La importancia de la música
1
Samuel 16:14-23
"El Espíritu de Jehová se apartó de Saúl, y
le atormentaba un espíritu malo de parte de
Jehová.
Y los criados de Saúl le dijeron: He aquí
ahora, un espíritu malo de parte de Dios te
atormenta.
Diga, pues, nuestro señor a tus siervos que
están delante de ti, que busquen a alguno
que sepa tocar el arpa, para que cuando esté
sobre ti el espíritu malo de parte de Dios,
él toque con su mano, y tengas alivio.
Y Saúl respondió a sus criados: Buscadme,
pues, ahora alguno que toque bien, y
traédmelo.
Entonces uno de los criados respondió
diciendo: He aquí yo he visto a un hijo de
Isaí de Belén, que sabe tocar, y es valiente
y vigoroso y hombre de guerra, prudente en
sus palabras, y hermoso, y Jehová está con
él.
Y Saúl envió mensajeros a Isaí, diciendo:
Envíame a David tu hijo, el que está con las
ovejas.
Y tomó Isaí un asno cargado de pan, una
vasija de vino y un cabrito, y lo envió a
Saúl por medio de David su hijo.
Y viniendo David a Saúl, estuvo delante de
él; y él le amó mucho, y le hizo su paje de
armas. Y Saúl envió a decir a Isaí: Yo te
ruego que esté David conmigo, pues ha
hallado gracia en mis ojos.
Y cuando el espíritu malo de parte de Dios
venía sobre Saúl, David tomaba el arpa y
tocaba con su mano; y Saúl tenía alivio y
estaba mejor, y el espíritu malo se apartaba
de él".
INTRODUCCIÓN
Siempre tratamos de encontrar aquellas cosas
que puedan dañar al rebaño. Dios, Su
Palabra, Sus siervos, buscarán aquellas
cosas que puedan ayudar a enderezar cada día
más nuestras vidas. A veces, ustedes
pensarán: (déjenme hablar algo de mi propio
corazón como persona) "¿Cómo el pastor puede
predicar cosas así, que en un momento dado
parecen ser atinadas; en otro momento
parecen ser un poco duras a los corazones?"
Mi corazón se entristece por la reacción que
muchas veces mis propias predicaciones
causan; la mayoría de las veces, mi corazón
se alegra. Y aunque sé que la Palabra de
Dios lastima, no me arrepiento, porque la
Palabra de Dios es fuerte; es dura.
Yo sé que muchas veces el azote duele, y
sería tal vez, conveniente, humanamente
hablando, no lastimar tan duro a las ovejas,
pero ustedes y yo sabemos que necesitamos un
fuerte empujón para hacer lo correcto muchas
veces. No somos muy dóciles. No porque
tengamos un corazón duro, sino porque
tenemos un grande peso de influencia detrás
de nosotros que nos empuja constantemente al
mal.
Y cuando veo mi pueblo que Dios me ha dado,
la congregación; veo mi familia, mis
familiares, veo mi propia persona, tratamos
de encontrar cuáles son aquellas cosas que
pueden estar minando la vida espiritual;
afectando la vida espiritual.
Hay hermanos fervientes en espíritu,
sirviéndole al Señor. Salen a testificar, a
ganar almas para Cristo, cantan con todo su
corazón; pero de pronto, los miramos -si me
permiten la expresión: "alicaídos", raros,
con un semblante de tristeza. En otros
casos, con actitudes rebeldes, en otros
casos con ausencia entre nosotros. Y digo
yo: ¿Qué será lo que está robando de esas
hermanas, de esos hermanos, de esas ovejas,
qué es lo que está robando el gozo del
Señor? ¿Qué es lo que roba de mí la
disposición, la entrega, el ánimo, el
entusiasmo? ¡¿Qué es lo que nos roba muchas
veces la sincera fidelidad al Señor
Jesucristo?! Y hermano, créame, es triste
mirar cómo muchos hermanos se desaniman; ora
unos, ora otros; y queremos correr y animar
a uno, y a veces lo logramos, a veces no. A
veces estamos terminando con uno, y hay que
correr a animar al otro, y al otro, y al
otro; y a veces son tantos que decimos:
"Señor es tu obra. ¡Hazla Tú; yo no puedo"!
Yo no estoy preparándoles aquí…, yo sé que
ustedes estarán diciendo: "Van a venir duras
las pedradas". ¡No, no! Sencillamente que
esta semana yo me sentí muy mal porque
hermanos fueron dolidos por la predicación;
y no me arrepiento de haber predicado, y si
es menester lo voy a predicar toda mi vida.
Pero yo quiero hablarles de algo que puede
estarles robando de sus vidas la bendición.
Un elemento muy importante. Usted no se va a
imaginar de lo que yo estoy hablando. Un
elemento que le puede, a usted, estar
robando la disposición de su corazón, el
fervor, el amor de Dios, la compasión por
las almas perdidas. Algo que se pudo haber
metido a su vida y usted no se ha dado
cuenta, y por ignorancia usted le está
faltando a Dios. Algo que roba a nuestras
vidas la devoción, la sinceridad, la
fidelidad, hermanos.
Quiero hablar de la importancia de la
música. No precisamente en la iglesia.
Nosotros tenemos buena música en la iglesia,
así lo creemos, y nos esforzamos por hacerlo
mejor cada día, sino la importancia de la
música en nuestras vidas, en nuestras
personas.
Hemos estado hablando de cosas importantes.
Todo lo que de la Palabra de Dios se dirá es
importante, pero hemos estado hablando de
temas como: "Lo Más Importante", ¿se
acuerdan? Luego dijimos: "La familia, es lo
más importante". ¿Se acuerdan? Hace dos o
tres domingos, o algo así. Y aprovechando
ese rumbo, esa línea, yo quisiera decirle a
usted: "¡La música es muy importante!" Ese
magnífico elemento que Dios nos ha dado.
¡Ese precioso instrumento que Dios ha
creado, que nos ha dado para su uso: la
música!
Es el tema que nos va a ocupar en los
siguientes minutos. Será imposible decir
todo lo que la Biblia dice acerca de la
música. Hablaré generalmente. Hablaré de
generalidades para tratar de llegar a un
punto en el cual su vida puede estar siendo
afectada. Yo no puedo lograr de todos
ustedes unos músicos; yo mismo no lo soy.
