Para los sacerdotes


0:37b
TODO EL DIEZMO
A LAS CIUDADES LEVITAS
PARA LOS LEVITAS

Al comparar todos estos textos, es claro que al "pueblo" se le mandó traer el diezmo a las ciudades levitas (no al depósito del templo) y que a los levitas y sacerdotes se les mandó traer al templo la porción pequeña del diezmo para los sacerdotes. Por lo tanto, ¿cómo puede Malaquías estar dirigido a todo el pueblo?

En realidad, ni siquiera toda la porción de los sacerdotes era traída al templo. Nehemías 10:38 no dice "cuándo". Puesto que los sacerdotes y levitas sólo servían en el templo una semana de cada veinticuatro (1 de 24), las porciones del diezmo que iban para el alfolí eran realmente muy pequeñas.

Nehemías 12:44 y 47 añaden los detalles faltantes de "cuándo" se les proporcionaba alimento a aquellos sacerdotes y levitas que trabajaban una semana en el templo. "En aquel tiempo fueron puestos varones [levitas] sobre las cámaras de los tesoros, de las ofrendas, de las primicias y de los diezmos, para recoger en ellas, de los suburbios de las ciudades, las porciones legales para los sacerdotes y levitas; porque era grande el gozo de Judá con respecto a los sacerdotes y levitas que servían". Puesto que tanto los sacerdotes como los levitas sólo ministraban en el templo una semana de cada veinticuatro, los que no estaban ocupados como oficiales políticos y jueces vivían durante las otras 23 semanas (46+ por año) dispersos por el país, en sus tierras no heredadas, como granjeros, criadores de animales, o trabajando en sus muchos oficios necesarios para el mantenimiento del templo.

Nehemías 12:44 explica que era necesario traer alimento (de los diezmos) para los sacerdotes y levitas que estaban de turno ministrando. Debían llevar "sólo las porciones legales" al alfolí del templo. Cuando Nehemías 12:47 dice: "todo Israel en días de Zorobabel y en días de Nehemías daba alimentos a los cantores y a los porteros, cada cosa en su día", se refiere nuevamente sólo a la "porción" diaria que se llevaba de las ciudades levitas al alfolí para hacer provisión para los que ministraban (véase también 2 Crón. 31:16). Esta "porción" era del diezmo entero de los levitas y del décimo del diezmo de los sacerdotes. Sin embargo (y esto es importante), ¡el resto de los diezmos se guardaba en las ciudades levitas, donde vivía la mayoría de los sacerdotes y levitas! Nuevamente, no tiene ningún sentido poner ALIMENTO en un lugar mientras la GENTE vivía en otro lugar (véase 2 Crónicas 31:15-19).

¿Cómo comían los sacerdotes de un décimo del diezmo cuando los levitas comían del diezmo entero? Nuevamente, la respuesta se encuentra en Números 18 y Nehemías 10:35-38. Por lo menos una vez al año, cada familia traía primicias y primogénitos A LOS SACERDOTES - ¡pero no a los levitas! El sentido común indica que cada uno traía consigo su propia porción de alimento-diezmo de su ciudad de origen.

"Bueno", preguntará usted, "si la TOTALIDAD iba a parar a manos de los levitas en sus ciudades y no iba para el alfolí del templo en Jerusalén, entonces, ¿qué significa Malaquías 3:10?"

Puesto que Malaquías 3:6-7 ya nos ha recordado que Dios no cambia con respecto a su relación de pacto con Israel, entonces debemos concluir que Dios no cambió la ordenanza del diezmo que se encuentra en Números 18:21-24 mientras el pacto antiguo estuviese en vigor.

La única conclusión lógica que queda es consistente con la evidencia de que Dios todavía está hablando solamente con los sacerdotes desde el 1:6 y, especialmente, el 2:1: "Ahora, pues, oh sacerdotes, para vosotros es este mandamiento". Los sacerdotes habían ayudado a los levitas a recoger los diezmos según Nehemías 10:38 y después habían procedido a "traer el diezmo del diezmo a la casa de nuestro Dios, a las cámaras, a la casa del tesoro", no todos a la vez, sino sólo "cada día" o, "según era necesario", para aquellos a los que les tocaba ministrar o "servir".

