¿Donde se originó la enfermedad?

Escrito por Martín A. Pacheco. Publicado en Estudios Bíblicos

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Desde la caída del hombre en el jardín del Edén, la enfermedad ha sido una terrible realidad. Por milenios la búsqueda de curas para aliviar enfermedades y sufrimiento ha ocupado a la humanidad. La enfermedad y la muerte han afligido y finalmente conquistado a toda persona desde Adán. Solamente Enoc y Elías se han escapado de la muerte (Génesis 5:24; 2 Rey 2:11). Solamente Jesús la ha conquistado y ha resucitado en gloria.

1ª Respuesta. La enfermedad y la muerte física son uno de los resultados del pecado de Adán y Eva. (Génesis 2:15-17; 3:5, 17-19).

2ª Respuesta. Adán llegó a ser pecador por pecar y desde entonces todos los hombres han pecado porque son pecadores. (Romanos 5:12-19).

Conclusiones:

1. No todos los males presentes son el resultado de los pecados presentes, es decir, es erróneo declarar que tanto pecado es igual a tanta enfermedad o afirmar que toda enfermedad actual viene del pecado que es pecado personal.

2. Los padecimientos de muchos creyentes no están en ninguna manera relacionados con su pecado personal.

3. Algunas enfermedades resultan del pecado personal y Dios puede usar aquellas como medio de juicio.

RESULTADOS DE LA ENFERMEDAD

1. La enfermedad puede glorificar a Dios (2ª Corintios 12:5-10).

2. La enfermedad puede vindicar a Dios (Job 1:1-12ª, 20-22, 2:4-5, 10).

3. La enfermedad puede ser correctiva (Núm. 12, Deuteronomio 28:20-22).

4. La enfermedad puede conducir a Dios (1ª Juan 5:16; Juan 5:1-9; Hechos 3:1-10).

5. La enfermedad puede trasladarnos al cielo (Hebreos 9:27; 2ª Corintios 5:1-8; Filipenses 1:21-23; Salmos 116:15).

Conclusiones:

1. En algunos casos Dios usa la enfermedad como una maestra y permite la enfermedad por razones de Él bien conocidas: Dios puede usar la enfermedad para enseñar algunas valiosísimas lecciones.

2. El mayor deseo de Dios es cuanto a sus hijos es que no yerren en lo que es el asunto más vital de la vida, a saber, el estrecho compañerismo con su Hijo amado: Jesucristo.

3. Dios tiene más interés en la salud espiritual que en la salud física.

¿QUÉ ES LA SANIDAD DIVINA?

Toda sanidad es divina. Aunque sean los médicos quienes vendan las heridas o quienes prescriben los medios para obtener la curación, es en realidad el poder de Dios lo que efectúa la curación mediante uno o más de los métodos siguientes:

Naturalista (sin intervención humana)

Medicinal (médicos) Método Quirúrgico (operaciones)

Psíquico (enfermedades psicosomáticas)

Conclusiones:

1. Dios es el artífice que creó el cuerpo humano y seguramente es perfectamente capaz de saber como restaurarlo para que siga siento útil porque Él es poderoso para hacer cualquier cosa, y el toque de su mano para restaurar el cuerpo humano es apenas lo menos que Él puede hacer.

2. Dios retiene el poder para dar fin a las enfermedades y restaurar la salud, utilizando uno o más de los métodos susodichos o haciéndolo directamente: es decir, la sanidad mediante el toque milagroso de Dios mismo sin el uso de ningún medio humano, sino efectuada simplemente por el toque directo de la propia omnipotencia de Dios.

DIOS SANA USANDO MEDIOS DIOS SANA SIN MEDIOS

2° Reyes 20:1-7 “el caso de Ezequías”

Marcos 3:1-5 “el hombre que tenía la mano seca”

Marcos 8:22-26 “El ciego de betsaida”

Mateo 8:1-4 “el leproso”

Juan 9:6 “el ciego de nacimiento”

Mateo 8:14-14 “la suegra de Pedro”

Conclusiones:

1. Dios no estaba sujeto a ninguna forma escogió sanar a través de agencias, particular de sanidad y no estaba instrumentos o medios. Confinado al uso de medios para la salud corporal.

2. Dios quiere y puede sanar. Dios es capaz de sanar sin usar o usando medios si él escoge hacerlo así. Agencias intermedias o tratamientos de ninguna clase, o y sin el uso de ningún medio físico.

3 ¿CÓMO SANABAN JESÚS Y LOS APÓSTOLES?

Para hacer una comparación de las sanidades que se pretenden hoy día y lo que la Biblia enseña, sencillamente tenemos que regresar y mirar el ministerio de Jesús y los apóstoles. Nuestro Señor estableció el patrón para los dones apostólicos e hizo muchas sanidades. ¿Cómo lo hacía el Señor?

Primera, Jesús sanaba con una palabra o toque. Mateo 8:5-13; Marcos 5:25-34.

Segunda, Jesús sanaba instantáneamente. Mateo 8:13; Marcos 5:29; Lucas 17:14; Lucas 5:13; Juan 5:9

Tercera, Jesús sanaba totalmente. Lucas 4:38-39.

Cuarta, Jesús sanó a todos. 9:11

Quinta, Jesús resucitaba los muertos. Lucas 7:11-16; Marcos 5:22-43.

¿Cómo lo hacían los apóstoles?

Primera, con una palabra o toque. Hechos 9:32-35.

Segunda, instantáneamente. Hechos 3:1-10.

Tercera, totalmente. Hechos 3:1-10, 9:32-35

Cuarta, podían sanar a cualquiera. Hechos 5:12-16, 28:9.

Quinta, resucitaban muertos. Hechos 9:36-42, 20:9-12.

¿DIOS SIEMPRE SANA?

Hechos 14:8-10 “pablo sanó al cojo de nacimiento”

Hechos 28:7-8 “Pablo sanó el padre de Publio”

2ª Corintios 12:7-10 “Pablo menciona aquí un aguijón en la carne”

2ª Timoteo 4:20 “Pablo menciona a uno de sus compañeros que estaba enfermo”

Filipenses 2:25-30 “Epafrodito se enfermó y casi muere”

1ª Timoteo 5:23 “Pablo no sanó a Timoteo”

Conclusiones:

1. El plan de Dios incluye algunas veces la enfermedad y no siempre es la voluntad de Dios dar la salud.

2. Algunas veces Dios tiene un propósito al permitir la enfermedad y la enfermedad es, con mucha frecuencia, el instrumento de Dios para llevar a cabo su propósito.

3. El acercarse al trono de la gracia en demanda de salud solamente para recibir una respuesta negativa no es evidencia de que haya habido fracaso por parte del creyente.

¿ES UN REQUISITO TENER FE PARA LA SANIDAD?

DIOS SANA EN RESPUESTA A LA FE DIOS SANA SIN FE

Mateo 8:1-4 “leproso”

Hechos 3:1-10 “El cojo de nacimiento”

Mateo 9:20-22 “La mujer con el flujo de sangre”

Mateo 17:14-21 “El muchacho lunático”

Mateo 9:27-31 “Los dos ciegos”

Juan 5:1-13 “El paralítico de Betesda”

Mateo 15:21-28 “La mujer cananea”

Lucas 22:50-51 “Pedro cortó la oreja”

Marcos 2:1-5 “Los cuatro amigos del paralítico”

Marcos 5:1-20 “El endemoniado gadareno”

Marcos 10:46-52 “El caso del ciego Bartimeo”

Mateo 4:23-24 “Los enfermos en Galilea”

Conclusiones:

1. Nunca vino alguien a Cristo con fe; Jesús no demandó fe como requisito creyendo y fracasó en recibir la indispensable para conceder la salud bendición que había venido porque efectuó algunas de sus curaciones buscando sin la menor referencia a la fe.

2. No hay duda de que Dios honra la fe; Aunque la fe es una cualidad muy porque en muchas ocasiones el Señor deseable, pero no es un requisito ejerció su poder sanador en respuesta absoluto para la sanidad. a la fe de quienes estaban enfermos.

¿ESTÁN FUERA DE LUGAR MÉDICOS Y MEDICINAS?

Aunque la Biblia enseña que Dios sana definitivamente, la Escritura también da amplia evidencia de que los cristianos deben ir a los médicos. Isaías 38 relata la historia de cómo un el rey Exequias estaba mortalmente enfermo. El rey lloró amargamente y suplicó al Señor salud en su oración. Dios le concedió su petición, pero es de llamar la atención cómo tuvo lugar la sanidad en el v. 21. Hay que preguntarnos: ¿por qué fue necesaria una cataplasma si Dios concedió sanidad? Aquí Dios estaba estableciendo un principio: Cuando te enfermes, haz dos cosas, ora por tu salud y ve al médico. El Señor confirmó la misma idea en Mateo 9:12. Jesús estaba hablando del problema del pecado, pero estaba usando una analogía que todos entendieron. Los enfermos necesitan un médico. Por esas palabras, nuestro Señor afirmó que el tratamiento médico es consistente con la voluntad de Dios

Conclusiones:

1. La falta no es la de buscar a los médicos, sino la de no buscar a Dios.

2. En las Escrituras no se halla la menos palabra de condenación para la profesión médica y el uso de medicinas para obtener la salud.

