Rompiendo maldiciones generacionales
Éxodos
20:5; Éxodos 34:7
¿Padece
usted de alguna enfermedad hereditaria? ¿Considera que su
carácter es igual al de sus padres? ¿Alguna vez ha intentado
suicidarse? ¿Tiene arrebatos de ira incontrolable? ¿Se ha
divorciado alguna vez? ¿Siente usted que no ha sido feliz?
¿Siente que a pesar de su lucha por salir adelante, su vida
no avanza? ¿Sus padres eran Idolatras? ¿Visito usted o sus
padres alguna vez algún brujo? ¿Rezó, oró, pidió, alguna
vez al demonio? ¿Tiene o guarda algún objeto de su pasado?
¿Tiene sueños sobre otra vida? ¿Conforme sus hijos van creciendo
nota, como que algunas cosas que hacen, usted las hizo en
su tiempo también?
Existe
un hilo común de circunstancias que van de generación en
generación Usted puede ser libre de esas maldiciones y en
lugar de esas maldiciones, puede obtener bendiciones. Un
pastor predicando en una cárcel hizo esta pregunta "¿Cuántos
de ustedes tuvieron a sus padres o abuelos en prisión?"
Y ¿Cuántos de ustedes tienen hijos o nietos que se han metido
en mas de una vez en problemas con la justicia?" la
respuesta a esas preguntas fue alarmante ya que Cerca del
cien por ciento de los presos levantaron la mano como respuesta
a ambas preguntas. Porque entendían que la iniquidad de
los padres pasa de una generación a la siguiente. ¿Por eso
la necesidad de prisiones es cada vez mayor? Porque el preso
saldrá de la prisión, pero no cambia. Y La mayoría de ellos
vuelven a caer en ella. No sólo regresan, sino que la misma
iniquidad que los lleva a ellos ala cárcel, hace que sus
hijos y nietos terminen en prisión algún día, en otras palabras
“de tal palo, tal astilla”.
1.
La Definición de Familia: Conjunto de personas con el
mismo origen, o características, grupo de personas vinculadas
entre si, por relaciones de matrimonio, parentesco, o afinidad,
se dice de personas que tienen los mismos gusto y caracteres,
de un mismo diseño heredado. No se si usted a escuchado
un dicho de la gente que dice: “Hijo de tigre tiene que
salir rayado” ¿Qué diría usted de un padre que es moreno,
y su hijo sale blanco? Talvez no salio a sus padres, pero
salio a sus abuelos. Desde allí podemos notar el rasgo generacional.
Una
familia puede ser tan pequeña como el esposo la esposa y
los hijos, o Puede ser tan grande como una ciudad o una
nación, Ciertas familias tienen sus características; y ciertas
ciudades también, Pero necesitamos comprender que no tenemos
por qué aceptar las características negativas de nuestros
antepasados. No tienen por qué perseguirnos durante el resto
de nuestras vidas. Las podemos romper,
John
F. Kennedy murió asesinado el 22 de noviembre de 1963, su
hermano Roberto también fue asesinado, David Kennedy Murió
de una sobre dosis de drogas en 1984, este es la tercera
generación, John F. Kennedy Jr. Murió en un accidente de
avión el 17 de julio de 1999, todas las revistas y los periódicos
hablaban de la "Maldición de los Kennedy". Esto
es algo que se puede romper con la Palabra de Dios y por
el poder de la sangre de Jesús. Estas tragedias no se produjeron
porque los Kennedy fueran malas personas, sino debido a
algo que cayó sobre ellos. La iniquidad, o maldición, fue
transferida de generación en generación. Pero Jesús quiere
liberar a esa familia para siempre. Aunque esta situación
es extrema, nos muestra la realidad de la transferencia
de espíritus, y que la iniquidad pasa de una generación
a la siguiente, Necesitamos mirar nuestra propia vida y
preguntarnos:
¿Qué
está haciendo que piense y me conduzca de una manera que
no agrada a Dios? ¿Qué está haciendo que actúe violentamente
con mis hijos sin razón aparente? ¿Por qué me da la impresión
de que no puedo retener ningún trabajo por un buen tiempo?