¿Qué sucedía con los diezmos después de que habían sido "traídos" en Nehemías 12:47? Habían sido llevados del templo (robados) por el Sumo Sacerdote (¿y otros sacerdotes?) (Neh. 13:7-10) y tuvieron que ser reemplazados (Neh. 13:11-12) para que los levitas pudieran nuevamente ayudar a los sacerdotes (Neh. 13:11). Si Nehemías 13 es el contexto de Malaquías 3, ¡entonces los sacerdotes habían robado la porción de los diezmos que pertenecía a los levitas!

Ya sea que Nehemías 13 es el contexto o no, "traer el diezmo del diezmo al alfolí" se le ordenó, no al pueblo, sino a los levitas y sacerdotes de Nehemías 10:38. Por lo tanto, "traed todos los diezmos al alfolí" sólo está dirigido a los levitas y sacerdotes (o sacerdotes deshonestos) y sólo se refiere a las porciones diarias para los que servían en el templo. La vasta mayoría de los diezmos DEBÍA permanecer en las ciudades sacerdotales y levitas, donde permanecía la mayor parte de los sacerdotes y levitas.

Los cristianos que enseñan el diezmo no pueden aceptar esta conclusión. Aceptar este hecho sería reconocer que, excepto por aquel único turno que ministraba activamente, el 90% de la porción de los levitas, TODO el diezmo de las fiestas, y TODO el diezmo de los pobres debía permanecer fuera del alfolí. Aun peor para los maestros del diezmo sería reconocer que el grueso de estos diezmos permanecía en las ciudades levitas, donde la mayoría de los levitas y sacerdotes vivían permanentemente con sus familias.

Aunque el diezmo fuese correcto en el nuevo pacto (que no lo es), el verdadero significado de Malaquías 3:10 prohíbe que se use para ordenar a miembros de iglesia regulares traer TODOS sus diezmos al llamado "alfolí" de la iglesia. En consecuencia, PUESTO que Malaquías 3:10 no significa que Israel debía traer la TOTALIDAD del diezmo al alfolí, ENTONCES los predicadores no deben citarlo en el sentido de que los cristianos también deben traer la TOTALIDAD del diezmo a la iglesia.

LA IGLESIA NO ES EL ALFOLÍ (O DEPÓSITO)

Los cristianos que enseñan el diezmo hablan mucho del "alfolí" de la iglesia. Para justificar esto, juegan con el verbo griego thesaurizo, que se ha traducido como "almacenar", de 1 Corintios 16:2, para manipular el texto griego. La frase es literalmente "por sí mismo, poner, almacenando". El texto no llama a la iglesia un "alfolí" o almacén; meramente le dice al contribuyente lo que debe hacer con el regalo. Muchos comentaristas hasta dicen que significa "almacenar en casa", sin ninguna relación con un edificio de iglesia (que, dicho sea de paso, no existía cuando Pablo escribió 1 Corintios) o apoyo pastoral.

Usted no hallará a los que enseñan el diezmo usando 2 Corintios 12:14 como ejemplo del "alfolí" de la iglesia. Pero Pablo usó el mismo verbo griego, thesaurizo, cuando dijo que "los hijos no deben atesorar para los padres, sino los padres para los hijos". Por lo menos, por lo que concernía a Pablo, les dijo a los corintios que él, el obrero del evangelio, debía trabajar para proveer para las necesidades de los pobres de la iglesia. Repitió este pensamiento en Hechos 20:35.

El concepto cristiano de la iglesia como alfolí es lamentablemente antibíblico. En el contexto de Malaquías, el alfolí era principalmente responsabilidad de la autoridad política, el gobernador, para asegurarse de que se mantuviera. Los reyes controlaban la abundancia del templo. Las Escrituras registran siete veces que los reyes regalaron parte de la abundancia del alfolí del templo de Dios y de su propio alfolí real (1 Reyes 14:25-26; 15:18; 2 Reyes 12:18; 14:14; 16:8; 18:14-15; 20:13-19; 24:13). ¿Quiere usted que su gobierno pueda hacer esto?
Por las siguientes razones, una apropiada explicación del contexto de Malaquías no convierte su alfolí en "el alfolí de la iglesia":

Una: Por la discusión que antecede, EL alfolí de Jerusalén no contenía permanentemente la totalidad del diezmo. Puesto que la mayoría de los sacerdotes y levitas requerían el diezmo en las ciudades levitas donde vivían ellos y sus numerosas familias, la mayor parte de ese diezmo era guardado en esas ciudades. Según 2 Crónicas 31:15-19 y Nehemías 12:44 y 47, sólo las suficientes porciones diarias (o semanales para cada grupo) se traían de las ciudades levitas para alimentar a los que en ese momento ministraban en su turno. Esta era sólo una pequeña porción de la TOTALIDAD del diezmo de los levitas y del "diezmo del diezmo" de los sacerdotes (Neh. 10: 37-38).