3. Nada hay de malo en solicitar la ayuda de los médicos, pero el creyente no debe depender solamente de ellos ni de las medicinas, su confianza debe estar primariamente en Dios.

4. El poder curativo del Señor no está limitado en ninguna manera a los remedios médicos. Él puede sanar tan fácilmente con medicinas como sin ellas. La verdad es, sin embargo que Dios sana algunas veces por medio de los médicos y sus medicinas.

¿QUÉ DEBE HACER CADA CRISTIANO CUANDO ESTÁ ENFERMO?

1. Debemos reconocer que Dios es soberano y que mantiene el control sobre nuestra vida momento por momento tanto en la enfermedad como en la sanidad (Deuteronomio 32:39).

2. Debemos determinar si la enfermedad es el resultado del pecado continuo y no confesado en nuestra vida (Juan 16:8; 1ª Juan 1:7-9).

3. debemos por la fe, entregar todo el asunto de nuestra enfermedad al Señor mientras esperamos con paciencia su respuesta y experimentamos su paz (1ª Pedro 5:7; Filipenses 4:6-7).

4. Debemos orar por la sanidad y buscar al mismo tiempo la atención médica (2ª Corintios 12.8; Hechos 28:8-9).

5. Debemos pedir al Señor que experimentemos la suficiencia de su gracia mientras de buena gana aceptamos su respuesta sea lo que sea (2ª Corintios 12:9-10).

Conclusiones:

El principio es claro: cuando nos enfermemos necesitamos orar; debemos buscar ayuda de doctores competentes y debemos descansar en la perfecta voluntad de Dios, de todo corazón. Después de todo, la adversidad es para nuestro bien con el tiempo (Santiago 1:2-4; 1ª Pedro 5:10). En enfermedad, como en todo lo demás, el cristiano debe mantener una perspectiva bíblica y procurar glorificar a Dios. Dios sana en su propio tiempo, por sus propios medios, para su propia gloria y de acuerdo con su propia voluntad y placer soberanos.

¿HAY SANIDAD EN LA EXPIACIÓN?

La enseñanza básica del movimiento moderno de sanidad es que, al morir Cristo en la cruz del calvario, no sólo llevó nuestros pecados sino que tomó también nuestras enfermedades. Consecuentemente, argumentan que es tan fácil ser sanando de enfermedades corporales como lo es ser perdonado de los pecados y está enseñanza afirma que cualquiera puede ser sanado de cualquiera enfermedad en cualquier tiempo con la sola condición de que llene los requisitos exigidos que son la confesión de pecado y el ejercicio de la fe.

I. Texto:

Isaías 53:4-5 V. 3. (Fue) Despreciado y abandonado (a muerte) (entre) varones varón de dolores, conocido en aflicción, y como que escondimos (completamente) el rostro de él, (fue) menospreciado y no le creímos (consideramos, reconocimos, estimamos). V.4. Sin embargo (a pesar de todo), él nuestras enfermedades llevó y él nuestros dolores soportó y nosotros le consideramos golpeado, herido de Dios y humillado. 5c. y por su llaga fuimos sanados.

II. Versiones del texto

KJ Isa 53:4 Con seguridad él ha llevado nuestros pesares, y llevado nuestros dolores: todavía nosotros estimamos él herido, golpeado con violencia de Dios, y afligido. Isa 53:5 Pero él estaba herido por nuestras transgresiones, él se machucó por nuestras iniquidades: el castigo de nuestro paz estaba en él; y con su herida nosotros somos sanados.

LXX Isa 53:4 Él llevó nuestros pecados, y se dolió para nosotros: todavía nosotros lo consideramos estar en problemas, sufriendo y en aflicción. Isa 53:5 Pero él fue herido a causa de nuestros pecados, y se machucó por a nuestras iniquidades: el castigo de nuestra paz estaba en él; y por sus llagas nosotros fuimos sanados.

