¿Por qué vivir para Dios?
Eclesiastés 11:9-12:1
Alégrate, joven, en tu juventud, y tome placer tu corazón en
los días de tu adolescencia; y anda en los caminos de tu
corazón y en la vista de tus ojos; pero sabe, que sobre
todas estas cosas te juzgará Dios. Quita, pues, de tu
corazón el enojo, y aparta de tu carne el mal; porque la
adolescencia y la juventud son vanidad. Acuérdate de tu
Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los
días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo
en ellos contentamiento.
Quienes más pueden aprovechar este mensaje son los jóvenes,
sin embargo los principios que voy a compartir con usted
aplican a todos. Y todos tenemos que tomar una decisión: O
vas a vivir para el mundo a vas a vivir para Dios.
Yo quiero enseñarles solo tres cosas que les van a ayudar a
tomar la decisión en cuanto a que si vale la pena o no vale
la pena vivir para Dios, porque muchos jóvenes creen que la
juventud les va a durar una eternidad, no se dan cuenta que
cada día que pasa, cada año que pasa, su vida se está
acabando. Entonces voy a enseñarte tres cosas que te van a
ayudar a vivir para Dios.
Muchos jóvenes no están viviendo para Dios. Muchos jóvenes
están viviendo para el mundo y para las cosas del mundo
porque muchos no entienden que la Biblia nos da razones
específicas por las cuales entendemos que vale la pena vivir
para Dios.
Vale la pena vivir para Dios, primeramente:
1. Porque la vida es corta.
La vida en este mundo es corta, la vida en este mundo es
pasajera, muy pronto se va a acabar.
Yo nací en el año de 1961, y yo me acuerdo cuando era niño,
cuando tenía diez años, que cuando se hablaba del año Dos
mil, yo escuchaba decir a la gente que en el año Dos mil el
mundo se va acabar. Y todo mundo hablaba que en el año Dos
mil y que en el año Dos mil, va a haber catástrofes y
desastres, y yo me ponía a hacer cuentas y decía, bueno en
el año Dos mil ya voy a tener treinta y ocho años, falta
mucho todavía. Cuando tenga treinta y ocho años qué me
importa que se acabe el mundo, ya voy a estar viejo. Y mira,
ahora ya estamos en el Dos mil, y el tiempo se pasó así,
volando, ya pasaron treinta años y me doy cuenta que la vida
es corta. Pronto se me ha ido, pronto se me está yendo. Yo
siento cada Navidad y cada fin de año que viene tan rápido.
El año pasado estuvimos en esta Conferencia, y parece que
fue ayer. Y cada año se está yendo y se está yendo. Tal vez
tu dices: ―Pastor yo estoy joven, todavía falta mucho―.
Dentro de treinta años usted va a estar como yo ahorita
diciendo: se me pasó el tiempo. Y ustedes tienen la ventaja
de que son jóvenes. Yo miro hacia atrás y digo: ¿qué he
hecho en los últimos treinta años? Pero usted mira hacia el
frente y puede decir: ¿Qué voy a hacer en los próximos
treinta años? ¿Me entienden? Le estoy diciendo, la vida es
corta.
1 Pedro 1:24 Porque: Toda carne es como hierba, y toda la
gloria del hombre como flor de la hierba. la hierba se seca,
y la flor se cae. La primera parte dice: Toda carne es como
hierba. Manejando, estaba observando que unas áreas de
tierra estaban muy secas, y había hierba que sale nada más
cuando llueve, pero esta hierba muy pronto se seca, y se la
lleva el viento. Y estas hierbas crecen muy rápido cuando
llueve, pero también se secan muy rápido cuando deja de
llover, es pasajera. No es como ese árbol frondoso, grande
que tiene mucha vida, no, la vida es como la hierba, se
acaba, se seca, se la lleva el viento. Dice la Palabra de
Dios que la vida del hombre son 70 años, cuando mucho 80 en
los más robustos, pero aún 70 u 80 años no es nada comparado
a la eternidad. Si usted llega a ser un anciano va vivir
cuando mucho 70 u 80 años. Entonces yo tengo que aprovechar
ahora mi vida viviendo para el Señor, pronto voy a morir, y
si no lo hago en esta vida ¿cuándo lo voy a hacer? Y algunos
jóvenes dicen, yo cuando sea más grande voy a servir a Dios,
cuando sea mayor voy a servir a Dios, recuerda que cada año
que pasa es un año menos que tienes para servir a Dios.