Estoy muy lejos de llegar a ser. Lo único
que yo conozco, hermanos, son las
Escrituras; yo conozco la Biblia, y conozco
mi congregación. Y sé que muchos de ustedes,
empezando tal vez conmigo, somos afectados
por ignorancia, o por desidia, o por falta
de información, o por rebelión, o por lo que
sea; en este terreno tan importante.
Dios y la música.
Dios creó la música ¿Sabía usted que Dios
creó la música? No la crearon los Beatles.
No la creó el diablo. No la creó el hombre.
Dios creó la música. Desde tiempos muy
remotos encontramos la música relatada en
las Escrituras.
Génesis 4:21 dice: "Y el nombre de su
hermano fue Jubal, el cual fue padre de
todos los que tocan arpa y flauta."
Estamos en Génesis capítulo cuatro. Estamos
hablando de cuando Caín mató a Abel. Estamos
hablando de los mismos inicios de la
creación de Dios al hombre. ¡Y una de las
cosas primeras que Dios le dio al hombre fue
el sentir, el conocimiento, el uso de la
música!
Allá tenemos a un hombre que se llamaba
Jubal que era padre de todos los que tocaban
flauta y arpa.
A través de todas las Escrituras vamos a
encontrar a un Dios tremendamente enamorado
de la música. ¡Hasta podemos decir que Dios
es músico, fíjese! En el cielo habrá coros
celestiales. En el cielo se escucharán temas
celestiales.
La Música ha sido parte integral en la vida
del hombre.
Cuando sucede algo importante en la tierra
es acompañado de ángeles que denotan coros.
Dios es el Creador de la música. De ahí tan
completa y tan perfecta, tan elaborada y tan
compleja la música. Todos los humanos
traemos la música por dentro. Los niños
escuchan una musiquita y se mueven. Los
padres queremos compartir algo con el niño y
le cantamos. Les inventamos nuestra propia
cancioncita a los niños. ¿No? Alguna cosa
que queremos dar en forma expresiva la
decimos cantando; ¿verdad que sí? ¿Se ha
puesto usted a pensar la importancia de la
música?
Ahora, hay quienes cantan muy bien, hay
quienes no cantamos bien. Pero eso no deja
de lado que en nosotros no haya un sentir,
un gusto, una respuesta, una capacidad de
respuesta por la música. Este mundo se ha
vuelto loco en derredor de la música, porque
el hombre responde a las notas musicales;
para bien o para mal, pero el hombre
responde a la música. Unos más, otros menos,
pero todos tenemos identificación con la
música.
En el Cielo hay Música.
Dios creó la música. Dice la Biblia en
Ezequiel 28:13 que Dios usó la música cuando
estaba creando a Luzbel, el que llegó a ser
el demonio. Se tocaron instrumentos
musicales cuando Dios estaba creando a ese
ángel maravilloso, poderoso, hermoso. Y allí
la Biblia menciona los instrumentos que se
tocaron allá en el cielo. Eso quiere decir
que allá en el cielo hay reuniones de coros.
Hay congregaciones corales.
Una de las cosas que será insoportable
presenciar, a no ser que tengamos un cuerpo
transformado, será un coro angelical. ¿No?
¿Usted se puede imaginar en una reunión
repleta de santos donde un coro celestial,
angelical está entonando alabanzas al Señor?
¿Usted se puede imaginar eso? Una de las
cosas gloriosas del cielo será la música, y
Dios se agrada con la música.
La música y el pueblo de Dios.
En todo tiempo, el pueblo de Dios ha
cantado; ha tocado instrumentos. Todo el
tiempo. Dios capacitó a los hombres para
entonar, para interpretar y para crear los
instrumentos e interpretarlos. En todas las
épocas. Allá en el tiempo de Caín y Abel ya
había quienes habían inventado el arpa, y
por lo menos la flauta ya la tocaban.
¡Hermann no es el primero que toca la
flauta, fíjense qué noticia! Ya la tocaban.
Ya Dios le había puesto al hombre ese
sentido.
En Efesios 5:19 encontramos estas palabras;
Efesios 5:19: Hablando entre vosotros con
Salmos, con himnos y cánticos espirituales;
cantando y alabando al Señor en vuestros
corazones.
Y Colosenses 3:16 dice: La Palabra de Cristo
more en abundancia en vosotros, enseñándoos
y exhortándoos unos a otros en toda
sabiduría, cantando con gracia en vuestros
corazones al Señor; con Salmos e himnos y
cánticos espirituales.
Dos veces se mencionan tres tipos de
alabanza: Salmos e himnos y cánticos
espirituales. Todo el tiempo, el pueblo de
Dios le ha cantado a su Señor. Así que usted
no se debe de sentir mal, ni sentirse
relegado, ni aislarse cuando la congregación
está cantando. Usted debe cantar también.
Involucrarse en el canto. Alabar a Dios lo
mejor que pueda, porque a Él le agrada la
música. La Biblia dice que debíamos de
cantar a Dios salmos, himnos y cánticos
espirituales.
Hay por lo menos ó básicamente, tres tipos
de alabanza que a Dios le agradan; y la
Biblia las regula:
1. Salmos. Los salmos son los himnos que
cantaban los hebreos. Nosotros ya no tenemos
la música de los salmos; pero todos los
salmos eran himnos. Los Salmos era el
himnario que usaban los hebreos. ¡Qué
tremenda enseñanza doctrinal tenían! ¡Qué
tremenda enseñanza de los atributos divinos!
¡Qué tremendas plegarias que tienen los
salmos! ¿No le parece?
2. Y también dice la Biblia que además de
salmos, (nosotros ya no podemos cantar los
salmos, ya no tenemos la música; nada más
los leemos, los repetimos, los memorizamos,
los aprendemos), dice que debemos cantar al
Señor con himnos. Los himnos son aquellas
melodías que hablan de las características,
de los atributos divinos. Un himno es aquel
que, entonado por el pueblo de Dios, exalta
alguno o algunos de los atributos de Dios.
Dígame uno; por ejemplo:
"¡Cuán Grande es Él!" Dígame otro, "¡Oh, Tu
Fidelidad!", "Santo, Santo, Santo, Señor
Omnipotente." ¿Cuál otro? "Maravillosa
Gracia". Esos son himnos; himnos que exaltan
el poder de Dios, la gracia de Dios, los
atributos de Dios.
