Luchando con Dios

Escrito por José R. Hernandez. Publicado en Sermones

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Si se acuerdan, la semana pasada les dije que si queríamos las bendiciones de Dios, entonces tenemos que estar dispuestos a alzar nuestras manos y arrebatarlas. Tenemos que estar dispuestos a luchar en contra de toda oposición y tomar lo que Dios tiene para nosotros. Frecuentemente el creyente deja de hacer esto, no lo hacemos porque dejamos que nuestro pasado influencie de la manera que pensamos, nos comportamos, y sentimos.

Es por esa razón que quiero que hoy examinemos un acontecimiento en la historia que nos demostrara que las bendiciones de Dios si están a nuestro alcance. Quiero que hoy examinemos un acontecimiento histórico que nos enseña, sin que quepa duda alguna, que Dios si nos quiere bendecir, sin importarle nuestro pasado, pero más importante que todo nos demuestra que si verdaderamente queremos la bendición tenemos que estar dispuestos a luchar por ella. Pasemos ahora a la Palabra de Dios.

Génesis 32:24-30 - Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba. 25 Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba. 26 Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices. 27 Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob. 28 Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido. 29 Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y el varón respondió: ¿Por qué me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí. 30 Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma.

Como siempre digo, para tener un mejor entendimiento del mensaje, tenemos que repasar un poco de historia, así que con esto mente conozcamos un poco mejor a Jacob. Preguntémonos, ¿quién era Jacob? Cuando Isaac tomo por mujer a Rebeca, ello no podía engendrar, entonces Isaac oro y Dios le concedió su oración. Rebeca engendró dos varones, engendró a gemelos (Génesis 25:21; 25:24-26). Ambos eran queridos por su padre, pero Esaú era el mayor y el preferido (Génesis 25:28), y tal como se acostumbraba, él seria el heredero de todos los bienes de su padre. Cuando su padre Isaac estaba ya debilitado y casi a punto de morir, Jacob y su madre Rebeca conspiraron en contra de Esaú, y le robaron la herencia a Esaú (Génesis 27:6-28). Debido a esto acto de robo, Esaú aborreció a su hermano y procuraba matarle (Génesis 27:41). Una ves que este plan llego a los oído de su madre Rebeca, ella nuevamente le ayudo y Isaac escapo la ira y venganza que su hermano planeaba (Génesis 27:42-43). Isaac vivió por un tiempo con Lebán y fue bendecido grandemente por Dios, pero llego el día cuando Dios le dijo que era hora de regresar a su casa (Génesis 31:3). Jacob había enviado un mensaje a su hermano y le decía que regresaría a casa nuevamente (Génesis 32-3-5).

Le respuesta que él recibió no fue muy agradable, ya que le informaron que su hermano venia a recibirle acompañado de un ejercito, Esaú venia acompañado de 400 hombres; esto causo temor en Jacob porque el pensó que su hermano venia a destruirle (Génesis 32-7-8). Jacob en ese momento pudo huir, en ese momento podía haber tomado todo o suyo y correr hacia otra tierra, pero no lo hizo así. Jacob había recibido promesa de Dios, y él ahora no contaría con su propia inteligencia y poder, sino que él ahora clamaba a Dios (Génesis 32:9-12). Su oración no fue vanagloriosa, no fue pidiendo cosas par gastar en su deleite, no fue una para satisfacer sus deseos, su oración fue reconociendo que él no era merecedor de todas las bendiciones que Dios había derramado sobre él, y buscando Su bendición y protección.

Cuando le oramos al Padre tenemos que tener mucho cuidado con lo que le pedimos. Tenemos que tener mucho cuidado de no postrarnos ante su presencia pidiendo cosas que no necesitamos, pero que pensamos que las merecemos. Dios sabe exactamente lo que cada uno de nosotros necesita y merece. ¿Que es entonces una oración correcta? Una oración correcta a Dios es una oración que pide solamente Su gloria y voluntad (1 Juan 5:14). Cuando queremos que Dios nos escuche tenemos que pedir que Él se glorifique en nosotros. Tenemos que glorificarle en todo momento.

En muchas ocasiones nosotros le pedimos al Padre con mucha insistencia. Le pedimos y pedimos, y le volvemos a pedir, pero no pedimos Su gloria sino hacemos oraciones que solo sirven para satisfacer nuestros deseos de la carne. Oraciones que solo sirven para satisfacer los deseos de este mundo, y a consecuencia no recibimos (Santiago 4:3). Pero este no fue el caso de Jacob. Tenemos mucho que aprender de estos pasajes bíblicos, y de la historia de Jacob y Esaú. Preguntémonos, ¿al vernos enfrentados a situaciones que aparentan ser destructivas clamanos la bendición y protección de Dios? En otras palabras, ¿estamos dispuestos a luchar con Dios? Ahora, no me vayan a mal interpretar, fíjense bien que dije luchar con Dios y no en contra de Dios. En estos versículos que hemos leído en el día de hoy vemos exactamente esto, vemos que Jacob lucho con Dios a través de la oración, el lucho para que Dios lo bendijera. Aquí en estos versículos encontramos exactamente como debemos ser, encontramos como nuestras oraciones deben ser.

Aquí leemos: “Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba. 25 Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba. 26 Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices”. ¿Contra quien lucho aquí Jacob? Él lucho contra un ángel del Señor, y él no dejaría de luchar hasta que Dios le bendijera. Nosotros tenemos que hacer igual, nosotros no podemos dejar de perseverar en nuestras oraciones. Dios esta en busca a personas dispuestas a soportar, dispuestas a pase lo que pase mantenerse firmes en la fe. Hermanos, el demonio toma mucha satisfacción cuando puede destruir lo que Dios ha comenzado en nosotros. El demonio se satisface grandemente cuando puede apartarnos de la voluntad de Dios. El demonio se satisface cuando caemos en su trampa, cuando caemos derrotados. Es por esta razón que les digo que tenemos que persistir en nuestras oraciones. Jacob quería la bendición de Dios, y él no soltaría al ángel, él no dejaría de luchar hasta recibir la bendición. ¿Quieres ser bendecido? Pero creo que la mejor pregunta seria, ¿estas dispuesto a luchar? Tenemos que confiar que Dios nos escucha, tenemos que perseverar en todo momento. Hoy quiero que todos aquí nos demos cuenta que Dios nos ha ungido. Nosotros, el Cuerpo de Cristo, somos el pueblo ungido por Dios (Mateo 5:13-15). Quiero dirigirme a todas las cabezas de familia aquí en este día y a todos los que reciben estas predicas por el Internet. Tenemos mucho que aprender de Jacob, tenemos que aprender que no podemos ser temerosos. Jacob temía que su hermano le hiciera el mal debido al mal que él le había hecho en el pasado. Las cosas a Jacob no le aparentaban estar muy buenas. A nosotros nos pasa igual, las cosas pueden aparentar malas, quizás no le veamos la solución, pero recordemos que para Dios no hay nada imposible (Lucas 1:37). Jacob era la cabeza de esa familia, él era el responsable de todos ellos, y vemos que llevo a cabo esa responsabilidad con seriedad. Como cabezas de familia tenemos que tomar esta responsabilidad en serio; recordemos que el ser cabeza de familia no es solo el trabajar y darles a nuestras familias las mejores vidas que podamos. Como cabezas de familias nosotros tenemos que dar el ejemplo, tenemos que combatir las fuerzas del enemigo que nos atacan a diario. Como cabezas de familias tenemos que hacer tal como hizo Jacob, no dejar de luchar por la bendición de Dios.

Continuando vemos que la perseverancia de Jacob produjo algo bien grande, aquí leemos: “Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob. 28 Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido. 29 Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y el varón respondió: ¿Por qué me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí. 30 Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma.” Jacob antes de su experiencia con Dios, se llamaba “Engañador”, pero ahora se llamaría Israel “el que pelea con Dios”. Esto nos demuestra claramente que Dios no esta mirando nuestros pasados, que Dios no esta concentrado en lo que fuimos, nos demuestra que Dios esta viendo lo que podemos ser. Esto nos demuestra claramente que al tener un encuentro con Dios Él nos transforma, nunca más seremos lo que fuimos. Creo firmemente que el propósito de todo creyente debe ser de conocer mejor a nuestro Dios. Creo firmemente que el propósito de todo Cristiano debe ser de conocer la voluntad de Dios en nuestras vidas.

