Despertad vuestro espíritu

Escrito por Gabriel Rojas. Publicado en Sermones

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Hageo 1:1-15

Quince años transcurrieron desde que el pueblo de Judá regresó del cautiverio, pero aún no se preocupaban por reconstruir el templo, siendo que esta obra debía ser su prioridad por lo que este elemento representaba para sus vidas. Por esta razón Dios envía al profeta Hageo, para exhortar a su pueblo y darles la orden de poner manos a la obra. Son reiteradas las ocasiones en las que puedes de forma similar al pueblo de Judá, dejando para "luego" o "nunca" aquellas cosas que son el interés de Dios, pero que para ti pueden ser poco interesantes. Esta actitud trae como consecuencia un espíritu dormido o alejado de Dios. En esta ocasión se define espíritu como: Vigor natural y virtud que alienta y fortifica el cuerpo para obrar. Ánimo, valor, aliento, brío, esfuerzo.

Dios espera de ti un espíritu despierto, que muestre verdadero interés por todas aquellas cosas que el anhela, una lista bien simple de los anhelos de Dios es esta:

a) Dios desea tu santificación;
b) Dios desea tu crecimiento espiritual hacia la perfección;
c) Dios desea que participes del ministerio como un instrumento para salvación de otros.

De lo antes mencionado ¿qué estás haciendo? ¿tu espíritu duerme?

Deseo compartir contigo unos principios que pueden ayudarte a despertar tu espíritu o más bien a evitar que se duerma.

Esto es lo que debes saber:

I. Razones por las cuales el espíritu duerme

Evidentemente el pueblo de Judá tenía todas las condiciones físicas y materiales para reconstruir el templo de Jehová, el único impedimento para hacerlo era su propia actitud, es por eso que Dios, a través del profeta, les reprocha la manera en la que estaban actuando.

Es preciso notar algunas razones por las cuales su espíritu estaba dormido (lejos de Dios):

1. El espíritu del pueblo dormía por el hábito de posponer V.2 "Así ha hablado Jehová de los ejércitos, diciendo: Este pueblo dice: No ha llegado aún el tiempo , el tiempo de que la casa de Jehová sea reedificada".

Ciertamente el pueblo había experimentado situaciones muy difíciles, estaban regresando del cautiverio, enfrentaban una situación económica pésima, fueron muchos los que se opusieron a la reconstrucción, sin embargo, ninguna de estas parece ser una excusa válida delante de Dios. El Señor, que todo lo sabe, estaba consciente que a pesar de todas estas dificultades lo que realmente había impedido la restauración del templo era la actitud del pueblo, no otra cosa.

Hay una verdad bien clara para notar: Lo que Dios demanda de ti, no es cuestionable, la única opción es obedecer.

"No puedes posponer lo que Dios ya ha pedido, la respuesta es ahora".

2. El espíritu del pueblo dormía por establecer prioridades incorrectas V.4

"¿Es para vosotros tiempo, para vosotros, de habitar en vuestras casas artesonadas, y esta casa está desierta?"

Como ya se mencionó, a pesar de las dificultades, los habitantes de la ciudad tenían buena posición económica como para embellecer sus casas y fuerzas suficientes para realizar dichos trabajos. Que bendición es poder dar lo mejor de nuestros bienes y de nuestras fuerzas para las cosas espirituales. Tal como lo dijo Jesús en Juan 6:27 "Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre".

Dios reclama el primer lugar en la vida de su pueblo, Jesús mismo lo enseñó en Mateo 6:33. Ahora bien, el templo representaba la presencia de Dios y la gente había sido negligente en restaurarlo. Tomando esto en cuenta, ¿Qué significa el hecho de que no se hubiera prestado la atención requerida a esta situación? Significa que Dios no era importante para ellos en lo absoluto.

"El orden de prioridades que establezcas en tu vida, dirá por sí sólo cuanto significa Dios para ti".

Hay cosas en la vida que no pueden ser pospuestas, sobremanera las relacionadas con la vida espiritual. ¿Cómo está tu crecimiento espiritual? ¿Va en ascenso? o ¿Está detenido? si es así ¿qué te obliga a posponerlo?

II. Consecuencias de un espíritu dormido V.6,9,10,11

"6Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto".

"9Buscáis mucho, y halláis poco; y encerráis en casa, y yo lo disiparé en un soplo. ¿Por qué? dice Jehová de los ejércitos. Por cuanto mi casa está desierta, y cada uno de vosotros corre a su propia casa. 10Por eso se detuvo de los cielos sobre vosotros la lluvia, y la tierra detuvo sus frutos. 11Y llamé la sequía sobre esta tierra, y sobre los montes, sobre el trigo, sobre el vino, sobre el aceite, sobre todo lo que la tierra produce, sobre los hombres y sobre las bestias, y sobre todo trabajo de manos".

Estos versículos muestran la forma en la que el pueblo sufría por su distanciamiento de Dios, a pesar de todos sus esfuerzos tenían una vida infructuosa, vacía. Si bien está haciendo alusión a cosas materiales, estas son en sí consecuencias espirituales.

Algunas de las cosas que pueden afectar a un espíritu dormido son: Falta de propósito, sensación de vacío, soledad, frustración, tristeza. Todo esto puede ser con o sin razón aparente. ¿Experimentas algunas de estas sensaciones en tu vida? Si tu respuesta es si, es probable que tu espíritu esté dormido. Pero hay una solución...

III. Cómo despertar el espíritu

De acuerdo a los versículos 12-15 hay tres pasos importantes para que Dios despierte tu espíritu.

1. Oír la palabra de Dios: En el v.12 se usa el término oyó que abarca mucho más que la capacidad de captar con el oído el sonido de unas cuantas vocales y consonantes. Por supuesto, eso lo hicieron, pero la palabra quiere decir que recibieron el mensaje y lo obedecieron. Necesitas que la palabra de Dios sea parte de tu vida, por lo tanto léela y estúdiala continuamente, escucha mensajes bíblicos y no dejes de congregarte.

2. Temer a Dios: La palabra temer contempla la idea de consternación o terror. Es la misma que Moisés usó al describir el miedo que sintió la gente al ver el fuego de Dios en el monte Sinaí (Deuteronomio 5:5). En Hageo, la gente tuvo esa misma reacción al reconocer que las dificultades que estaba padeciendo (la sequía, etc.) se debían a la disciplina de Jehová. La pedagogía de Dios depende de su carácter absolutamente perfecto y para aplicarla, emplea sus recursos sin límite.

Como el pueblo de Israel en Sinaí, necesitas ser consciente de la presencia de Dios. El saber que está presente, y temer a su reprensión, como sucede de un hijo a un padre, te ayudará a tener una vida correcta cuya prioridad sea agradarle.

3. Poner manos a la obra: Sumamente importante es tomar la decisión de hacer independientemente de lo que sientas. En otras palabras, si no sientes deseos de orar, ora; si no tienes ánimo para leer la Biblia, léela; si no te provoca asistir a las reuniones de tu iglesia, no te quedes en casa, anda y congrégate con tus hermanos.

Actuando así implantaras en tu vida disciplinas espirituales que te permitirán crecer en tu relación con Dios y mantener tu espíritu despierto.

Dios desea un pueblo que se identifique con él en su manera de ver, pensar y actuar. Oro para que tu deseo sea formar parte de ese pueblo. Pero no olvides el paso más importante: "Despertad Vuestro Espíritu".

Y despertó Jehová el espíritu de Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y el espíritu de Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y el espíritu de todo el resto del pueblo; y vinieron y trabajaron en la casa de Jehová de los ejércitos, su Dios. Hageo 1:14

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