3. Los cánticos espirituales son aquellas
alabanzas que hablan del testimonio del
creyente. Por ejemplo: "Yo quisiera hablarte
del amor de Cristo"; "Me hirió el Pecado,
fui a Jesús"; "La Fuente Sin igual Hallé";
"Años mi Alma en Vanidad Vivió"... ¡Cánticos
Espirituales!
No quiero decir aquí que unos eran largos y
otros cortos. Que unos estaban en himnarios
y otros estaban en la memoria o en los
coritarios. Aquí está diciendo de las
diferentes alabanzas que el pueblo de Dios
le ha tributado al Señor en todo el tiempo:
Salmos, himnos y cánticos espirituales. Y
también eso está concretando, normando,
regulando, metiendo en un molde la clase de
música que a Dios le gusta. Alabanza,
adoración, exaltación a Su Nombre y
testimonio personal. Esas son las cosas que
a Dios le agradan.
Pero hermanos amados, nosotros hemos fallado
mucho en nuestra alabanza al Señor -nosotros
los cristianos de todas las iglesias, de
todas las épocas- hemos faltado mucho en
nuestra alabanza al Señor por ignorancia. El
pasaje que nos tiene ocupados en 1 Samuel
16; encontramos unas características muy
particulares acerca de la música. Quisiera
tener todo el conocimiento necesario para
poder predicarles lo que quiero predicarles.
Pero me limitaré al escaso conocimiento que
yo tengo, en cuanto a la música se refiere.
El Poder de la Música.
En 1 Samuel 16 encontramos a David tocando
para Saúl. ¿Qué le había pasado a Saúl? Un
espíritu malo venía y lo atormentaba. Lo
ponía incómodo, lo ponía celoso, lo ponía
irritable, insoportable; y los siervos de
Saúl lnotaban que Saúl estaba de un genio,
ahora sí que del demonio, ¿verdad?
Irritable, enojón, grosero, todo lo malo;
porque ese espíritu era un espíritu malo que
venía y lo cogía. Los siervos de él le
dijeron: "¿Por qué no te consigues alguien
que sepa tocar el arpa, para cuando esté
sobre ti el espíritu malo -permitido por
Dios para venir a atormentarte [recuerde
usted que Saúl había sido desechado de Dios;
y ese espíritu malo había recibido permiso
de Dios para atormentar a Saúl]- ese
individuo toque con su mano, se aleje de ti;
que tengas alivio." Fíjese que la gente ya
sabía las características de la música, el
poder de la música; la influencia que la
música ejerce sobre las personas.
"Consíguete a alguien que toque [dice, jeje]
bien. ¡Que toque bien! ¡Que afine bien el
arpa! Y que toque melodías que estén en
perfecto equilibrio."Y a Saúl le pareció
buena la idea, y le dijeron: "Nosotros
conocemos a un muchacho vigoroso, valiente,
que sabe tocar; es hombre de guerra. Además
es prudente y es hermoso. Se llama David, el
hijo de Isaí. "Y Saúl le manda un recado a
Isaí y le dice: "Préstame a tu hijo". Y dice
la Biblia que David llegó y halló gracia
delante de Saúl. Él era prudente, cuidadoso
en sus palabras; gracia tenía en su
presencia. Y no tardó el espíritu malo para
llegar con Saúl y empezar a ponerlo
irritado. ¿Usted puede imaginarse cómo aquél
hombre se sentía? Tomaba decisiones
arrebatadas, no toleraba la presencia de
nadie, aventaba las cosas, irritable...
Igualito como usted y yo nos ponemos a
veces. (Bueno, estoy conjeturando).
Y de pronto, David sabía que ese espíritu
había venido sobre Saúl por las actitudes, y
se ponía a tocar el arpa. Y dice: "Tomaba el
arpa y tocaba con su mano." ¿Y qué dice?:
"Saúl tenía alivio, y estaba mejor, y el
espíritu malo se apartaba de él."
¿Cómo?, hermano, ¿cómo? Con la música. Por
la música. Usted dirá: "Bueno, es un caso
especial, en el cual…" No, no, no, no. No es
un caso especial. Esto nos está hablando del
tremendo poder que tiene la música. La
música tiene poder para afectar nuestro
cuerpo, nuestra alma, o nuestro espíritu;
depende de la música. Hay música que todo lo
que logra es poner nuestro cuerpo en
movimiento, ¿verdad? Hay una música que nos
invita al ritmo. Nosotros como mexicanos,
pues tenemos el ritmo en la sangre, casi
casi como la raza morena. Casi, casi, casi,
¿verdad? Nos gustan las rancheras, nos gusta
la marimba, nos gusta el "chun ta ta", nos
gustan esas cosas con las que rápidamente
empieza uno a zapatear - y depende también
de dónde sea uno: el norteño, el sureño, el
que sea - y tenemos más nosotros el énfasis
del ritmo. Nos mueve la carne. Hay música
que afecta, no solamente al cuerpo, sino al
alma, el sentimiento. El alma es el asiento
de nuestras emociones, de nuestros
sentimientos, de nuestra voluntad. El alma
es la oficina de donde salen todos nuestros
sentimientos y decisiones.
La música que afecta el alma es aquella
música que a veces nos hace llorar. Es
aquella música, ¿verdad? - ahora hablando
como mundanos - que se usaba para llevar una
serenata a las muchachas. ¡Uh…, lloraba
aquel! ¡Se ponía romántico el asunto! Un
tanto, no tan rítmicas, sino más bien
sensuales.
Y la música que afecta al espíritu es
aquella música que tiene su énfasis en las
palabras, en las doctrinas, sencillamente
aquel elemento que nos convoca a buscar a
Dios.
Los Elementos de la Música.
La música está compuesta de tres elementos
principales: Ritmo, armonía y melodía. La
melodía enfatiza el espíritu, la armonía al
alma y el ritmo al cuerpo. Y una música que
le agrade a Dios será una música que tenga
predominantemente melodía. No tanta armonía,
y no tanto ritmo, porque el ritmo nos mueve.
Nos recuerda aquellas andadas que nosotros
teníamos, y por esa razón, amados hermanos,
por esa razón se buscó a un hombre que
tocara bien. No le trajeron una batería.