Es hora de romper esa Maldición que se haya en nuestra vidas,
de una vez por todas, y caminemos en la libertad que nos
proporcionó Jesús por medio de la cruz, Bendito sea el señor…!!
Gloria a Dios
Ilustración:
Los dueños de la cadena de televisión cristiana en los estados
Unidos, cuentan este Testimonio: que en una ocasión. Unos
dos meses después de que, su hijo mayor calen, comenzara
en primer grado, la mama recibió una llamada telefónica
de la maestra del niño. Ésta le dijo que su hijo estaba
muy nervioso y sentía pánico pensando que su mamá no lo
fuera a recoger ala escuela. La mama le explicó a la maestra
que él no tenía razón alguna para temer esto, Pero no había
manera de tranquilizarlo, así que los padres se fueron enseguida
a la escuela para hablar al niño y. No había forma de razonar
con él. Al parecer, aquel temor se había apoderado de él
sin saber de dónde había salido. Durante los tres meses
siguientes aquella conducta llena de temor se fue apoderando
de la vida de ese niño y no dejaba que su mama se le perdiera
de vista.
La
seguía de un cuarto a otro dentro de la casa. Se echaba
a llorar de pánico si ella no dejaba que la siguiera a todas
partes. Todas las noches se producía una escena traumática
cuando ellos trataban de hacer que se acostara. Lo intentaron
todo para tratar de tranquilizar al muchacho. Oraban sobre
él y con él constantemente. Se pusieron de acuerdo con poderosos
hombres y mujeres de Dios para romper la fortaleza de miedo
que había sobre él, pero nada funcionaba. Les estaba destrozando
el corazón. Lo más raro de todo era que normalmente, el
Niño era increíblemente extrovertido, seguro y sin inhibiciones
en todos los aspectos de su vida. No le tenía miedo a ninguna
otra cosa; sólo a quedar separado de su madre. Un día, el
papa del niño estaba hablando con su padre, acerca de la
situación. y De repente, fue como si se encendiera una luz
en los ojos del abuelo, quien le dijo: "Yo sé exactamente
de qué se trata”. Cuando yo tenía la misma edad de mi nieto,
y estaba comenzando en el primer grado, murió mi padre.
Después de aquello, todos los días mi madre iba conmigo
hasta la mitad del camino a la escuela, y trataba de enviarme,
pero yo lloraba tan fuerte, que a veces ella también lloraba,
y me traía de vuelta a casa, Yo tenía mucho miedo de que
un día regresara de la escuela, y al igual que mi padre,
mi madre se hubiera ido y me hubiera quedado solo. Paúl
y Matt se dieron cuenta de que el temor de Calen no se había
originado en nada que hubiera sucedido en sus propias vidas,
sino en algo que sucedió en la vida de su abuelo. Una vez
que se dieron cuenta de cuál era la raíz del temor, pudieron
romper este temor generacional. Y el niño Quedó libre, porque
pusieron la sangre de Jesús en el dintel de la puerta de
su corazón. Ahora, el diablo no lo puede seguir atormentando.
Ejemplo:
Hace unos días estaba en una campaña apostólica y uno de
los apóstoles decía, que había ido a un velorio de una madre
que se había suicidado, que a su vez también su madre se
había suicidado, y que la hermana de esta, también se había
suicidado, la difunta había dejado una niña de apenas 3
años, cuando la vio, se dijo entre si, es muy posible que
esta niña cuando sea grande también vaya a suicidarse, por
lo que opto por romper toda maldición generacional en la
vida de aquella pequeña niña, esa gente no necesitaban consuelo,
lo que necesitaban era liberación de aquella maldición,
por la fueron objeto de generación en generación.
