Un corazón conforme al de Dios

Bosquejos Bíblicos

Bosquejos Bíblicos Texto Bíblico: «Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí.« Salmos 51:10

Prédica de Hoy: Un corazón conforme al de Dios

Introducción

En nuestra vida como cristianos hemos escuchado muchas veces el termino de “un corazón conforme al de Dios”. Cuando era nuevo creyente, esto me parecía ridículo, pensaba que como alguien tan pequeño como yo, podría tener un corazón que agradara al de Dios. Ese pensamiento fue cambiando a medida que conocía mas del Señor, pero también cuando conocí más de mí.

Nuestros corazones no pueden ser iguales a los de Dios porque están llenos de maldad. Caso contrario al caso del Señor que esta lleno de un amor que no es humano, algo que no tiene un final. Para ese amor no existe ningún tipo de herramienta para poder ser medido. Pero no te deprimas, existe algo que podemos hacer.

Hoy estudiaremos estas palabras que David expreso en uno de los libros poéticos de la Biblia. En ellas, David pide a Dios un corazón limpio y un espíritu renovado. Pero ¿qué inspiro esta petición en él? Hoy estaremos descifrándolo.

I. Un corazón limpio

David reconocía la maldad que, brotada de su corazón, reconocía como Jeremías que, su corazón era engañoso y perverso (Jeremías 17:9) reconocía como el apóstol Pablo en Romanos 3 que no hay quien busque a Dios ni quien haga lo bueno.

Citando estos ejemplos podemos notar que no es algo extraño habar de esto en el sagrado texto, aun nuestro Señor Jesucristo nos advirtió que nuestro corazón era la fuente de donde salían los malos pensamientos, los homicidios, adulterios, las fornicaciones (Mateo 15:19) en fin, una lista de pecados que tenían su origen en él.

Viendo todos los ejemplos y personas que reconocen la maldad que había en nuestro corazón se antoja necesaria esta petición, es curioso, porque David era un hombre conforme al corazón de Dios (Hechos 13:22), quizás lo que lo hacia ser ese hombre de Dios no era la ausencia del mal, sino que reconocía al Señor y su necesidad de ayuda para enfrentar esos deseos pecaminosos.

Limpiar nuestros corazones debe ser una tarea constante, seguramente tendríamos la casa llena de polvo y roedores si no la limpiáramos constantemente, ese polvo y esos animalitos pueden contaminar el ambiente hasta lograr enfermarnos, lo mismo pasaría si no sacamos la basura al lugar donde le corresponde estar.

El corazón requiere un trato igual, debe ser limpiado con frecuencia, nosotros debemos prestarle atención, esos cuidados y limpiezas, ocasionaran un cambio en su funcionamiento, eso atraerá la atención de Dios, estaríamos convirtiéndonos en sujetos agradables ante sus ojos.

II. Un espíritu recto

Nuestro espíritu no escapa de esta realidad, el esta contaminado y apunta al mal, busca la injustica y ahí radica la importancia de un nuevo y espíritu; uno recto, uno que no busque la su satisfacción o su autocomplacencia, sino que busque agradar al Padre.

Nuestro espíritu es débil por eso Jesús prometió un espíritu que nos consolaría y ayudaría (Juan 16:7-11) hablamos del Espíritu Santo. Este Espíritu se hizo evidente en hechos 2 y el apóstol Pablo en la epístola de los Romanos nos ayudaría en nuestra debilidad (Romanos 8:27) .

Nuestro espíritu se puede ser corrompido por agentes externos como por agentes internos, por ello debemos tener mucho cuidado de los alimentos que consumimos, me refiero a nuestros sentimientos y pensamientos, pervertir el espíritu hace que el Espíritu Santo del Señor se entristezca.

Caminar en la carne, satisfacer esos deseos, terminaran ocasionando una tristeza de Dios, reduciendo su fluidez en nosotros, recordemos que el Señor no habita en el pecado (Salmo 5:4). Por eso debemos parar inmediatamente de aplicar esas cosas reprochables y desagradables ante los ojos de Dios.

El Señor siempre nos esta mirando, aun cuando aparentemente estamos solos, nos observa, nos escucha, no existe nada oculto para Él. No seamos ingenuos, no podemos complacer nuestros deseos carnales sin que alguien lo sepa, ese Alguien lo sabe todo de nosotros y lamentablemente debilitamos nuestro espíritu cuando lo alimentamos de pecado.

Cuando habitamos en el espíritu, complacer esos deseos se hace un poco mas difícil, las alertas comienzan a sonar mas fuerte, vienen esos mensajes a nuestra memoria con una velocidad increíble, aparecen los hermanos por donde vayas caminando, es realmente curioso ver como Dios quiere protegernos de caer en pecado.

Tendremos tentaciones, pero cuando nuestro espíritu esta recto, cuando avanzamos detrás del Maestro, obtenemos fuerzas de lo alto, ese poder nos ayudara a vencer frecuentemente los dardos del enemigo, recordemos que estamos en una guerra espiritual, en la cual Dios quiere salvarnos y satanás busca destruirnos, estar protegidos por la santidad es vital.

En momentos de dificultad debemos de recordar que el Espíritu Santo nos guiará rectamente por el buen camino, nos dará sabiduría y fortalezas para enfrentar esos ataques, pero es necesario tener una relación genuina con Dios.

Todos seremos tentados hasta la venida del Señor, el problema radica en vencer esas tentaciones y guarda nuestro corazón para agradarle a Él.

Un nuevo corazón y un espíritu recto, cosas que solamente la obra de Jesús en la cruz puede producir en los seres humanos, ya que desde la caída del hombre por el pecado que entro estamos separados del Padre y Cristo vino hacer esa obra.

Conclusiones

Si vemos una fuga de agua en nuestra casa, velozmente buscaríamos la manera de aplacarlo. De la misma manera es nuestro corazón, una fuente la cual no puede dar agua salubre, pidamos como David, un corazón nuevo. Un corazón que no apunte al mal, sino que busque agradar a Dios en todo lo que genera.

Mangamos una relación firme con el Señor, Él es la única protección que tenemos contra el pecado, esa relación con Dios te convertirá en un hombre conforme a Él. Vivamos según el espíritu, evitemos la carne y veremos la gloria de Dios.

Procuremos todos los días el ser llenos de su espíritu, leamos la biblia, leamos libros cristianos, compartamos con hermanos de la misma fe, hermanos de testimonio, congreguémonos, recibiremos el poder para vencer cuando el espíritu santo venga a nuestras vidas, invitémosle a entrar.

Bendiciones

Redactado por Pedro Garcia para Central de Sermones. 

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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Acerca Pastor Hernández

José R. Hernández; educación cristiana: Maestría en Teología. El Pastor Hernández y su esposa son ciudadanos de los Estados Unidos de América.

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