¿Usted cree que si a Saúl le hubieran traído
una batería se le hubiera ido el espíritu
malo de ahí? Más de malas se ponía ¿Usted
cree que si le hubieran traído una guitarra
eléctrica de esas con sus ruidos
estridentes, hubiera puesto a Saúl de
buenas? Si le hubieran traído un banjo (ese
instrumento de cuatro cuerdas), ¿usted cree
que eso le hubiera traído…? O si lo hubieran
puesto a tocar el pandero: "pra ta ta ta ta…,
tra ta ta ta ta" ¿usted cree que a Saúl le
hubiera ido bien? ¿Qué le trajo? Un
instrumento de cuerdas, tocado por un hombre
consagrado. Un hombre valiente, valeroso,
prudente, sabio, lleno de gracia que tocaba
bien, que tenía una perfecta relación y
equilibrio entre ritmo, armonía y melodía.
Nosotros, consciente o inconscientemente
estamos recibiendo influencia por medio de
la música que escuchamos. Quiera o no
aceptarlo, usted va a ser la calidad de
persona, la calidad de carácter, dependiendo
de la clase de música que usted oiga. Usted
va a tener la personalidad, dependiendo en
gran parte de la clase de música que usted
esté acostumbrado a escuchar. La Biblia dice
que Saúl tenía alivio, y el espíritu malo se
apartaba de él cuando David tocaba. Primero
tenía alivio, parece que este espíritu
atormentaba su cuerpo. También estaba mejor,
su alma se relajaba, y el espíritu malo se
apartaba de él. Su espíritu recibía
bendición; recibía beneficio por la música.
Nosotros como cristianos, hermanos, debemos
tener cuidado con la clase de música que
estamos oyendo. En 1 Tesalonicenses 5:23
dice:
"Y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo
sea guardado irreprensible..."
Es decir, cualquier cosa que afecte nuestro
cuerpo, nuestra alma y nuestro espíritu
debiéramos de prestar atención y mantener
cuidado. Y debiéramos nosotros tener cuidado
de aquellas cosas que van a alentar nuestra
alma, nuestro cuerpo y nuestro espíritu. La
música, hermanos, es creada por Dios, usada
por Dios, agradable a los oídos de Dios. El
creyente tiene que saber, como creyente en
Cristo Jesús, que no solamente como humano
va a escuchar música, sino como creyente va
a escuchar música. Y esa música a la cual va
a estar expuesto, debe saber el creyente que
le va a afectar, para bien, o para mal.
La Música en las Congregaciones.
Hay una música, hermanos, en la misma
congregación, en el mismo pueblo de Dios,
que nunca debiera ser usada. En primer
lugar, porque quizá está el ritmo demasiado
fuerte; en otra porque las palabras invitan
a una doctrina equivocada. La otra, no
solamente por deficiencia doctrinal, sino
porque lejos está del espíritu, sino más
bien ensalzar el alma, los sentimientos.
Ustedes saben, hermanos, muchas veces, la
mayoría de las veces las congregaciones se
deleitan cantando porque les gusta a sus
oídos, y cantan prácticamente canciones del
mundo con letra cristiana. Nosotros, por
ejemplo, no cantamos aquel himno que dice:
"Cuán gloriosa será la mañana…" No cantamos
eso. ¿Por qué? Porque nos acordamos de
aquella que dice: "Que si Adelita se fuera
con otro, que si Adelita fuera mi mujer"
Imagínese usted a Vicente Fernández o a
cualquier otro cantante.
Con una intención ignorante, muchos le han
puesto la música de una canción, a un himno,
a una letra cristiana, y lo bautizan como
himno; pero ¡no es agradable al Señor,
porque a Dios se le adora con exclusividad!
Dios no le vino a pedir información o
consejo al hombre para ver qué clase de
música a Él le iba a gustar; Él creó la
música para sí mismo. Y le puso al hombre un
sentido musical, una orientación musical y
la sabiduría musical para dar gloria a Su
nombre; y el diablo, sabiendo eso, la ha
querido robar. Y la ha robado, la ha metido
al mundo y le ha dado un tremendo auge, un
tremendo uso a la música en el mundo que
usted ya sabe. Y nosotros los cristianos
estamos siendo afectados también. ¡En muy
pocas iglesias se canta buena música a Dios!
Ya se han quitado los púlpitos para poner
una batería, ya se han tolerado panderetas y
cosas que lo único que despiertan son los
sentimientos carnales, sensuales y rítmicos
de la persona.
Yo no tengo nada en contra de los
instrumentos. Todo instrumento puede ser
usado por Dios, siempre y cuando reúna los
requisitos de la música que a Dios le
agrada, y definitivamente hay instrumentos
que nunca lo van a lograr. Coger un bote y
darle de patadas no va a sacar un solo
sonido que le agrade al Señor. Y me refiero
a bote, aunque vengan muy sofisticados,
porque una batería no es más que un bote con
que le dan de patadas, de palos. Y todo lo
que tiene es ritmo. Usted ha estado en una
orquesta sinfónica seguramente; y por allá
atrás están unos tambores del tamaño del
mundo y unos platillos. Dígame usted, ¿los
están tocando todo el tiempo? ¿Quién estaría
en un auditorio de una orquesta sinfónica
donde todo lo que se oye es un "pum pum pum;
pum pun pum pun" ¿Usted cree? Nos volvemos
locos. De vez en cuando, el ritmo del
tamborazo se oye por allá, y los platillos:
"plaaaa…", ¿verdad?. En su momento, en su
lugar, a su nivel. Todo lo demás lo llevan
los violines, el chelo, los instrumentos de
cuerda, trompetas y todo lo demás. ¿Usted se
da cuenta por qué la sinfonía logra la
calidad de música que se tiene? Por el
equilibrio que la música tiene. Y los
creyentes en Cristo Jesús debemos tener
cuidado con eso.
La Música en Nuestra Iglesia.
Ahora vamos a llegar a un punto importante.
La música en nuestra iglesia. La música en
la iglesia debe tener un sentido de
adoración. Yo creo que el pueblo de Dios se
reúne para oír la Palabra de Dios, para ser
edificados en la Palabra de Dios, para
contribuir en la salvación de las almas
perdidas y para adorar. El pueblo de Dios
debe adorar. Es cierto que debemos adorar a
Dios en cualquier parte, pero si no lo
hacemos en la iglesia, menos lo van a hacer
en cualquier parte. Una de las razones por
las cuales la iglesia primitiva se reunía
era para alabar a Dios. Dice: "Alabando a
Dios y teniendo favor con todo el pueblo, y
el Señor añadía cada día a la iglesia los
que habían de ser salvos."
La Música en la Iglesia es para Adorar.
