Crecimiento - Parte I - Estudios Biblicos

Escrito por Leandro Berardinetti. Publicado en Estudios Bíblicos

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Estudio Nº 1

PROPÓSITOS:

1. Que el líder reconozca las necesidades de su entorno.
2. Que el líder se identifique con esas necesidades.
3. Que el líder acuda a Dios con el problema.
4. Que el líder sea diligente en la solución del problema.
5. Que el líder enseñe a sus discípulos a acudir a Dios con sus dificultades y que sean diligentes en la solución de los mismos.

TEXTO CENTRAL: Nehemías 1:1-4 - 1:5-11

INTRODUCCIÓN

¿Alguna vez ha pensado sobre las razones que conducen al líder a dar un paso adelante y hacerse paladín de una causa? ¿Qué da vida a esa visión de tal manera que conduzca a la gente a vivir para cumplirla? La respuesta la encontraremos en la vida de Nehemías. Cuando Nehemías escuchó el informe de su hermano sobre los muros de Jerusalén en ruinas, quedó angustiado. Después de llorar durante algunos días, sintió el impulso de orar (Neh. 1:5-6, 12-11).

En los tiempos de Nehemías, no mostrarse feliz delante del rey de Persia era una ofensa que podía castigarse con la muerte. Sin embargo, se sintió impulsado a hablarle al rey sobre el estado de Jerusalén ¿Por qué? Porque sentía la carga de la ciudad y del pueblo de Jerusalén.

Nehemías no descubrió su propósito hasta que confrontó un problema. Así ocurre con la mayoría de los líderes piadosos. No tienen que andar buscando algo que capture sus corazones.

El llamado viene como resultado de aprovechar obedientemente una oportunidad que está a la mano. La carga precede a su visión para el liderazgo. Cuando los líderes tienen una carga antes de recibir la visión hay muchos efectos positivos.

El capítulo 1:4-11 nos revela cuatro factores muy significativos que se verifican en las vidas de los líderes espirituales competentes. Están enumerados tal como ocurrieron en la experiencia de Nehemías estaba muy afligido por la condición de Jerusalén, pero no se mantuvo así porque después de su pena inicial, volcó su corazón a Dios y buscó la forma de mejorar la situación. Recurrió a todos sus conocimientos, experiencia y organización para determinar qué se debía hacer.

I. Reconocer las necesidades de mi entorno

A. Nehemías estaba interesado en lo que sucedía a su alrededor (Neh. 1:4).

No era un hombre indiferente ante las necesidades Él preguntó: “¿Cuál es la condición?” Ellos respondieron: “Es una situación miserable”. Nehemías escuchó atentamente lo que le dijeron.

B. Ilustración:

Existe un creyente que tiene mucho éxito en el negocio de la construcción. Es un prominente constructor de la ciudad. Pero él odia la realidad. Como resultado, su familia ha sufrido. Este hombre fue víctima del engaño y del robo, e hizo un mal uso del tiempo en varias ocasiones; puesto que no le gusta enfrentar las cosas, y rehúye de las arduas preguntas secundarias. El es creador, visionario y personalmente muy interesado por las cosas de Dios. Pero él simplemente no ve los problemas. Evita la confrontación con ellos al decir: “No me cuenten los problemas; hablemos acerca de las cosas buenas”.
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C. Aplicación:

El verdadero líder reconoce claramente las necesidades ¿Está usted enterado de las necesidades? ¿Qué diría de las necesidades de su propia familia? ¿Es usted sensible como padre y como cónyuge? Si usted es soltero y vive con sus padres, ¿sabe usted qué hay en el corazón de sus padres? Si usted enseña, ¿está enterado de las necesidades de sus alumnos? ¿Usted como líder de puesto de ataque, se interesa por los problemas y necesidades de sus discípulos?

II. Preocuparse por la necesidad

A. Nehemías dio un paso más allá del reconocimiento del problema; él se preocupó personalmente por la necesidad. No sólo oyó los problema y las necesidades por las que estaba atravesando su pueblo; también se identificó con estos problemas y necesidades.

1. Nehemías fue llamado por Dios a construir el muro, pero él primero lloró sobre las ruinas. “Los muros están caídos, ¡oh Dios!. ¿Cómo pueden estos muros seguir abajo, y este pueblo vivir en constante inseguridad, soportando los asaltos, las burlas y los desprecios de sus vecinos?”

2. ¿Por qué iba Nehemías a preguntar acerca de un remanente que vivía a cientos de kilómetros de distancia? Después de todo, él era el copero del rey y disfrutaba de comodidad y seguridad en su propia vida. No era culpa suya que sus antepasados hubieran pecado contra Dios y fueran los causantes del juicio divino contra la ciudad de Jerusalén y el reino de Judá. Pero Nehemías se preocupó por Jerusalén y los judíos que vivían allí porque tenía un corazón que se interesaba por las personas.

B. Ilustración: Dice un conocido refrán: «Ojos que no ven, corazón que no siente». Algunas personas prefieren no saber lo que está pasando, porque la información puede conducir a una obligación.

C. Aplicación: Un líder debe tener compasión (Jer. 15:5). Cuando de verdad nos preocupamos por las personas, queremos conocer los hechos, sin importar cuán dolorosos puedan ser.

