Una perfecta comunión con Dios a través
de la oración
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REFERENCIAS
BÍBLICAS:
Mateo
6:5-15: La Oración Modelo: El Padre Nuestro
Hebreos
10:19-22: Requisitos para Orar
Marcos
11:22-25: La fe como elemento primordial en la Oración |
¿QUÉ
ES LA ORACIÓN?
Dios nos ha restaurado y aceptado como Sus
Hijos para que tengamos comunión con Él, para lo cual nos
dotó de valiosos medios de gracia, entre lo cuales encontramos
la Oración:
Orar
es, sencillamente, hablar con Dios, en el poder del Espíritu
Santo y en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Es una
comunicación bidireccional, en la cual nosotros hablamos
con Dios y Él con nosotros. La Oración es una audiencia
privada ante el trono.
La
Oración presenta ciertas características que la hacen única:
Es
dirigida a Dios.
Implica
hacer un voto.
Denota
invocación, petición o ruego.
Para
realizarla debemos estar de acuerdo con la voluntad de Dios
(1a. Juan 5:14-15).
Jesús
colocó a la Oración en el centro de la vida cristiana. Es
el deber y la práctica personal de todo discípulo de Cristo.
El alma de la Oración consiste en la elevación de la mente
y el derramamiento del corazón en la presencia de Dios.
Para nosotros es un privilegio poder comunicarnos con Dios,
el cual nos capacita para crecer espiritualmente y por medio
de ella, llegamos a conocer más a Dios, estableciendo una
íntima relación con Él. La Oración puede cambiar una situación
adversa, para estar en línea con la voluntad y el corazón
de Dios: “Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado
y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de
la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé.”
– Ezequiel 22:30.
Es
importante considerar el origen etimológico de la palabra:
Ores (la cual la encontramos en Mateo 6:6) es la palabra
que refleja el real sentido que tiene la oración. Esta palabra
proviene del griego “Proseuchomai”, el cual es un vocablo
aglutinante: El sustantivo Euche es una oración que también
implica el hacer un voto; se añade el verbo Euchomai, el
cual denota una invocación, una petición o ruego. Al agregarse
Pros, “en la dirección de” (Dios), Proseuchomai viene a
ser el término que más frecuentemente se emplea para la
oración.
Hechas
ciertas consideraciones, presentamos a continuación los
3 fundamentos para poder confiar en la oración, y posteriormente,
una lección práctica que permitirá un correcto empleo de
la misma.
TRES
FUNDAMENTOS PARA CONFIAR EN LA ORACIÓN
1.
El Carácter de Dios: Nombrar el carácter de Dios es enumerar
uno por uno los grandes atributos que lo conforman. Es importante
considerar para nuestro estudio que, en la oración privada,
Dios manifiesta su naturaleza divina a favor de sus hijos:
A.
Es Todopoderoso: Nada es demasiado difícil para Él:
Génesis
18:14: ¿Hay para Dios alguna cosa difícil?
Jeremías
32:17: ¡Oh Señor Jehová! he aquí que tú hiciste el cielo
y la tierra con tu gran poder, y con tu brazo extendido,
ni hay nada que sea difícil para ti…
B.
Es Fiel:
Cumple
sus Promesas: Bendito sea Jehová, que ha dado paz a su pueblo
Israel, conforme a todo lo que él había dicho; ninguna palabra
de todas sus promesas que expresó por Moisés su siervo,
ha faltado- 1a. Reyes 8:56.
Se
ha comprometido a contestar nuestras oraciones: Clama a
mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas
que tú no conoces – Jeremías 33:3.
C.
Nos Ama y quiere darnos Esperanza y un Futuro:
Jeremías
29:11-14: Porque yo se los pensamientos que tengo acerca
de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal,
para daros el fin que esperáis. Entonces me invocaréis,
y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis
y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.
