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Todo lo puedo en Cristo

Predicas Cristianas – Predicaciones Cristianas

Filipenses 4:10-13

Introducción:

Muchos saben que la mujer es el vaso más frágil, pero pocos reconocen que  el hombre también lo es, todos somos débiles y esto se manifiesta, en  algunos con bendiciones y en otros con pruebas, unos en la abundancia y  otros en la escasez, hemos tenido situaciones en las que nos hemos sentido débiles y que no podemos más, pero es en esas situaciones en las que la Biblia nos enseña: Diga el débil, fuerte soy.

1. Todos somos frágiles

a) (Salmo 39.4) Hazme saber, Jehová, mi fin, y cuánta sea la medida de mis días, sepa yo cuán frágil soy, no sé si tú te has dado cuenta qué situaciones te quiebran, esas en las cuales hemos expresado debilidad y sentimos que no podemos más, unos son más frágiles que otros, pero todos somos frágiles en alguna medida, el salmista decía: Señor, enséñame cuán frágil soy, tú sabes cuán frágil o qué tan fuerte has sido en las situaciones por las que has pasado en la vida.

b) No siempre que lloramos es porque estamos quebrantados por Dios, algunas veces lo hacemos de agradecimiento y otras de amor, pero tú mismo sabes cuando estás pasando por una situación difícil y lloras de aflicción, esas son las veces que has dicho: Ya no aguanto, ya no soporto más, esos son los momentos en que nuestra debilidad ante una situación se manifiesta.

c) Cuando uno pasa por situaciones difíciles, de extrema tensión, donde toda tu fe te es probada, donde el diablo te susurra, donde la gente dice una serie de tonterías, y tu espíritu se turba, todo es sacudido en tu persona, esos son los momentos en que nos damos cuenta, cuán frágiles somos.

d) Pero son en esos momentos en que Él nos dice: Tú me has pedido que haga milagros, ¿cómo quieres que los haga si no hay problemas? Y cuando oímos eso eso, es el momento para pararnos y decir: Señor, yo podré estar afligido, pero tú no has salido corriendo de esta habitación, no importa cómo me sienta, sé que tú me vas ayudar y me vas a dar la fortaleza, yo entendí que los problemas son la oportunidad para ver a Dios hacer milagros.

e) Te aseguro que no importa qué tan fuerte sea la situación, Dios está en tu casa o en tu oficina sereno, templado, ejerciendo dominio sobre las cosas, tú tienes ganas de salir corriendo, pero si Dios te abriera los ojos, entonces lo verías sobrio, con una mirada serena diciéndote: ¿Qué te pasa?, ¿acaso no estoy contigo?, ¿no te prometí que yo estaría todos los días a tu lado? Yo te fortaleceré, el (Salmo 39:7) dice: Y ahora, Señor, ¿qué esperaré? Mi esperanza está en ti.

f) Somos débiles, pero podemos declarar que somos fuertes en Él, las fuerzas empiezan a venir por medio de la confesión de tu boca, Dios no te dice que no seas débil, dice que confieses que eres fuerte en El, pero no saldrás de tu aflicción si sigues diciendo con tu propia boca, estoy mal, me muero.

g) Una oración con un mal motivo, en (Proverbios 30.7-8) dice: Dos cosas te he demandado; no me las niegues antes que muera: vanidad y palabra mentirosa aparta de mí; no me des pobreza ni riquezas; mantenme del pan necesario.

h) Cuando uno lee esto, puede concluir que es una buena oración, parece bonita y humilde, pero cuando continúa leyendo el siguiente verso, se da cuenta de los motivos del corazón que llevó a este hombre a orar así, no revelan algo tan bueno, dice el (verso 9 de ese capítulo) No sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? O que siendo pobre, hurte, Y blasfeme el nombre de mi Dios.

i) ¿Por qué hacía esta oración? Porque él era frágil ante las dos circunstancias de la vida, la abundancia y la escasez, el se conocía y temía tener riquezas, ya que su corazón no soportaría la abundancia sino que se llenaría de orgullo y altivez, también temía que la pobreza lo empujara a robar, pecando.

