Árbol Bueno, Árbol Malo

 3. Un árbol malo no puede dar frutos buenos.

Noten que Jesús no dijo que un árbol malo solo a veces puede dar frutos buenos, él dijo que nunca lo puede hacer. El significado sencillo de la analogía demuestra que es imposible que un árbol corrupto por naturaleza produzca algo que no es corrupto, mucho menos algo bueno.

Un pecador que no ha sido justificado por la fe en Jesús, que no ha nacido de nuevo, cuyo corazón no ha sido regenerado por el Espíritu de Dios por una obra de gracia, no puede hacer nada que sea bueno y agrade a Dios.

Ninguna de sus acciones fluyen de un corazón de fe verdadera en Cristo, y todo lo que no se hace en fe es pecado, aún si es algo inocente (Romanos 14:23). Nada de lo que hace fluye de un verdadero amor al Señor Jesucristo, y por lo tanto hay un “anatema” pronunciada sobre él; y por consiguiente, ya que el hombre está maldito, todo lo que hace también lo está (1 Corintios 16:22).

Todavía está bajo la maldición de la Ley porque no le ha rendido a Dios perfecta obediencia como debe ser (Gálatas 3:10).  Todavía está bajo la misma ira de Dios (Juan 3:36), es una persona impura (Isaías 64:6), y cualquier ser impuro que intenta a acercarse a Dios y tener Su favor solo se dará cuenta que Su ira es la única cosa que le espera.

Es imposible que esta persona cambie su propia naturaleza en su propia fuerza y produzca frutos que sean aceptables ante Dios. (Romanos 3:12). El hombre es por naturaleza un hijo de ira, una criatura depravada, una cosa maldita, y sucia.

4. Un árbol bueno no puede dar malos frutos.

a. Un árbol bueno dará continuamente lo que es bueno.

Un cristiano verdadero continuará produciendo buenas obras y frutos que glorifiquen a Dios. El fruto es bueno porque sale de la naturaleza del mismo árbol bueno. Un creyente que tiene el Espíritu Santo morando en él producirá, de lo más profundo de sí, obras que honran a Dios. Esta es la práctica habitual de un verdadero hijo de Dios.

Sin embargo, debemos recordar que un árbol bueno no siempre produce frutos perfectos. Aunque la mayoría de lo que produzca será bueno, de vez en cuando habrá algunos frutos con defectos, lejos de ser perfectos. e hecho, si el fruto fuere examinado detenidamente, se encontraría que aún los mejores frutos tienen defectos.

b. El fruto del árbol está lleno de muchos defectos.

Pero aunque tenga defectos, todavía sería bueno para consumir, y para ser repartido, porque por lo general es un fruto delicioso, bueno para todos, agradable a los ojos de Dios. El Señor mismo enseñó a sus discípulos a orar diciendo: “Perdona nuestras ofensas…” Igualmente los enseñó a orar “El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy”.

Por medio de esta oración diaria él mostró la necesidad que cada creyente tiene de caminar constantemente en un estado de arrepentimiento ante Dios No de una confesión continua como un requisito para una justificación repetida, como algunos piensan (porque la justificación es una vez por todas), sino un fruto de tener el Espíritu Santo viviendo en el corazón.

Cuando un hombre tiene el Espíritu Santo, se contristará por su propio pecado, y será humillado por ello. Admitirá su pecado ante Dios y continuamente clamará por gracia para vencer. Entonces, si un creyente reconoce sus fallas y pecados y los aborrece, y los confiesa ante Dios con un corazón que anhela la perfecta pureza, esto es una señal de la gracia que salva, de la verdadera salvación.

Cualquiera que dice que nunca peca y que vive en un estado de perfección sin pecado solo se engaña, y la verdad no está en él (1 Juan 1:8). Y mientras que esto sea cierto, también es cierto que un verdadero cristiano no estará en un estado de esclavitud perpetua al pecado que permanece en su carne caída; caminará habitualmente en el Espíritu, teniendo dominio propio, y viviendo en un estilo de vida de santidad. Entonces, ¿qué quiere decir Jesús con estas palabras? el Señor dice que los malos frutos son “obras de maldad”.

c. La continuidad de pecar. 

Viven en pecado. Pecan y sus corazones no se quebrantan por ello. Siguen pecando y pecando y no han llegado al verdadero arrepentimiento y a una renuncia del pecado en lo más profundo de sus corazones por medio de fe en Cristo. (Romanos 6:22).

El árbol bueno no puede producir los frutos corruptos de vivir en perpetua carnalidad y pecado, ya que la naturaleza divina vive en él (1 Juan 3:9). El mismo Espíritu de Dios en su corazón no le permitirá practicar el pecado. Por eso, si una persona afirma ser un cristiano pero practica la iniquidad, no es un árbol bueno, es un árbol malo, y el Señor nos explica lo que sucederá a tal persona.

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2 Comentarios

  1. Dios les bendiga grandemente, me gustaría que me mande estudios, estaría agradecido. Bendiciones, hermoso el estudio.

  2. Nebir Francisco Monjes

    Muy sencillo, pero a su vez profundo análisis y lo mejor respaldados por La Palabra de Dios (La Biblia)… Gracias

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