El dolor de hoy, mañana será parte del
pasado
Lo primero que hizo Nicolás
Martínez fue tomar una fotografía de la
imponente estructura --otrora motivo de
elogios por la creatividad invertida en los
acabados arquitectónicos, en los colores que
resaltaban las columnas y en las molduras de
yeso--, que ahora lucía envuelto en llamas.
Después se lanzó a la batalla. Él es bombero
y su misión es combatir el fuego, en ciudad
de Méjico.
Horas más tarde, en la
diminuta salita de su apartamento, rodeado
por sus dos pequeños hijos y la esposa que
cada día lo espera con la misma expectación
y ansiedad que si lo viera llegar después de
una guerra, repasaron las gráficas. Si bien
es cierto las lenguas de fuego envolvían la
edificación, las degradaciones de amarillo,
rojo, azul y gris, daban un matiz diferente
a lo que decenas de personas consideraban
era una tragedia. Detrás del incendio, había
arte.
En dos años logró coleccionar
un centenar de imágenes de siniestros que
hoy expone en Méjico, y que han convertido a
este héroe anónimo, en un caso singular del
artista que combina su profesión de bombero
con la afición por la fotografía.
Cuando Nicolás vuelve atrás
las páginas del álbum, sólo aprecia fotos de
instantes que fueron angustiosos, que quizá
cobraron vidas humanas y despertaron
incertidumbre, pero que hoy forman parte del
archivo del pasado, del ayer que jamás
volverá.
Un error enorme en nuestra
existencia es proseguir atormentándonos con
lo que pasó antaño. Todo eso quedó en ese
limbo indeterminado que constituyen los
hechos que nunca se repetirán. Cada segundo
es nuevo. De ahí que sólo el presente
cuenta. El dolor por el pasado sólo
atormenta a quienes quieren vivir en el
pasado.
A esta sana decisión de
crecer diariamente se refirió el apóstol
Pablo cuando escribió:
“...
una cosa hago: olvidando ciertamente lo que
queda atrás, y extendiéndome a lo que está
delante, prosigo a la meta, al premio del
supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.”
(Filipenses
3:13-14).
Este batallador incansable, a
quien se considera un ganador de tiempo
completo, tenía claro que sólo podemos
crecer en la medida que vivamos el presente
y nos preparemos para el mañana. Igual como
cristianos. Sólo llegaremos al final de
nuestra existencia con Jesucristo, si
ponemos la mirada en El y no dimensionamos
las circunstancias adversas que podamos
enfrentar hoy...