j) Por lo tanto, este hombre está revelando que no tenía ni humildad ni honestidad en su corazón, sino que tenía falta de carácter para sobrellevar esas dos circunstancias de la vida, el está diciendo: No me des riqueza ni tampoco me des pobreza, mantenme del pan diario, no sea que si prospero me olvide de ti y si soy pobre, vaya a blasfemar tu nombre.

k) En otras palabras, él va a estar bien con Dios solamente si tiene el sustento del día, no está diciendo: Señor, yo no voy a blasfemar sin importar si soy pobre o rico, como todos deberíamos confesar, el dice: Solo dame lo necesario del día, no sea que blasfeme, la verdadera y genuina oración sería: Señor, no importa si tengo o no riquezas, yo igual te amo en todo tiempo, en escasez o en abundancia.

L) Hay personas a las que la enfermedad, las crisis, la escasez los aparta de Dios, si tú eres de las personas que en tiempo de necesidad extrema va a hacer locuras, entonces ora como ese hombre de Proverbios, pero si tú decides mantener tu integridad aún en tiempos de necesidad, no necesitas orar así, tú puedes decir: Señor, aunque me falte el pan para comer, seguiré amándote y obedeciendo tus mandamientos.

Ll) Por el contrario, hay otros que en cuanto salen de una prueba económica y prosperan, o de esa necesidad que los mantuvo dependiendo de Dios, se alejan del Señor, vienen quebrados al Señor y le creen, pero cuando El los levanta y los bendice físicamente, familiarmente, económicamente, se alejan de Dios, ahora ya tienen lo que buscaban, y se alejan de la iglesia, buscaron a Dios por los panes y los peces.

m) Mira de nuevo la oración de este hombre que dice no me des, por lo general, uno siempre pide bendición, pero él no, porque sabía en su corazón que era frágil, débil, la grandeza del hombre no está en lo que tiene, sino en qué soporta tener, lo mismo podrían decir otros acerca de la unción: No me des unción, no sea que me crea un Superman.

2. En las buenas y en las malas, en la abundancia y en la escasez

a) (Filipenses 4.10-13) En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad. No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

b) El Apóstol Pablo hace aquí una confesión muy distinta, el dice: No importa si estoy en pobreza o en riqueza, en abundancia o en necesidad, no voy a robar ni me voy a enorgullecer, porque Cristo me da la fuerza para soportar ambos extremos, no importa qué tenga, siempre seré obediente a Dios y le serviré, esto refleja carácter.

c) Tú puedes ver la pobreza que tienes en algún momento o puedes ver la riqueza que tendrás después, o puedes ver el carácter que fue formado en esos momentos, esa fortaleza que te da Cristo, es el carácter que El quiere formarte.

d) ¡Cómo cambia la conducta de muchos cristianos por lo que poseen! no busques las dádivas, busca al que te las da, y te las va a dar cuando El crea que es el momento adecuado, ¿Qué tipo de carácter es el que tienes? En esa medida debes pedirle a Dios, a vivir se aprende metiendo la Palabra de Dios en el corazón.

e) Cuando te falta o te sobra, lo que importa no es lo que tienes, sino el carácter que tienes para soportar lo que tienes, ¿De qué está hablando el apóstol Pablo? De que todo lo podamos, sea una situación u otra.

f) El que crea que su posición económica le afecta su relación con Dios, sea de pobre o rico, haga la oración que hizo el hombre de Proverbios, pero si eres como Pablo, que no importa cuál es la situación, tú siempre vas a estar parado confiando en el Señor, creyendo y sirviendo, te lo dé o no te lo dé, tú puedes, entonces, decir como el: Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Acerca Daniel Tomas

Mi nombre es Daniel Tomas y hace más de 35 años sirvo al Señor. He asumido el compromiso de serle fiel cada día de mi vida y de sembrar mi corazón y ministerio en Su presencia y así llevar mucho fruto. Junto con toda mi familia en enero del año 1994 vinimos a Bariloche a servir en la Iglesia Catedral Familiar, de la Unión de las Asambleas de Dios, ministerio el cual amamos y donde Dios nos trajo para así alcanzar Su sueño, que es ver a esta ciudad y pueblos aledaños rendidos a los pies de Jesús.

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