Dos: Mientras los alfolíes del Antiguo Testamento se consideraban propiedad del estado religioso, la mayoría de las iglesias del nuevo pacto no lo son.

Tres: Mientras los alfolíes del Antiguo Testamento recibían ayuda política para recoger sus diezmos, la mayoría de las iglesias del nuevo pacto no la reciben.

Cuatro: Mientras los alfolíes del Antiguo Testamento guardaban diezmos en alimentos, las iglesias del nuevo pacto recogen dinero, que nunca estuvo incluido en la definición bíblica de diezmo.

Cinco: Mientras los diezmos de festividades y para los pobres en el Antiguo Testamento proveían alimento para los necesitados, la mayoría de las iglesias del nuevo pacto, que recogen todos sus llamados "diezmos", retienen la mayor parte de ellos para sí mismas y no se involucran fuertemente en obras de beneficencia social.

Seis: Mientras el alfolí del Antiguo Testamento proveía sostenimiento para su sacerdocio nacional, el nuevo pacto enseña un sacerdocio de todos los creyentes.

Siete: Mientras los alfolíes del Antiguo Testamento fomentaban los sacrificios sacerdotales de acuerdo con la ley, los líderes de las iglesias del nuevo pacto son posiciones nuevas bajo nuevos principios.

Ocho: Mientras la mayor parte del alfolí del Antiguo Testamento era para las porciones de los sacerdotes, consistentes de primicias, primogénitos, impuestos del templo, y ofrendas de voto, este patrón no es seguido por las iglesias del nuevo pacto.

Nueve: Mientras los diezmos del pacto antiguo era un fondo separado formado por ofrendas voluntarias para edificios y mantenimiento, muchas iglesias del nuevo pacto colocan todas sus necesidades en un programa total y eliminan correctamente el principio del diezmo del pacto antiguo.

Diez: Puesto que los judíos ortodoxos no manejan dinero ni recogen ofrendas en su sábado, es dudoso que los primeros cristianos judíos hayan cambiado esta tradición manejando dinero en una iglesia. Sin embargo, los cristianos recogen la mayor parte de su dinero en su día santo.

Once: Mientras que el templo del Antiguo Testamento, como los paganos, se convirtió en un alfolí bancario ilegítimo (tesorería), la iglesia del nuevo pacto no debe ser usada como un alfolí bancario comercial, o tesorería.

Mal. 3:10b "Para que haya alimento en mi casa".

Nuevamente, según la Palabra de Dios, los diezmos en Israel consistían de alimentos, ¡sólo alimentos! "Traed diezmos ... para que haya alimento" ¡significa exactamente lo que dice! Aunque el dinero existía, ¡Dios JAMÁS incluyó el dinero en su descripción primaria de los artículos que debían ser diezmados! Y sin embargo, ésta es la única definición bíblica que se da de "diezmo".

Mal. 3:10c "y probadme ahora ...".

"Pónganme a prueba" (NAS, NIV, RSV). El que enseña el diezmo afirma osadamente: "Éste es el único lugar en la palabra de Dios en que Él nos manda que lo sometamos a prueba" - ¡como si esta prueba para Israel bajo las condiciones del pacto antiguo probara de alguna manera que el diezmo es una doctrina del nuevo pacto! Si esto fuese tan importante, entonces, ¿por qué el Espíritu Santo no inspiró a ningún escritor del nuevo pacto para que lo repitiera claramente? Dios no necesita "poner a prueba" o "probar" a los creyentes del nuevo pacto con su obediencia a ninguna parte de la ley antigua de la cual les ha liberado. Los creyentes están muertos a la ley (Rom. 7:4). Cuando Pablo necesitó alimentos para los necesitados de Jerusalén, dijo: "No es que esté dándoles órdenes, sino que quiero probar la sinceridad del amor de ustedes en comparación con la dedicación de los demás" (2 Cor. 8:8, NVI). Ésa es la posición del nuevo pacto en cuanto a dar. Esta "prueba" (lo opuesto a la maldición del versículo 8) no es nada diferente de si Dios le dijera nuevamente a Israel que observara TODA la ley para ser bendecido. ¡La "prueba" era obedecer el pacto antiguo para ser bendecido!

