Analogía del hombre de Dios y un atleta

Escrito por Rafael N. Polanco. Publicado en Sermones



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Base Bíblica: 2 Timoteo 2:5 "Y también el que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente."

INTRODUCCIÓN

En estas ultimas dos décadas en varias disciplina son muchos los atletas que han sido descalificado de sus coronas por no haber luchado o competido legítimamente.

El Apóstol Pablo enfrenta una realidad existencial en la vida de su joven hijo en la Fe TIMOTEO y le dice que Al predicar y enseñar, Timoteo enfrentaría sufrimiento, pero resistiría. Pablo usó la comparación de soldados, atletas y agricultores, todos los cuales deben disciplinarse a sí mismos y estar dispuestos a sacrificarse para lograr los resultados que quieren. Como los soldados, debemos renunciar a la seguridad mundana y someternos a una disciplina rigurosa. Como los atletas, debemos entrenar duro y someternos a las reglas. Como los agricultores, debemos trabajar arduamente y saber esperar. Nos mantenemos firmes a pesar del sufrimiento porque pensamos en la victoria, la visión del triunfo y la esperanza de la cosecha. Veremos que el sufrimiento vale la pena cuando alcancemos la meta de glorificar a Dios, ganar personas para Cristo y vivir eternamente con Él.

Pablo compara al cristiano con un atleta. Lo relaciona con que se es atleta y se dedica a ser atleta para ganar un premio, para tener una recompensa. Y como dice una versión de la Biblia Católica, llamada la Casa de la Biblia: para ganar coronas. Nosotros, en el andar cristiano somos como atletas, en busca del supremo llamamiento, de irnos con el Señor y que acabe nuestra carrera y el ministerio con gozo. Procuremos como Pablo, acabar la carrera con gozo. (Hechos 20:24.) No como Sansón que acabó su carrera, pero con el templo sobre sus hombros.

Presentación.

Uno de los objetivos profundos de la Biblia es darnos respuestas a las preguntas que nos hacemos sobre nuestro propósito en la vida. Nuestros nombres ya estaban inscritos en el libro de la vida, desde antes que naciéramos, y Dios nos hizo venir a la tierra con un fin. Por eso en el Salmos 23, que habla sobre el itinerario de la oveja, dice al final, en una llamada de la Biblia de las Américas: a la casa de Jehová volveré. Esto nos habla de la preexistencia y que en la tierra solo venimos a desarrollar un propósito. El que viene a la tierra y logra descubrir la identidad en Dios va a ser feliz. Dentro de las cosas que Dios permite está que vengamos a la tierra como atleta, para después regresar al cielo a reclamar coronas, premios, etc. El que hace las cosas solo por hacerlas, es porque sabe que no va a obtener una recompensa; por eso nosotros hagamos todo con excelencia, porque todo lo que hagamos en la tierra, bueno o malo, va a repercutir en la eternidad.


A continuación observaremos 5 importante facetas o cualidades del cristiano como atleta, que lo pudieran llevar a obtener su corona luchando legítimamente:

1ro. El atleta se disciplina

Hebreos 12:11 Al presente ninguna disciplina parece ser causa de gozo, sino de tristeza; sin embargo, a los que han sido ejercitados por medio de ella, les da después fruto apacible de justicia.

Disciplina es doctrina, regla de enseñanza impuesta por un maestro a sus discípulos. Disciplina es hacer lo que realmente no se quiere hacer para poder hacer lo que realmente se quiere hacer. Ejercitados, viene del griego Gumnazo, que es gimnasio (hacer ejercicios físicos), y debemos ejercitarnos en la disciplina.

La disciplina es difícil, por eso debemos ejercitarnos en la disciplina, porque mientras más duro trabaja es más difícil que se rinda. Un atleta debe tener disciplina para lograr correr la carrera con gozo. La disciplina implica esfuerzo y sacrificio, pero los frutos que da son valiosos.

