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El valle de las riquezas

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Iban dos caminantes buscando hacía dos años el famoso valle de la riqueza, habían pasado diferentes dificultades como ser: pasar cerca de un volcán en tiempo de actividad, una selva llena de hambrientos leones, un desierto con un sol que mataba a la mayoría que pasaba por allí, pero estos dos viajeros habían resistido por una sencilla razón: se ayudaban mutuamente.

En una ocasión uno de ellos fue perseguido por un león, y al ser casi devorado por este gran felino, su compañero y amigo halo el gatillo de su escopeta por lo que el león sufrió un certero disparo en la cabeza, y así pudo su compañero de lucha continuar hacia el valle de la riqueza.

Al suceder este suceso, su compañero le preguntó: – dime ¿por qué lo hiciste? Sencillamente para no quedarme solo y no disfrutar el viaje, yo solo no lo podría disfrutar.

Y su compañero poco asombrado por la respuesta espontánea le dijo: –¿solo para acompañarte en el viaje?

El otro le dijo: si, ¿imagínate todo lo que hemos pasado y que termines en un hocico de un león? No podemos permitirnos eso mi querido compañero y amigo.

Pero él volvió a preguntar: ¿pero solo para acompañarte en el viaje? ¿Por eso me ayudaste?

El otro aún más intrigado le dijo: – si por supuesto, no esperare a llegar al valle de la riqueza, pues para mi este camino es la mejor riqueza que estoy viviendo con tantas rachas buenas y malas que estamos llevando, me han hecho realmente quererte más que como mi compañero de viaje, como mi amigo.

El amigo por fin entendió la fidelidad de su amigo, aunque al inicio solo habían empezado siendo compañeros del viaje, pero ahora las dificultades compartidas juntas habían hecho una verdadera amistad que era avalada por resguardar la vida del otro.

Mientras seguían caminando, encontraron a un anciano casi de ochenta años que se estaba columpiando en una silla mecedora de jardín, dicha casa estaba prácticamente aislada, y decidieron acercarse al anciano y preguntarle: – discúlpenos señor, buenas tardes, ¿sabe usted dónde queda el valle de la riqueza? ¿Sabe si estamos lejos o cerca?

El anciano les invitó a sentarse con sus ademanes.

Al sentirse en confianza por la actitud del anciano, ellos se sentaron sobre unas piedras de Jardín.

Él les dijo: ¿De dónde han venido a buscar ese lugar?

Ellos al unísono contestaron: ¡de lejanas tierras!

El viejo, se sonrió y una vez más les interrogó: ¿Qué andan buscando precisamente en ese valle?

Los dos viajeros se quedaron viendo el uno al otro, y uno de ellos le dijo: pues como usted sabrá andamos buscando la solución a la vida nuestra, la riqueza que hay en ese valle.

El Anciano se incorporó de su silla y les dijo: – bienvenidos al valle de la riqueza.

Ellos vieron a su alrededor y no miraban nada de extraordinario, por lo que le dijeron: ¿esto es el valle de la riqueza? ¿Pero que locura nos está usted diciendo señor?

El anciano de nuevo les dijo: – ¿ya se vieron en un espejo que aún están con vida? Los que llegan hasta este lugar realmente son verdaderamente ricos.

Uno de ellos sarcásticamente le dijo: – ¿o sea que usted es rico?

El anciano, muy serio le contestó: Mire jovencito, si no me cree, regrese de nuevo por donde vino, pero le diré algo, no puede irse acompañado ninguno de los dos. De regresar deben hacerlo solo.

Ellos en ese momento recordaron lo que les había costado el llegar allí, era prácticamente su vida misma y regresar atrás era casi imposible o seria un suicidio prácticamente.

El anciano, les dijo: ahora deben hacer algo aún más importante que lo que han hecho. Uno de los jóvenes dijo: ¿como dice? ¿Algo más importante? Óigame si llegar aquí ha sido lo más importante en toda mi existencia.

El anciano aún quien se mantenía de pie le dijo: – si cree que ya hizo su mejor hazaña, entonces está por saber cuál es realmente su mejor hazaña, continuó el anciano. Les señaló una puerta de hierro muy gigante y les dijo: – vayan hacia esa puerta y díganle al vigilante que la abre que ustedes ya pueden entrar las veces que quieran, pero deben ir a sus lugares de donde vinieron, y traten de que más personas vengan a este lugar.

Uno de ellos el más rebelde dijo: ¿pero qué importancia tendrá que yo venga aquí, pensé que me haría rico y miren lo que me ha pasado? Mis bolsas del pantalón aún siguen vacías.

Acerca Dr. Mauricio Loredo

Me convertí a Cristo en mi cuarto año de medicina. Decidí en ese año darle mi carrera al Señor todopoderoso. Soy otorrinolaringologo por la Gracia De Dios, y servimos con mi familia activamente en la actualidad en la iglesia Local Betania.

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Un comentario

  1. Muy bonito, un mensaje que tiene contenido y que sirve de reflection para continuar evangelizando.Dios lo bendiga hno.

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