III. Acudir a Dios con el problema

A. Nehemías oró: «Te ruego, oh Jehová, Dios de los cielos, fuerte, grande y temible, . . .» (Neh. 1:5).

1. Nehemías primero alabó a Dios (Neh. 1:5): Porque El sabía que no estaba acudiendo simplemente ante otro hombre, sino ante el Dios del cielo.

Aunque Nehemías trabajase para el rey más poderoso de todos en la tierra, al compararlo con Dios, el rey Artajerjes no era nada.

2. Nehemías confesó los pecados del pueblo como suyos (Neh. 1:6,7) Nehemías usó el pronombre y el verbo en primera persona (nosotros) no en tercera (ellos), se identificó con los pecados de una generación que él ni siquiera había conocido.

3. Nehemías reclamó que Dios cumpliera su promesa (Neh. 1:8-10). Basó su oración en la promesa dada por Dios a su pueblo (Deut. 28:63-67; 30:1-10).

La primera parte de la promesa decía que si Israel desobedecía; serían llevados a tierra extraña. Esto ya había ocurrido. La segunda parte decía que cuando se haya cumplido el tiempo de la cautividad, Dios regresaría a los judíos a Jerusalén y los protegería. Esa parte aún no se había cumplido.

Nehemías estaba diciendo en otras palabras: «Señor, la primera parte es verdad.

Nosotros hemos desobedecido y hemos estado en cautividad. Pero Señor, tú nos prometiste devolvernos a la ciudad y protegernos, y eso no ha ocurrido aún. Te reclamo que eso se cumpla».

4. Finalmente, Nehemías presentó su petición o deseo delante de Dios (Neh. 1:11). Nehemías tenía mejor posición que nadie para hablarle al rey. Era el copero de confianza que garantizaba la seguridad y calidad de la comida y la bebida del rey. Nehemías se preocupó, oró y se preparó mientras buscaba la oportunidad adecuada para hablarle al rey acerca del pueblo de Dios.

B. Ilustración: Nehemías ayunó y oró por varios días, expresando su tristeza por el pecado de Israel e intercedió para que en Jerusalén reviviera la adoración al único Dios verdadero. En la oración de Nehemías vemos estos elementos de la oración eficaz: (1) alabanza; (2) acción de gracias; (3) arrepentimiento; (4) intercesión y (5) compromiso.

C. Aplicación: ¿Cuál es tu reacción cuando se te presenta una necesidad o dificultad?

Por lo general la primera reacción es: ¿Cómo puedo resolver esto? O, ¿quién hizo que esto saliera mal? El problema de tu nación, familia, iglesia o célula no quedará completamente resuelto mientras no lo presentes a Dios en oración. Esto está ilustrado en la vida de Nehemías. La oración es absolutamente esencial en la vida de un líder.

IV. Mostrar fidelidad en medio de la tarea

A. Esa fidelidad se manifiesta porque el líder está disponible y se incluye personalmente en la solución de las necesidades. No hay mucho beneficio en el liderazgo cuando se encomienda la responsabilidad a otro.

Nehemías planeó ir como voluntario a Jerusalén para supervisar la reconstrucción de los muros. No oró pidiéndole a Dios que enviara a otro, ni tampoco argumentó que estaba incapacitado para una tarea así.

B. Ilustración: Una persona relata su experiencia en el ejército: «Durante los días que estuve en la Infantería de Marina, a menudo se nos decía que un capitán permanece con su compañía y el jefe de un pelotón permanece con su pelotón. Cuando más crece la intensidad de la batalla es cuando más significado tiene su presencia. A los comandantes se los instruía a estar disponibles, a meterse en la batalla. Porque el alejamiento continúo de los jefes militares debilita la moral de los que están bajo su mando.

C. Aplicación: Un líder debe estar siempre en el frente de batalla, guiando y dirigiendo a sus discípulos para asegurar que sea hecha la voluntad de Dios. Se ha dicho correctamente que la oración no es conseguir que se haga la voluntad del hombre en el cielo, sino llevar a cabo la voluntad de Dios en la tierra. Sin embargo, para que se haga la voluntad de Dios en la tierra, Él necesita personas disponibles para usarlas (Ef. 3:20). Si Dios va a responder la oración, debe empezar obrando en la vida del que ora.

CONCLUSIÓN: usted nunca alivia la carga, a menos que antes halla sentido la presión en su propia alma. Usted nunca será usado por Dios para llevar bendición hasta que Dios le haya abierto los ojos y le haya hecho ver las cosas como son. No hay mejor preparación que esa para el servicio cristiano.

Cuando Nehemías se presentó ante Dios en oración, alabó al Padre, confesó su parte en el pecado y reclamó que Dios cumpliera la promesa que había hecho.

Las oraciones sinceras como la de Nehemías pueden ayudarte a ver mejor: (1) cualquier problema que estés enfrentando; (2) el gran poder de Dios para ayudarte y (3) el trabajo que te corresponde hacer.

Al final de su oración, Nehemías ya sabía qué acciones debía tomar (v. 11). Cuando el pueblo de Dios ora, las decisiones difíciles se ubican en la perspectiva adecuada y se pueden tomar las medidas adecuadas.

Nehemías reconoció claramente la necesidad. Se metió en ella. La llevó ante Dios y por último, estuvo dispuesto para enfrentar la necesidad, si eso era lo que Dios deseaba.