Hay muchas cosas que debemos disciplinar en nosotros:

Nuestras emociones. Moisés, dominaba bien al pueblo de Israel y logró libertarlo de Egipto, pero no dominaba su carácter. Llamamos egipcio al hombre o mujer que está en el mundo, sin el dominio del Espíritu Santo y que por lo tanto da rienda suelta a todas sus emociones: gritos, iras, maledicencias, violencia, enojos etc. Moisés a los cuarenta años dominó (mató) al egipcio (de carne y hueso) de afuera, que es cuando nosotros venimos del mundo y somos transformados en nuestra apariencia externa, porque somos lavados por dentro; lo enterró en la arena (superficie) es por eso que a todos nosotros, de vez en cuando, se nos sale el egipcio: nos enojamos, gritamos, peleamos, etc., porque todos tenemos dentro de nosotros un egipcio, que hay que dominar. pero para lograrlo necesitamos primero disciplinar nuestro carácter. Moisés hasta los 80 años dominó al egipcio que llevaba adentro, y entonces fue llamado hombre manso, pero tuvo que pasar por un proceso muy largo, y pagar un precio muy alto, porque debido a su mal carácter, no entró a Canaán. RVA 95 Efesios 4:31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería, maledicencia y toda malicia.

Nuestra lengua. Debemos dejar de decir lo que no se debe de decir, no debemos invocar cosas peligrosas ni derrotas. Hay que disciplinar la lengua, porque la lengua enciende grandes fuegos, causa heridas más profundas que un golpe físico. El que guarda su lengua y su boca, guarda su vida de angustias. Dice la Biblia que ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal, pero también dice la Biblia que todo lo podemos en Cristo que nos fortalece. Así que el que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua de mal y sus labios no hablen engaño. Ejercitémonos como atletas en disciplinar la lengua, refrenarla para que podamos alcanzar la recompensa de ser perfectos. R95 Santiago 3:2 Todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende de palabra, es una persona perfecta, capaz también de refrenar todo el cuerpo.

Nuestros hábitos. El hombre es esclavo de sus hábitos, buenos o malos. Se requiere disciplina para cambiarlos. Y debemos, como atletas ejercitarnos en los buenos hábitos, de la oración, lectura de la Biblia y de búsqueda de Dios. No nos dejemos dominar de nuestros malos hábitos. Si estamos en Cristo, ahora somos nuevas criaturas, debemos de dejar de practicar los hábitos de la antigua manera de vivir y despojarnos del viejo hombre y sus malos hábitos. I Timoteo 4:13 Entretanto que llego, ocúpate en la lectura {de las Escrituras,} la exhortación y la enseñanza. 14 No descuides el don espiritual que está en ti, que te fue conferido por medio de la profecía con la imposición de manos del presbiterio. 15 Reflexiona sobre estas cosas; {dedícate} a ellas, para que tu aprovechamiento sea evidente a todos.

Nuestro Trabajo. Debemos hacer lo que hay que hacer en el momento que hay que hacerlo. Disciplina en el trabajo que realizamos, sabiendo que aunque lo hacemos para jefes terrenales, Dios va a recompensar nuestra labor. Y con este fin también trabajemos, esforzándonos según su poder que obra poderosamente en nosotros para obtener las coronas. Hagamos nuestro trabajo con disciplina, excelencia, diligencia para que estemos delante de reyes y les sirvamos. Hay que hacer lo que realmente no se quiere hacer para poder hacer lo que realmente se quiere hacer. Proverbios 22:29 ¿Has visto un hombre diestro en su trabajo? Estará delante de los reyes; no estará delante de hombres sin importancia.

2do. El atleta se despoja de peso.

Hebreos 12:1 Por tanto, puesto que tenemos en derredor nuestro tan gran nube de testigos, despojémonos también de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos envuelve, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante. Nos encomienda el Señor quitar de nosotros todo el peso y el pecado que nos envuelve y que después corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante; pero para correr hay que despojarse de todo el peso, que impide que corramos.