Uno de los propósitos primordiales de la
iglesia al reunirse es adorar a Dios, alabar
a Dios. Con nuestra alabanza mucha gente es
convencida de nuestra verdad. Pero hermanos,
se ha ausentado muchísimo el sentido de
adoración, el espíritu de adoración en las
iglesias. Jesucristo dijo: "La hora viene, y
ahora es cuando los verdaderos adoradores
adorarán al Padre en espíritu y en verdad."
Y agrega: "A tales adoradores busca Dios que
le adoren." ¿A quiénes? A los que le adoran
en espíritu y en verdad. Una de las razones
por las cuales nosotros estamos reunidos
aquí es: para dar testimonio, para invocar,
o para exaltar los atributos de Dios en
nuestra música, en nuestros cantos.
Hay hermanos que me han dicho: "Ustedes
cantan en esa iglesia los himnos que a
ustedes les gustan nada más." No, no creo
que sea así. Estamos buscando lo que a Dios
le gusta, lo que a Dios le gusta. ¿Usted
cree que a Dios le gusta aquella melodía que
le pusieron… , muy conocida, usted la va a
reconocer, que suena así, dice: "Si te
arrepientes, si te arrepientes, Dios te
puede perdonar. Tus culpas todas, tus culpas
todas, Él te las perdonará." Y lo cantan en
la congregación. Usted sabe cuál es. "La
Cucaracha" "La cucaracha, la cucaracha, ya
no puede caminar…" Y los hermanos lo cantan
porque tiene un sentido un tanto espiritual.
Y a veces nosotros cometemos el error de
poner concursos a los jóvenes y decirles: "A
ver, pónganle una canción, una melodía a
este corito." ¿Y qué le va a poner? Pues la
canción que tenía allá en su pueblo, la
canción que le gusta más; y el pone la
melodía que más le acomode, la que más… No,
no, no, no. La música es creada
exclusivamente para Dios y nuestros himnos
deben ser música que se creó para adorar a
Dios; exclusivamente, sin pedirle permiso ni
favor a nadie. Por hombres de Dios, mujeres
de Dios, consagrados a Dios, santos a Dios,
útiles a Dios, escogidos por Dios, dotados
por Dios, para crear música para alabar a
Dios.
A Dios no le vamos a llevar una ofrenda en
la charola del diablo. Dios es singular, Él
es único, no hay otro como Él. Entonces,
cuando nosotros cantamos, vamos a cantar
himnos, cánticos espirituales que han sido
creados por gente llena del espíritu de Dios
para alabar Su nombre. Por esa razón
nosotros no hacemos concursos de a ver quién
se inventa un himno. Si hay alguien entre
nosotros, dotado por Dios, es decir, con don
especial de Dios para componer música para
Dios, y música para Dios, venga y enséñenos.
Pero mientras no, seguiremos usando los que
Dios ha usado por tanto tiempo.
Estaba visitando la cárcel de Cananea - yo
soy de Cananea. ¡Hum, hum! Pobre pueblo no
aparece ni en el mapa, pero en fin. Es
famoso porque la cárcel, dice la canción,
está situada en una mesa, y allí tuvieron a
Pancho Villa- Mi hermano y yo de jóvenes
íbamos a visitar a la cárcel, todos los
domingos, a predicarle a los presos. Nos
ganamos a varios para Cristo. Yo tendría
como unos quince años, catorce. Y una vez
llegamos allí y las dos personas
principales, las que más nos importaban a
nosotros, las que más muestra habían dado de
su conversión, habían tratado de escapar
junto con un grande grupo ahí. Le quitaron
una piedra (las paredes son grandes; ahora
ya no se usa, es un museo; las paredes son
inmensas, anchas), por allí había una
capilla, como siempre. Empezaron a carcomer
tierra de una de las rocas de las piedras
del muro, en el día. Cuando ellos sabían que
había algún peligro de que los descubrieran,
le ponían una virgen de papel y allí tapaban
el hoyo, y la tierra la desparramaban por
todos los lugares. Estaban a punto de
descubrirlos cuando el guardia pasó y los
descubrió. Dos de nuestros discípulos fueron
a dar al cuarto de castigo, la celda fría,
el cuarto frío, le llamaban. Aislados
totalmente, oscuro, húmedo, frío, horrible
ese lugar; nadie podía llegar allí. Pero a
nosotros nos permitieron llegar a visitar a
nuestros dos discípulos; estaban en una de
las celdas frías. ¡Un lugar espantoso!
Ceballos, era uno, Dávalos, era el otro.
Están en las Islas Marías, si no es que se
han muerto ya. Fuimos hasta ellos y les
dijimos: "¿Por qué hicieron esto? ¿Por qué
trataron de escapar? ¿Ustedes ya son de
Cristo?"
- Sí, hermano, pero usted sabe, yo quería la
libertad, y quiero salir de aquí algún día.
Empezaron a decir eso. Tratando de
consolarlos, uno de ellos nos dice:
- ¿Por qué ustedes no cantan?
- Nosotros sí cantamos.
- ¿Por qué no me cantan una de esas
canciones que ustedes cantan,
dice el muchacho. Ceballos había sido
acusado de violación; el otro era avigeo. Y
le dijimos:
- ¿Usted tiene idea de algunos de los himnos
que nosotros cantamos?
- Cuando yo estaba chiquito mi abuelita me
llevaba de la mano, y pasábamos por una
iglesia de hermanos.
(Cuando él estaba chiquito era un muchacho
ya grande. Escuchó que iba pasando por
enfrente de una iglesia y dice: )
-Yo escuché algo que se me ha quedado en los
oídos, y dice algo así como: "En la cruz, en
la cruz…" Dice: ¿Se saben algo así?"
- Y le dije, claro que sí
Y empezamos a cantar: "Me hirió el pecado,
fui a Jesús…" Y esos hombres lloraban al
escuchar la música que le iba a llegar a sus
corazones. Ese himno, hermano, Dios lo ha
usado por siglos, por años. Pero se ha
olvidado en las iglesias; se ha olvidado.
Ahora se canta "La Cucaracha", ahora se
canta "La Adelita", ahora se cantan: "A que
tú no sabes lo que en Damasco pasó; lo que
pasó, lo que pasó." Que no dice nada. "A que
tú no sabes lo que en Damasco pasó…, fue el
Espíritu Santo, fue el Espíritu Santo, el
que tarán, tarán tarán, tarán, tan tan,
tarán, tarán…" Y ahí andan con los audífonos
aquí; y sus almas están siendo… Yo le dije a
usted: "Yo le voy a hablar de algo que le
está robando a usted el gozo de Dios." Algo
que le está robando la comunión con Dios. El
espíritu correcto que el creyente debe tener
con Dios."