Entonces ponte a pensar que la vida es corta, se te está
acabando, y ¿qué has hecho para el Señor? ¿Sabes qué? Muchos
dedican su fortaleza y su juventud para el mundo, pero Dios
quiere que dediques tu juventud para El. Dice la Palabra de
Dios: No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo.
Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.
Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne,
los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no
proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus
deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para
siempre.
El mundo pasa. Y si tú vives para este mundo y das tu
juventud al mundo ¿qué le vas a dar a Dios? ¿Sabes qué le
vas a dar? Las sobras. Porque cuando ya seas viejo y quieras
servir a Dios y quieras vivir para Dios, le vas a dar tu
vejez, lo poco que te queda, pero si ahora como joven le das
tu vida a Dios puedes hacer grandes cosas para el Señor.
Porque tienes la fuerza de la juventud. Puedes dedicar tu
mente, tu cuerpo, lo mejor al Señor. ¿Y sabes qué? lo más
importante de todo es, que si tú eres cristiano, o si tú no
eres cristiano y tú le das tu vida al Señor, tú tienes vida
eterna. Y si tú ya tienes vida eterna, que no te importe
gastar tu vida temporal en las cosas de Dios. Pero, ¿sabes?
Esta es una batalla, el mundo también te quiere, el mundo
también te dice diviértete que estás joven. O, ¿no dice así
el mundo? El mundo te dice aprovecha tu juventud, te dice
diviértete. Como el cantante puertorriqueño que es
homosexual, Ricky Martin, que canta esa famosa canción: “La
vida loca”, y que vivas la vida loca, y que disfruta tu
vida, y diviértete porque la vida es corta, pues yo también
te estoy diciendo que la vida es corta. El mundo te dice la
vida es corta, disfrútala, pero yo también te estoy diciendo
que la vida es corta, pero dice la Palabra de Dios en
Eclesiastés, disfrútala si quieres, alégrate si quieres,
pero recuerda que un día le vas a dar cuentas a Dios. Y tú
podrás ahora vivir para el mundo, gozar del mundo pero sabe
joven, un día le vas a dar cuentas a Dios. Tú podrás decir,
bueno, a mí qué me importa yo ahorita voy a disfrutar la
vida. Un día le vas a dar cuentas a Dios; ojalá para ti no
sea demasiado tarde.
La vida es corta, la vida se va, ¿por qué vivir para Dios?
Porque la vida es corta. Pero no solo eso ¿Por qué vivir
para Dios?
2. Porque la vida es sagrada.
¿Quién te dio la vida? ¿eh? A menos que tú creas que viniste
de un mono. A menos que tú creas que tu abuelito o tu
abuelita eran changos, pero nosotros creemos como cristianos
que Dios hizo al hombre, Dios te formó, Dios te hizo. El
mundo dice que vinimos de los animales, bueno, el mundo se
comporta como animales pero no somos animales, somos
creación de Dios, Dios nos hizo. Entonces como somos
creación de Dios, le pertenecemos a Dios, Dios nos dio la
vida, entonces mi vida es sagrada porque Dios me la dio, le
pertenece a Él, entonces yo no voy a vivir para mí, sino voy
a vivir para Dios. 1ª Corintios 6:20 Nos habla que nosotros
somos el templo del Espíritu Santo, y mi vida es sagrada,
por lo tanto cuando vayas a cometer pecado, y vayas a
presentar tu cuerpo a Satanás y al diablo y al mundo,
pregúntale a Dios: Señor, ¿qué quieres que yo haga con esta
vida?
