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No es conformismo…

Devocionales Cristianos – Mensajes Cristianos

“…Así que debemos estar contentos de que tenemos ropa y comida…” 1 Timoteo 6:8 (TLA)

Cierto día, amanecimos con la noticia que en el lugar donde vivo, tendríamos racionamiento de agua potable. No sé el lugar o país donde vives, pero en mi país estamos pasando por una crisis de agua al grado que muchas veces en algunos lugares pasan hasta un mes sin agua potable.

Bueno resulta que ya llevábamos 3 días sin ese vital liquido y pues la reserva de agua se estaba agotando. Sin embargo tenemos un pequeño grifo o chorro en el jardincito de la casa, y en él estaba cayendo un pelín de agua. Así que optamos colocar una manguera y de esa manera por hace llegar el agua más cerca de los depósitos.

Era un trabajo arduo llenarlos, y que no podíamos levantar la manguera, pues la presión del agua era mínima y no alcanzaba a subir por si sola. Por esos días teníamos la refrigeradora con defectos y el reparador llego a verla. Cuando nos encontró en el afán, nuestra exclamación fue una rotunda queja, le echamos la culpa al gobierno, a la gente a los funcionarios etc., y este hombre nos dijo la siguiente frase “Pero mire que bendición, mientras mucha gente anda en la calle desesperada buscando agua, usted solo tiene que extender la manguera y ya la tiene…” ¡WOW!!! Y ¡recontra-WOW!

Que verdad tan grande. Nos estaba costando algo de trabajo, pero teníamos lo que necesitábamos en casa. Sabes, muchas veces estamos más preocupados por lo que no tenemos, y no nos fijamos en lo que tenemos.

La sociedad consumista nos hace ver y desear cosas que quizá en ese instante no necesitemos o que no vamos a necesitar. No valoramos el par de zapatos que tenemos, etc. Siempre queremos más y en ocasiones hasta deseamos un estilo de vida de “ricos y famosos”.

Pensamos que si no tenemos o poseemos ciertas cosas, no somos exitosos y por tanto no somos felices. Que gran mentira de Satanás, desviar nuestra atención y encerrarnos en ese círculo vicioso del consumismo, ese círculo que aun dentro de las iglesias se ha sembrado.

No estoy hablando de los diezmos y ofrendas bíblicas; hablo del afán y la ambición por la riqueza. Es cierto que Dios quiere a sus hijos prósperos, pero esta prosperidad no viene necesariamente en lo material. Esta prosperidad inicia en nuestra alma.

“…Querido hermano, oro para que te vaya bien en todos tus asuntos y goces de buena salud, así como prosperas espiritualmente…” 3 Juan 2 (NVI)

Se entiende que la prosperidad inicial es en el alma, la prosperidad espiritual es la que importa a Dios, más que la económica. Es ahí en donde podemos encontrar lo principal, ¡GRATITUD!

Y es que los seres humanos somos así, deseamos todo al estilo café instantáneo, queremos en la taza de la oración echar la cucharada de fe, endulzarlo con oración, menearlo con un par de palabras positivas y zas, ¡el milagro!

Pero nos olvidamos que todo es un proceso, que todo tiene un inicio, todo lleva un tiempo, pero sobre todo que debemos madurar.

Pues hombre, me dirás, es que esta deuda esta difícil de pagar, esta situación está difícil de solucionar, etc. Cabe la pena hacernos antes una pregunta, ¿Le preguntamos a Dios antes de tomar la decisión o le oramos después para que nuestra decisión saliera bien?

Si tomamos en cuenta a Dios antes, si logramos comprender que antes de meter la pata debemos consultar a Dios, nos daremos cuenta que Dios tiene una respuesta diferente a lo que consideramos correcto. El valor de nuestra vida no lo determina los bienes materiales que tengamos, la sociedad dice eso convirtiéndonos en consumidores autómatas de sus productos.

No es que este malo desear superarse o desear tener una vida más cómoda, o desear tener algún aparato, etc. Tampoco estamos diciendo que la pobreza nos va a hacer más merecedores del cielo, como dicen algunos por ahí. Lo malo es no centrar nuestra existencia en virtud de quien nos dio valor con su sangre ¡JESÚS!

El mismo Jesús que dijo en Lucas 12:15 “…Luego miró Jesús a los que estaban allí, y les dijo: «¡No vivan siempre con el deseo de tener más y más! No por ser dueños de muchas cosas se vive una vida larga y feliz.»…” (TLA) En otras palabras, que no debe ser nuestra razón de vivir las cosas materiales. La verdadera y única razón de nuestra vida es Cristo y él sabe de qué cosas tenemos necesidad.

Acerca Carlos Antonio Ramos

No me gusta hablar de mi, me gusta mas hablar de los demás, pero a nadie conozca mas que a mi mismo (jajaja). En forma Breve: Ministerialmente,para la golria y honra de mi Señor Jesus, Trabajo con grupos de jóvenes en la iglesia a la que pertenezco. Mi deseo ferviente es que la imagen de Jesús sea formado en sus vidas. AMEN!

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Un comentario

  1. herminio ricapa t.

    gracias Hno. ANTONIO interesante en mensaje de hoy para mi de mucha bendicion.

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