Lo que has oído
"Lo que has oído de mi ante muchos testigos,
esto encarga a hombres fieles que sean
idóneos para enseñar también a otros" 2
Timoteo 2:2
Un cargador de agua en la India tenía dos
grandes vasijas que colgaban a los extremos
de un palo que el llevaba encima de los
hombros.
Una de las vasijas tenía una grieta,
mientras que la otra era perfecta y
entregaba el agua completa al final del
largo camino a pie desde el arroyo hasta la
casa de su patrón. Cuando llegaba, la vasija
rota solo contén a la mitad del agua.
Por dos años completos esto fue así
diariamente. Desde luego la vasija perfecta
estaba muy orgullosa de sus logros, perfecta
para los fines para los que fue creada. Pero
la pobre vasija agrietada estaba muy
avergonzada de su propia imperfección y se
sentía miserable porque solo podía conseguir
la mitad de lo que se suponía debía hacer.
Después de dos años le habló al aguador
diciéndole: "Estoy avergonzada de mi misma y
me quiero disculpar contigo"...
¿por qué? le preguntó el aguador.
Porque debido a mis grietas, solo puedo
entregar la mitad de mi carga. Debido a mis
grietas, solo obtienes la mitad del valor de
lo que deberías.
El aguador se sintió muy apesadumbrado por
la vasija y con gran compasión le dijo:
"cuando regresemos a la casa del patrón
quiero que notes las bellísimas flores que
crecen a lo largo del camino.
Así lo hizo y en efecto vio muchísimas
flores hermosas a todo lo largo, pero de
todos modos se sintió muy apenada porque al
final solo llevaba la mitad de su carga. El
aguador le dijo:
¿Te diste cuenta de que las flores solo
crecen en tu lado del camino?. Siempre he
sabido de tus grietas y quise obtener
ventaja de ello, sembré semillas de flores a
todo lo largo del camino por donde tú vas y
todos los días tú las has regado.
Por dos años yo he podido recoger estas
flores para decorar el altar de mi maestro.
Sin ser exactamente como eres, Él no hubiera
tenido esa belleza sobre su mesa.
Cada uno de nosotros tiene sus propias
grietas. Todos somos vasijas agrietadas,
pero si le permitimos a Dios utilizar
nuestras grietas para decorar la mesa de su
Padre......" En la gran economía de Dios,
Nada se desperdicia".
El Apóstol Pablo le decía a Timoteo "Lo que
has oído de mí ante muchos testigos, esto
encarga a hombres fieles que sean idóneos
para enseñar también a otros" 2 Timoteo
2:2 [comillas añadidas], esos hombres muy
probablemente eran vasijas agrietadas, por
sus grietas llevaban ese tesoro a otros,
derramaban bendición por donde andaban. De
ese modo la Palabra del Señor crecía en los
corazones y florecía y daba frutos.
No te preocupes si ves que no alcanzas a
llegar al final con toda la bendición, el
conocimiento, el estudio, el trabajo, el
amor o las fuerzas que esperabas; lo que se
escapó por las grietas llegó a otros y
floreció.
Se un obrero del Señor en donde estés, en tu
trabajo, en tu estudio, en tu hogar, deja
que Dios use las grietas que tienes para
bendecir a los que te rodean.
Se un obrero del Señor, Sin bueyes el
granero está vacío; mas por la fuerza del
buey hay abundancia de pan Proverbios 14:4