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El cambio que produce la resurrección

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Predicas Cristianas Predica de Hoy: El cambio que produce la resurrección

Predica Cristiana Texto Bíblico: Lucas 24:13-26

INTRODUCCIÓN

La noticia de la desaparición del cuerpo de Cristo era un hecho notorio. Los caminantes a Emaús enfrentaron al forastero, quien se unió a su conversación, preguntándole: “¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no has sabido las cosas que en ella han acontecido en estos días?” vers. 18.

La noticia de la resurrección de Cristo trajo dos grandes acontecimientos: mucha gente comenzó a correr y los discípulos comenzaron a cambiar su conducta. Los caminantes de Emaús corrieron de regreso a Jerusalén. Corrieron las mujeres, incluyendo a María Magdalena, para dar a conocer la noticia a los apóstoles. Corrieron Pedro y Juan, y el texto dice que uno corrió más rápido, pero al final Pedro corrió hasta el fondo, y se aseguró de ver la tumba vacía (Juan 20:1-10).

Todo el mundo estaba lleno de asombro. Esto significa que, si no nos asombra la resurrección de Jesús como un acontecimiento histórico, es posible que sólo la veamos como un cuento de hadas.

Es verdad que la resurrección es científicamente imposible, pero históricamente creíble. La resurrección es una verdad convertida en historia, ha estremecido la tierra; pero, sobre todo, ha transformado la vida de los hombres y las mujeres, cambiando hasta la misma eternidad a partir de ese momento.

Seguramente tú sabes esto, pero ¿ha cambiado tu vida? A lo mejor conoces la teología detrás de esto, pero ¿ha cambiado tu comportamiento? Veamos como los hombres de Lucas 24 cambiaron a la luz de la resurrección de Jesús. ¿Qué cambia con la resurrección?

I. LA RESURRECCIÓN CAMBIA NUESTRA CONVERSACIÓN

a. “Nosotros esperábamos que él había de redimir a Israel” (vers. 21ª)

De acuerdo con Lucas 24:13-24, dos de los discípulos de Jesús caminan juntos conversando hacia el pueblo de Emaús. El tema dominante de la conversación, y las emociones de aquel momento, eran acerca de la resurrección de Jesús, la noticia de mayor impacto jamás oída antes.

Sin embargo, un extraño de repente aparece en medio de ellos, uniéndose a la conversación, y la sorpresa para ellos era que ese hombre aparentemente no había oído hablar de la resurrección. ¿Y cuál era el tema dominante de su conversación? Ellos dieron muchos detalles acerca de la resurrección, incluyendo de dónde era Jesús (Nazaret), “varón profeta”, “poderoso en obras”, y poderoso “en palabras”.

También dieron detalles del proceso de su entrega a las autoridades y su sentencia condenatoria. En su lacónica conversación hablaban de una historia pasada con un dejo de tristeza y una profunda desilusión, y una pérdida de la esperanza.

Sus palabras “pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel” (vers. 21), pusieron en evidencia un grado muy alto de frustración ante la posibilidad de un fracaso total de la fe, puesta en aquel que había levantado la más grande esperanza de la redención de Israel y con ello la humanidad. Sin embargo, esa conversación se va a transformar, porque el propósito de la resurrección es cambiar nuestra manera de pensar y de hablar.

b. “… y ahora, además de todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido” (vers. 21)

En esta conversación comenzamos a ver un cambio necesario. No sabemos si esos hombres recordaron las palabras del mismo Cristo cuando habló de su muerte y de su resurrección (Mateo 16:21-28), incluyendo las noticias oídas a estas alturas por las mujeres. Como quiera que haya sido, la verdad de la resurrección fue un impacto ayer y debería ser hoy.

Así como la conversación frustrada de los caminantes de Emaús cambió, también debiéramos vivir con la misma experiencia en este tiempo al momento de saber que nuestro Cristo vive, que él se levantó de los muertos, y su vida glorificada debe servir para una vida transformada.

Hablemos como lo hicieron los caminantes de Emaús, manteniendo el corazón ardiente al hablar de esa noticia, en lugar de una de hablar de una manera fría al referirnos a ella.

Esto significa que nuestra comprensión y presentación del evangelio no debería centrarse en la muerte de Jesús, sino en su vida, en su resurrección. Hagamos que el tema de la resurrección de Jesús cambie nuestra conversación. Hablemos de ella a otros con la misma emoción con la que hablaron aquellos primeros testigos de ella.

II. LA RESURRECCIÓN CAMBIA NUESTRO ESTUDIO BÍBLICO

a. “¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer…!” (vers. 25)

Lucas definitivamente fue un historiador muy acucioso, además de médico personal de Pablo. La manera cómo narra estos hechos hace que el lector se meta en su historia, hasta el punto de sentir que estamos caminando con los protagonistas. Lo notorio de Jesús es no desaprovechar aquella conversación para reprender la manera cómo ellos habían estudiado e interpretado las Escrituras.

La palabra “insensatos” se traduce como tontos, y así fue cómo Jesús les llamó. “Insensatos y tardos de corazón” es una manera muy fuerte para atacar la incredulidad, pero también para hacer notar la manera cómo muchos creyentes se acercan a las Escrituras sin poder descubrir a través de ellas al Cristo de la profecía, de su cumplimiento y al Cristo victorioso. La mejor manera de entender e interpretar la Biblia es dejándonos guiar por su propio Autor.

Cuando uno lee esta extraordinaria historia, y la manera cómo aquel “extraño caminante” reprende a los insensatos discípulos, comenzando un estudio bíblico durante el viaje, simplemente valoramos a esos hombres al tener al mejor maestro de la Biblia, el mismo Cristo, explicándoles “todo lo que los profetas han dicho”.

Jesús guió a esos hombres a través del Antiguo Testamento, para mostrarles cómo esa escritura antigua habló de él, de su muerte, su sufrimiento y su resurrección gloriosa (24:27, 44).

Comenzó con los libros de Moisés (el Pentateuco) y después los llevaría a los profetas, tales como Isaías 53, hasta terminar con Malaquías. Ciertamente este fue el mejor estudio bíblico jamás realizado; más nadie tuvo un estudio tan completo de la resurrección de Jesús como ellos.

b. “¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?” (vers. 26)

Esta es la pregunta que todo estudiante de la Biblia debe buscar y responder. No hay un tema de mayor importancia en las Escrituras como la resurrección de Cristo. Observe cómo Dios lleva a su pueblo a través de experiencias que parecen estar muertas, como el sacrificio de Isaac, quien vino de la muerte, el foso de los leones de Daniel al salir de allí vino, la experiencia de Jonás en el vientre del gran pez durante tres días.

Y el mismo salmista David escribiendo su Salmo 16:10, diciendo: “Porque no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción”. Dios es especialista en revelarnos cómo a través de las Escrituras como logra preparar episodios, hechos, historias y figuras literarias que apuntan a la resurrección de Jesús, dejando para el final de ese hecho en sí, la mayor y más reveladora, mientras deja la mayor gloria para la resurrección misma.

La manera cómo se dieron los hechos de la resurrección formó parte de todo el plan de Dios desde el principio. De esto aplicamos la necesidad en nuestros devocionales personales, nuestros estudios en familia, y todos los estudios bíblicos de la iglesia, apuntar siempre al tema de la resurrección encontrado en todas las Escrituras. Si no encontramos en la Biblia al Cristo glorioso y resucitado, nuestro estudio está incompleto. Nuestro estudio debe ser siempre el de encontrar a Cristo.

III. LA RESURRECCIÓN CAMBIA EL TESTIMONIO

a. “… y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones… (vers. 47)

Mientras los discípulos de Emaús se reunieron con los 11 apóstoles, Jesús se puso en medio de ellos, y continúo abriéndoles los ojos, y convenciéndoles a través de las Escrituras acerca de la necesidad de darle un giro a sus vidas a través de un testimonio nuevo y contundente.

A partir de aquel momento sus vidas serían otras. El evangelio para predicar sería el mismo que Jesus predicó al principio: “arrepentíos y convertíos”. Para Jesús, el arrepentimiento iba más allá de alejarse del pecado, pues su fin era llevar a los hombres a volverse a Jesús.

Y el predicar acerca del perdón de los pecados significaba que ellos irían por todas partes anunciando el juicio de Dios contra el pecado como un hecho juzgado, porque Jesucristo recibió sobre sí mismo el castigo de nuestros pecados. Y cuando Jesús habló de “naciones”, su visión fue universal, pues no quería que nadie se perdiera, sino que todos procedieron a escuchar el evangelio de la gracia.

b. “Y vosotros sois testigos de estas cosas” (vers. 48)

Una de las reacciones de los caminantes de Emaús fue preguntarse: “¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?” (vers. 32). Esto supuso para ellos un cambio de vida y un cambio en su testimonio. Ellos pasarían de ser ignorantes de las Escrituras a unos aguerridos en dar a conocer la más grande noticia jamás dicha y conocida. Pero también lo iba a ser con los apóstoles encerrados en una casa por temor de morir también.

Ellos son testigos de estas cosas. Lo fue Pedro y Juan, y ahora el resto. A ese grupo de hombres reunidos allí en un insólito y extraordinario momento por estar hablando con el Cristo resucitado, él mismo les demanda a ir y proclamar la verdad del evangelio cuyo significado es el arrepentimiento y el perdón de pecados.

Más adelante les dará una comisión general (Mateo 28:19-20), y también una comisión específica (Hechos 1:8). Los discípulos dejarían el miedo y saldrían a testificar acerca del arrepentimiento para con Dios y de la fe en nuestro Señor Jesucristo. La noticia de la resurrección los sacó de una actitud acobardada, y sin esperanza, a otra de valentía y determinación frente a las autoridades, llegando hasta ser calificados como los hombres que “trastornan el mundo” (Hechos 17:6).

CONCLUSIÓN

Hemos dicho que la resurrección cambió la vida de aquellos primeros testigos, y debe cambiar la vida de cada seguidor de Cristo como su discípulo. Esto me hace llevarlos al siguiente escenario. Imagínese la muerte de una persona famosa recientemente. La noticia ha comenzado a escucharse, verse y leerse en todos los medios de comunicación.

Ahora imagínese unos días después, mientras mira su estación de noticias favorita, interrumpir con una noticia de última hora, con la música de fondo de la TV, la que nos prepara para la noticia a punto de ser publicada. El presentador de la noticia, con su mejor estilo frente a lo que va a anunciar, explica que el hombre famoso ha vuelto a la vida.

La nación ahora está en shock. Y mientras usted va cambiando de canales, simplemente va descubriendo que esa noticia está en todas las estaciones. Usted va a trabajar, a sus estudios o va de viaje, y todo el mundo está hablando de esa noticia. Enciende su computadora y todo el mundo publica y escribe acerca de esto.

Los whatsapp, los Tik Tok, el Youtube, Telegram, Instagram y cuantos medios haya, se inundan de esta monumental noticia. ¡Esto nunca ha sucedido antes! ¡Por supuesto que dentro de los seres humanos esto es imposible, pero Jesús lo hizo posible, porque la noticia es “! ¡Ha resucitado el Señor!”.

© Julio Ruiz. Todos los derechos reservados.
Iglesia Bautista Ambiente de Gracia, Fairfax, VA

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