Debemos dar con alegría

Bosquejos Biblicos

Bosquejos Biblicos Texto Biblico:Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.” (Mateo 6:3-4)

Introducción

Los bienes materiales que poseemos no son para acumularlos. Tenemos que ayudar al prójimo con ellos, a imitación de Cristo que pasó por la tierra haciendo el bien.

Si somos generosos o ayudamos a alguien, no debemos buscar el aplauso de los demás. Tenemos que hacerlo en silencio, para acumular un tesoro en el cielo hasta el día del juicio, en el que todo será revelado.

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I. Las buenas obras debemos hacerlas en silencio (vers.4)

a. De Dios recibimos muchísimos dones, empezando por el de la vida. Nosotros debemos dar también, a imitación suya. Pero no debemos buscar reconocimiento por nuestras buenas obras. Tenemos que actuar con humildad para acumular tesoros en el cielo, y no reconocimiento aquí en la tierra (vers. 6).

b. Si meditamos en todos los bienes que poseemos, nos daremos cuenta que tenemos mucho más que la mayoría de las personas. Y esto lo hemos recibido de lo alto como una herramienta para hacer el bien.

Tenemos que ganarnos con las riquezas de la tierra un tesoro en el cielo. Y lo podemos hacer ayudando con nuestros bienes a aquéllos que no tienen ni siquiera lo necesario (Mateo 10:8).

c. Las buenas obras que hagamos, ya sean corporales o espirituales, tenemos que hacerlas con amor al prójimo. De lo contrario, sería un mero cumplimiento que queda vacío y no ayuda a nuestra salvación.

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El motivo por el cual ayudamos al prójimo no tiene que ser otro que ver en él a un hijo de Dios. Por ese hermano Cristo derramó su sangre, y nosotros debemos buscar que alcance la salvación (1 Corintios 13:3).

d. No sólo es pecado el hacer el mal al prójimo. También lo es el poder hacer el bien, y no hacerlo. Porque Dios cuenta con nosotros para socorrer a sus hijos. En su infinita sabiduría, Él ejerce su providencia a través de nosotros. Pero tenemos que estar atentos para poder actuar según su voluntad (Proverbios 3:27).

II. Dios no dejará que nuestro mérito se pierda (Mateo 6:4)

a. Si bien el Señor quiere que ejerzamos la caridad en secreto, para no caer en la soberbia, no nos dejará sin recompensa. El día del juicio, todos serán juzgados por sus obras, y también recompensados de acuerdo a ellas.

Pero ya no será un juicio particular, sino que toda la creación sabrá lo que hizo cada uno. Sin embargo, el motivo que tenemos para dar, es principalmente el alcanzar el perdón de nuestros pecados y la salvación (vers. 4).

b. El Señor nos ha brindado muchos dones, que debemos poner al servicio de los demás. Cuando damos al prójimo, los primero beneficiados somos nosotros mismos. Porque nuestro espíritu se ensancha y crece a ojos de Dios cada vez que somos misericordiosos y generosos.

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Si hemos recibido, también debemos dar, para hacer fructificar los talentos que nos han sido entregados como un don (2 Corintios 9:8).

c. Dios provee a todas sus creaturas. Tenemos que crecer en la confianza de que Él no nos abandona y no dejará que nos falte lo necesario. Pero incluso teniendo necesidades, nunca podemos decir que no podemos ayudar a alguien. Porque la limosna no es sólo de cosas materiales, sino también espirituales (Proverbios 11:25).

Conclusión

No debemos hacer aspamentos por las cosas que damos a los demás. Nuestra limosna y caridad, debe ser dada en lo secreto. Para no caer en la soberbia y no creernos que damos más de lo que hemos recibido. Todo lo que tenemos es un don de lo alto, por lo que no podemos gloriarnos de lo que nos fue dado como un regalo (Mateo 6:2).

El Señor nos ha enseñado lo que es la generosidad, porque vemos con muchos ejemplos de la Escritura, que siempre fue dadivoso. Sin embargo, no era un hombre rico, sino que daba incluso de lo poco que tenía.

Por esto, no podemos decir que no somos generosos porque no tenemos con qué. Todos podemos dar algún bien a nuestro hermano, aunque no sea material (Lucas 6:30).

Para ser discípulo de Jesús, debemos ser caritativos como Él  y desprendidos de lo material. Si estamos apegados a las cosas, no somos libres para seguirlo. Y los bienes materiales que tengamos, no son para acumularlos, sino para ayudar al prójimo con ellos (Proverbios 21:26).

© Pedro Blanco. Todos los derechos reservados.

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