Inicio / Bosquejos Biblicos / La oración y la santidad

La oración y la santidad

Bosquejos Biblicos… Bosquejos para Predicar

Introducción

Una de las lecciones que he aprendido en la vida es que en la medida que desarrollamos una vida de oración, también crecemos en la santidad con Dios.

La palabra del Señor dice en 1 Pedro 1:15-16

“…Sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo…”

Entendemos el significado de la palabra Santidad, no es ausencia de pecado, más bien es reflejar el carácter de Dios en nuestro propio carácter.

Santidad como vocablo tiene el significado de “apartarse” o “estar apartado.

Santidad como vocablo tiene el significado de “apartarse” o “estar apartado”, es en este sentido que Dios dice: Sed santos, es decir, estar apartados; pero, ¿apartados de qué? Apartados del MUNDO.

1 Juan 2.15-17 dice: “…No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre…”

Esto nos habla de tres cosas a las cuales debemos renunciar como cristianos:

I. El Mundo.

No se refiere al globo terráqueo, no se refiere a la gente del mundo, más bien se refiere al sistema mundano de pensamiento, a la forma en que el mundo piensa acerca de los deseos, porque estos deseos privilegian la carne antes que los deseos de Dios. En lugar de dar rienda suelta a los deseos de la carne, debemos darle prioridad a la voluntad de Dios; ésta es una nueva forma de pensar.

II. Los ojos.

En lugar de seguir los deseos de los ojos, más bien deberíamos purificar nuestros ojos, santificar lo que podemos mirar y lo que no debemos mirar, la lámpara del cuerpo es el ojo, dice el Señor en la palabra.

III. La vanagloria de la vida.

A lo siguiente que debemos renunciar es a la vanagloria de la vida, es decir, el orgullo, la vanidad de la mente y del cuerpo, a sólo pensar en lo que me conviene y no hacer lo que conviene al Reino de Dios.

En conclusión, necesitamos no amar el mundo porque el mundo pasa y sus deseos, pero el que hace la voluntad de Dios, permanece para siempre.

Podemos ser santos, porque Él es Santo, Él nunca va a exigir a sus hijos algo que el mismo no está dispuesto a ser, pero porque Él es Santo, nosotros los cristianos podemos y debemos ser Santos.

Amén.

© Juan Carlos López

Acerca Juan Carlos Lopez

El Pastor Juan Carlos López es Ingeniero Industrial de la Universidad Libre de Colombia. Trabajó en multinacionales de donde el Señor lo llamó al ministerio, es graduado en el Seminario Bíblico Filadelfia de Bogotá, cuenta con una licenciatura en Teología, en Filadelfia, y una Maestría en curso en Doxa International University.

Revise también

Estudios Biblicos - Consejos prácticos para vencer la ira

Ojo como hablas

Bosquejos Biblicos - Debemos ser muy cuidadosos en nuestra forma de hablar o como confesamos, en La Palabra del Eterno Dios encontramos varios textos que nos...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *