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Santidad del alma – Parte IV

EL ALMA DESDE EL PUNTO DE VISTA TRICOTOMATICO.

La Tricotomía es la Escuela que enseña y afirma que el hombre es un espíritu, tiene un alma y vive en un cuerpo. Según la Tricotomía, el espíritu es la facultad gobernante en el hombre; el alma es el asiento de sus impulsos y afecciones, el centro de su personalidad; y el cuerpo es el eslabón que lo conecta al mundo material, es el instrumento de sus hechos externos.

Viéndolo desde otro punto, para la Tricotomía el espíritu es la persona, el alma es la personalidad y en el cuerpo se manifiesta.

Según 1ª Tesalonicenses 5:23 y Hebreos 4:12, el hombre es tricótomo. Pasemos a estudiar los pasajes:

“y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo,…”. (1ª Tesalonicenses 5:23)

Tomemos en cuenta desde el punto de vista etimológico que el término “Completo” en el griego es “Holoteles”, que indica las varias partes que lo constituyen. El término “Vuestro” para hacer referencia al ser, indica: Cada parte de cada uno de vosotros.

Según estos términos desde el punto etimológico el hombre es tricotomático.

En cuanto al “…espíritu, el alma y el cuerpo…” que se expresa en el texto, debemos tomar en cuenta que en los textos originales para hacer mención de cada uno de estos componentes se usa el artículo determinado “el”, término que se omite en la mayoría de nuestras traducciones, el texto original lo expresa de esta forma: “y todo vuestro ser, el espíritu, el alma y el cuerpo…”, indicando que son tres cosas diferentes, con funciones diferentes.

En cuanto la expresión “…sea guardado…” en su singular, el hecho de que el verbo “guardar” aparezca en singular no le quita el sentido tricótomo, sino que expresa la integridad de cada parte separada. Es decir, el Apóstol Pablo utilizó el término “guardar” en singular refiriéndose al componente del hombre como un conjunto o un ser, pero en ningún momento está negando la tricotomía.

Por otra parte, en Hebreos nos da información que le da fuerza a la posición tricótomática. El texto expresa lo siguiente:

“porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas…”. (Hebreos 4:12)

El término “Partir” viene del griego “Merismo”, y tiene que ver con hacer una separación o distribución. En castellano su equivalente debería ser “dividir”, debido a que Merismo no tiene que ver con el fragmentar, el romper, tampoco da la idea ni es el acto de partir por la mitad un objeto de un sólo cuerpo, como cuando Jesús partió el pan y se lo dio a sus discípulos; el “Merismo” tiene que ver con hacer una separación de dos elementos para colocar uno a un lado del otro, es “Trazar” una línea en medio de, sin hacer o producir ninguna ruptura.

Tomando en cuenta las propiedades del término “Merismo” del griego, debemos aceptar que el espíritu, el alma y el cuerpo, son tres elementos diferentes, con funciones propias que se ajustan a cada una de ellas.

Pero hay que tomar en cuenta que aunque en el ser integral del hombre se puede producir merismos, el espíritu y el alma son inseparables; no porque no se puedan separar, bien dice la Escritura que la Palabra divide o separa el espíritu del alma, pero en caso de funciones es imposible que el alma abandone el cuerpo; cuando el hombre muera, el espíritu se dirige aunado al alma a su destino. En la muerte del ser hay una separación de éstos (espíritu y alma) en relación al cuerpo.

¿QUÉ ES EL ALMA?

El término alma es “Suche” del griego y “Nefesh” del hebreo. Aparece en los textos sagrados más de 400 veces, con diferentes aplicaciones y es utilizado para hacer referencia, al ser, a la vida, al hombre como persona en lo integral.

¿De qué se compone el alma?

El alma se compone de mente, voluntad y emociones, y a su vez, todos estos componentes tienen sus elementos. Pasemos a definirlas comenzando con la mente.

La mente: La mente se compone de pensamientos, razonamientos, lógicas, intelectos e imaginaciones (Proverbios. 2:10; 3:21.22; 19:2; 24:14; 24:25; Lamentaciones 3:20; Hebreos. 4:23).

La mente es el instrumento de nuestros pensamientos y manifiesta nuestro poder intelectual. Es la fuente de la inteligencia, el conocimiento y del razonamiento. Su ausencia hace que un hombre sea tonto e inepto.

Acerca José N. Briceño Aldana

Director presidente del ministerio de la formación y la evangelización "Jesús Soberano Señor".

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