Aceptemos la enseñanza

Bosquejos Biblicos

Bosquejos Biblicos Texto Biblico: «Bueno y recto es Jehová; Por tanto, él enseñará a los pecadores el camino. Encaminará a los humildes por el juicio, Y enseñará a los mansos su carrera.» (Salmo 25:8-9)

Tema a tratar: Dios quiere instruirnos, aceptemos la enseñanza

Introducción

La sabiduría no proviene de nosotros, sino de Dios. No podemos instruirnos a nosotros mismos, sino que necesitamos el auxilio y la corrección divinos. Por esto debemos estar atentos a la Palabra de Dios, orando frecuentemente y pidiendo ser instruidos por Él. De manera que si el hermano necesita exhortación, también encuentre en nosotros buenos instrumentos de la sabiduría de Dios.

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I. En su bondad, Dios quiere enseñarnos Su senda (vers. 8)

a. Si estuviéramos abandonados a nuestro propio parecer respecto de la vida espiritual, erraríamos frecuentemente. Porque no tenemos la sabiduría ni la prudencia para saber qué es conveniente y qué no. Como nuestra naturaleza tiende al pecado de por sí, no podemos seguir el camino de Dios si no tenemos ayuda de Él. Por eso debemos buscar y amar las enseñanzas de Cristo, porque son el camino que nos llevará a la salvación (Proverbios 12:1).

b. El Señor nos ha dejado sus enseñanzas a través de la Palabra. Pero no basta con leer las Escrituras para conocer el camino que quiere Dios para nosotros. Debemos pedirlo con fervor en la oración, sabiendo que la instrucción es algo interior. Todos los días debemos pedir a Dios que nos enseñe cómo ser mejores hijos suyos y la fuerza espiritual para cumplir sus preceptos (Salmo 25:4).

c. Sabemos que lo que nos enseñó Jesús proviene del Padre, por lo tanto toda la Escritura sirve para la instrucción. Pero tenemos que pedir al Espíritu Santo que nos enseñe internamente cómo interpretar esa Palabra. Así obtendremos provecho del Antiguo y Nuevo Testamento. Porque lo que en el Antiguo se prefiguraba, en el Nuevo se le da cumplimiento, y ambos son alimento para el creyente (Juan 7:16).

d. No sólo nosotros necesitamos la enseñanza. Los hermanos también necesitan exhortación, y es nuestra tarea ser instrumentos de Dios para la salvación de los demás. Es decir que el tesoro de la Palabra no debemos guardarlo para nosotros. Sino que con paciencia y amor, debemos predicar a los hermanos y principalmente a los que no creen (1 Timoteo 4:13).

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II. Si queremos escuchar, el Señor nos mostrará el camino (Salmo 25:9)

a. Como sucede en la vida escolar, saca provecho el alumno que más presta atención en la clase. Del mismo modo, en la vida espiritual, aprovecha más el que está atento a la enseñanza. No hay nadie más interesado en nuestra salvación que Dios, por lo que si pedimos instrucción la recibiremos en abundancia. Porque Dios aguarda a que prestemos atención para darnos un tesoro de sabiduría (Salmo 32:8).

b. Dios permite muchas veces el mal, para que saquemos una enseñanza de él. Como el padre castiga a su hijo para que haya enmienda, así Dios permite que suframos para enseñarnos humildad. Si todo nos saliera bien, seríamos orgullosos y creeríamos que es por nuestra fuerza. Pero Dios nos muestra que dependemos de Él, que tenemos que buscar su protección para no caer en la tentación (Proverbios 3:11-12).

c. La mejor manera de estar cerca de la enseñanza de Dios es tener las Escrituras en las manos todo el tiempo. Orar con la Palabra y estudiarla con ahínco, para recibir los frutos de gracia que tiene para darnos. Se ignora lo que no se conoce. Que nadie pueda decir de los cristianos que ignoramos las escrituras y que su enseñanza nos es desconocida (Deuteronomio 6:4-9).

d. Una condición para que la sabiduría y la instrucción sean recibidas, es un corazón bien dispuesto a la enseñanza. Y sólo aprenderemos si aceptamos primero que necesitamos ser enseñados. Por eso es necesario un corazón humilde para recibir lo que Dios quiera decirnos para nuestra vida (Mateo 11:29-30)

Conclusión
Para poder crecer en la vida espiritual necesitamos de la enseñanza. No podemos instruirnos a nosotros mismos, sino que necesitamos la ayuda del Espíritu Santo para discernir lo que nos conviene (Salmo 143:10).

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Recibiremos la enseñanza si estamos atentos a la Palabra. Si pedimos en la oración la sabiduría, Dios está pronto a concederla. Pero exige de nosotros la voluntad de poner en práctica la doctrina recibida para el provecho nuestro y del prójimo (Juan 14:26).

Debemos exhortarnos mutuamente, porque somos instrumentos de Dios para entregar su sabiduría. Por esto debemos estudiar mucho la Palabra de Dios, para no distorsionarla con enseñanzas falsas y para llevar a la fe a los que no creen (Mateo 28:19-20).

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Siervo de Jesucristo, y amante de la palabra de Dios.

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