En
mi Familia, casi todos han muerto de diabetes, eso les a
producido que todos mueran de una forma trágica, por ejemplo,
mi mama la que me crió, murió con sus dos piernas amputadas,
mi abuelo murió igual, Mi mama Murió también igual, Mi hermano
mayor actualmente se le diagnostico que tiene diabetes,
ya el vive a dieta, y con sus medicamentos de por vida,
pero esas maldiciones tienen que romperse, en el nombre
de Jesús, nombre sobre todo nombre.
Ha
notado usted, que el padre vivió como borracho, murió borracho,
pero ahora el hijo es igual, porque los espíritus son transferible
de generación a generación, usted no sabe lo que su mama,
o papa hizo cuando usted estaba en el vientre, pudo haberlo
ofrecido a algún ídolo, pudo haber hecho algún pacto satánico,
“la maldición es como una serpiente que esta escondida debajo
de una piedra” que mientras no levantemos la piedra esa
serpiente estará allí, hasta que alguien la descubra y la
saque fuera, aunque nosotros somos salvos, y vivimos en
cristo, no estamos exentos de sufrir los efectos de una
maldición generacional: todo cristiano debe Invocar la sangre
de cristo sobre su vida, y romper con todo aquello que lo
liga, a vivir como sus antepasados, o a tener sus gustos,
sus caracteres, su forma de vivir, de andar, de caminar,
debe de despojarse de esa mala costumbre de decir es que
así soy yo, o así era mi mama, o mi papa, y por esa razón
yo soy así.
2.
Una maldición puede venir a través de nuestras palabras:
aunque estas sean pronunciadas, escritas o meramente formadas
en el pensamiento o también con palabras que se han dicho
a la ligera, sin premeditación, Ejemplo: cuando alguien
dice algo y añade…..no lo decía en serio? O ¿no supe porque
lo dije? En modo alguno reduce o revoca el efecto de sus
palabras, pero no lo libra de dar cuentas por ellas delante
de Dios (Mateo 12:36-37), es muy peligroso cuando hablamos
palabras sin pensar (Proverbios 6:2) así que sin darnos
cuenta nosotros mismos podemos estar profiriendo palabras
de maldiciones en vez de Bendiciones
Tienen
un efecto tan poderoso las palabras que la Biblia afirma:
“que la vida y la muerte están en poder de la lengua” (Proverbios
18:21) Podemos estar maldiciendo a nuestras familias y a
nuestros hijos con las palabras, por eso el cristiano debe
de tener cuidado con lo que habla, para no caer en la trampa
de una maldición, Ejemplo: una mujer esta orando por su
marido y cada día que lo ve llegar a la casa le dice ¿vos
nunca cambias, te voy a dejar…? Lo amenaza..!! O ha escuchado
a personas que dicen: ¿estoy cansada de vivir nada me sale
bien? ¿De que me sirve todo lo que he hecho lo mejor seria
que me muriera? Eso mismo dijo Rebeca la esposa de Jacob
(Génesis 27: 46) Job Maldijo el día que nació, (Job 3: 1-13)
También Elías Maldijo sus días (Reyes 19: 3-4)
También
hay algunas expresiones que fueron hechas por nuestros padres
en mas de alguna ocasión como: Sos un tonto? No servís para
nada? Sos un Idiota, o Sos un Burro, o Sos un estupido,
aun más cruel: si yo ni te quería parir, ni quería hijo,
podemos hasta encontrarnos con hijos no deseados o hasta
madres violadas, o hijos semi-abortados que fueron salvados.
Una maldición Generacional puede ser ocasionada por la idolatría
de nuestros padres (Éxodos 20: 4-5) también por cualquier
objeto de veneración que este en nuestras casas o con cosas
que tengan relación con brujería, ocultismo, o santería,
la maldición puede estar allí siendo de nuestro conocimiento
o no (Deuteronomio 7: 25-26)
3.
¿Cómo Romper la maldición? Los creyentes necesitamos
comprender el principio espiritual de la causa y el efecto.
