Sanidad
interior: ¿Quieres ser libre?
PARTE I
Si estamos dispuestas a ser sinceras con nosotras
mismas, a mirarnos tal como somos y como estamos sin
ponernos mascaras de cristianas, que decimos que
estamos bendecidas y vivimos en victoria cuando esto
no es verdad, podemos recibir hoy la sanidad
interior en nuestro corazón que tanto necesitamos
para vivir una vida plena en el Espíritu.
Salmo 139:13-16 “Porque
tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el
vientre de mi madre."
Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus
obras; Estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy
bien.
No fue encubierto de ti mi cuerpo; Bien que en lo
oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo
de la tierra.
Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro están
escritas todas aquellas cosas; Que fueron luego
formadas, sin faltar alguna de ellas”.
Hoy nos confrontaremos a la misma verdad de lo que
somos, teniendo necesidad imperiosa de que Dios obre
a través de su Espíritu Santo y se manifieste en
nuestro ser interior con gran poder y gloria; nos
enfrentamos como hijas de Dios heridas, frustradas,
doloridas, angustiadas, llenas de incertidumbres y
temores, sintiéndonos fracasadas y muchas veces
incapaces de pedir ayuda o avergonzándonos por
pedirla, o por el que dirán.
De esto vamos a tratar en este día de “Sanidad
Interior” que es buscar con la guía del Espíritu
Santo la raíz de las diferentes situaciones que nos
están provocando daño en nuestro interior, aunque no
se descarta cualquier otro método que podamos usar,
como puede ser una ayuda medica o psicológica, cosa
que algunos cristianos resiste lo cual no debería
ser así; Dios es quién guiará con su Espíritu Santo
para la búsqueda de la sanidad completa de nuestra
alma.
Cuántas de nosotras hemos sentido que se presentan
situaciones conflictivas e insatisfactorias una y
otra vez en nuestras vidas y luchamos por
resistirlo, pero vuelve y se repite los mismos
conflictos, los cuales no podemos, ni sabemos como
superarlos, perdiendo muchas veces las ganas y las
fuerzas para volverlo a intentar.
Muchas mujeres hablando y mostrando lo que no son ni
lo que sienten, cuando se les preguntan como están
sus respuestas son: “Estoy bien, estoy bendecida” y
con estas respuestas quieren y esperan sentirse
felices y sin problemas, pero muy dentro de ellas
saben que hay un gran conflicto interior que no
pueden solucionar.
2ª Corintios. 3:18 “Por
tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta
como en un espejo la gloria del Señor, somos
transformados de gloria en gloria en la misma
imagen, como por el Espíritu del Señor”.
EL Señor nos dice que somos transformados de gloria
en gloria para ir siendo conformados a su imagen y
semejanza, esto es un proceso en nosotras paulatino
como es la santificación en el creyente que va día a
día siendo transformado por el Espíritu de Dios,
penetrando y renovando todo nuestro ser interior, es
por esto que creemos que toda nuestra vida pasada
tiene que ser sanada.
Al “estar en Cristo”, necesitamos estar limpias y
sanadas de todas nuestras dolencias, marcas,
sufrimientos, fracasos, traumas, temores,
necesitamos ser sanadas no solo para vivir una vida
plena, sino para ser usada como un instrumento santo
para la gloria de Dios y Él se glorifique a través
de nuestras vidas.
La palabra de Dios nos dice: (Isaías
53:4-5) que Jesús llevó todos nuestros
pecados y rebeliones, todas nuestras enfermedades y
sufrió nuestros dolores; y es allí a donde nosotros
tenemos que dejar y pasar todas nuestros cargas,
pecados y dolencias por la Cruz del calvario, donde
Cristo hizo su sacrificio perfecto por nosotras.
Cristo pagó un precio muy alto por cada una de
nosotras; no para que vivamos atadas, atemorizadas,
sino para vivir en la libertad que el pagó por
nosotras.
Sanidad interior significa tener que volver a
remover situaciones y vivencias dolorosas que pueden
estar escondidas en nuestra mente de manera
inconsciente o no, provocando hasta el día de hoy
dolor, angustia, trastornos y sufrimientos como una
herida interna no limpia y sanada, infectada que
produce mas dolor, olor y podredumbre mientras no es
tratada; aunque externamente podamos o no notarlo.
Si verdaderamente cada una de nosotras queremos ser
sanadas de todas nuestras dolencias, debemos
abrirnos al obrar del Espíritu Santo para que él
remueva toda suciedad que está en nuestro interior;
si es que se quiere lograr verdaderamente una
sanidad y un restablecimiento total en nuestras
vidas, es necesario remover desde la raíz de los
problemas y conflictos que han herido nuestro
corazón y han marcado nuestras vidas; estas heridas
no sanadas, que están causando los diferentes
síntomas y trastornos en nuestras vidas como puede
estar afectando nuestro carácter, actitudes,
pensamientos o acciones.