¡Dios también puso a prueba el carácter justo de sus hijos en el Antiguo Testamento por la manera en que ellos trataban a los pobres! Le pregunto a usted: Si la iglesia del nuevo pacto responde positivamente al probar a Dios, ¿se usa el tesoro recolectado de la MISMA manera que Dios decretó para su uso en el pacto antiguo? ¿O conserva la mayor parte del dinero para pagar sus propios salarios? ¿O le dice la iglesia típica a la congregación que "pruebe a Dios" diezmando y LUEGO "reprende a Dios" al no tener misericordia de los pobres (Prov. 14:31)? ¿Queda la profesión de la iglesia de "conocer realmente a Dios" demostrada al "juzgar la causa del pobre" (Jer. 22:16)? ¿Están demasiadas iglesias, exactamente como Sodoma, llenas de abundancia, pero no ayudan a los pobres (Eze. 16:49)? Después de probar a Dios y recibir abundancia de tesoros, se esperaba que Israel tuviera cuidado de los pobres de Malaquías 3:5. ¿Está su iglesia a la altura de esta "prueba" (Zac. 7:9-10)?

Los cristianos no son "probados" por la obediencia a la ley mosaica. Al contrario. En Hechos 15:10, Pedro llama "tentar a Dios" tratar de poner a los gentiles bajo la ley. Las cartas llamaron a esta acción "subvertir el evangelio" en Hechos 15:24.

Mal. 3:10d "Abriré las ventanas de los cielos ..."

Mal. 3:11 Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos.

Mal. 3:12 Y todas las naciones os dirán bienaventurados; porque seréis tierra deseable, dice Jehová de los ejércitos.

"Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás a muchas naciones, y tú no pedirás prestado (Deut. 28:12).

Deuteronomio, capítulo 28, contiene las bendiciones y maldiciones del pacto antiguo a las que se refiere Malaquías 3. Estas bendiciones por diezmar son las mismas bendiciones y maldiciones del pacto que acababan de ser renovadas por el auditorio de Malaquías en Nehemías 10:29 y proporcionan el contexto para Malaquías. "Las ventanas de los cielos" se refiere a la lluvia (Gén. 7:9; 2 Reyes 7:2, 19). Véase también Levítico 26:2, 3 y Deuteronomio 26:12.

En una tierra atacada a menudo por la hambruna y la sequía, las mayores bendiciones procedían de las "ventanas de los cielos" en forma de lluvia. Israel era principalmente una nación cuya riqueza y cuyo éxito dependían de sus rebaños y de su producción agrícola. Dios prometió que no habría suficiente espacio de almacenaje para guardar el alimento de una cosecha abundante. La obediencia de los sacerdotes conduciría a bendiciones en toda la tierra.

Uno podría preguntarse: "Si Dios está hablando sólo a los sacerdotes que no podían poseer ni heredar tierra de modo permanente, entonces, ¿por qué les promete cosechas abundantes si traen el diezmo del diezmo al alfolí?"

En respuesta, si la tierra y los israelitas que trabajaban la tierra no eran bendecidos, entonces no podrían dar diezmos a los levitas, y los levitas no tendrían diezmos para traer a los sacerdotes. Todos se regocijaban o sufrían juntos. Del mismo modo que un presidente se dirige a los senadores refiriéndose a "vuestros estados, vuestros ciudadanos, vuestra industria, y vuestras granjas", así también Dios incluye al pueblo de los sacerdotes en sus bendiciones. Aunque esto sea más bien difícil de ver en las palabras exactas de estos textos, es aun más difícil descubrir exactamente en qué punto Dios DEJA de hablar directamente a los sacerdotes después del 2:1.

Con referencia a Números 35:2; 2 Crónicas 31:15-19; y Nehemías 10:37 y 13:10, es también importante saber que la Biblia no dice que los levitas no eran también granjeros o criadores de ganado; sólo dice que la tierra en que vivían, trabajaban, y criaban rebaños siempre pertenecía a la tribu en la cual vivían, y no podía ser heredada ni dada en heredad.

Mal. 3:13 Vuestras palabras contra mí han sido violentas, dice Jehová. Y dijisteis: ¿Qué hemos hablado contra ti?

Mal. 3:13 Habéis dicho: Por demás es servir a Dios. ¿Qué aprovecha que guardemos su ley, y que andemos afligidos en presencia de Jehová de los ejércitos?

Mal. 3:15 Decimos, pues, ahora: Bienaventurados son los soberbios, y los que hacen impiedad no sólo son prosperados, sino que tentaron a Dios y escaparon.