Ejemplo: Dice la Biblia en R95 Deuteronomio 22:10 "No ararás con buey y con asno juntamente. Porque el buey es un animal de trabajo pero el asno es un animal de carga entonces no pueden trabajar juntos en la obra. No se trabaja con el asno, que representa a la gente cargada. Muchas veces tenemos fuerzas para correr pero nos juntamos con personas que están muy cargadas, y eso nos detiene en la carrera. Dice la palabra que busquen su presencia todos los cargados y cansados y él los va a hacer descansar. ¿Qué nos impide correr? ¿De qué cosas debemos despojarnos??

Nos tenemos que despojar:

Del peso del pecado, que hay que confesar
Viejos pecados que ya han sido perdonados
De las obras de las tinieblas
Las cargas del pasado
No olvidemos que Cristo Jesús ya pagó por todos nuestros pecados, nos dio la salvación y la potestad de ser llamados hijos suyos, así que ejercitémonos en la disciplina de despojarnos de la carga del pecado y corramos.

3ro. El atleta se alimenta con dieta especial.

Hebreo 5:14 Pero el alimento sólido es para los adultos, los cuales por la práctica tienen los sentidos ejercitados para discernir el bien y el mal.

Cuando éramos niños espirituales tomábamos la leche espiritual, que tipifica los rudimentos de la doctrina. Y doctrina es conocimiento, pero también es forma de vida, porque por falta de conocimiento el pueblo fue llevado cautivo. Ahora, como hijos maduros necesitamos el alimento sólido, para sustentarnos, fortalecernos y para mantener nuestros cuerpos de atletas que corren la carrera que tienen por delante hasta llegar a la meta. Hebreos 6:1 Por tanto, dejando las enseñanzas elementales acerca de Cristo, avancemos hacia la madurez. El atleta sabe que tiene que prepararse y su dieta será muy importante pues de ella va a depender las condiciones necesarias de su cuerpo antes de la competencia para terminar su carrera con gozo. Por ejemplo, antes de un partido los jugadores comen chocolate para contrarrestar la deshidratación, y pasta para obtener energía. El atleta debe alimentarse bien. Y el alimento del atleta cristiano es: PAVO, Mas adelante observara su etimología

Palabra diaria
Ayuno por lo meno una vez a la semana
Vigilia constante
Oración en todo tiempo

El atleta necesita tener alimento sólido, nutrirse de la palabra de Dios, porque es mejor preparar que reparar. ¿Cómo estamos de la dieta cristiana? ¿Tiene Pavo? El atleta que va a competir sabe que tiene que comer pero debe evitar la glotonería, para no subir de peso pues eso le haría estar fuera de forma para la prueba que viene sobre él; necesita vitaminarse, y tomar todos los complementos alimenticios necesarios. ¿Estaremos listos y en forma para la prueba que viene?

Hay que estar en forma, listos y ejercitándonos para la carrera. El que corre diez kilómetros y entrena doce...terminará sin problema; el que no se ejercita tendrá tirones en los músculos, sino se entrena y confía nada más en su habilidad, seguramente no terminara la carrera con gozo...

El atleta debe tener siempre una actitud positiva, confesando victoria, en su mente y en su boca. Debe decirse a si mismo cuando esté cansado: ya falta poco, llegaré a la meta, allá me están esperando, la actitud debe ser siempre: todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

4to. Su Actitud es con metas

Filipenses 3:12 No que ya (lo) haya alcanzado, o que ya haya llegado a ser perfecto, sino que sigo adelante, a fin de poder alcanzar aquello para lo cual también fui alcanzado por Cristo Jesús. 13 Hermanos, yo mismo no considero haberlo ya alcanzado; pero una cosa {hago:} olvidando lo que {queda} atrás y extendiéndome a lo que {está} delante, 14 prosigo hacia la meta para {obtener} el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

Vemos que Pablo, como atleta se ejercita en tener una actitud de seguir hacia la meta. Se olvida de los fracasos del pasado, que lo pueden amargar o detener y sigue para adelante todos los días hasta alcanzar la meta y ser premiado. Igualmente nosotros, debemos dejar atrás todo fracaso y aprender de nuestros errores, para obtener la victoria. Si mientras corremos nos caemos, pues nos levantamos y seguimos adelante. Nuestra actitud debe ser seguir siempre adelante, hacia la meta. Hay que tener metas y seguirlas cada día.