Sanidad Interior es una herramienta que podemos usar
para ayudarnos a dejar de llevar marcas, traumas,
heridas y cargas inútiles que producen sufrimientos
e insatisfacciones en nuestra vida actual y llegar a
tener una relación mas plena en Dios, con los que
nos rodean y con nosotros mismos.
Lo primero que hace Dios es sanar lo que le
permitimos que el haga o sea todo lo que nosotros
nos abrimos al obrar del Espíritu Santo, si no
queremos abrir algunas de las habitaciones de
nuestra casa y dejar penetrar la luz del Espíritu
Santo, no podrán ser limpiadas esas áreas en
nuestras vidas.
La falta de sanidad interior en nuestras vidas,
muchas veces obstaculiza el camino de bendición y de
victorias que podemos transitar y obtener desde que
Jesús nos hizo libres en la cruz del calvario.
Sanidad Interior no significa olvidar todos los
sucesos conflictivos traumáticos de nuestras vidas,
sino la sanidad en cuanto a las heridas, traumas,
marcas, cicatrices que han dejado en nuestro
corazón.
Conozcamos pues, como hemos sido formadas por
nuestro creador y hacedor, para comprender que Él
conoce por excelencia nuestro cuerpo y puede llegar
hasta lo más profundo de nuestra alma, cuerpo y
espíritu, para darnos la sanidad integral que tanto
necesitamos.
El hombre un ser tripartito:
Está formado de “CUERPO-ALMAY ESPÍRITU” (1ª
Tesalonicenses 5:23-24) . Nosotros somos
hechura de Dios formados a su imagen y semejanza,
somos la obra perfecta de Dios, la máxima expresión
de poder y sabiduría divina demostrado en la
creación del hombre, (Efesios
2:10) Dios nos formó a su imagen y semejanza
haciéndonos a cada una de nosotras un ser único y
especial (Génesis 2:7)
Dios formó al hombre del polvo de la tierra y soplo
en su nariz halito de vida y fue el hombre un ser
viviente; por ello es que podemos decir que el
espíritu es de Dios, provino de Dios, se mantiene
para Dios y regresará a Dios, Dios derramó de su
Espíritu en nosotras para ser participantes de su
naturaleza divina (2ª Pedro
1:4).
Sanidad interior abarca una sanidad integral o sea
“cuerpo, alma y espíritu”, solo Dios que es nuestro
creador y formador es el que puede hacer una sanidad
integral en nuestras vidas, solo Él nos conoce desde
antes de nacer y su propósito es que todo nuestro
ser sea santificado, porque Él necesita nuestras
vidas limpias y sanas para usarnos como un
instrumento santo para la gloria de su nombre.
CUERPO: Es lo que se relaciona con el mundo físico,
en el se ubica todas las sensaciones, (vista oído,
olfato, tacto, gusto).
ALMA: En Griego significa psiquis, aliento o viento;
así como la sangre representa la vida carnal, el
aliento representa el elemento espiritual de la
vida; el alma se relaciona con la mente, el alma es
el recinto de la personalidad es decir el intelecto,
emociones, y voluntad.
ESPÍRITU: Se relaciona con el mundo Espiritual, y en
el mora el Espíritu de Dios tenemos comunión con
Dios a través de su Espíritu, también abarca la
conciencia y la intuición o sea que solo a través
del espíritu podemos llegar a ser participantes de
la naturaleza divina de Dios (Romanos
8:14-16); Solo en la obediencia al Espíritu
de Dios nos convertimos en hijos espirituales.
Conociendo nuestra mente:
Cada una de nosotras sabemos que fuimos libertadas
por el sacrificio en la cruz por el Señor
Jesucristo, (Is 53:4-5),
allí el nos dio la salvación, pero no así la sanidad
completa esto es una sanidad que se va completando
paulatinamente en nosotras (2ª
Corintios 4:16), no porque Él no lo haya
hecho sino porque nosotras no lo recibimos en su
totalidad.
La mente es el habitáculo donde se guardan todos
nuestros recuerdos sean buenos o malos; nuestras
vivencias e imágenes.
La mente trabaja en tres áreas, las cuales son:
CONCIENTE: Actividad de lo que sucede en este
tiempo, en este momento y en estas situaciones
conflictivas actuales, es cuando los acontecimientos
son recientes, están aun frescos y es fácil de
recordar.
SUB-CONCIENTE: Es lo que sucede a mayor tiempo
cuando nos cuesta recordar, y se nos hace difícil
traer a memoria.
INCONCIENTE: Allí están acumulados y ocultos todos
los pensamientos e imágenes de largo tiempo, este es
un proceso de olvido pasivo y también hay otro
proceso que se llama olvido activo, es lo que
guardamos y reprimirnos para que no afloren a
nuestra conciencia.
En la segunda parte de este mensaje seguiremos
viendo las áreas que podrían afectar y dañar
nuestras vidas; las cuales pueden ser sanadas por el
poder del Espíritu de Dios si tu le sigues
permitiendo a Él trabajar en tu interior.
© Copyright Nora Correa de Coria