Sin comprender el poder de Jesús y su sangre, no podemos
ser libres y vamos a seguir fallando todo el tiempo. Necesitamos
comprender la verdad que nos hace libres. En Juan 8:32-36,
Jesús le estaba hablando a los judíos que Creían en Él,
y que ya lo habían reconocido como Salvador. Pero no podían
comprender por qué, siendo hijos de Abraham, necesitaban
ser liberados. En Juan 8:33, dijeron que ellos no eran esclavos
de nadie. No comprendían que con cada pecado cometido ya
fuera por ellos, o por sus ancestros, por su ciudad o por
su nación, había una maldición espiritual uncida a ese pecado.
Los cristianos también necesitamos hacer algo más Que nacer
de nuevo y recibir el perdón; y es romper toda maldición
ancestral, a menudo escucho predicadores que dicen: que
Jesús llevo todo nuestros pecados en la cruz, y eso es verdad,
también oigo decir que cristo llevo todas nuestras enfermedades
sobre su cuerpo, y también eso es verdad, Pero lo que también
Jesús llevo sobre la cruz y en su cuerpo fue nuestras maldiciones;
eso lo dice en (Gálatas 3: 13) Hermanos…! Jesús no llevo
solamente los pecados y las enfermedades, sino que también
nuestras maldiciones y mientras esta revelación no este
sobre ti y la entiendas, la serpiente estará debajo de esa
la piedra, sino porque estas padeciendo las enfermedades
de tus padres, o de tus abuelos pregúntate..! Es tiempo
que levantes la piedra y saques todo lo que esta debajo
y lo saques fuera de tu vida, ¡ahora no… mañana..!
Tres
pasos de cómo romper la maldición: La maldición es lo opuesto
de la bendición Según (Deuteronomio 28: 16-68) maldición
es: Humillación, aridez, Esterilidad, enfermedad física
y mental, desintegración familiar, pobreza, derrota, opresión,
fracaso, des-favor de Dios La apalabra maldición se menciona
en la Biblia aproximadamente 230 veces y la palabra Bendición
se menciona 410 veces.
-
A-
Arrepentirse: tenemos que reconocer que hemos confesado
algo malo y arrepentirnos de todo corazón.
-
B-
Revocar: o sea des-decir o cancelar lo que sea que dijimos
que estuviera mal (Marcos 14: 66-72) y (Juan 21: 15-
17)
-
C-
Reemplazar: tenemos que reemplazar nuestra mala confesión
anterior por una confesión correcta en otras palabras
diciendo palabras positivas. Este atento a toda la enseñanza
que estaré dando otros pasos importantes.
4.
Necesitamos recibir nuestra libertad: Jesús les estaba
diciendo en el versículo 36: "Cuando yo los libere,
van a ser verdaderamente libres. No sólo los voy a perdonar,
sino que también voy a romper la maldición que llevan encima
y que está relacionada con el pecado". Si el Hijo nos
ha hecho libres, vamos a ser verdaderamente libres. La palabra
"verdaderamente" significa que Jesús va a romper
la maldición, y nosotros podremos vivir realmente libres.
No sólo nos va a perdonar nuestro pecado, sino que va a
romper la iniquidad que lo acompaña. Es importante comprender
que un judío siempre podía lograr que sus pecados le fueran
perdonados, pero nunca podía lograr que se rompiera la maldición
de ese pecado. El rey David y su familia son un notable
ejemplo. David fue perdonado, pero la maldición de su pecado
pasó a su familia. Le voy a explicar a partir de la misma
Palabra de Dios la Forma en que esto funciona:
En
(Levítico 16:7-8, 15,19-22) Dice así: después tomará los
dos machos cabríos y los presentará delante de Jehová, a
la puerta del tabernáculo de reunión. Y echará suertes Aarón
sobre los dos machos cabríos; una suerte por Jehová, y otra
suerte por Azazel... Después degollará el macho cabrío en
expiación por el pecado del pueblo, y llevará la sangre
detrás del velo adentro, y hará de la sangre como hizo con
la sangre del becerro, y la esparcirá sobre el propiciatorio
y delante del propiciatorio...Y esparcirá sobre el de la
sangre con su dedo siete veces, y lo Limpiará, y lo santificará
de las inmundicias de los hijos de Israel. Cuando hubiere
acabado de expiar el santuario y el tabernáculo de reunión
y el altar, hará traer el macho cabrío vivo; y pondrá Aarón
sus dos manos sobre la cabeza del macho cabrío vivo, y confesará
sobre él todas las iniquidades de los hijos de Israel, todas
sus rebeliones y todos sus pecados, poniéndolos así sobre
la cabeza del macho cabrío, y lo enviará al desierto por
mano de un hombre destinado para esto. Y aquel macho cabrío
llevará sobre sí todas las iniquidades de ellos a tierra
inhabitada; y dejará ir el macho cabrío por el desierto
Dios
les ordenó que llevaran dos machos cabríos al Tabernáculo.