Hay que ejercitarnos cada día en tener metas, seguirlas y alcanzarlas. Visión de alcanzar las metas y una vez obtenidas, perseguir más metas. El atleta tiene metas y sabe que los obstáculos no son para detenerlos, sino para saltarlos o pasar de lado. Sabemos que van a haber tormentas en nuestra carrera, pero todo lo va a determinar la actitud que tengamos. La actitud negativa es la que se queja y se deja hundir en la tempestad, pero la actitud positiva es aquella que entiende que no puede dirigir los vientos de la tempestad pero si las velas del barco para dirigirlo en medio de la tormenta y avanzar mas rápido para salir de la tormenta y llegar a un lugar seguro y resguardado. Esta es la actitud en la que debemos ejercitarnos. Somos el resultado de las decisiones que diariamente tomamos, y la manera que levantamos las velas del barco es con la oración.

Por eso escribió Pablo en Filipenses, que tuviéramos el mismo sentir que hubo en Cristo Jesús, porque en su carrera por una meta grande sobre la tierra, él se ejercitó en la disciplina, se despojó a si mismo, tenía una buena dieta de atleta, y siguió su meta hasta cumplirla. Y aunque tuvo obstáculos, los superó y logró el máximo galardón: le dieron un nombre que es sobre todo nombre y ahora está sentado a la diestra del padre. Por eso su nombre no es solamente Jesús, sino, el Señor Jesucristo, que es el Señor de Señores y Rey de Reyes.

Tengamos entonces ese mismo sentir que hubo en él, y seamos los mejores en todo lo que hagamos: Si abogado, el abogado de abogados; si doctor, doctor de doctores, etc. porque fuimos hechos para ser puestos por cabeza, no por cola. (Deuteronomio 28:13)

En cada culto tenemos que venir con la actitud de que se terminará la prueba, el desierto, los problemas, las enfermedades, etc. que estemos atravesando y que Dios nos concederá las peticiones de nuestro corazón. Tenemos que ser el mejor pueblo cristiano de los pueblos cristianos del Señor. Un cristiano esta modelado y planificado de parte de Dios para que viva con una actitud de excelencia, y tenga metas espirituales y seculares grandes, equilibradas y con sentido común.

La meta que tenía Pablo era el premio del supremo llamamiento en Cristo Jesús, que era terminar su carrera con gozo, irse con el Señor, como Enoc Génesis 5:23-25 y Elías 2 Reyes 2.11, sin ver muerte. Esa debe ser nuestra meta, y correr con paciencia hasta alcanzarla. Preparémonos de tal forma que en seamos digno de poder ser reconocido por Cristo en el día glorioso del Rapto. Filipenses 2:16 asidos de la palabra de vida, para que en el día de Cristo yo pueda gloriarme de que no he corrido en vano, ni en vano he trabajado.

5to. SUS LOGROS SON CORONADOS

1Corintios 9:24-27 ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos en verdad corren, pero {sólo} uno obtiene el premio? Corred de tal modo que ganéis. 25 Y todo el que compite en los juegos se abstiene de todo. Ellos {lo hacen} para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. 26 Por tanto, yo de esta manera corro, no como sin tener meta; de esta manera peleo, no como dando golpes al aire, 27 sino que golpeo mi cuerpo y lo hago mi esclavo (pongo en disciplina), no sea que habiendo predicado a otros, yo mismo sea descalificado. El atleta de Dios corre para ganar y obtener una corona de parte de Dios que no solo lo hará más que vencedor sino un Rey, pues ganará una corona.