Los dirigentes de la obra de Dios deberían recordar y aplicar este principio: La oración es de primaria importancia. Pero la oración que logra que se hagan las cosas es la que incluye la siguiente convicción: “Estoy preparado y dispuesto para que el Señor me use, conforme a su voluntad”.

Cuestionario Nº 1

1. Nehemías fue usado por Dios cuando tuvo:

2. ¿Cuál fue la actitud de Nehemías cuando escuchó las palabras de su hermano Hanani?

3. Nehemías estaba profundamente agobiado por:

4. ¿Qué haces para conocer las necesidades de la gente?

5. El líder que reconoce claramente los problemas puede llegar a:

6. El verdadero líder se interesa y se identifica con:

7. ¿Cuál es el paso que sigue al reconocimiento del problema? ¿En qué consiste este paso?

8. Siguiendo el patrón de Nehemías, ¿cómo debe ser el corazón de un líder?

9. Hasta dónde te identificas con Nehemías. Describe tu realidad en el ministerio.

10. Nehemías en su angustia acudió a ___ en ___

11. Nehemías confiesa ____ como suyos y se identificó con ____.

12. Nehemías solicitó a Dios que cumpla la promesa que Él hiciera a su pueblo (Deut. 28:63-67;30:1-10). ¿Cuáles son las dos partes de esta promesa?

13. ¿Qué hizo Nehemías cuando se presentó ante Dios en rogativas?

14. ¿Qué sucede cuando el pueblo de Dios implora? Fundamenta tu respuesta con 3 versículos.

15. Nehemías no sólo reconoció la necesidad. ¿Qué hizo además de eso?

16. Explica con tus palabras cuál es tu reacción cuando se presenta una necesidad o conflicto.

17. ¿Dónde y cómo debe estar un líder?

Los cuatro principios de Nehemías para liderar

Estudio Nº 2

PROPÓSITOS:

1. Que el líder confíe el cambio de corazón a Dios.
2. Que el líder comprenda el valor de la organización y la planificación.
3. Que el líder persevere en la obra de Dios a pesar de la oposición.

TEXTO CENTRAL: Nehemías 2:1-10

INTRODUCCIÓN: En los versículos 4-11 de este capítulo se nos revelan cuatro factores muy significativos que se verifican en las vidas de los líderes competentes. Están enumerados tal como ocurrieron en la experiencia de Nehemías. A continuación estudiaremos los cuatro principios sobre la preparación en el liderazgo.

I. El cambio de corazón es asunto de Dios

A. El corazón de Nehemías estaba en Jerusalén.

1. Quería regresar a su amada ciudad y reconstruir aquellos muros; sin embargo no podía abandonar su trabajo. Si Nehemías esperaba que Artajerjes accediera a su petición personal, Dios tendría que actuar en el corazón del rey.

2. Nehemías acudió al Señor en oración porque sabía que Él era el único que podía cambiar el corazón del rey (Neh. 1:11). Nehemías dijo: “Señor te pido que cambies el corazón del rey; altera sus actitudes. Cambia la situación de tal modo que yo reciba permiso para hacer tu voluntad con la complacencia de mi superior”. Él no salió corriendo para Jerusalén, sino que colocó el problema ante Dios.

B. Ilustración: Charles Trumbull dijo una vez: «Orar es liberar la energía divina, porque orar es pedirle a Dios que haga lo que nosotros no podemos hacer».

C. Aplicación: No intentes cambiar a las personas para que se adapten a tus especificaciones. En vez de eso, ¡habla con Dios con respecto a ellos! Dios te dirá: «Hijo/a, deja que yo trate con ellos. Los cambiaré de un modo que jamás creerás posible. Ahora, no lo voy a hacer a tu manera y según tus planes. Yo lo haré en el momento que crea oportuno y de la forma que crea conveniente. Así que, hasta entonces, simplemente descansa y confía en mí».

II. El orar y el esperar van de la mano

A. ¿Qué ocurrió después que Nehemías oró al Señor? ¡Nada! Por lo menos no ocurrió nada inmediatamente. La historia de Nehemías comenzó en el mes de Quisleo (Neh. 1:1) y se reanudó en el mes de Nisán (Neh. 2:1). Quisleo corresponde a nuestro mes de diciembre y Nisán a abril. No ocurrió nada durante cuatro meses.

B. Ilustración: Un caso similar se puede presentar hoy a cualquiera de nosotros. Por ejemplo: Cuando pedimos en oración por un trabajo, Dios va a tocar el corazón del empresario, pero tú debes accionar para que se abra la puerta de dicha persona en el tiempo oportuno de Dios.

C. Aplicación: El que lucha orando aprenderá a esperar con paciencia la respuesta de Dios. Pero Nehemías oró y también accionó. Una vez que hayamos orado y hecho lo que nos corresponde, debemos permitir que Dios se haga cargo del asunto.

III. La fe no es un sinónimo de “desorden” ni un sustituto de la “planificación cuidadosa” (Neh. 2:7-9)

A. Las personas de fe necesitan tener mentes ordenadas. La fe alimenta la organización y ambas van juntas. Nehemías, además de orar durante esos cuatro meses, estaba ejercitando su fe al planificar. Nehemías trazó un programa en caso de que el rey le preguntara cuánto tiempo necesitaría estar ausente y las cosas que le pediría para llevar a cabo su plan de reconstrucción del muro. Dios hizo honor al orden y a la organización de Nehemías.