Un joven le preguntó una vez al pastor: —Pastor, ¿hay algún
lugar en la Biblia donde diga que yo no debo tomar cerveza?―
Y el pastor le dijo: No, la Biblia no dice en ningún lugar:
No tomes cerveza. Pero dice que tu cuerpo debe de glorificar
a Dios, y dice que todo lo que tú hagas, sea de comida o
bebida sea para traer honra y gloria a Dios. Y el pastor le
dijo a este joven: Mira, cuando vayas a una cantina o vayas
a un lugar donde venden cerveza si tú pudieras hacer esto,
levantar la cerveza hacia arriba, y decir: Señor, me voy a
tomar esta cerveza para tu gloria y tu honra. Si pudieras
tomártela, tómatela. Y el joven dijo: —Yo creo que yo no
pudiera hacer esto.—Entonces, si no pudieras hacer esto, no
te la tomes.
Es una buena regla. Cuando tú vayas a cometer pecado,
cualquier pecado, el que sea, dile: Señor, voy a cometer
pecado en este momento para tu gloria y para tu honra. Y si
el Espíritu te dice: no está bien, entonces, no lo hagas,
porque la vida es sagrada, la vida le pertenece a Dios. Dios
quiere cumplir un propósito en tu vida. Yo no sé qué sea, yo
no sé por qué Dios te formó, pero tú no estás en este mundo
por accidente. Dios tiene un propósito, y el diablo quiere
destruirte antes de que cumplas con ese propósito. Si tú
crees que estás aquí solo para vivir la vida y que no hay
propósito en tu vida, el diablo te ha engañado.
Salmos 138:8 Jehová cumplirá su propósito en mí; Tu
misericordia, oh Jehová, es para siempre; No desampares la
obra de tus manos.
¿Saben lo que está diciendo David? Yo soy obra de tus manos.
Jehová cumplirá su propósito en mí. ¿Para qué te hizo Dios?
¿Para qué te formó Dios? ¿Por qué estás aquí en este mundo?
¿Por qué naciste? ¿Por qué estás esta noche aquí? ¿Por qué
estás en la Iglesia? ¿Qué querrá Dios hacer en tu vida
dentro veinte años? ―Ay pastor, yo tengo once años, yo tengo
quince años ¿por qué me está hablando que dentro de veinte
años?― Dentro de veinte años vas a tener treinta y cuatro
años. Piensa, ¿qué Dios quiere hacer en tu vida? Joven,
dentro de veinte años ¿quieres estar en cárcel? Dentro de
veinte años ¿quieres andar vagando en las calles porque eres
un drogadicto o un borracho? Señorita, ¿quieres dentro de
veinte años ser una madre soltera porque te metiste con ese
joven, saliste embarazada y te abandonó? ¿Quieres ser una
prostituta? ¿Quieres ser una drogadicta? ¿Quieres ser una
cualquiera? Yo te aseguro que nadie planea ser un borracho,
nadie planea ser un drogadicto, nadie planea estar en la
cárcel pero, porque los jóvenes no tomaron las decisiones
correctas.
Y tienes que decidirte ahora vivir para Dios. Porque tu vida
es sagrada, tu vida pertenece a Dios, grábatelo bien, tu
vida pertenece a Dios. Tú crees que tu vida es tuya pero tu
vida es de Dios, Dios te la dio. ¿Qué propósito tendrá Dios
en tu vida? Oh, tú dices, yo quiero ser esto, yo quiero ser
lo otro, pero el diablo te quiere destruir. ¿Le vas a
conceder ese placer al diablo? ¿Vas a dejar que el diablo se
ría en tu cara? Y estabas en la Iglesia y tuviste tu
oportunidad, pero el diablo así es, te agarra, te usa como
masticar un chicle y cuando te quitó todo el sabor te tira.
El diablo es miserable, pero tú no le des ese gusto. Tú sé
un joven, una señorita que va a triunfar para la honra y la
gloria de Dios. Vale la pena vivir para Dios, Dios siempre
te paga bien. El te hizo con un propósito.
¿Por qué vivir para Dios? Porque la vida es corta, se está
acabando.
¿Por qué vivir para Dios? Porque la vida es sagrada y El
tiene un propósito para ti.
3. La vida no ha sido dada para ser desperdiciada sino para
ser administrada.