DHH 53:4 Y sin embargo él estaba cargado con nuestros sufrimientos, estaba soportando nuestros propios dolores. Nosotros pensamos que Dios lo había herido, que lo había castigado y humillado. 53:5 Pero fue traspasado a causa de nuestra rebeldía, fue atormentado a causa de nuestras maldades; el castigo que sufrió nos trajo la paz, por sus heridas alcanzamos la salud

BJ 53:4 ¡Y con todo eran nuestras dolencias las que él llevaba y nuestros dolores los que soportaba! Nosotros le tuvimos por azotado, herido de Dios y humillado. 53:5 El ha sido herido por nuestras rebeldías, molido por nuestras culpas. El soportó el castigo que nos trae la paz, y con sus cardenales hemos sido curados.

RVA 53:4 Ciertamente él llevó nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores. Nosotros le tuvimos por azotado, como herido por Dios, y afligido. 53:5 Pero él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestros pecados. El castigo que nos trajo paz fue sobre él, y por sus heridas fuimos nosotros sanados.

III. Interpretación.

En el hebreo el verbo no describe el tiempo, sino la acción. Hay dos tipos: el completo (perfecto) y el incompleto (imperfecto). los verbos "llevó nuestras enfermedades y soportó nuestros dolores", son verbos perfectos, es decir, una acción realizada completa, en el pasado. El profeta veía como cumplida la promesa de "un médico que podría sanar integralmente al hombre, pero sobre todo (este es el énfasis de todo el pasaje) del pecado que lo aleja de Dios", pues como dijo alguien por ahí: Un hombre sano no necesariamente es feliz, pero un hombre perdonado sí lo es".

53.4 Llevó él nuestras enfermedades: El significado es, que aquellos que habían despreciado y habían rechazado el Mesías, había errado grandemente condenándolo a causa de sus sufrimientos y humillación. En otras versiones, el sentido es de sostener y llevar, levantando, llevando, como cuando uno quita una carga de los hombros de otro, y en él propio. La palabra na^s'a ' significa propiamente “subir, alzar, para levantar.” No puede significar que el Salvador tomó esas enfermedades literalmente en él, y puede ponerse enfermo en el lugar del enfermo, se volvió un leproso en el lugar del leproso, o era él poseído con un espíritu malo en el lugar de aquellos que fueron poseídos Mat. 8:16, pero debe significar que él se los llevó por su poder, y, cuando era, los alzó y los quitó. Para cuando se dice Isa.

53:12 que él ‘desnudan los pecados de muchos, ' que no puede significar literalmente que él tomó esos pecados en cualquier tal sentido como que él se volvió un pecador. Este verbo significa «tomar sobre sí mismo», o «llevar una carga»; una obvia referencia al sufrimiento vicario de Cristo. Nuestros dolores: Estas palabras aluden a enfermedades, tanto espirituales como físicas. Herido de Dios: El sufrimiento del Siervo es parte del plan de salvación de Dios.

53.5 Rebeliones... pecados: La causa de su sacrificio vicario. Nuestras: El pronombre es enfático: Sufrió por los pecados y enfermedades de la humanidad (v. 6). Llaga... curados.

¿Hablaba Isaías de sanidad física? Un estudio del libro de Isaías muestra que el profeta estaba hablando de la sanidad espiritual que Israel necesitaba desesperadamente. Veamos lo que nos dice Isaías 1:4-6. Cuando Isaías habla del siervo sufriente por cuyas heridas Israel será sanado, está hablando de sanidad espiritual, no física. Y cuando dice la Biblia: “Él llevó nuestras enfermedades” no hay violación del principio literal al reconocer que se refiere a la enfermedad de nuestras almas.

I. Texto:

Mateo 8:17. El mismo llevó nuestras enfermedades y soportó los dolores. En el griego es muy similar, los verbos expresan la acción no el tiempo. Llevó y soportó en Mt. 8:17, son verbos aoristos, es decir, una acción realizada en el pasado.

II. Versiones del texto.

Biblia en Lenguaje Sencillo Mateo 8:17 Así, Dios cumplió su promesa, tal como lo había anunciado el profeta Isaías en su libro: «Él nos sanó de nuestras enfermedades».

DHH Mateo 8: 17 Esto dijo para que se cumpliera lo que anunció el profeta Isaías, cuando dijo: “Él tomó nuestras enfermedades y cargó con nuestras dolencias.”

RVA Mateo 8:17 de modo que se cumpliese lo dicho por medio del profeta Isaías, quien dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades y cargó con nuestras dolencias.