B. Ilustración: Proverbios 16:9. Si Nehemías no hubiera planificado con anticipación, imaginemos lo que hubiera ocurrido en su primera conversación con un oficial fuera de la provincia de Susa.

—¿A dónde va usted?
—Bueno, tenía la esperanza de ir por fe hasta Jerusalén.
—Bien, ¿dónde están sus cartas de recomendación?
—No tengo cartas de ninguna especie.
—Entonces regrese y obténgalas.

Él hubiera tenido que regresar y comenzar de nuevo todos los planes.

C. Aplicación: El hecho de andar por fe no significa andar de una manera desordenada o al azar. Cuando uno tiene un proyecto, lo calcula detenidamente y prevé su costo económico.

Existen líderes que emprenden algún proyecto en la obra del Señor y entran sin cuidadosa programación. Comienzan abruptamente sin meditar completamente en las siguientes preguntas: «¿A dónde nos llevará esto? ¿Cuáles son los beneficios? ¿Cómo puedo expresar esto en términos claros, inequívocos y concretos? ¿Cuáles son los costos, los objetivos y los posibles inconvenientes? ¿Qué estrategia debo utilizar?»

IV. Debe esperarse la oposición cuando estamos cumpliendo la voluntad de Dios (Neh. 2:10)

A. Cuando una persona sabe que está siguiendo la voluntad de Dios, sería raro que no hubiera por lo menos una persona que se le opusiera.

Nehemías marchaba en camino hacia la meta; pero en el versículo 10 leemos que se enfrentó con personas que se opusieron al proyecto. Estas personas eran las mismas con las que se encontraría constantemente a través de su proyecto. Nehemías se enfrentó a su primera oposición.

B. Ilustración: Si haz intentado realizar algún proyecto que requiere trabajo voluntario, te habrás encontrado con personas que nunca se cansan de citar la Ley de Murphy:

«Eso no tendrá éxito». Hay muchos que viven de acuerdo con ese principio. Toda su vida es una gran negación. Tienen un espíritu crítico que los asfixia. Cada vez que se les presenta un desafío, responden: «¡Esto no puede hacerse!» C. Aplicación: Cuando uno anda por fe y trata de dirigir a otros en esa dimensión, encontrará la hostilidad de personas pesimistas. Éstas se sienten reprendidas por la vida de fe. Especialmente se sienten reprendidas por cuanto no tienen la visión que uno tiene. El hecho de experimentar la crítica y la oposición no significa necesariamente que uno está fuera de la voluntad de Dios. Más bien, eso puede reforzar el hecho de que estamos en el mismo centro de su voluntad.

CONCLUSIÓN: Nehemías ha ejemplificado los cuatro pasos previos que deben dar aquellos que desean descubrir y desarrollar sus potenciales y habilidades para el liderazgo. Nehemías:

(1) comprendió sus propias limitaciones: sólo Dios puede cambiar el corazón del hombre; (2) buscó a Dios en oración y esperó; (3) organizó un plan de acción factible (mientras esperaba la respuesta del Señor); y (4) tan pronto como Dios le abrió el camino, continuó hacia adelante para ejecutar el plan a pesar de la oposición.

Cuestionario Nº 2

1. Según Neh. 1:1 y 2:1, ¿cuánto tuvo que esperar Nehemías la respuesta de Dios? (Neh. 1:11)

2. ¿Qué hizo durante todo ese tiempo que esperó la respuesta de Dios?

3. ¿Qué importante enseñanza puedes aprender de Nehemías en este punto?

4. Explica con tus propias palabras la siguiente frase: «Las personas de fe necesitan tener mentes ordenadas».

5. La oración y la fe debe ir acompañadas de:___

6. Nehemías estaba ejercitando su fe durante esos cuatro meses al:

a. Esperar que Dios obre
b. Organizar y planificar el trabajo y los recursos que necesitaría para la construcción de los muros.
c. Orar con intensidad y ayunar.

7. Cuando estamos cumpliendo la voluntad de Dios debemos esperar:

a. El reconocimiento de lo mucho que estamos haciendo para el Señor
b. El aplauso de las personas.
c. La oposición y la crítica.

8. La oposición y la crítica no siempre son indicios de que estamos fuera de la voluntad de Dios, también puede significar:

La tarea de edificar la iglesia

Estudio Nº 3

PROPÓSITOS:

1. Que el líder tenga un propósito y un plan de trabajo.
2. Que el líder reconozca y utilice los recursos humanos que tiene a su disposición para la obra de Dios.

TEXTO CENTRAL: Nehemías 3:1-32

INTRODUCCIÓN: Nehemías hubiera logrado muy poco si no contara con la dedicación de parte de un pueblo dispuesto a reconstruir el muro. Con la clase de humildad que es característica de un líder piadoso, Nehemías dio todo el mérito al pueblo cuando escribió: “Edificamos, pues, el muro... porque el pueblo tuvo ánimo para trabajar” (Neh. 4:6).

Al estudiar este capítulo descubriremos principios que se aplican a todas las tareas humanas, especialmente a la labor de edificar la iglesia.

I. El propósito del trabajo

A. Nehemías estaba preocupado solo acerca de una cosa: La gloria de Dios «Edifiquemos el muro de Jerusalén, y no estemos más en oprobio» (Neh. 1:3; 2:17).