Yo me pongo a pensar: "¿Por qué iglesias
donde se predica doctrina sana y pura, se
cometen, en esas mismas iglesias, en esas
mismas congregaciones, toda clase de
inmoralidad, de mentiras, de envidias? ¿Por
qué? Porque hay un elemento que significa un
tremendo hueco para que el diablo se meta.
¿Sabe cuál es? ¡Música!
Un hermano dijo: vamos a cantar un himno:
"Cuando la Trompa te Suene" Estaba
dirigiendo. Y yo digo: "¿Qué espíritu de
adoración es ese, Dios mío?" El himno es:
"Cuando la Trompeta Suene en aquel día
final" Es un himno bueno, y sí da gracia.
Pero usted tiene celo del Señor, usted
siente lo mismo que yo sentí. ¿Cómo que
"cuando la trompa te suene"? Es estar
burlándose de la presencia de Dios ahí. ¡Si
se ha reunido el pueblo de Dios para alabar
al Señor, que le cante en espíritu de
adoración!
"Vamos a cantar un himno para que terminen
de entrar." ¿Cómo que van a cantar un himno
para que terminen de entrar? Vamos a cantar
para alabar a Dios. "Vamos a cantar un himno
mientras el director de música va al baño".
Hay quienes hacen eso. "Vamos a cantar un
himno para que ya sepan que empezamos." ¡No,
no, no, no, no! La adoración, la música, son
de los elementos fundamentales de la
congregación del creyente; y debe ser un
espíritu de adoración, de comunión, de
preparación, de anticipación correcta para
la predicación del evangelio. Dice la Biblia
en 1 Crónicas 25, (David está organizando).
Versículo 1:
"Asimismo David y los jefes del ejército
apartaban para el ministerio los hijos de
Asaf, de Hemán y de Jedutún, para que
profetizasen con arpas, salterios y
címbalos."
Salterio, no "salteríos"; ¿oyeron hermanos
pentecosteses? Salterios, no "salteríos"
Para que profetizasen con arpas, salterios y
címbalos. [Salterio es un instrumento
tremendo, netamente musical]
Y el número de ellos, hombres idóneos para
la obra de su ministerio fue: Asaf, y todo
lo demás, todo lo demás, todo lo demás…
Desde el versículo cinco (estoy en 1
Crónicas 25:5):
"Todos estos fueron hijos de Hemán, vidente
del rey en las cosas de Dios, para exaltar
su poder; y Dios dio a Hemán catorce hijos y
tres hijas.
Y todos éstos estaban bajo la dirección de
su padre en la música, en la casa de Jehová,
con címbalos, salterios y arpas, para el
ministerio del templo de Dios. Asaf, Jedutún
y Hemán estaban por disposición del rey. Y
el número de ellos, con sus hermanos,
instruidos en el canto para Jehová, todos
aptos, fue doscientos ochenta y ocho."
¡Imagínese un coro de 288! ¿Qué dice? "Todos
los aptos" ¿Usted entiende lo que quiere
decir apto? Capaz, diestro, educado,
preparado... Había gente de tiempo completo,
preparando, inventando, escribiendo,
arreglando coros para la congregación. Toda
esa gente; 288. todos ellos, de familias
escogidas por Dios, dotadas por Dios, para
crear música. ¡Oiga, eso debe de haber sido
un corazón! Y cada quien tenía sus turnos, y
cuando el coro se juntaba aquello debía ser
una cosa hermosa. Cuando Salomón dedicó el
templo, la gloria de Dios lo llenó. Gente
ahí estaba… Por eso hermanos, el hermano que
dirige, el hermano o la hermana que toca los
instrumentos debe ser gente consagrada a
Dios. ¿No cree usted? Que sepan, que
conozcan. Ahora yo sé que hay quienes no
tenemos esa capacidad (gracias a Dios por
los hermanos capaces que tenemos aquí, y los
instrumentos que Dios nos ha dado). ¿Sabe
por qué a muchas iglesias Dios no les da un
piano? Dios nos ha dado a nosotros un
hermoso piano, valiosísimo piano. ¿Sabe por
qué? Porque le damos énfasis a la música.
¿Sabe por qué los hermanos nunca salen de
las guitarras, (y no menosprecio a las
guitarras). ¿Saben por qué? Porque no le dan
el énfasis necesario a la música. Cuando tú
te preocupes por dar buena música, Dios te
va a dar un piano y una pianista a tu
iglesia, si hay alguien de otra iglesia
escuchándome. Pero, hermano, nosotros no
debemos sentirnos minimizados; usted cante
al Señor, y Dios le va a dar los
instrumentos y la herramienta en su iglesia
para alabar al Señor. Nosotros debemos tener
un sentido de adoración.
Dice aquí que el número de los hermanos era
instruído para el canto. Instruídos para el
canto; ellos se pasaban horas, horas y horas
y horas y horas y horas y horas;
instruyéndose, instruyéndose, instruyéndose,
aprendiendo, aprendiendo; para que a la hora
de cantar, lo hicieran bien, como expertos.
Importante, ¿no? La música en la iglesia.
Eso nos hablará de nuestra adoración, de
nuestra comunión, de nuestra relación con
Dios.
La música en nuestra vida personal.
La Influencia de la Música en la Vida
Personal.
Ahora, tomando en cuenta todos esos
elementos, paso al siguiente punto
importante. El clímax de mi predicación, el
grano a donde yo quiero llegar. ¿Qué clase
de música escucha usted? ¿Qué clase de
música escucha usted o permite usted que su
familia esté escuchando? La música destruirá
o edificará su familia. La música hará de
sus hijos gente noble o gente rebelde. La
música hará riqueza o hará pobreza moral y
espiritual de una persona.
¿Sabe usted cuándo los jóvenes se empiezan a
apartar del Señor? ¡Cuando empiezan a
escuchar música del mundo! Ahí está, ahí
está, ahí está.