III. Interpretación.

Mateo alude al hecho de que en un sentido Cristo llevó nuestras enfermedades por la simpatía de su Señor, mientras que Hebreos 4:15 revela que Cristo sí puede simpatizar con nosotros por causa de su propia tentación. Él no quita nuestras enfermedades, pero simpatiza con el dolor que tenemos por ellas. Una cita de Isa.53:4. no está claro en qué sentido Mateo aplica las palabras en Isaías si en el sentido preciso del hebreo o de una manera independiente.

Moffatt lo traduce: “Él se llevó nuestras enfermedades y llevó la carga de nuestras enfermedades.”

Goodspeed lo pone: “Él tomó nuestra enfermedad y llevó lejos nuestras enfermedades.”

Deissmann piensa que Mateo ha hecho una interpretación libre del hebreo, ha desechado la traducción de la LXX y ha transpuesto los dos verbos hebreos para que el uso de Mateo: “Él tomó en él nuestros dolores, y llevó nuestras enfermedades.” Se sostiene que “es imposible, y también innecesario, para entender lo que el evangelista quiso dar a entender por ‘tomó (elaben) y desnudo (ebastasen) debe significar por lo menos ese Cristo quitó los sufrimientos de las víctimas. Él apenas puede haber querido decir que las enfermedades se transfirieron a Cristo.” Bastazo, ocurre libremente con el sentido de alzamiento, lleve, soporte, lleve lejos hurte. Este pasaje es la piedra angular de la teoría de la sanidad en la expiación. Se enseña que en la expiación de Cristo incluye provisión para la salud corporal. Por lo que hemos considerado la palabra bastazo permitiría ese significado posiblemente, pero yo estoy de acuerdo que el pasaje, como lo usa Mateo, no tiene nada que ver con la sanidad en la expiación. Lo que Mateo está diciendo es que Jesús muestra su simpatía con nosotros. “La simpatía de Cristo con las víctimas era tan intensa que él realmente sentía sus debilidades y dolores.” Finalmente, la expiación curará nuestras enfermedades cuando haya acabado su obra final de glorificar nuestros cuerpos. Así que sí hay sanidad en la expiación, pero solamente en un aspecto final de gloria eternal en el cielo (Ap. 21:4).

I: Texto:

1 Pedro 2:24.

II. Versiones del texto.

1ª Pedro 2:24 DHH 1 Pedro 2:24 Cristo mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre la cruz, para que nosotros muramos al pecado y vivamos una vida de rectitud. Cristo fue herido para que ustedes fueran sanados.

Biblia en Lenguaje Sencillo 1 Pedro 2:24 Cristo hizo suyos nuestros pecados, y por eso murió en la cruz. Lo hizo para que nosotros dejemos por completo de hacer el mal y vivamos haciendo el bien. Cristo fue herido para que ustedes fueran sanados.

RVA 1 Pedro 2:24 El mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero a fin de que nosotros, habiendo muerto para los pecados, vivamos para la justicia. Por sus heridas habéis sido sanados.

BJ 1ª Pedro 2:24 el mismo que, sobre el madero, llevó nuestros pecados en su cuerpo, a fin de que, muertos a nuestros pecados, viviéramos para la justicia; con cuyas heridas habéis sido curados.

III. Interpretación.

Por quien su herida se sanaron (ou tw mwlwpi iaqhte). De Isa.53:5. Primero, el aoristo pasivo indicativo de iaomai, un verbo común para sanar (Santiago 5:16) y el caso instrumental de mwlwy, una palabra rara (usada por Aristóteles, Plutarco) para llaga o una herida sangrienta, aquí sólo aparece en el N.T. (Cf. 1ª Pe.1:18). Escribiendo a esclavos que pueden haber recibido cosas así por una herida, la palabra de Pedro es eficaz. No hay mención de sanidad física en este versículo o en los versículos inmediatamente cercanos. En versículo dice que cuando Cristo murió en la cruz llevó nuestros pecados en su propio cuerpo, no nuestras enfermedades. El texto dice “Por sus heridas habéis sido sanados.” El tiempo pasado señala justo a la cruz, donde el alma de la humanidad, enferme de pecado, fue sanada. El versículo no dice: “por sus heridas seréis continuamente curados de vuestra dolencias físicas.” Al revisar otras partes de la Biblia descubrimos una verdad importante: Nuestras almas han sido redimidas pero nuestros cuerpos todavía no han alcanzado un estado de gloria Rom. 8:23. El versículo nos dice que todavía vivimos en un cuerpo afectado por la caída. Todavía estamos sujetos a la enfermedad y a otras dolencias, pero no hay garantía de liberación de la enfermedad en esta vida.

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