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Así opera la aritmética de Dios

Bosquejos Biblicos – Bosquejos para Predicar

Introducción:

Si un buen administrador desea incrementar su capital, y se le da la oportunidad de elegir entre añadir (sumar) y multiplicar, antes de decidir, él preguntará cuánto se le ha de sumar y por cuánto se le ha de multiplicar para tomar entonces su decisión.

Nosotros también somos administradores de gran cantidad de bienes que el Señor nos ha concedido, y en las finanzas celestiales se nos posibilita para elegir entre sumar o multiplicar nuestros bienes. Estudiemos la aritmética de Dios, y tomemos la mejor decisión.

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Estudio:

La suma de bienes en las finanzas celestiales se equipara a todas las sumas. Podemos no tener nada y a eso añadir algo y entonces queda aumentado, o tener algo y añadirle más, aunque sea uno, entonces queda aumentado en esa cantidad. Por ejemplo si tienes un don le puedes pedir el Señor por otro y el te lo puede dar, entonces tendrás dos dones (1+1=2).

Si no tienes ningún discípulo y pides al Señor uno, Él te lo da y tendrás uno (0+1=1). Tienes diez mil pesos y pides al Señor cien más, entonces tendrás diez mil cien (10000+100=10100). Este es el método normal de la bendición y la misericordia de Dios para todos los hombres, Él siempre nos da y muchas veces nos añade, el problema es como administramos el capital y cuánto nos dura.

En los tres pasajes que estudiaremos a continuación vamos a entender el método de la multiplicación.

1 Reyes 17:10-16 “Eliseo y la viuda de Sarepta”: Como no nació del corazón de la viuda el dar de lo que tenía (que Dios le había dado), el Señor mismo, a través de su siervo tuvo que pedirle que primero le diera a Él y la animó declarándole la promesa de bendecirle multiplicando su alimento, la cual ella creyó y en consecuencia dio. Vemos como lo que ella ofrendó (harina y aceite) se multiplicó por mucho, tanto que le alcanzó para tres años (1095 días).

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Génesis 22:1-3, 9-12, 15-18 “Abraham ofrece a Isaac”: En este pasaje también se evidencia que Abraham tenía algo que Dios le había dado (un hijo) y que no nació de su corazón el ofrecerlo al Señor, sino que el Señor mismo le pidió que se lo diera.

Abraham había recibido una promesa de multiplicación antes de tener a Isaac y aunque no sabemos si se acordó de ella cuando decidió obedecer y ofrendar a su hijo, vemos que obedeció y dio lo que tenía. En los versos finales vemos como el Señor le recordó la promesa que Abraham creyó (lo dice la Palabra) y en Dt. 1:10 se confirma que su descendencia se había multiplicado y era ya como las estrellas del cielo.

Mateo 14:15-21 “Alimentación de los cinco mil”: Aquí también fue el Señor quien debió decir a los discípulos que dieran de lo que tenían (aunque en algunos evangelios dice que era un niño quien tenía los panes y los peces, es posible pensar que el niño se los había ofrendado a ellos pues dicen: no tenemos aquí sino . . . ).

En este caso la promesa de bendición no era para los discípulos directamente sino para la multitud hambrienta, los discípulos dieron, creyeron y fue multiplicado de tal modo que alcanzó para la multitud y sobró para cada discípulo una cesta.

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En los tres pasajes vemos varias cosas en común: el Señor solicitó que dieran y prometió bendición, ellos creyeron y recibieron multiplicado por miles lo que habían dado (1g de harina + 1cc de aceite X ¡! = 1095g de harina + 1095cc de aceite; 1 hijo X ¡! = miles de millones de hijos; 5 panes + 2 peces X ¡! = 15000 panes + 15000 peces). De esta misma forma el Señor está haciendo con nosotros: nos pide que demos, nos ha prometido bendición y si nosotros creemos, entonces, recibiremos multiplicado.

La multiplicación que mas le gusta al Señor es como la del tercer pasaje, donde la bendición no es solo para nosotros mismos, sino que somos bendecidos para bendecir a miles.

Conclusión:

El factor de multiplicación no siempre es el mismo, sino que depende de la fe de cada uno. Así funciona la aritmética de Dios: “La semilla que tu das es lo que Dios multiplica y tu fe es por lo que la multiplica”.

SEMILLA X FE = BENDICIÓN ABUNDANTE

Si hay millones de semilla pero cero fe, la multiplicación da cero. Si no hay semilla aunque se tenga una enorme fe, también da cero. Por eso es tan importante dar y creer. Si realmente quieres tener la bendición abundante del Señor, sin duda elegirás el método de la multiplicación y no el de la suma.

Acerca Olga de Hurtado

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Un comentario

  1. Reynaldo Palacios Baltodano

    Muy edificante la palabra anima a creer y actuar .,Así es como vemos a Dios en nuestras vidas.

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