El vino a salvar lo que se había perdido

Bosquejos Biblicos – Bosquejos para Predicar

«Aconteció que estando Jesús a la mesa en casa de él, muchos publicanos y pecadores estaban también a la mesa juntamente con Jesús y sus discípulos; porque había muchos que le habían seguido. Y los escribas y los fariseos, viéndole comer con los publicanos y con los pecadores, dijeron a los discípulos: ¿Qué es esto, que él come y bebe con los publicanos y pecadores?  Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores.»  Marcos 2:15-17

En el pasaje anterior podemos encontrar los siguientes puntos a destacar:

1. Jesús vino a la mesa de un hombre pecador y muchos pecadores le acompañaron a la mesa.

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Esto nos indica que Jesucristo no vino a una clase privilegiada por sus méritos religiosos o por su clase social; El vino a buscar a gente humilde, marginados por la sociedad que no merecían la atención de los demás.

Los publicanos, y pecadores (ladrones, pandilleros, prostitutas, etc.) era la gente que le acompañaba.

2. Jesús fue criticado por la gente religiosa de su época por «contaminarse» con la gente pecadora.

La tendencia de los religiosos de la época era la de creer que para ser salvos se necesitaban méritos propios; es decir, solo guardando rigurosamente La Ley, se podía llegar.

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Hoy día, muchas religiones enseñan que guardando ciertos días o ciertos ritos religiosos, es como se agrada a Dios; esto es una falsedad pues La Biblia enseña que la salvación es un regalo de Dios. Efesios 2:8.

3. La respuesta de Jesús es categórica; los que se sientan salvos por sus propios meritos no lo necesitan a Él

Son aquellos que reconocen que necesitan un Salvador para que les salve del juicio eterno, los que El va a salvar; por eso dice: «No he venido a llamar a justos, sino a pecadores.» Esto no significa que alguien pueda ser justo por sus propios méritos, lo que Jesús estaba diciendo es que si alguien SE CREE JUSTO, no podrá recibir el perdón de sus pecados.

Se parece al ejemplo de alguien que va a cobrarles a dos personas que le deben 1,000 lempiras cada uno. El primero le dice que no tiene como pagarle y que por favor, le de más tiempo que le da mucha vergüenza pero que aunque quisiera no puede pagarle.

El segundo deudor le niega la deuda y le dice que está equivocada, que a él nunca le ha prestado dinero, que no le debe nada; esta persona además, olvida que cuando le entregó el dinero le hizo firmar un documento.

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El hombre tenía decidido perdonar a ambos pero solo perdona al primero, porque aquel reconoció la deuda y le pidió perdón por no poder pagarle; al segundo no puede perdonarle la deuda aunque quiera pues no quiere reconocer la misma; por tanto, lo llevará a juicio ante el juez, sacará el recibo firmado y le hará pagar los intereses en la cárcel.

La Biblia dice en 1 Juan 1:8 -10: Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.

También dice: Romanos 5:12 Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.

La única esperanza de salvación es Jesucristo, todos los que reconocen sus pecados y reconocen que necesitan un Salvador, estos son los candidatos a recibir VIDA ETERNA; la Palabra de Dios dice: Romanos 5:6-10: Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos.

Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.

Los orgullosos, los religiosos, los que creen que sus meritos los harán salvos, esos no recibirán el perdón ya que no serán capaces de reconocer que necesitan un Salvador.

¿Cuál es su situación?

¿Usted ya tiene a Jesucristo como su suficiente Salvador y Señor?

¿Ha reconocido ante Él su deuda y que no tiene como pagarla?

¿Se ha podido dar cuenta que la Salvación es un regalo de Dios por su amor mostrado en la cruz al morir por nosotros? Juan 3:16.

Jesús está esperando que reconozca sus pecados y que le necesita a Él para ser salvo; Él dice: «he aquí, yo estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz, entraré a él y cenaré con él y él conmigo.»

Acerca Héctor Sanabria

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Un comentario

  1. José Ricardo Gómez Moraga

    Me gusto este sermón, Dios nuevamente me ha hablado a mi vida y confirmándome lo que comentaba hoy. Dios les bendiga grandemente.

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