Debemos orar sin cesar pidiéndole al Padre sin cesar que nos revele su propósito en nuestras vidas, pidiéndole al Padre que podamos servir de ejemplo en este mundo. Pidiéndole al padre poder de lo alto para que nuestro testimonio sea digno de Él. Pidiéndole al Padre que nos dé sabiduría y paciencia de lo alto. Dándole gracias al Padre por todas las bendiciones que ha derramado sobre nosotros, dándole gracias por su misericordia y gracia. Les digo que si todos aquí oráramos de la misma manera. Si todos aquí oráramos sin cesar pidiendo estas cosas, todos alcanzaríamos ver un gran cambio en el cuerpo de Cristo. Si todos aquí orásemos de esta manera seremos cambiados por completo, seremos transformados en la persona que Dios quiere que seamos. Aquí también vemos que Jacob le pone al lugar un nombre nuevo, le pone Peniel, que significa cara a cara con Dios. El nombre que le pone preserva y perpetua, no el honor de su valentía o de su victoria, sino el honor de la libre y soberana gracia de Dios. Esto nos dice que no fue por la valentía y las fuerzas de Jacob que recibió la bendición de Dios, sino que solo por Su misericordia la alcanzo.

¿Quieres ser bendecido? Entonces no permitas que nada ni nadie te detenga de llegar ante Su presencia. No dejes de luchar en todo momento. El Señor quiere que hoy recibas esa paz, el Señor quiere que hoy recibas ese descanso (Mateo 11:28-29). Jacob estaba atado al pasado, el remordimiento se lo comía y causaba gran temor, pero Dios libero su alma. Preguntémonos, ¿qué nos impide nuestro caminar hoy en día? Cristo quiere quitar de tus manos las cadenas que te atan, Cristo quiere derrumbar las barreras y obstáculos que podamos tener en nuestro caminar, Cristo quiere liberarte de la prisión en que te encuentras (Hechos 12:7-8). Puedes ser libre en el día de hoy, puedes obtener Su perdón y recibir Su misericordia no importa lo grande que pienses que has pecado. Cristo quiere bendecirte en el día de hoy, pero para que esto suceda, tenemos que ser persistentes en todo lo que hacemos. Tenemos que ser persistentes en nuestra fe si queremos recibir las bendiciones de Dios. Es tiempo de dejar el jugar a la iglesia, es el tiempo de dejar de ser Cristianos solo en ocasiones especiales o parte del tiempo. Es hora de servir a nuestro Padre celestial, es hora de permitir que el Espíritu Santo sea reflejado en todo lo que hacemos. El Señor nos ha escogido, el Señor nos ha llamado para que sirvamos de luz en este mundo de tinieblas (Mateo 5:14). ¿No es esto una gran bendición?

Para concluir. Jacob lucho con Dios reclamando su bendición. ¿Qué bendición recibió Jacob por su perseverancia? La Palabra de Dios nos dice: “Pero Esaú corrió a su encuentro y le abrazó, y se echó sobre su cuello, y le besó; y lloraron” (Génesis 33:4). Ese encuentro con su hermano después de 20 años que el tanto temía no sucedió como él pensó. Él había mandado a dividir su campamento en dos secciones porque él pensó que así podría salvar a algunos cuando Esaú los atacara, pero Dios no permitió tal ataque. Dios recompensa la perseverancia de Jacob, y a consecuencia restaura la familia. Esto es lo que Dios busca de Su pueblo; Él busca que su pueblo este dispuesto a perseverar en toda ocasión. Jacob nunca podría derrotar al ángel de Dios, Jacob con toda su fuerza nunca podría aguantar al ángel de Dios. Pero Dios no estaba probando su fuerza física, Dios estaba probando su fuerza espiritual. Dios nos prueba a nosotros de la misma manera. Al vernos confrontados con situaciones difíciles, no podemos desmayar, no podemos desanimarnos, tenemos que perseverar y reclamar la bendición de Dios. Jacob no soltó al ángel hasta que le bendijera, ¿harás tu igual? Cuando ores por una situación dile al Padre “No te dejaré, si no me bendices”. Lucha con Dios y reclama las bendiciones para tu vida.

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"...Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo..." Mateo 28:19