Hubieron muchos hombres que corrieron hacia la meta y fueron coronados con la recompensa:

1. Abraham corrió hacia la gracia?pues sabia que venia fuego sobre Sodoma y Gomorra, y su premio fue salvación del juicio. El cristiano que corre alcanzara coronas como Abraham.

2. Samuel corrió al llamado en medio de la juventud, no cuando estaba viejo y acabado y llego a ser profeta y padre espiritual de David.

3. David corrió hacia la batalla sabiendo que Dios le daría la victoria, no le importo el tamaño del gigante y el vencer a su enemigo lo catapulto para ser el Rey de una nación.

4. El Padre del pródigo corrió a perdonar a su hijo que volvía a casa y logro que su hijo se gozara de nuevo en la casa.

5. Felipe corrió para enseñar la palabra al eunuco etiope, e hizo un discípulo que llevaría el evangelio a África.

1 Corintios 9:27 sino que golpeo mi cuerpo y lo hago mi esclavo (pongo en disciplina), no sea que habiendo predicado a otros, yo mismo sea descalificado Disciplinemos nuestro cuerpo y nuestra carne. El cuerpo nos pide comida, comodidad, sueño y recreación. El atleta pone su cuerpo en disciplina cuando esta fuera del estadio y no solo a la hora de la competencia. El cuerpo nos tiene que hacer caso. ¿Se somete el cuerpo a nuestras órdenes o nosotros a sus deseos? No satisfagamos los deseos de la carne, porque los deseos de la carne, son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas, y son en contra del Espíritu. Y esas cosas hacíamos antes, pero ahora somos santos y justos delante de Dios. R95 Romanos 12:1 Por lo tanto, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro verdadero culto. Ejercitémonos en la disciplina para mantener nuestro cuerpo en santidad. El cuerpo no es un estorbo, es un siervo que necesita ser disciplinado para que sirva bien. A veces hay que decirle:

¡Hoy no comes! Quiero que mi velo se atenúe para ver la otra dimensión.
Hoy vas a orar de rodillas
Hoy vas a estudiar la palabra
Hoy vas a interceder de madrugada

Conclusión.

Hemos aprendido las cualidades del cristiano como atleta, que va a obtener una corona, y como atletas de Dios debemos ejercitarnos en:

1. SER DISCIPLINADO. Hacer lo que realmente no queremos hacer para poder hacer lo que realmente queremos hacer. Disciplinar nuestras emociones, nuestra lengua, nuestros hábitos, nuestro trabajo para conseguir la corona.

2. SE DESPOJA. Como atletas de Dios debemos despojarnos de las cargas y del peso de pecados y correr hacia la meta.

3. SE ALIMENTA. El atleta cristiano tiene una buena dieta: PAVO. Yo encuentro en la etimología de la palabra PAVO lo siguientes.

Ayuno,
Vigilia,
Oración.

El Hombre de Dios debe alimentarse de los alimentos sólido y suplemento vitamínico que necesite.

4. METAS CON ACTITUD POSITIVA. El atleta tiene metas y sabe que los obstáculos no son para detenerlos, sino para saltarlos o pasarlos de lado. (Cuando las montañas son muy alta se le dan la vuelta, se ladean hasta poder pasar al otro lado) Sus metas son alcanzables y su cuerpo no es estorbo sino un siervo que sirve bien, solamente hay que disciplinarlo. Tiene una actitud positiva y de excelencia.

5. LOGROS CORONADOS. El atleta de Dios corre por sus metas y las corona. Un atleta corre con paciencia la carrera, llega a la meta, es recompensado y coronado como Rey. GLORIA AL CORDERO QUE VIVE POR LO SIGLOS DE LOS SIGLOS AMEN.

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