Uno de ellos quedaba a la puerta del Tabernáculo, mientras
que hacían entrar al otro, y lo ponían sobre el altar y
lo sacrificaban. Entonces, el sumo sacerdote llevaba a la
puerta del Tabernáculo la sangre del macho cabrío sacrificado,
la ponía en la cabeza del otro macho cabrío, y confesaba
sobre él las iniquidades del pueblo. Un macho cabrío moría
por los pecados o transgresiones, y el otro se llevaba la
iniquidad la fuerza espiritual interior que causaba destrucción
a un desierto o a un lugar árido. Así era como los judíos
hacían expiación por sus pecados. En nuestro caso. Jesús
murió por nuestros pecados en la cruz, pero también derramó
su sangre siete veces, así como Aarón rociaba siete veces
la sangre. Por medio de la sangre derramada por Jesús, no
sólo se nos perdonan nuestros pecados, sino que también
podemos caminar en ese perdón y quedar libres de la maldición
del pecado. Ambos machos cabríos representan la obra redentora
de Jesucristo.
Había
dos machos cabríos, porque Jesús derramó su sangre para
que nosotros no sólo fuéramos perdonados con respecto a
nuestro pecado, sino también sanados de la iniquidad interior,
las magulladuras y las heridas del pecado generacional que
nos lleva a perpetuar los pecados de nuestros antepasados.
Sólo la sangre de Jesús proporciona el perdón y una nueva
forma de vivir. Cuando nacemos de nuevo, recibimos el perdón
de nuestros pecados. Pero entonces, necesitamos clamar por
la sangre de Jesús sobre nuestra vida para desterrar al
desierto la iniquidad y caminar en libertad.
5.
Cierre la puerta trasera: En (Mateo 12:43-45) Dice:
Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares
secos, buscando reposo, y no lo halla. Entonces dice: Volveré
a mi casa de donde salí; y cuando llega, la halla desocupada,
barrida y adornada. Entonces va, y toma consigo otros siete
espíritus peores que él, y entrados, moran allí; y el postrer
estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero.
En el mismo momento en que recibimos a Jesús, todas las
fuerzas de las tinieblas que están atacando nuestra vida
salen huyendo. Van a ese lugar desierto, en busca de un
sitio donde descansar. Quedamos limpios de nuestro pecado,
y la causa de la maldición espiritual huye a ese lugar desierto,
pero regresa en busca de una puerta abierta. Aunque nuestra
vida haya sido barrida y adornada, lavada con la sangre
y purificada, si descubre que no comprendemos las maldiciones
espirituales y hemos dejado una puerta abierta, regresa
y la situación es peor que antes.
Yo
veo suceder esto en muchas familias cristianas. Una persona
sale de un estilo de vida lleno de pecado, recibe la salvación,
y entra en el ministerio o se involucra en su iglesia; después,
cría a sus hijos en la iglesia. Entonces, cuando los hijos
llegan a la adolescencia, salen a hacer las mismas cosas
que solían hacer los padres, sólo que mucho peores. Nosotros
nos quedamos estupefactos y preguntamos: "¿Qué sucedió?
¿Qué anda mal? Nuestros hijos fueron criados en la iglesia,
pero están haciendo exactamente lo mismo que hacíamos nosotros
antes de ser salvos". Esto se debe a que barrimos la
casa, pero no cerramos la puerta por medio de la sangre
de Jesús, al no Darnos cuenta de que teníamos que romper
esa maldición de familia.
(vea
Ex.12:21-29) Moisés y los hijos de Israel son un excelente
ejemplo de la forma de apartar de nuestro hogar las fuerzas
de las tinieblas. Cuando iba a caer la maldición sobre el
pueblo de Egipto, Dios le dijo a Moisés que le indicara
al pueblo que debían tomar la sangre de un cordero y ponerla
en el umbral de sus puertas. Cuando llegó el espíritu de
muerte aquella noche, vio la sangre sobre las puertas de
sus casas, y no pudo entrar. Romanos 6:23 dice que la paga
del pecado es muerte. Esto no habla sólo de la muerte después
de la cual tenemos por delante el cielo o el infierno. El
divorcio es parte de esa muerte; lo son la pobreza, el racismo,
la ira que destruye los matrimonios y las familias, y también
las depresiones y las enfermedades. La gente recibe la salvación,
pero no ha aprendido a poner la sangre sobre la puerta de
su tabernáculo. Cuando usted se da cuenta, y usa el poder
de la sangre de Jesús, esos espíritus y esas maldiciones
no lo pueden tocar, El divorcio tratará de llegar, pero
cuando vea la sangre sobre la puerta de su tabernáculo,
no va a poder entrar. Las enfermedades, la depresión, la
ira, la violencia y todas las cosas malvadas van a tratar
de arremeter contra usted y contra su Familia, pero si usted
tiene la sangre de Jesucristo en el dintel de su casa, estará
viviendo bajo la Protección divina.
Si
usted acostumbra a decir, o si oye que alguien dice: "De
tal palo, tal astilla", aplíquele a esto la sangre
de Jesús. Nada puede cruzar donde está la sangre. En el
tabernáculo antiguo hecho de piedra y mortero, el sacerdote
usaba la sangre de un cordero para hacer expiación por el
pueblo de Dios, pero aquella respuesta era temporal. Hoy
en día, usted es el tabernáculo de Dios, y la sangre del
Cordero ha sido derramada una vez y para siempre a fin de
perdonar su pecado y romper la maldición.
6.
Quitar la carga y destruir el yugo: Acontecerá en aquel
tiempo que su carga será quitada de tu hombro, y su yugo
de tu cerviz, y el yugo se pudrirá a causa de la unción.
(Isaías 10:27) La carga será quitada y el yugo será destruido
a causa de la unción. Tiene una importancia absoluta el
que usted comprenda esta parte de la enseñanza. ¿Recuerda
cuando Jesús dijo en Juan 8:32: "Conocerán la verdad,
y cuando conozcan y comprendan esta verdad, entonces ella
los hará libres"? Los judíos que habían creído, pensaban
que tenían toda la verdad que necesitaban, porque eran hijos
de Abraham; sin embargo, estaban equivocados. Sus cargas
les habían sido quitadas, pero estaban a punto de que fueran
destruidos sus yugos, o sus maldiciones de familia. Ahora
bien, ¿qué quiere decir esto de que el poder de Dios quita
las cargas y destruye los yugos?
En
primer lugar, Romanos 6:23 dice que la paga del pecado es
muerte. La paga por la carga, o la recompensa por nuestro
pecado es la muerte. Cuando yo recibí a Jesucristo como
Salvador personal, Él me quitó la carga. Ya yo no tengo
que pagar el precio de mi pecado, porque ese precio fue
pagado por completo de una vez y por todas. Jesús es el
Cristo, lo cual significa que es el ungido de Dios que se
llevó nuestra carga. En segundo lugar, su unción también
destruye el yugo. Por eso Jesús dijo:"Cuando comprendan
la verdad, no sólo van a ser libres, sino que van a ser
realmente libres. No sólo les voy a quitar la carga del
pecado, que es la muerte, sino que también voy a romper
el yugo de pecado, que es la maldición". Todo lo que
usted tiene que hacer es reclamar esta verdad por medio
de Jesucristo y de su unción. Todo pecado será perdonado
y toda maldición quedará rota para usted y su familia en
el nombre de Jesús. Lea Isaías (Isaías 53:1) Aunque es un
texto bíblico que muchos cristianos se saben de memoria,
he descubierto que la mayoría no comprenden la poderosa
revelación que Dios nos está profetizando en Jesucristo.