Una de las primeras cosas que las malas
amistades le meten a nuestros hijos, ¿sabe
usted qué es?: Música. El diablo sabe que la
música le llega al hombre o mujer hasta el
alma y el corazón. Hasta el mismo espíritu,
hasta muy adentro, y cuando la música se
mete adentro, hermano…
El diablo ha usado tremendamente la música,
¿sí o no? El diablo ha usado poderosamente
la música. Si el diablo quiere que la
juventud sea rebelde, se lo mete por la
música. ¡Fácil! Han llegado a hacer las
cosas más terribles, los seres humanos,
influenciados por la droga de la mala
música. Rock & Roll. Los jóvenes se ven de
lo más ridículos, si usted me permite la
expresión, no parecen seres humanos, cuando
están poseídos por la música del diablo. ¿Sí
o no?
El otro día nosotros veníamos de un funeral
hace tres días. Nos paramos en un alto, y
junto a nosotros estaba un fenómeno que
parecía un joven; o un joven que parecía
fenómeno, escuchando Rap: "Ra, ta ta, ra ta
ta ta ta, ta ta ta da da da da ta ta …" ¡Qué
tremenda música digo yo! ¡Qué melodía…, y
las palabras! ¡Uf! Ni se les entiende. Hay
que ver la clase de vida que lleva. De
seguro no es una persona muy productiva en
la sociedad. De seguro, un joven así es un
dolor de cabeza a sus padres. ¡La vergüenza
a su familia! Uh, pero es un orgullo para la
sociedad.
La juventud de hoy en día…, quienes más
producen efectivo para los centros
nocturnos, los centros de baile. Y el pueblo
de Dios no debe permitir que sus hijos
escuchen la música del mundo. No lo debe
permitir, hermano. ¡No lo debe permitir! Ni
por video, ni por cassette auditivo. ¡No!
¿Por qué ya no tienes compasión por las
almas perdidas? Porque empezaste a escuchar
música del mundo. ¿Por qué ya no tienes el
mismo fervor por las cosas de Dios, por qué
los himnos ya no te gustan, te parecen así
como tristes, eh? Porque empezaste a
escuchar la música del mundo. Porque Vicente
Fernández te trae de cabeza, o porque todos
esos (ya ni sé ni cuáles son los músicos de
hoy en día); cada rato cambian. Porque "Los
Zapatos Rotos" y "El Pelo Despeinado"
vendrán, y que cuando Juan Gabriel va a
venir, que no sé qué. ¡Pura gente perversa,
sucia, prostitutas caras, y los oídos santos
de los hijos de Dios, oyendo esa basura!
"Ay no, yo no escucho a la Gloria; yo
escucho a la Libertad LaMarque, de esos del
año de la cachucha." No deja de ser del
mundo. No deja de ser del diablo. "No, yo
oigo los Panchos, el trío Los Panchos." ¿Qué
negocio tiene un hijo de Dios, prestando su
oído…? Hermano, la música te está afectando.
Mire, los cristianos y los predicadores le
damos duro al rock, como si el rock fuera la
única música mundana y diabólica. ¡Toda la
música que no ha sido creado para Dios no es
de los cristianos! ¡Se acabó! La música que
ha sido creada para Dios; ésa es la clase de
música que debe formar parte de la
personalidad del cristiano! ¿Sabe de qué
estoy hablando, hermano? ¿Sabe de qué estoy
hablando? Que usted apague su radio, ¿Mmm? Y
si lo va a poner en Family Radio, pregunte
primero, porque Family Radio es una estación
de música cristiana; tiene una música pésima
muchas veces; sobre todo en español. ¡Sobre
todo en español! Se avientan cada salsa,
cada "rola"... Mire, hasta Rap "cristiano",
rock "cristiano", salsa "cristiana". No, eso
no. O es de Dios, o no es de Dios.
Hermano, joven, señorita. Joven y señorita.
Tienes que deshacerte de todo disco cassette,
(¿cómo se llaman esos?) "compacts" discos
compactos; toda esa cosa que te está
afectando tu persona y consagrarte al Señor.
Y usted dirá: "Pastor, pero hay tan poca
música buena…" Y yo le digo a usted:
"Hermano, es algo que yo lamento también
junto con usted." Pero recuerde, estamos en
un mundo donde siempre vamos a ser la
minoría, y nos estamos esforzando por hacer
música nosotros, y poderla llevar hasta sus
oídos, y que escuchen, aunque sean nuestros
congregacionales, y sea edificado. El hecho
de que sea grabado profesionalmente un
grupo, no quiere decir que sea de Dios. Hay
muchísimos que yo pienso, yo quiero creer,
que es por ignorancia. Que antes le cantaban
al mundo, eran músicos, eran roqueros, o
eran de conjunto y ahora dicen: "Ahora yo le
canto al Señor, y ahí les va…" Le ponen
exactamente la misma música, exactamente la
misma forma de tocar, exactamente las mismas
fachas, solamente con letra cristiana. Y en
tal caso está el Marino, y el otro (¿cómo se
llama?) Los Hermanos Medina, (hay otro muy
famoso, Bernabé, ¿o cómo se llama? ayúdeme).
No, Manuel Bonilla tocaba muy bien,
cantaba…, ahora ya, desde que grabó con el
Mariachi Vargas, ese hombre se echó a
perder. Yo lo miré un día en la librería y
me dice: (él es paisano mío, también es de
Sonora):
- "Hermano, cuando necesites alguna música
en tu iglesia me avisas."
- ¡Mmm! Mejor que cante Luis Soberanes. Por
lo menos canta buena música.
Yo prefiero tener a un hombre consagrado, un
joven consagrado, dedicando su vida al
Señor, que aunque no tenga la voz
privilegiada que tienen muchos artistas,
pero tiene un corazón que le agrada al Señor
y canta bien. ¿Verdad?
La Música que Uno Permite en su Casa.
¿Qué clase de música está usted oyendo en su
casa? Usted dirá: "Pastor, y ¿cómo sabe?" Y
yo le digo a usted: "¿Dónde cree usted que
yo vivo? Vivo en este mundo". Y escucho y
hablo con la gente, y observo, y oro al
Señor. Y yo sé que muchos hermanos aquí
están oyendo el radio todo el santo día. Que
para escuchar que las noticias, y que para
escuchar la… y ahí se va…, y ahí se va…, y
ahí se va. Así se mete primero que para
escuchar la Radio Tribuna del Pueblo. Y ahí
se va…, y ahí se va… Usted aprenda a manejar
los instrumentos que tiene. El momento que
usted empieza a ser afectado es el momento
que el cristiano dice: "¡Ya, se acabó!"