Lea 1:6-14 una vez más; 3:13 suena como una reafirmación de 1:6-10 - los sacerdotes habían despreciado el nombre de Dios con arrogancia al conservar para sí los mejores animales de sacrificio (de los diezmos o los primogénitos) y al ofrecerle los robados, los lisiados o enfermos. El versículo 14 es similar a la vanidad del 1:12 y el reproche del 3:7. El versículo 15 imita al 2:7-8. Nuevamente, porque los sacerdotes no habían cumplido sus obligaciones, todo Israel había seguido su ejemplo.

Mal. 3:18 Entonces os volveréis, y discerniréis la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve.

"Por tanto, yo también os he hecho viles y bajos ante todo el pueblo, así como vosotros no habéis guardado mis caminos, y en la ley hacéis acepción de personas" (Mal. 2:9.)

Aunque los versículos 16 y 17 son comparables a todo Judá en Esdras 9:4, el versículo 18 es claramente para los sacerdotes. Es claro que los sacerdotes habían sido culpables de parcialidad y de "no temer a Dios", así que el 3:16 sería apropiado. Hasta exclamaron en el 3:16 - "¡Qué cansado es", es decir, adorar a Dios! Es responsabilidad de los sacerdotes "discernir entre el justo y el impío" DESPUÉS de que han sido purificados en el templo, según el 3:2-5, para que "puedan presentar a Dios una ofrenda de justicia" (3:3).

Mal. 4:1 Porque he aquí viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hace maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama.

Mal. 4:4 Acordaos de la ley de Moisés mi siervo, al cual encargué en Horeb ordenanzas y leyes para todo Israel.

Mal. 4:5 He aquí yo os envío al profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible.

Mal. 4:6 Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición.

(4:1) Esto se refiere nuevamente al castigo de los sacerdotes malvados del 3:2, "quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿o quién podrá estar en pie cuando él se manifieste? Porque él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores".

(4:4) Este texto es un último recordatorio de que todo en el libro de Malaquías está en el contexto de la ley del pacto antiguo, que ha sido declarada sin vigencia.

(4:5) El pensamiento es paralelo al del 3:1, cuando Dios vendrá al templo a purificar el sacerdocio. Un cumplimiento fue el de Juan Bautista, el mensajero de Dios, e hijo de un sacerdote.

(4:6) El libro de Malaquías termina sin ninguna indicación de que Dios haya dejado jamás de hablar directamente a los sacerdotes desde el

2:1. "Y ahora, oh sacerdotes, este mandamiento es para vosotros". Para ser honesto con su interpretación de la palabra de Dios, los predicadores cristianos deben dejar de engañar a los miembros de iglesia menos informados y cesar de hacerles pensar que Malaquías 3:8-10 significa exactamente lo contrario de lo que realmente se enseñó.

Si uno quiere realmente hacer una correlación con la actualidad, entonces los predicadores, antibíblicamente, han tomado el lugar de los deshonestos sacerdotes de Malaquías. Por medio de sus acciones, están ocultando la doctrina del sacerdocio de todos los creyentes para poder recoger diezmos. Hacen a un lado por completo la definición bíblica de "diezmos". Piden que todos los diezmos sean traídos a la iglesia, pasando por alto a Nehemías 10:37b. No ponen a disposición de los pobres el mayor porcentaje del diezmo, como enseña la Biblia. Y nos preguntamos por qué el Antiguo Testamento termina con la palabra "maldición".

Nota: Este autor es plenamente consciente de que ocurrieron grandes cambios durante y después de los 400 años que separan a Malaquías de Mateo. Aunque es muy probable que el Imperio Romano estuviese nombrando sumos sacerdotes y que los sacerdotes estuviesen soslayando a los levitas al tomar los diezmos y redistribuyéndolos según les parecía, estos cambios no estaban autorizados por Dios, y ello no cambia la manera en que Dios quería que el diezmo fuese manejado desde Moisés hasta Nehemías.
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(55) Jonathan Kithcart, mi buen amigo, es autor de Did the Apostle Paul Teach Tithing to the Church? [Enseñó el apóstol Pablo el diezmo a la iglesia?], un desafío - no contestado - dirigido a bien conocidos evangelistas para entrar en un diálogo sobre el diezmo.
(56) Malachi, Through the Bible Commentary Series, J. Vernon McGee, Malachi 3:8-10, Thomas Nelson Publishers, 1991.

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