“Mas él herido fue por nuestras rebeliones molido por nuestros
pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su
llaga fuimos nosotros curados.
Si
yo tomara algún tipo de arma y Lo golpeara en el brazo con
suficiente fuerza como para romperle la piel, usted comenzaría
a sangrar. Eso sería una herida exterior. Jesús fue herido
por nuestras rebeliones, por nuestras faltas. Pero después
dice que fue molido por nuestros pecados. Si lo golpeo en
el brazo sin romperle la piel, se le va a llenar el brazo
de magulladuras, lo cual significa que estaría sangrando
interiormente. Y la iniquidad es una magulladura espiritual
interior que trata de quebrantamos o destruirnos la vida.
Isaías 1:18 dice: "Si vuestros pecados fueren como
la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren
rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana".
La palabra "grana" habla de algo "doblemente
sumergido, o doblemente teñido... doblar, o hacer algo dos
veces".
Cuando
Dios nos dice que la sangre de Jesús nos limpia, significa
que somos doblemente sumergidos. Somos perdonados, pero
también somos liberados de la iniquidad. Vamos al cielo,
pero también somos sanados en nuestro interior, para que
podamos llevar una vida pura, santa y justa sobre la tierra.
Tenemos el poder necesario para resistirnos al pecado y
llevar una vida santa. Tenemos el poder necesario para resistirnos
a la ira, la violencia, las drogas y la depresión. Cualesquiera
que hayan sido nuestros pecados; por profundamente manchada
que esté nuestra vida, la sangre de Jesús no se limita a
cubrir todo esto, sino que lo lava. Y Jesús no sólo lava
el pecado, sino que también lava la consecuencia de nuestro
pecado, que es la muerte. Tenemos vida eterna.
Las
heridas sangran en el exterior: y las rebeliones son los
actos externos. Así que cuando la Biblia dice que Jesús
fue herido por nuestras transgresiones, esto significa que
la sangre que Él derramó en el exterior lava nuestra vida
de todo pecado. Él es el que elimina nuestras cargas. Cuando
fue molido, Fue molido en el interior para lavar ese espíritu
de maldición: Él es también el destructor de yugos. Fue
herido por nuestras transgresiones, y también fue molido
por nuestras iniquidades. Él es el que quita las cargas
y destruye los yugos. Él lo lava todo en el exterior y nos
hace libres en el interior.
7.
Bendiciones e iniquidades a través de generaciones:
Vemos en la Biblia gente cuya vida bendijo a su familia
y a su nación. Vemos también gente cuyas acciones les acarrearon
una maldición a su familia, su ciudad y su nación. Usted
y yo no somos diferentes. Estamos cosechando las consecuencias
del pecado de Adán. También estamos cosechando las consecuencias
de la promesa de Dios a Abraham de que todas las familias
de la tierra serían bendecidas por medio de él. A través
de Abraham y de sus descendientes, Isaac y Jacob, aparecieron
las doce tribus de Israel que terminaron convirtiéndose
en la nación de Israel. De esta nación vino Jesús, y por
medio de Jesús, la maldición fue rota. Y haré de ti una
nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre,
y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y
a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti
todas las familias de la tierra. (Génesis 12:2-3)
No
importa que usted esté sufriendo por una maldición que es
consecuencia de algo que usted mismo haya hecho, o que se
debe a algo que hayan hecho sus antepasados. El Cristo que
quita las cargas y destruye los yugos vino para hacerlo
libre. Ya usted no tiene que pagar más las consecuencias
de esa maldición. Puede vivir en las bendiciones, en la
libertad de la redención y en la restauración de Dios. Amen…
gloria a Dios.