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Él restaura la esperanza

Cita Bíblica: 2 Reyes 4:8–10

Déjame decirte hoy que Dios hará historia y jamás seremos los mismos. El Señor ha dicho; tendré herencia en la tierra. ¿Cuántos tienen palabras proféticas que aún no se han cumplido?

Yo vengo a decirte hoy que ya es el tiempo. Dios está acelerando las cosas. El Padre quiere restaurar tu esperanza hoy.

Algunos de ustedes han perdido la esperanza, pero hoy vas a recuperar lo perdido, palabras proféticas; llevan años orando y diciendo: Señor acuérdate de la palabra. Y Dios ha hablado.

2 Reyes 4: 8. “Aconteció también que un día pasaba Eliseo por Sunem; y había allí una mujer importante, que le invitaba insistentemente a que comiese; y cuando él pasaba por allí, venía a la casa de ella a comer”.

Era una mujer importante, de mucho dinero, era importante en su comunidad. Quizás alimentaba a los pobres, ancianos, huérfanos, era de mucho dinero y aunque; ella estaba bien en lo financiero había un hueco en su corazón, porque habían promesas que no se habían cumplido.

2 Reyes 4: 9. “Y ella dijo a su marido: He aquí ahora, yo entiendo que éste que siempre pasa por nuestra casa, es varón santo de Dios”. Cuando ella ve a Eliseo, ella reconoce al varón de Dios, reconoció al profeta, reconoció que había algo sobre ese hombre. Este no es un hombre común hay algo especial en el, lo observaba. Esta mujer dijo: quiero una doble porción de lo que ese hombre tiene, veo algo en su vida y eso lo quiero.

Eso es lo que quiere el Padre que tengas. Busca a alguien que camine en victoria, busca a alguien que tenga lo que tú deseas y agárrate de esa persona.

2 Reyes 4: 10. “Yo te ruego que hagamos un pequeño aposento de paredes, y pongamos allí cama, mesa, silla y candelero, para que cuando él viniere a nosotros, se quede en él”. La sunamita dijo: yo tengo que hacer algo, voy hacer un aposento, porque cuando el pasa por aquí derrama su corazón, ministra su alma, se queda y profetiza. Yo reconozco que hay algo sobre él.

Esta mujer no se fue donde vende corotos usados. Sino que se fue a la mejor tienda. Edificó un cuarto hermoso, compro la mejor cama, coloco las mejores sábanas, etc. Construyó el lugar más excelente para el profeta.

2 Reyes 4: 11. “Y aconteció que un día vino él por allí, y se quedó en aquel aposento, y allí durmió”. Cada vez que Eliseo pasaba se quedaba en aquel lugar, descansaba sobre aquella cama.

Eliseo venía de recibir la doble porción de Elías, se suponía que el próximo gran profeta sería Giezi.

Giezi y Eliseo tenían una buena relación. Eliseo ministraba y Giezi se quedaba abajo conversando con aquella mujer. Luego de hablar largo rato algo empieza a salir de ella; esta esperanza que ya había perdido, este gran deseo, que ella nunca había podido tener un hijo.

2 Reyes 4: 12. “Entonces dijo a Giezi su criado: Llama a esta sunamita. Y cuando la llamó, vino ella delante de él”. Eliseo fue tan bendecido en aquella casa que le dice a Giezi que llame a la sunamita para bendecirla. Le dice que; ella ha sido tan amable con él, me has preparado un aposento, me hiciste la mejor comida, me has hecho sentir como en casa. ¿Qué puedo hacer yo por ti ahora?

2 Reyes 4: 13. “Dijo él entonces a Giezi: Dile: He aquí tú has estado solícita por nosotros con todo este esmero; ¿qué quieres que haga por ti? ¿Necesitas que hable por ti al rey, o al general del ejército?…”.

Acerca Yexandy Lameda

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