Yo soy un administrador de la vida que Dios me ha dado. Yo
he de vivirla de la manera que honra a Dios. La vida es para
ser administrada.
1 Corintios 4:1-2 Así, pues, téngannos los hombres por
servidores de Cristo, y administradores de los misterios de
Dios. Ahora bien, se requiere de los administradores, que
cada uno sea hallado fiel. Debemos ser administradores
fieles. La vida que tienes no es tuya, le pertenece a Dios
pero Dios te la dio a ti. ¿Cómo la vas a administrar? ¿Cómo
la vas a cuidar? ¿La vas a desperdiciar? ¿La vas a tirar? O
¿Va a valer tu vida la pena? Cuando tú seas grande, cuando
seas mayor ¿cuánto va a valer tu vida? ¿Eres un cualquiera o
vales algo? ¿Te la dio el Señor porque no tenía otra cosa
qué hacer o tú crees que tu vida es un accidente? Si Dios no
hubiese querido usarte para algo no te hubiera creado, pero
Dios te creó y te formó y permitió que nacieras y estás en
este mundo porque El quiere hacer algo en tu vida, y tú
tienes que ser encontrado fiel. Cuidando la vida que Dios te
dio, cuidando la salvación, cuidando tu testimonio. Ponte a
pensar joven, ¿estás tú siendo fiel cuidando tu cuerpo?
¿Estás tú siendo fiel cuidando tu mente? ¿Estás tú siendo
fiel sirviendo a Dios y buscando la voluntad de Dios para tu
vida? La vida es de Dios y yo debo cuidarla. Lucas 12:42
Hablando del administrador, del mayordomo: Y dijo el Señor:
¿Quién es el mayordomo fiel y prudente al cual su señor
pondrá sobre su casa, para que a tiempo les dé su ración? Si
tú eres fiel en cuidar lo que Dios te ha dado a ti ahorita,
el Señor te va a llenar de muchas bendiciones, porque si tú
no eres fiel con lo poco que tienes hoy, ¿cómo el Señor te
va a dar muchas cosas? La vida, joven, para cada persona
desde que somos niños es una preparación, y conforme
hallamos sido fieles en lo que el Señor nos esté dando así
El nos va a dar de sus bendiciones también. Porque Dios no
va a bendecir a un joven que viva para el mundo, porque
entonces estaría recompensando a alguien que no le importa,
pero si tú eres fiel y dices yo sé que debo vivir para Dios,
voy a vivir para Dios, me voy a consagrar, voy a ser todo lo
posible para vivir en la voluntad de Dios, entonces el Señor
te va a ver y conoce el corazón y va decir: Este joven es
fiel, el quiere cumplir mi propósito. Entonces te va a dar
grandes bendiciones. Pero tienes que decidir, que vas a ser
un administrador fiel de los bienes de Dios y uno de bienes
más sagrados es tu vida, tu juventud, divino tesoro, porque
¿qué precio tiene la juventud?
Yo estaba pensando el otro día en mi juventud, yo hice lo
que iba a hacer como joven. Fui a la escuela, me divertí,
hice deporte, yo me gocé, disfruté, pero gloria a Dios que a
los diecinueve años vine a Cristo Jesús, y a los veinte años
dije, bueno, soy joven gloria al Dios voy a dedicar mi
juventud al Señor. Y le he dado todos estos años que han
pasado, le he dado mi juventud al Señor, lo mejor de mi vida
se la he dado al Señor. Ahora yo tengo treinta y ocho años,
la vida es corta y sagrada, yo tengo un propósito qué
cumplir en esta tierra ¿cuál será? No sé, pero qué querrá
Dios hacer conmigo dentro de quince o veinte años, pero si
yo ahora no soy fiel, si yo ahora no vivo para Dios, El no
me va a dar las bendiciones que El tenga para mí a esa edad,
yo pudiera ahora echar a perder mi vida si no reconozco que
Dios tiene un propósito en mi vida. ¿Amén? Aquí no de trata
de qué edad tienes, se trata de qué Dios quiere hacer en tu
vida. Yo no sé lo que Dios quiere hacer en tu vida.
Mi papá me decía, siempre me decía esto: Tú eres alguien, tu
vales algo. Tú puedes.