Cuando usted vea a sus hijos con esos
audífonos, de esos chiquitos, que se ponen
aquí, usted vaya con ellos y dígales:
"Préstamelo pa'cá"
- ¿Qué estás oyendo?
- No, nada, nada; (y lo apagan).
- Préstamelo para acá, yo quiero oír lo que
tú estás oyendo.
Porque si tú no lo haces, padre de familia,
tu hijo se te está envenenando y Dios lo
demandará de ti.
Estaban un par de muchachos sentados en unas
aquí en la iglesia, allí afuerita, oyendo
eso. Y llegué:
- "Quiero oír qué estás oyendo".
- No, nada, no nada.
- Préstamelo pa'cá, yo quiero oírlo.
- No nada, nada, no tiene nada, no tiene
nada, verá.
- A ver échamelo para acá.
Y le aplastaba allí a la cosa esa y no se
oía nada, no se oía nada; y aquellos
nerviosos a que yo le fuera atinar a tantos
botones. Y en una de esas le atiné. Estaban
oyendo música del mundo. Estaban oyendo
música del mundo. Tantito yo los dejo, se
suben al balcón, y mientras yo estoy
predicando están oyendo esos cassettes.
¿Verdad?
La Mala Música Afecta Espiritualmente.
¿Por qué ya no hay fervor? ¿Sabes por qué tu
carácter es tan duro, hermano? ¿Sabes por
qué tu carácter es tan feo? Por la música
que oyes. Porque la música afecta el
carácter; afecta la personalidad. ¿Por qué
el creyente es capaz de hacer tantas cosas,
de quien menos se espera? Por la música que
oye, entre otras cosas. La música, la
música, la música. Que Dios nos ayude a
vencer la tentación de tantas, tantas,
tantas basuras que se meten a nuestros
oídos, a la iglesia, a la familia y a la
persona.
La música destruye o edifica. Ennoblece o
endurece. Enriquece o empobrece. Dios quiere
bendecirnos con Su música y el diablo nos
quiere maldecir con la suya. Usted y yo
escogemos qué clase de música vamos a
escuchar. El diablo siempre ha reclamado lo
que Dios quiere. El diablo es un perfecto,
tremendo (no perfecto) imitador de Dios.
Dios quiere adoración; el diablo también. Y,
¿sabe qué?; la mayoría de la gente se la da
al diablo. Y ¿sabe qué? muchos cristianos,
deliberadamente, y otros por ignorancia,
todo lo que hacen es exaltar las pasiones
que desencadena Satanás en los corazones con
su música.
Yo no tengo nada contra la guitarra (yo creo
que una guitarra bien tocada puede ser una
bendición). Mi papá era mariachi cuando se
convirtió al Señor; pero cuando él se
convirtió su guitarra no se convirtió con
él. ¡Y cómo queríamos nosotros que la tocara
porque la tocaba muy bien! Y él decía: "La
guitarra me conecta con todo lo que yo era
antes de conocer a Cristo; yo no quiero
nada, yo quiero una vida nueva." Esa es una
conversión. La persona que dice: "Yo tocaba
la guitarra eléctrica, ahora la toco para el
Señor: Ding, ding, ding, ding, ding" Nunca
ganan almas, nunca leen la Biblia, pero ahí
están: "Ding, ding, ding, ding, ding, ta,
tan tan tan, tran, tarán tarán tarán" y se
arrancan, dos tres horas; diez minutos de
predicación y una hora de puro rock en las
iglesias. ¡Y están los hermanos encantados!;
pues claro allí no les predican nada en
contra de nada. ¡Qué triste! ¿No es cierto,
hermano? ¡Qué triste la condición en la que
vive el mundo hoy en día! ¡Y qué triste la
condición en las que las iglesias cristianas
están viviendo hoy en día!
La Música que Tú escuchas Testifica contra
Ti.
La música hablará de tu estado espiritual.
La música que tú oyes hablará, te revelará,
te descubrirá, de tu relación con Dios. La
música hablará de tu nobleza o de tu
rebeldía en tu corazón. ¡¿Mmm?!
¿Se acuerda usted cuando Pablo y Silas
estaban en la cárcel? ¿Sabe qué hacían?
¿Sabe qué hacían? Cantaban. ¿Y qué cantaban?
Himnos. ¿Qué quiere decir que qué clase de
música estaban cantando? Himnos. ¿De qué
hablan los himnos? Atributos de Dios.
Ellos cantaban himnos como estos: "Señor mi
Dios, al contemplar los cielos…" Y los
presos los oían…: "Mi corazón entona la
canción, cuán grande es Él…" Y tenían el
cepo en las manos y en los pies.
"Oh tu Fidelidad, Oh tu Fidelidad…" Y les
dolía la espalda, y les dolía la cabeza, y
les dolían las piernas, pero ellos exaltaban
el poder de Dios, y la gracia de Dios, y la
grandeza de Dios. El Espíritu de Dios estaba
dominando sus vidas.
La Biblia dice en Efesios 5:
"No os embraguéis con vino en lo cual hay
disolución, antes bien sed llenos del
espíritu, cantando entre vosotros con Salmos
himnos y cánticos espirituales."
La música vendrá a dominar nuestras vidas, y
revelarnos lo que nosotros en verdad somos,
o queremos ser delante del Señor.
Conclusión
Yo le dije al principio (y estoy
terminando): "Les voy a decir de algo que
puede estarle minando su vida espiritual."
¿Qué clase de música está usted oyendo? Eso,
eso, eso revela el por qué de muchas cosas.
De su carácter, de sus actitudes, de su
rebeldía. Usted le da mucho auge a la música
mundana. Usted va a ser resistente a la
Palabra de Dios. La Palabra de Dios se le va
a resbalar, como al pato se le resbala el
agua. Porque la música lo tiene cautivo, lo
tiene preso. La música que no es de Dios.
Si Dios creó la música, ¿no debiéramos
nosotros usarla para Él? Dígale al Señor:
"Señor, dame buena música; yo quiero tener
buena música." Y mi hermano, si usted no
tiene el suficiente discernimiento
espiritual, usted es bien sincero, yo le voy
a pedir una cosa. Cuando usted compre un
cassette vaya con su pastor y pregúntele si
ese cassette está bueno. Yo le voy a decir a
usted. Yo le voy a decir a usted, y por qué
también. Pero las librerías cristianas están
llenas de basura de música que no le agrada
al Señor y no lo edifican a usted.