La reconstrucción de los muros y la instalación de las puertas también significaba protección y seguridad para el pueblo. Jerusalén estaba rodeada de enemigos y no tenía sentido que los residentes mejoraran sus propiedades cuando nada los protegía de la invasión y el saqueo.

B. Ilustración: «Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús» (2 Co. 4:5). El propósito de todo ministerio es la gloria de Dios y no el engrandecimiento de los líderes u organizaciones religiosas.

C. Aplicación: Las palabras de Cristo en su oración sacerdotal deberían ser la fuerza motivadora de todo ministerio cristiano (Jn. 17:4). Dios tiene una tarea especial para cada uno de sus hijos (Ef. 2:10), y le glorificamos al llevarla a cabo de una manera humilde y fiel.

II. El plan del trabajo

A. Nehemías era un líder que planeaba el trabajo y llevaba a cabo lo planeado. El pueblo terminó esta difícil tarea porque obedeció al mismo líder, mantuvo los ojos fijos en la misma meta y trabajó como un solo hombre para la gloria de Dios. Ni el enemigo fuera de la ciudad ni las dificultades dentro de la misma distrajeron a Nehemías de la tarea que Dios le había dado (Fil. 3:13).

B. Ilustración:

1. La palabra edificaron se usa varias veces en Nehemías 3 y significa “restaurar”.

Para la reconstrucción de los muros usaron las mismas piedras y las sacaron de entre los escombros.

2. La palabra restaurar se usa más de treinta veces; y significa “fortalecer y afirmar”.

Nehemías no estaba interesado en un “arreglo rápido”, ni en una pared blanqueada que pronto se desmoronaría. Estaban edificando para la gloria de Dios y por lo tanto, lo hicieron todo lo mejor que pudieron.
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C. Aplicación: Cuando hagamos la obra de Dios debemos hacerlo para su Gloria, es decir, de la mejor manera. Pero no es suficiente con hacer solamente la obra de Dios, debemos también asegurarnos que quedará protegido del enemigo. “Mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis galardón completo”
(2 Jn. 8).

III. Las personas en el trabajo

A. En Nehemías 3 se ve reflejada a la iglesia. Las circunstancias cambian, pero la naturaleza humana permanece.

1. Dios usa toda clase de personas. El capítulo menciona sacerdotes y gobernadores, hombres y mujeres, artesanos profesionales e incluso personas que vivían fuera de la ciudad . Había lugar para todos y una tarea para cada uno.

2. Los líderes deben dar ejemplo (Neh. 3:1). Porque la gloria de Dios estaba involucrada en el proyecto, los sacerdotes y levitas estaban dispuestos a trabajar.

Que el sumo sacerdote Eliasib usara sus manos consagradas para el trabajo manual muestra que él consideraba la edificación del muro como un ministerio para el Señor.

3. Algunos no van a trabajar (Neh. 3:5). Tecoa era un pueblo a unos dieciocho kilómetros de Jerusalén, y algunos de sus habitantes subieron a la ciudad para ayudar en el trabajo. ¡Qué contraste entre estas personas y sus líderes! Los de Tecoa ayudaron en dos lugares (vs. 5, 27), mientras que sus nobles u hombres importantes no quisieron doblar el espinazo y trabajar en ningún lugar.

4. Algunos trabajan más que otros (Neh. 3:11, 19, 21, 24, 27, 30). La mayoría de los obreros se contentan con dejar las herramientas cuando acaban la tarea, pero esta gente pidió que les asignara otros trabajos.

5. Algunos hacen la tarea cerca de casa (Neh. 3:10, 23, 28-30). Al menos seis diferentes obreros, además de un número desconocido de sacerdotes, restauraron las porciones de muro que estaban más cerca de sus casas.

6. Algunos trabajan con más entusiasmo que otros (Neh. 3:20). Baruc es el único que trabajó «con todo fervor». La palabra hebrea para «fervor» significa «arder o brillar» y sugiere que Baruc quemó mucha energía.

B. Aplicación:

En este capítulo aprendemos lo siguiente:

1. No es suficiente con decir que hemos hecho tanto como otros; debemos hacer tanto como podamos durante todo el tiempo que Dios nos permite hacerlo (Mt. 5:47).

2. Un proverbio chino dice: “Es mejor ser amable en casa que quemar incienso en un lugar lejano”. Pablo escribió: “aprendan éstos primero a ser piadosos para con su propia familia” (1 Ti. 5:4).

3. Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas (Ec. 9:10). Los obreros perezosos no solo se roban a sí mismos, sino también a sus compañeros de trabajo. “También el que es negligente en su trabajo es hermano del hombre disipador”(Pr. 18:9).

CONCLUSIÓN: Un humorista dijo una vez: “Me gusta el trabajo, me fascina. Me puedo sentar y pasarme horas mirándolo”. En lo que se refiere a la obra del Señor, no hay lugar para los espectadores o consejeros y críticos autonombrados; pero siempre hay lugar para trabajadores.

Al estudiar este capítulo, hemos descubierto principios que se aplican a todas las tareas humanas, especialmente a la labor de edificar la iglesia.

Cuestionario Nº 3

1. ¿Qué factor importante contribuyó a la terminación del muro?

