Celo por la casa de Dios
Introducción:
Nos acostumbramos... a
vivir en nuestra casa y a no tener otra
vista que no sea las ventanas que nos
rodean. Nos acostumbramos a no abrir las
cortinas. Y porque no abrimos completamente
las cortinas nos acostumbramos a encender
más temprano la luz. Y a medida que nos
acostumbramos a la luz, olvidamos el sol,
olvidamos el aire. Nos acostumbramos... a
despertar sobresaltados porque se nos hizo
tarde. A tomar rápido el café porque estamos
atrasados. A comer un sándwich porque no da
tiempo para comer a gusto. A salir del
trabajo porque cae la noche. A cenar rápido
y dormir con el estómago pesado sin haber
vivido el día. Nos acostumbramos a ahorrar
vida que, poco a poco igual se gasta y que
una vez gastada, por estar acostumbrados,
nos perdimos de vivir. Y al estar
acostumbrados nos olvidamos de las
bendiciones de Dios.
Juan 2:13-21
(Ver. 13-14) La bendición de la casa de
Dios. ¿En que hemos convertido la casa de
Dios? Damos gracias a Dios por el momento
histórico que estamos viviendo, si usted
tiene una Iglesia, usted esta gozando de una
bendición que otros quizás no tienen.
Libertad de culto, el aliento de vida, mismo
que Dios esta soplando sobre usted.
Enfoquémonos en la bendición para que en
nuestro corazón haya gratitud hacia nuestro
creador.
15Mis ojos estarán abiertos, y mis oídos
atentos, a la oración que se haga en este
lugar; 16pues ahora he elegido y santificado
esta Casa, para que esté en ella mi nombre
para siempre; y mis ojos y mi corazón
estarán ahí para siempre. 2 de Crónicas
7:15-16
(Ver. 15-16) La bendición de un lugar
para adorar. ¿Tenemos respeto por la casa de
Dios? La Casa de Dios, es una casa de
oración. ¿Alguna vez usted a tratado de
vender o proporcionar productos en la
Iglesia? Si lo ha hecho, déjeme decirle que
es una falta de respeto para con la casa de
Dios. Ya no lo haga mas y le aseguro que no
se meterá en problemas, no solo con Dios
sino aun con los propios hermanos. No deis
lugar al diablo.
Yo los llevaré a mi santo monte y los
recrearé en mi casa de oración; sus
holocaustos y sus sacrificios serán
aceptados sobre mi altar, porque mi casa
será llamada casa de oración para todos los
pueblos». Isaías 56:7
(Ver. 17) La bendición de cuidar la casa
de Dios. En cuestión de la mayordomía. Es
una de las áreas que muchas veces fallamos.
Quizás vendrá a nuestra mente, el diezmo es
cosa del antigua testamento. Tenemos una
responsabilidad, un acto de obediencia que a
Dios le agrada. Usted cumpla y ore para que
Dios bendiga y le de sabiduría a los que
tienen la responsabilidad de cuidar los
bienes del Señor. Y se dará usted cuenta de
las bendiciones que vendrán sobre su propia
vida.
6 »El hijo honra al padre y el siervo a
su señor. Si, pues, yo soy padre, ¿dónde
está mi honra?; y si soy señor, ¿dónde está
mi temor?, dice Jehová de los ejércitos a
vosotros, sacerdotes, que menospreciáis mi
nombre y decís: “¿En qué hemos menospreciado
tu nombre?”. 7 En que ofrecéis sobre mi
altar pan inmundo. Y todavía decís: “¿En qué
te hemos deshonrado?”. En que pensáis que la
mesa de Jehová es despreciable. Malaquias
1:6-7
Quien cuida la higuera comerá su fruto, y
el que mira por los intereses de su señor
recibirá honores. Proverbios27:18
(Ver. 18) La bendición de sentir la
presencia de Dios. A la verdad los judíos
quisieron ver con sus propios ojos, lo que
Jesús les estaba diciendo. Bienaventurados
los que creyeron sin haber visto. Nosotros
no andamos por vista, creemos con el
corazón. Le creemos a Dios y a su palabra,
nos abrazamos a sus promesas que son fieles
y verdaderas. 11 Me mostrarás la senda de la
vida; en tu presencia hay plenitud de gozo,
delicias a tu diestra para siempre. Salmos
16:11
20 En lo secreto de tu presencia los
esconderás de la conspiración del hombre;
los pondrás en tu Tabernáculo a cubierto de
lenguas contenciosas. Salmos 31:20
(Ver. 19-20) La bendición de disfrutar el
trabajo de otros. Jesús no estaba
menospreciando el trabajo de otros, lo que
quería era atraer la atención de ellos hacia
el que es cabeza misma de la Iglesia. A
manera de ilustración: En un pequeño pueblo,
el comité deportivo miro la necesidad de
reparar la cancha de básquetbol y se
propusieron recaudar fondos con las familias
del pueblo. Se encontraron con un señor de
alrededor de 45 años el cual les contesto:
“Yo ya estoy muy viejo como para ir a
pararme en esa dichosa cancha de
básquetbol”. Un miembro del comité le
contesto: “A la verdad Señor, pero esto será
una bendición no solo para usted, si no
también para sus hijos y nietos”. Usted
disfrute de trabajar para el Señor,
cualquier cosa que haga, hágalo como para
Dios y no para los hombres.
10»Cuando Jehová, tu Dios, te haya
introducido en la tierra que juró a tus
padres Abraham, Isaac y Jacob que te daría,
en ciudades grandes y buenas que tú no
edificaste, 11con casas llenas de toda clase
de bienes, las cuales tú no llenaste, con
cisternas cavadas, que tú no cavaste, y
viñas y olivares que no plantaste, luego que
comas y te sacies, 12cuídate de no olvidarte
de Jehová, que te sacó de la tierra de
Egipto, de casa de servidumbre. Deuteronomio
6:10
(Ver. 21) La bendición de tener a unos
hermanos como ustedes. El diablo hará todo
lo posible para traer discordia entre el
pueblo de Dios. Hará que te enfoques en los
errores de los hermanos y esto hace que nos
olvidemos de la comunión. Cada miembro es
importante, tiene una función específica
dentro del funcionamiento del cuerpo.
Ocúpate en las virtudes de tus hermanos, en
las necesidades de ellos y esto hará que
anheles los mejores dones para así suplir
las necesidades de todos y cada uno de
nosotros que formamos el cuerpo de nuestro
Señor Jesucristo.
22Al obedecer a la verdad, mediante el
Espíritu, habéis purificado vuestras almas
para el amor fraternal no fingido. Amaos
unos a otros entrañablemente, de corazón
puro, 1 de Pedro 1:22
9El amor sea sin fingimiento. Aborreced
lo malo y seguid lo bueno. 10Amaos los unos
a los otros con amor fraternal; en cuanto a
honra, prefiriéndoos los unos a los otros.
11En lo que requiere diligencia, no
perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo
al Señor; Romanos 12:9-10
La religiosidad fue y sigue siendo un
estigma para un buen número de Judíos, pero
esto nunca los aparto del corazón amoroso de
Dios. Ora por la paz de Jerusalén,
aprendamos de esta lección. No te
acostumbres a las bendiciones, las
misericordias de Dios son nuevas cada día,
disfrútalas y veras la vida de otro color.
Que la paz de Dios guarde sus corazones
en Cristo Jesús.