Masturbación
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A menudo algunos jóvenes me cuestionan acerca de la
masturbación, pues de alguna manera les significa una
tremenda carga que no les permite sostener una relación
estrecha con Dios. Y por tal motivo considero muy
conveniente puntualizar lo siguiente:
El tema reviste singular importancia, ya que es parte de la
realidad de millones de personas en el mundo, y a diferencia
de la relación sexual donde se necesitan dos participantes
(hombre y mujer), en la práctica de la masturbación, solo
participa el ejecutor, y por tanto es íntima y en secreto.
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Aunque es mucho más común entre los varones, también la
practican las mujeres desde la pubertad hasta la edad
adulta, no hay una regla ni limite alguno en cuanto a edad,
aunque sí es un hecho que es mas frecuente entre los jóvenes
y señoritas solteros.
¿En que consiste?, No es otra cosa, mas que la auto
estimulación de los órganos sexuales para sentir placer y
relajación una vez que se llega al orgasmo. Comúnmente se
hace utilizando únicamente las manos sin embargo muchos
jóvenes y señoritas se preguntan, si esto es bueno o es
malo, así como que tan conveniente es practicarla apoyados
con algún tipo de objeto.
Desde el punto de vista fisiológico, aseguran los médicos
que no representa ningún trastorno o disfunción orgánica en
el cuerpo humano, sin embargo desde el punto de vista
psicológico y moral, entra en juego la fantasía para la auto
excitación, y por lo tanto el manejo de pensamientos
fantasiosos en la mente, es darle acceso y juego a la
mentira, la cual es pecado delante de Dios.
Las sagradas Escrituras no mencionan la masturbación, razón
por la cual algunos Cristianos no consideran que sea
importante, sin embargo, habemos quienes si estimamos muy
conveniente educar sobre este particular, orientando a los
hermanos para evitar esta práctica que si bien es cierto que
no daña su salud física, si puede lesionar profundamente su
salud espiritual.
Debemos de comprender que la masturbación en si es motivada
por dos factores principales, los internos (por llamarlos de
alguna forma) y los externos.
Entendamos por factores internos las necesidades
fisiológicas del cuerpo. Sabemos que en la pubertad y
adolescencia, tanto en los hombres como en las mujeres, hay
una serie de procesos hormonales que inducen a la sensación
de la “necesidad” sexual. En los varones, hay producción
constante de semen que se acumula en las vesículas seminales
dentro de los testículos, estas vesículas llegan a llenarse
y al hacerlo, envían señales al cerebro con la exigencia de
expulsar el líquido seminal, la que solo es posible por tres
vías, la relación sexual, la masturbación o mediante lo que
se conoce como “eyaculación espontánea o sueños húmedos”, y
no es mas que un orgasmo (en el varón) que se da mientras
duerme. Este fenómeno natural en el varón, desaparece con el
paso del tiempo, llega un momento que es controlable y
difícilmente vuelve a suceder, personalmente comparo este
fenómeno fisiológico con la experiencia que tiene todo ser
humano cuando aprende a controlar el esfínter, así los bebés
y niños pequeños no controlan este músculo hasta mas o menos
los dos años de edad, cuando ya pueden “avisar” su necesidad
de orinar o defecar. Algo así sucede con los jóvenes en la
pubertad y adolescencia en la que tardan un poco de tiempo
en controlar la presión sexual que ejercen sus sacos
seminales para no expulsar ese semen que ahí se ha
acumulado. Una vez que hay este control, la presión continua
durante toda la vida sexual del varón, la diferencia es que
ahora hay un control casi total y ese semen es reabsorbido
por el cuerpo.
En el caso de las mujeres no existe la misma presión
fisiológica pues sus cuerpos no fabrican este tipo de
fluido, sin embargo en su período de fertilidad que se da
aproximadamente 14 días después de la menstruación, es
cuando son más susceptibles fisiológicamente hablando a
responder a las motivaciones de índole sexual.
Dentro de los factores externos, está la presión del mundo,
que fácilmente se percibe a través de la T.V. el cine, las
revistas, etc. Hoy día el bombardeo sexual esta en todo su
apogeo, los medios masivos de comunicación se han encargado
de tergiversar el sexo y la sexualidad presentando la imagen
de que el sexo es “una experiencia fantástica que debe
practicarse lo antes posible”. Así con tanta presión de este
tipo en la mente del ser humano, se da la excitación sexual
y la “necesidad” de practicar el sexo, así que una forma muy
“cómoda y practica” de relajar esa presión, es a través de
la masturbación.
El problema de pecado en este acto, no lo representa en si
el proceso mecánico para hacerlo, sino la motivación
fantasiosa para hacerlo, ya que para excitarse tanto hombres
como mujeres echan a andar su imaginación con fantasías que
no son otra cosa que mentiras utilizadas para lograr la
excitación necesaria que antecede al orgasmo, esto es pecado
delante de Dios. No podemos pasar por alto que Jesús dijo
que quien mira a una mujer para desearla en su corazón, ya
ha cometido adulterio, esto aplica tanto a hombres como a
mujeres. Adicionalmente las fantasías sexuales, llevan al
individuo a imaginar situaciones irrealizables que solo se
ven en el sexo comercial que se transmite por la TV o la
pornografía, de forma tal, que estas personas cuando
finalmente se casan, tienen relaciones sexuales llenas de
frustración pues sus fantasías son sencillamente
inalcanzables, lo que provoca que muchos de ellos (as)
vuelvan a la práctica de la masturbación, alejándose cada
vez más de Dios.
¿Qué hacer para obtener la victoria?
Primero debemos entender la fisióloga de nuestros cuerpos y
enseguida identificar las motivaciones. Hace unos días uno
de mis hijos preguntaba ¿por qué hay cosas que no quiero
imaginar en mi mente y de todas formas las imagino?, Por
supuesto que habla de imágenes sexuales, y esto es, porque
en principio las vio alguna vez, y estas quedaron fijas en
su cerebro. Y eso mismo es lo que pasa con todos nosotros,
en la medida que estemos expuestos a imágenes sexuales, es
en las misma medida que estas harán nido en nuestra mente y
las veremos en cualquier momento, así que esta presión
estará presente en todos aquellos que acostumbran ver
películas eróticas o programas con fuerte carga sexual,
revistas de este tipo o simplemente participar de charlas de
corte sexual muy común entre “los amigos”, así que debemos
alejarnos de todo tipo de motivación sexual.
Lo más importante es rendir esta debilidad delante de Dios
para obtener por medio de Jesucristo la victoria.
Difícilmente en vuestras propias fuerzas será posible vencer
el vicio que significa la masturbación. Esto es algo que se
debe confesar y poner delante de Dios pues Antes, en todas
estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que
nos amó.
Para concluir permítame citar Gálatas 5:17-21
Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del
Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí,
para que no hagáis lo que quisiereis. 18 Pero si
sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. 19
Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio,
fornicación, inmundicia, lascivia, 20 idolatría,
hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas,
disensiones, herejías, 21 envidias, homicidios,
borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de
las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que
los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.
Si ya entregaste tu vida a Cristo, entonces fuiste hecho una
nueva Criatura (2 Corintios 5:17) por lo tanto, Dios está
dispuesto a darte la victoria sobre este pecado. Fortalece
tu vida consagrándote cada día a Dios y... “En cuanto a la
pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está
viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el
espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre,
creado según Dios en la justicia y santidad de la
verdad”(Efesios 4:22-24). |