2. ¿Cuál fue el propósito principal para la reconstrucción del muro? (Neh. 1:3; 2:17)

3. ¿Cuál es el propósito de todo ministerio cristiano? (Jn. 17:4; 2 Cor. 4:5)

4. Usando la ilustración de la reconstrucción de los muros podemos decir que cuando ministramos a personas:

a. Estamos edificando____
b. Estamos restaurando____

5. Cita los diferentes grupos de personas que trabajaron para la reconstrucción del muro (Neh. 3).

a. ________ b. ________
c. ________ d. ________
e. ________ f. ________

6. En Nehemías cap. 3 hemos aprendido que Dios usa:

a. Solamente a personas capacitadas y con talentos.
b. A toda clase de personas dispuestas a ser usadas por él.
c. A personas que tienen tiempo para servirle a él.

7. ¿Quién fue la única persona que trabajó con fervor? ¿Cuáles son las razones por las que pocas personas pongan todo sí para el trabajo? (Neh. 3:20)

8. Examínate y responde, ¿con qué grupos de personas te has identificado como integrante de tú célula?

La oposición del enemigo

Estudio Nº 4

PROPÓSITOS:

1. Que el líder pueda reconocer en la oposición una oportunidad para crecer.
2. Que el líder discierna la maquinación de la burla.
3. Que el líder enfrente la maquinación de la intimidación.
4. Que el líder reconozca y avance sobre el desánimo.
5. Que el líder sepa enfrentar el temor en la obra de Dios.
6. Que el líder adquiere la capacidad para edificar y batallar contra el enemigo.

TEXTO CENTRAL: Nehemías 4:1-9 - 4:10-23

INTRODUCCIÓN: Mientras tanto la gente en Jerusalén se haya conformado con su triste suerte, el enemigo los dejaba tranquilos; pero cuando los judíos empezaron a servir al Señor y dar gloria al nombre de Dios, el enemigo puso en marcha su plan de ataque.

Las dificultades que aparecieron en el trabajo sacaron lo mejor de Nehemías y de su pueblo.

Satanás quiso usar estos problemas como armas para destruir el trabajo, pero Dios las usó como herramientas para edificar a su pueblo. Refiriéndose a Satanás, Pablo escribió: «pues no ignoramos sus maquinaciones» (2 Co. 2:11). Este capítulo presenta cuatro de las maquinaciones de Satanás para oponerse a la obra del Señor, y también nos dice cómo el pueblo de Dios puede mantenerse firme y derrotar al enemigo. Si estás empezando a edificar, pronto te verás batallando; así que ¡prepárate!

I. Primera maquinación: La burla (Nehemías 4:1-6)

A. Sanbalat y sus amigos se empezaron a burlar de los judíos, incluso antes de que empezaran a trabajar en los muros (Neh. 2:19).

1. Se burlaron de los obreros al llamarlos “débiles judíos” (4:2). La palabra débil tiene el sentido en este caso de “marchito, miserable”. Los judíos no disponían de recursos humanos que los demás pudieran ver, pero el enemigo no podía ver sus grandes recursos espirituales.

2. Se burlaron del trabajo mismo. ¿Van a sacrificar? Implica: «Se va a necesitar algo más que oraciones y adoración para reedificar la ciudad». Sanbalat estaba diciendo que Dios no ayudaría a su pueblo. ¿Acabarán en un día? Los judíos no sabían cuán difícil era la tarea y pronto la abandonarían.

3. Se burlaron de los materiales que estaban usando. Las piedras eran sacadas de los montones de escombros y probablemente estaban tan viejas y dañadas que no durarían cuando las colocaran en el muro. Pero los muros fueron “derribados” mientras que las puertas fueron “consumidas por el fuego” (Neh. 2:13). Había todavía abundancia de buen material que podían usar los edificadores.

4. Tobías amonita se burló del producto final (4:3). No se va a necesitar un ejército para derribarlo, ¡una sola zorra es suficiente! Por supuesto, mucho de lo que Sanbalat y Tobías dijeron era cierto desde un punto de vista humano; porque el remanente judío era débil y pobre, y aquella obra era demasiado para ellos. Pero ellos tenían fe en un gran Dios y eso iba a hacer que todo fuera diferente.

B. Ilustración: No es raro que el enemigo insulte a los siervos de Dios. Goliat se burló de David cuando el joven pastor se enfrentó al gigante con solo una honda en su mano. Los soldados se mofaron de Jesús durante su juicio y el populacho lo hizo cuando estaba colgaba en la cruz; y algunos de los héroes de la fe tuvieron que soportar la burla (He. 11:36). Cuando el enemigo se burla de lo que el pueblo de Dios está haciendo, es por lo general una señal de que Dios bendecirá a su pueblo de una forma maravillosa. Cuando el enemigo ruge en la tierra; Dios se ríe de él en los cielos (Sal. 2:4).

C. Aplicación: ¿Cómo respondió Nehemías a las burlas? Oró a Dios y le pidió que luchara contra el enemigo por él. Nehemías no permitió que nada ni nadie le desviara de su trabajo dedicando tiempo a defenderse. El Señor había escuchado las burlas de Sanbalat y Tobías, y se ocuparía de ellos a su manera y en el momento oportuno.

Las cosas que la gente dice puede lastimarnos, pero jamás puede dañarnos, a menos que permitamos que entre en nuestro sistema y nos envenene. Si dedicamos tiempo a considerar las palabras del enemigo, le estaremos dando a Satanás una oportunidad para que nos lance otro ataque más cerca de nosotros. Lo mejor que podemos hacer es orar y entregarle todo el asunto al Señor; y luego ¡volver a nuestro trabajo!