Y ¿sabes qué joven? Cuando yo andaba queriendo perderme en
el mundo, antes de venir a Cristo andando en las drogas,
¿sabes qué resonó en mi mente? “Hijo: Tú eres alguien, tú
vales algo.” Yo pensé, mi papá no me crió para yo andar en
esto, mi papá no me hizo para andar en esto ridículo de la
marihuana y esto de la cerveza. Y resonaba en mi mente, “tú
eres alguien, tú vales algo”, yo dije, no, hasta aquí, mi
vida no se va a perder en esto, lo que no hice en los
primeros diecinueve años ahora a los veinte quiero hacerlo.
Y yo te quiero decir joven, yo no soy tu papá, pero te
quiero decir que tu Padre celestial te dice: “Tú eres
alguien, tú vales”. Dios quiere hacer algo maravilloso con
tu vida, no la desperdicies, vive para Dios, la vida es
corta, es sagrada y debes de administrarla, debes ser fiel.
Por último, en conclusión, regresemos a Eclesiastés 11:9
dice: Entiende bien esto, vive como quieras, obedécele al
mundo si quieres, entiéndelo, pero un día le vas a dar
cuentas a Dios. Y ojalá no te lamentes de lo que haya sido
tu vida, ojalá cuando le des cuentas a Dios para decirle
Señor, aquí estoy. Señor tú me diste la vida, fue muy corta
pero esto es lo que hice para tu gloria y tu honra. Señor,
tú me diste la vida y no hice mucho pero la valoré porque
era sagrada. Señor, no hice mucho pero te fui fiel, y hasta
aquí te entrego mi vida, hubiera querido hacer más para ti,
Señor, hubiera querido traerte más gloria y honra pero
Señor, aquí está mi vida. Y posiblemente el Señor, si tú has
sido fiel y has cumplido el propósito, El va decir: Bien
hecho. Pero si tú te presentas, y con lágrimas, oh, Señor,
dame otra oportunidad, yo no sé porque hice estas cosas,
mira cuántos errores cometí. ¿Qué clase de cuentas le
quieres dar a Dios? ¿Te quieres lamentar o te quieres gozar
de que viviste para Dios? Porque tú vas a llegar a viejo.
Ah, ahorita tú estás aquí y dices estoy joven, tengo energía
pero no sabes que los días se te están yendo, cuando llegues
a viejo qué vas a decir de tu vida. ¿La desperdicié o la
aproveché?
Necesitamos jóvenes que digan: Yo quiero ser un pastor, un
misionero, un evangelista. El mundo dice: Sé un ingeniero,
sé un abogado, sé un doctor, y está bien, tal vez esa sea la
voluntad de Dios para tu vida, pero algunos de ustedes Dios
los está llamando para ser pastores, misioneros,
evangelistas. Yo no sé qué es lo Dios quiere hacer en tu
vida pero todo lo que El tenga para ti es bueno, todo es
bueno.
¿Por qué vivir para Dios? Porque la vida es corta.
¿Por qué vivir para Dios? Porque la vida es sagrada.
¿Por qué vivir para Dios? Porque la vida es para ser
administrada fielmente para la gloria del Señor. No vale la
pena vivir para el mundo porque al final, entiende, nada
queda. Lamentablemente algunos hasta pierden su alma
tratando de ganar este mundo. Y Marcos 8:34-37 nos dice: De
qué le sirve al hombre si ganare a todo el mundo y perdiere
su alma. Déjame hacerte una pregunta: ¿Por cuánto has
vendido tu vida a Satanás? ―Oh, pastor, yo soy de Cristo.―
Está bien, pero qué de tu vida, estoy hablando, tu energía,
tu cuerpo, tu potencial, tu juventud no se la des al mundo,
dásela al Señor, toda, completa. Porque aunque ganes todo el
mundo, te diviertas y tengas todo lo que quieras ¿de qué te
sirve? Si nunca hiciste nada para el Señor. Ojalá Dios te
conceda y te de un poco de sabiduría en tu juventud para que
te acuerdes de tu Creador, antes que sea demasiado tarde.
Amén.