Y seré hallado por vosotros, dice Jehová, y haré volver
vuestra cautividad, y os reuniré de todas las naciones y
de todos los lugares adonde os arrojé, dice Jehová; y os
haré volver al lugar de donde os hice llevar.
2.
Nuestra Adopción: La adopción es una idea de familia, presentada
en términos de amor con Dios, la cual nos iguala, tanto
en derechos como en responsabilidades, frente a quienes
ya pertenecen a la familia de Dios. Ese espíritu de adopción
ha sido dado por Nuestro Padre Celestial para aquellos que
han reconocido a Jesucristo como Señor y Salvador de sus
vidas y nos entrega ciertos beneficios:
A.
Nuestro Padre nos da por herencia las naciones:
Salmo
2:8: Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como
posesión tuya los confines de la tierra.
B.
Nos desea dar buenos regalos:
Mateo
7:7-11: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad,
y se os abrirá. 7:8 Porque todo aquel que pide, recibe;
y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué
hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará
una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente?
Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas
a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en
los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?
C.
Somos adoptados como hijos suyos:
Gálatas
4:6-7: Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones
el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! Así
que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero
de Dios por medio de Cristo.
D.
Tenemos acceso directo a Él, por medio de Jesucristo:
Efesios
2:18: …porque por medio de él los unos y los otros tenemos
entrada por un mismo Espíritu al Padre.
Efesios
3:12: ... en quien tenemos seguridad y acceso con confianza
por medio de la fe en él…
3.
El Espíritu Santo: Jesús, una vez resucitado y antes de
ascender al cielo, les dejó una promesa a sus discípulos:
Vendrá un consolador que los levará a toda verdad. Esa promesa
se cumplió, tanto en ellos como en nosotros. Hoy damos testimonio
del Espíritu Santo, el cual obra en nosotros cumpliendo
las siguientes funciones:
A.
Nos da un “espíritu de oración” o de súplica:
Zacarías
12:10: Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores
de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán
a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por
hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige
por el primogénito.
B.
Nos ayuda en nuestra debilidad:
Romanos
8:26: Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra
debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo
sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con
gemidos indecibles.
C.
Intercede por nosotros según la voluntad de Dios:
Romanos
8:27: Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la
intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de
Dios intercede por los santos.
D.
Nos da la mente de Cristo:
1a.
Corintios 2:10-16: Pero Dios nos las reveló a nosotros por
el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo
profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las
cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en
él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el
Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu
del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que
sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos,
no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con
las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo
espiritual. Pero el hombre natural no percibe las cosas
que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura,
y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.
En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no
es juzgado de nadie. Porque ¿quién conoció la mente del
Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente
de Cristo.
E.
Y nos capacita parar “obrar en el Espíritu”:
Efesios
6:18: … orando en todo tiempo con toda oración y súplica
en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia
y súplica por todos los santos…
PASOS
EN LA ORACIÓN PRIVADA
1.
Enfocar nuestra atención en DIOS: Debemos someter nuestra
mente a la voluntad de Dios y enfocar nuestra atención en
Él. Debemos tomar el tiempo adecuado para Dios. Esto requiere
disciplina, pero pronto esta se convertirá en un gozo: “Mas
tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta,
ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en
lo secreto te recompensará en público.” – Mateo 6:6. Es
importante tomar el tiempo suficiente para hablar con Dios.
2.
El Pecado bloquea la comunión con DIOS: Es importante confesar
cualquier pecado que el Espíritu Santo nos esté mostrando
y recibir el perdón de Dios: “Si confesamos nuestros pecados,
él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos
de toda maldad.” – 1a. Juan 1:9. También es necesario que
perdonemos a otros por lo que nos hicieron, no importando
lo doloroso que fuere: “Y perdónanos nuestras deudas, como
también nosotros perdonamos a nuestros deudores.” – Mateo
6:12. Cuando confesamos y perdonamos, aceptamos la limpieza
de Dios, para con ello presentarnos delante de Su Presencia
con un corazón puro.
3.
Debemos orar para que el Espíritu Santo nos llene: En fe
debemos pedir que el Espíritu Santo nos de poder, nos dirija
y que ore a través de nosotros: “Y de igual manera el Espíritu
nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir
como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede
por nosotros con gemidos indecibles.” - Romanos 8:26.
4.
Debemos protegernos con la Armadura de Dios (Efesios 6:10-18):
Con ellos proclamamos el señorío de Cristo en nuestras vidas
y la sumisión del diablo ante Dios: “Someteos, pues, a Dios;
resistid al diablo, y huirá de vosotros.” – Santiago 4:7.
5.
Debemos esperar paciente que Dios nos hable: 3 voces tiene
acceso a nuestra mente cuando oramos:
La
Nuestra: con la mente y voluntad sometida a Dios, nuestra
voz no hablará.
La
de Satanás: al ser limpio por la sangra de Cristo, proclamando
a Jesús como Señor, resistiendo al diablo y protegido por
la armadura de Dios, Satanás no hablará.
La
de Dios: llenos con el Espíritu Santo, Dios hablará.
6.
Debemos ser obedientes cuando Dios nos entregue algo que
decir, ya sea a Dios o a otros.
7.
Debemos ser Perseverantes en la Oración: “Y acaso Dios no
hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche?
Se tardará en responderles? Os digo que pronto les hará
justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará
fe en la tierra? - Lucas 18:7-8. Perseverar en la oración
es la clave para que la paz de Dios se deposite en nuestros
corazones: “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento,
guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo
Jesús. En esto pensad.” – Filipenses 4:7. No debemos dejarnos
guiar por nuestros sentimientos, nuestra perseverancia traerá
la bendición de Dios a nuestra vida y nos acercaremos día
a día más a Él.
8.
Habla con normalidad y naturalidad a DIOS: Dios es nuestro
Padre y nos ama como somos; no debemos usar un lenguaje
formal ni religioso, lo cual no significa que le faltemos
el respeto.
9.
Deja de preocuparte de manera deliberada: la ansiedad produce
falta de confianza en Dios, por la tanto es un pecado (así
lo demuestra Jesús en Mateo 6:25-34). La oración siempre
debe ser aferrada a la fe en Dios.
10.
DIOS desea que le presentemos todas nuestras peticiones
personales: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas
vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego,
con acción de gracias.” – Filipenses 4:6. No hay nada demasiado
pequeño y grande para Dios: Él quiere que seamos específicos
en lo que pedimos para que así veamos las respuestas. Es
importante también orar por las necesidades de quienes nos
rodean. De todas maneras, debemos dejar que el Espíritu
Santo nos guíe para que así todas nuestras necesidades sean
satisfechas. Ora en voz alta para evitar que te desconcentres.
11.
La Oración debe ser intercalada con alabanza y acción de
gracias: ambos elementos, a menudo, liberan la oración,
porque fluye del trono de Dios a nuestras vidas Su eterno
poder. La oración puede hacer todo lo que Dios puede hacer:
“Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi
casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos,
si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré
sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.” – Malaquías
3:10. La oración contestada edifica la fe y la confianza
en Dios: Busca esa oración.
12.
La Oración y el Ayuno son un arma de peligrosidad para Satanás:
esta es una manera de disciplinarnos y negarnos, para que
haya menos de nosotros y más de Cristo En nuestras vidas.
CONCLUSIÓN
Es
de vital importancia que pasemos tiempo con Dios y Su Palabra
como discípulos de Cristo. La oración puede alcanzar cualquier
necesidad en cualquier parte. La oración nos vincula con
las posibilidades ilimitadas de Dios:
“Clama
a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y
ocultas que tú no conoces.” – Jeremías 33:3
REFERENCIAS
BIBLIOGRÁFICAS:
Biblia
Plenitud, Versión Reina Valera 1960.
Libro:
Fundamentos de la Vida Cristiana.
Libro:
Perfil de un Verdadero Discípulo