Inicio / Devocionales Cristianos / La sorpresa religiosa

La sorpresa religiosa

Devocionales Cristianos… Mensajes Cristianos

Juan quien era un líder religioso llegó a la reunión que le invitó su amigo Víctor, le explicó que solían ellos hacer literalmente el lavado de pies entre hermanos para poder hacer “carne” la porción bíblica donde Jesús lava los pies de sus discípulos.

Juan estaba poco nervioso de dicho acontecimiento, ya que él no practicaba eso.

Al llegar a la reunión no había nadie, y ellos entraron juntos con algunos líderes que llegaron al mismo tiempo, se sentaron a los lados de las puertas del templo, y estando allí, Juan se preguntaba sobre cómo sería en verdad hacer eso, pues él no estaba acostumbrado.

Cuando empezaron a llegar los primeros hermanos, venía Casimiro con sus botas de hule y su sombrero, y a su lado venía una joven con unas finas sandalias y tres niños, Juan de inmediato le preguntó a su amigo: ¿puedo lavarle los pies a esa joven? Vienen bien polvosos, -si claro, puedes hacerlo le dijo su amigo quien tenía dos recipientes y Juan solo había llevado uno.

Entonces Juan le dijo a la joven que se sentara y él lavaría sus pies, ella se sentó en la silla y Juan pudo notar que tenía poco polvo, y sus pies estaban bien cuidados y sin problema alguno, lo que Juan no sabía era que quien limpiaba los pies de un familiar se hacía cargo de limpiar los pies de esa familia que eligió hacer el lavatorio, pero su amigo no le dijo ese detalle, por lo que al ignorar esto, entonces Don Casimiro se puso a esperar a Juan que terminara con el lavatorio de su hija y ahora seguiría a continuación él.

Al levantarse ella, Don Casimiro le saludo y Juan ni siquiera se percató del saludo, pero si se percató de sus botas de hule, fue así que Juan se levantó de inmediato, y se fue a hacerle preguntas a su amigo y aquel le respondió: Si Juan, cuando tu lavas los pies de uno de la familia, te haces responsable de todos los miembros de esa familia, lo que pasa que olvide decirte esa parte, pero eso no es problema, ya que tú eres un gran siervo, pues todos en la iglesia me dicen que eres un gran líder.

Lo que te aconsejo es que tomes otro recipiente y pongas jabón dentro así como hice yo y lavas mejor.

Juan estaba incómodo, ya que era su Primer experiencia, y le preguntó a su amigo: ¿oye y por qué no le lavas tu los pies al mister? Su amigo le quedó observando y le inquirió: ¿por qué estás aquí Juan?

Yo vine a acompañarte a la reunión, pero no me esperaba esto, pues tú sabes no tengo experiencia en esto y tú lo sabes.

Su amigo le dijo: está bien, puedes lavar los pies de otra familia si quieres, pues debemos lavarle los pies a Don Casimiro, pues él pensara que no lo quieres lavar, pero bien que se los lavaste a su hija, ella tiene unos pies bien cuidados. Mientras ellos hablaban llego un señor con sandalias y con una úlcera envuelta con una gasa polvosa y Juan preguntó: ¿también hay que lavarle los pies a él?

Su amigo le dijo: si claro, ¿tú lo prefieres a él?

-No, contestó Juan, y dijo: se los lavare a Don Casimiro y tu se los lavas al de la úlcera, Juan entonces comenzó a lavar los pies de Don Casimiro, y este se sentó y observaba a Juan mientras lavaba sus pies con signos de asquerosidad, y trajo un recipiente con jabón de mala gana y la toalla, y al terminar de lavarle los pies a aquel hombre, quien después se fue a sentar, y Juan más que feliz se sentía molesto en aquel ambiente al cual él no estaba acostumbrado a tratar tan de cerca a otras personas, y máxime los pies ajenos y aún más con fétidos olores por uso excesivo de hule.

Juan empezó a observar a su amigo cuando con mucho amor quitaba la venda polvosa de Don Nicanor quien hace una semana había estado hospitalizado por su úlcera, y ahora este joven le estaba enseñando sin palabras a Juan.

Víctor empezó a lavar aquella úlcera auxiliado de aquellos guantes sin látex, y después de lavar y secar con un ventilador manual que traía, y luego puso un nuevo vendaje el cual sacó del botiquín de la congregación, y ver el rostro de Don Nicanor de alegría lleno y le dio un abrazo a Víctor amigo de Juan y le dijo: óigame hijo, pero ni en el hospital donde estuve me curaron tan bien está úlcera, pues sentí una mano tan suave para lavarla y no me dolió nada, Víctor le dijo: A eso nos ha llamado Jesús, dar amor a los demás hermano.

Juan se sentía tan mal haber actuado así con don Nicanor, pues en su rostro era notorio.

Juan lavaba los pies de las personas que veia traían buenos calzados, las personas que venían en sandalias de hule no eran de su agrado, y ya que le habían dado a escoger lo que él quisiera hacer por ser invitado de su amigo, ya que Víctor sabía que si alguien era un cristiano podía invítarle a dicho acto de recordar una verdad Cristocéntrica, para que los hermanos tuvieran acercamiento a otros para el servicio y ese acto aunque no se hiciera para todas las reuniones, pero hacia en ese lugar un recordatorio especial del servicio entre los hermanos.

Al terminar dicha labor del lavatorio de pies y comenzaría el mensaje después de aquellas alabanzas especiales que tocaban el corazón por aquellos músicos que habían ensayado dichos cantos.

Posterior a ellos subió al púlpito aquel señor a quien Juan lavó sus pies con desagrado, y era el que traía el mensaje del día.

Don Casimiro subió y dijo: Hermanos, vengo a hablar sobre el amor sacrificial de Jesucristo.

Juan empezó a sentirse con acatisia, su amigo Víctor lo observaba que estaba incómodo y Víctor le dijo: ¿te pasa algo mi hermano?

No, contestó él, todo está bien, solo poco de calor.

El mensaje inicio con esta frase: Jesús bajó del cielo a la tierra hermanos por lavar unas llagas podridas, ¿sabían ustedes eso?

Pues hoy que es el día del lavatorio de pies que se hace un vez al año, estaba pensando cuál sería mi mensaje y Dios me lo dio hace cuatro días mientras estudiaba el libro de Lucas 16:20 “…Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas…”

Solo es verso, tocó mi corazón, pues me di cuenta de la realidad que existe día a día, tantas personas con la necesidad imperiosa que otros pongan sus ojos sobre ellos, pero esa oportunidad solo la puede poner Dios mismo enfrente de la vida de la otra persona, todo tiene un propósito.

Acerca Dr. Mauricio Loredo

Me convertí a Cristo en mi cuarto año de medicina. Decidí en ese año darle mi carrera al Señor todopoderoso. Soy otorrinolaringologo por la Gracia De Dios, y servimos con mi familia activamente en la actualidad en la iglesia Local Betania.

Revise también

Devocionales Cristianos... El Mendigo Rico

El viejo indigente

Devocionales Cristianos... Aquí en esta bolsa grande tengo mis memorias y deseo compartirlas con un indicado y así poder dejar un legado de todo...

6 comentarios

  1. Me aburri de leerlo pero esta bonito; transmite una especie de enseñanza pero no cualquiera enseñanza, sino que sentí como que si yo lo estuviera viviendo….

  2. Juan López Agustin

    no cabe duda que DIOS habla de distintas maneras a nuestras vidas, oremos para que tengamos una sana doctrina de los ejemplos de nuestro Señor Jesucristo nos dejó. que DIOS les bendiga.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *