¿Cuál es el costo de seguir a Jesucristo?

Bosquejos Biblicos

Bosquejos Biblicos Texto Biblico: Lucas 9:57-62

Introducción

Muchas veces en nuestra vida, anhelamos varias cosas, tenemos sueños, metas, proyectos y muchas otras ambiciones que queremos cumplir. Sin embargo, no vemos un punto importante en todo esto. Y es que no pensamos cuánto nos costará poder cumplir ese sueño o esa meta que queremos alcanzar.

Nos lanzamos sin pensar bien las cosas o cuando estamos listos para lanzarnos a la carrera, no lo hacemos, porque tenemos este u otro asunto que no nos deja arrancar con nuestro proyecto, eso es algo que a veces puede frustrarnos.

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Lo mismo ocurre con el cristianismo, un cristiano verdadero, es el que decide seguir a Cristo (en todo), es así. Podemos empezar con muy buenas intenciones y con entusiasmo. Pero cuando nos damos cuenta de que tenemos que abandonar cosas que para nosotros eran divertidas, nos entretenían, nos daban gusto, dinero o placer. Ahí es cuando ser cristiano “empieza a tener un costo”. Aunque gracias a eso, es que nuestra creencia tiene valor.

I. El costo de seguir a Jesús (verss. 57-58)

a. No calcular bien el costo

Podemos ver un diálogo en este pasaje, un hombre le dice a Jesús que lo seguirá: “Te seguiré adondequiera que vayas”. Y Jesús le responde: Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; más el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza”.

Jesús le aclara a este hombre que no habrá ninguna compensación económica o material de seguirlo. Cristo incluso le aclara que no tiene ni en dónde recostar la cabeza. Y Jesús no está exagerando, Jesús iba de un lado para otro predicando, y a veces se quedaba en casa de otra persona. Por ejemplo, se quedaba en la casa de Pedro o de Lázaro.

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En otras palabras, Jesús nos está aclarando que no podemos pensar que porque lo sigamos, nuestra situación económica, con nuestra pareja, con nuestros hijos, de salud vaya a mejorar. Sin embargo, de lo que podemos estar seguros, es que nuestra situación espiritual y nuestra relación con Dios si mejorara, y con ello, después podrían venir otra clase de bendiciones.

b. El ministerio de Cristo

Jesús tenía un ministerio muy claro, “servir a los demás”. Cristo no estaba para ser servido y por supuesto, menos sus seguidores, era más bien todo lo contrario, los seguidores de Jesús tenían que servir a los demás.

Esa es la principal razón de que anduviera de aquí para allá y de allá para acá. Cristo aparece muchas veces predicando en los montes, en la orilla del mar, en una barca y en cualquier otro sitio donde pudiera estar predicando.

Por tal motivo, un cristiano, no puede hacer una profesión el cristianismo para conseguir beneficios económicos o monetarios. Los que hacen esto creyendo que serán prósperos, déjenme decirles que su ministerio no será aprobado por Dios y el lugar en donde tenían que acumular riquezas no tendrán ninguna.

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II. Lo que debe estar de primero (verss. 59-62)

a. Déjame primero…

Posteriormente, en el pasaje de la biblia que estamos estudiando, vemos como otros dos hombres le dicen a Jesús que lo seguirán. Incluso sabiendo que no habrá ganancia material para ellos. Sin embargo, uno le dice a Jesús que primero tiene que ir a enterrar a su padre (existen muchas interpretaciones para esto), pero Jesús le aclara que él es más importante que eso. Aunque ya son dos a los que Jesús corrige.

Esto está muy mal, ya que a Dios se le ofrece siempre lo primero y lo mejor. Dios se encargará del resto después y el mismo nos lo devolverá todo multiplicado hasta que no tengamos donde guardar tanto. Pero esto, solo es así, si lo colocamos de primero.

b. Mirar hacia atrás

El último de ellos le dice a Jesús que primero tiene que despedirse de los que están en su casa y Jesús aquí nos dice “Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios”.

En otras palabras, cuando aceptamos a Cristo como señor y salvador y empezamos a seguirlo, ya no podemos regresar hacia atrás. De otra forma, no seremos dignos para estar en el reino de Dios, esto es lo que quiere decir Jesús.

No podemos ir y venir, un día reconocer que Cristo es señor y seguirlo, y otro día irnos por otro camino. El que coloca sus manos en el arado debe trabajar hasta terminar lo que empezó, de otra forma puede que se entregue a la pereza y al sueño. No terminará su trabajo y después pasará hambre. Así que, si decidimos seguir a Jesús, tenemos que hacerlo con firmeza y colocándolo siempre a el de primero.

Conclusión

Seguir a Cristo puede ser una de las inversiones más difíciles de nuestra vida, pero el mismo hecho de que sea difícil, hace que el beneficio sea enorme. Pues cuando algo es difícil, es porque vale la pena, y mientras más difícil es, más beneficio produce.

Una inversión de bajo riesgo trae pocas ganancias, pero una inversión de alto riesgo, nos puede volver ricos. Si Jesús hoy te pide que lo sigas te aconsejo dejar atrás todos los planes que tienes, si él te lo pide, y correr hacia donde él vaya. Jesús es la mejor inversión de nuestra vida, nuestra mejor meta y proyecto.

© Julio Torres. Todos los derechos reservados.

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Siervo de Jesucristo, y amante de la palabra de Dios.

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