II. Segunda maquinación: La intimidación (Neh. 4:7-9)

A. Un enemigo común y una causa común llevaron a que cuatro grupos diferentes se unieran para detener la restauración de los muros de Jerusalén.

¡La ciudad estaba ahora completamente rodeada de enemigos! Al norte estaban Sanbalat y los samaritanos; al este, Tobías y los amonitas; al sur, Gesem y los árabes; y al oeste los de Asdod. Esta última era quizá la ciudad filistea más importante de aquel tiempo, y los filisteos no querían ver una comunidad fuerte en Jerusalén.

B. Ilustración: Los hijos de Dios tienen a veces dificultades para trabajar juntos, pero la gente del mundo no tiene problemas en unirse para oponerse a la obra del Señor (Hch. 4:23-30; Lc. 23:12). Cuando los enemigos vieron que el trabajo progresaba, se enojaron y tramaron un plan de ataque secreto contra Jerusalén.

Nehemías sospechó que sus enemigos podían lanzar un ataque, de forma que montó una guardia y animó al pueblo a orar. Los obreros tenían a mano tanto las herramientas como las armas y estaban listos para luchar en cuanto se diera la señal (Neh. 4:17).

C. Aplicación: “Velar y orar” combina fe y obras. Este es un buen ejemplo para que nosotros lo sigamos en nuestro trabajo y en nuestra guerra (Mr. 14:38; Ef. 6:18; Col. 4:2-3).

La batalla del creyente no es contra carne y sangre, sino contra Satanás y sus fuerzas demoníacas que usan a personas para oponerse a la obra de Dios. Si tenemos la esperanza de ganar la guerra y acabar la obra, debemos entonces usar el equipo espiritual que Dios nos ha provisto (Ef. 6:10-18; 2 Co. 10:3-5). Si nos enfocamos solo en el enemigo visible y nos olvidamos del enemigo invisible, es seguro que empezaremos a confiar en nuestros propios recursos; y eso nos llevará a la derrota.

III. Tercera maquinación: El desánimo (Neh. 4:10)

A. Las presiones exteriores crean a menudo problemas interiores.

Si los judíos se dejaban desanimar, se derrotarían a sí mismos; y Sanbalat con sus aliados no tendrían que entrar nunca en guerra con ellos. ¿Por qué surgió este desaliento entre los judíos? (Neh. 6:17-19) Algunos en la tribu de Judá estaban cooperando en secreto con el enemigo. Los lazos de matrimonio eran más fuertes que los vínculos de compromiso con el Señor. Según Neh. 13:15-22, algunos de los dirigentes de Judá no estaban totalmente dedicados al Señor, sino que estaban más interesados en obtener dinero. La combinación de matrimonio y dinero dividió sus lealtades, y eso se convirtió en causa de desaliento.

Estos desalentados trabajadores estaban poniéndose de acuerdo con el enemigo al declarar que ellos eran débiles (Neh. 2:19; 4:1-3). Sanbalat había declarado abiertamente que el trabajo cesaría y esto casi ocurrió.

B. Ilustración: “No podremos” es el grito de todos los que dejan de mirar al Señor y empiezan a mirarse a sí mismos y a sus problemas. El desánimo es un arma clave en el arsenal de Satanás. El desánimo evitó que Israel entrara en la tierra prometida en Cades-barnea (Nm. 13). “No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros” (Nm. 13: 31) Los diez espías incrédulos “desalentaron a los hijos de Israel” (Nm. 32:9); como consecuencia, la nación vagó por el desierto durante cuarenta años, hasta que la nueva generación estuvo lista para conquistar la tierra.

C. Aplicación: Los que desaniman son a menudo personas dadas a la duda y la componenda. En estas personas existe, por lo general, algo equivocado en su caminar espiritual. Carecen frecuentemente de fe en la Palabra de Dios; están ante todo interesados en sus propios planes y metas. Una persona de doble ánimo es incrédula e inestable y dificulta la obra del Señor (Stg. 1:5-8)

IV. Cuarta maquinación: El temor (Neh. 4:11-23)

A. Los judíos que vivían en los pueblos cercanos (Neh. 3:2, 5, 7, 13) informaron a los de la ciudad que el enemigo planeaba un ataque por sorpresa. Nehemías no respondió de inmediato y probablemente estaba buscando la dirección divina. Él no le tenía temor al enemigo; pero cuando vio que su pueblo empezaba a atemorizarse, empezó a actuar.

1. Nehemías montó una guardia en los lugares más visibles y vulnerables del muro. Los enemigos podían así darse cuenta que los judíos estaban preparados para luchar. Armó a familias enteras, sabiendo que ellos permanecerían juntos y se ayudarían unos a otros para proteger su ciudad y su hogar.

2. Luego de revisar toda la situación, animó a su gente para que no temiera sino que confiara en la grandeza de Dios. «Si tememos al Señor, no hay razón para temer al enemigo» (Neh. 4:14). Sabía que Dios era lo suficientemente fuerte para el reto que enfrentaban.

3. Nehemías estableció un plan de defensa: La mitad de los hombres estaban trabajando en el muro mientras que la otra mitad permanecía de guardia. Los que acarreaban materiales y los obreros en los muros llevaban espadas. De esta forma, la obra no quedaba interrumpida y los trabajadores podían estar listos en caso de que sonara la alarma.

El hombre que tocaba la trompeta estaba siempre al lado de Nehemías para que pudiera dar la alarma inmediatamente. La gente estaba preparada para pelear (Neh.4:14), pero se dieron cuenta que era Dios quien peleaba con ellos y solo Él podía darles la victoria.

4. Nehemías dirigió constantemente palabras de ánimo a todos en el pueblo (Neh. 4:19, 20). Les recordó que estaban involucrados en una gran obra. Después de todo estaban sirviendo a un Dios todo poderoso y restaurando los muros de una gran ciudad.

5. No solamente organizó a los trabajadores y a los guardias y los animó a confiar en el Señor, sino que también les dio un buen ejemplo (Neh. 4:23). Era un líder que servía y un siervo que dirigía. Permaneció en la tarea y estuvo alerta todo el tiempo. Inspeccionaba las defensas de la ciudad cada noche y se aseguraba que los guardias estaban en sus puestos.

B. Ilustración: Cuando Franklin Delano Roosevelt fue elegido presidente, en su primer discurso a la nación durante la Gran Depresión, dijo: “Lo único que debemos temer, es al temor mismo”. ¿Por qué? Porque el temor paraliza. El temor es contagioso y paraliza a otros. El temor y la fe no pueden vivir juntos en el mismo corazón (Mt. 8:26). Las personas atemorizadas desalientan a otros y los conducen a la derrota (Dt. 20:8).

C. Aplicación: Cuando nos enfrentamos a una situación que crea temor en nuestro corazón, debemos recordarnos a nosotros mismos la grandeza de Dios. Si caminamos por vista y no vemos a Dios a través de los problemas, fracasaremos, como les pasó a los israelitas en Cades-barnea (Nm. 13:26-33). Pero si miramos a los problemas a través de la grandeza de Dios, tendremos confianza y triunfaremos. Esta fue la postura de David cuando se enfrentó a Goliat (1 S. 17:45-47).

CONCLUSIÓN: Cuando las cosas están funcionando bien, prepárate para los problemas, porque el enemigo no quiere ver que la obra de Dios progresa. La oposición no es solo una evidencia de que Dios está bendiciendo, sino es también una oportunidad para que nosotros crezcamos.
Los capítulos del 4 al 6 describen al menos nueve tácticas diferentes que el enemigo usó para tratar de parar el trabajo en los muros. Primero, atacaron a los judíos mediante la burla (Neh.4:1- 6) y conspiraciones de guerra (Neh. 4:7-9). Esto resultó en dificultades dentro de las filas
israelitas: desánimo (Neh. 4:10), temor (Neh. 4:11-23), y egoísmo (Neh. 5:1-19).

Cuando los ataques sobre el pueblo fracasaron en parar el trabajo, el enemigo empezó a atacar a su líder: Nehemías. Buscaron las componendas (Neh. 6:1-4), la calumnia (Neh.6:5-9), las amenazas (Neh. 6:10-14) y la intriga (Neh. 6:17-19); pero tampoco funcionó ninguno de estos recursos. Nehemías estaba “firme e inconmovible” ¡y llevó a su pueblo a terminar el trabajo en cincuenta y dos días!

Cuando el enemigo se enteró que los de Jerusalén estaban armados y listos para pelear, desistió de sus propósitos. Dios había frustrado su plan (Sal. 33:10, 11).

En este capítulo aprendemos que no es suficiente con restaurar el muro; debemos también estar de guardia no sea que el enemigo nos lo quite. Para los discípulos fieles, edificar y batallar son ambas partes fundamentales de la vida cristiana (Lc. 14:28-33).

Cuestionario Nº 4

1. Las dificultades que aparecieron en el trabajo:

a. Sacaron lo mejor de Nehemías porque él tomó una actitud positiva frente a estos problemas.
b. Sacaron a luz las debilidades de Nehemías como líder.
c. Desanimaron a los constructores y cesó el trabajo.
d. Sacaron lo mejor de cada persona pues respondieron con la misma moneda.

2. ¿Cuál es tu actitud cuando te enfrentas a dificultades y problemas en tu ministerio?

3. ¿Cuál es la artimaña utilizada por el enemigo en Nehemías 4:1-6?

4. ¿Cuál fue la actitud de Nehemías ante la burla de sus enemigos?

5. ¿A qué enemigos comunes tuvo que enfrentar Nehemías? (Neh. 4:7-9)

6. ¿A qué enemigos comunes tenemos que enfrentar diariamente como creyentes?

7. Cita las razones de por qué los cristianos tenemos dificultades para trabajar juntos.

8. ¿Qué enseñanzas puedes aprender en este capítulo de Nehemías 4?

a. Aplicadas a tu vida personal:

b. Aplicadas a tu ministerio:

9. Explica, basándote en tu experiencia ministerial, qué entiendes por la siguiente frase: «las presiones exteriores crean a menudo problemas interiores»:

10. Explica cómo utilizó el enemigo el desánimo para impedir el avance de la obra.

11. ¿Qué hizo Nehemías para resolver el problema del desánimo entre el pueblo?

12. ¿Como resolvió Nehemías el problema del temor? (Neh. 4:11-23)

13. ¿Qué efectos causa el temor en la vida del creyente?

14. ¿Cómo podemos enfrentar la artimaña del temor en nuestras vidas y en la vida de nuestros discípulos?

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"...Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo..." Mateo 28:19