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El dolor de muela

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Cierto día por la mañana, al iniciar mis labores diarias, comencé a sentir un dolorcito de muelas bastante molesto.

La primera opción que uno piensa es la pastilla para el dolor y se espera no necesitar buscar al Dentista. Lamentablemente esa pastilla hacia eso exactamente, calmar el dolor. Así te tuvimos que acudir al especialista para que nos diera un diagnóstico.

Claro siempre se espera sean buenas noticias. Como un cuidadoso de mi higiene bucal estaba confiado que fuese un problema menor y que pronto fuera solucionado.

Ya con la boca abierta en la silla del Dr, escuche el veredicto. “Tienes una infección… etc”.

Me sentí culpable, por ese momento recordé que muchas ocasiones  y debido a la carga de trabajo, no le dedique el tiempo a la limpieza y a veces (por lo general el almuerzo) al hacerlo fuera de la oficina había dejado pasar mucho tiempo para hacerlo.

Quizá piense usted a estas alturas que soy un sucio-descuidado. Bien pueda ser, lo cierto es que a más de alguno nos ha pasado que nos descuidamos, en algún momento, de algún aspecto personal. Hasta lo hemos postergado, encontrando la justa razón. Pues bien, no he venido a contarle mi cita al dentista, la cual termino bien, aún tengo mis dientes completos, pero me ha hecho reflexionar sobre un aspecto importante.

¿Recuerda Eclesiastés capítulo 3? Pues bien (lo invito a leerlo), al inicio en el vers. 1 dice: “…Todo tiene su tiempo…” Muchas veces descuidamos aspectos tan importantes en nuestra vida, haciéndolos pasar por pequeños detalles, diciendo: “…más tarde…” Tan importante como dedicarle tiempo a los dientes, es dedicarle tiempo a la oración.

Esos pequeños restos de nuestro diario vivir pueden irse acumulando hasta causar una infección en el alma, infección que puede desencadenar hasta un difícil enfermedad llamada ENFRIAMIENTO. Parece que en ocasiones  esa dedicación a buscar a Dios se va postergando porque es más importante solo comernos nuestro diario vivir. Pareciera más importante otra cosa y no el cuidado del alma.

Para el alma no existen pastillas que quiten el dolor, ni compresas para ir pasándola.

Para el alma solo existe la medicina de Dios, y dicho sea de paso, es mejor prevenir que curar. Dios nuestro padre en su inmensa sabiduría, nos ha dejado un manual que no es un botiquín de primeros auxilios, sino un manual de prevención de desastres. Una guía que nos ayuda a caminar y no perder el rumbo.

Dedícale tiempo a tu alma. Dedícale tiempo a cultivar esa amistad con Dios diariamente. Tomate el tiempo necesario para descargarte en EL, Nadie tiene tiempo, pues el tiempo es de Dios. Por eso debes HACER EL TIEMPO, de tu agenda acercarte al dueño de TODO.

© Carlos Antonio Ramos

Acerca Carlos Antonio Ramos

No me gusta hablar de mi, me gusta mas hablar de los demás, pero a nadie conozca mas que a mi mismo (jajaja). En forma Breve: Ministerialmente,para la golria y honra de mi Señor Jesus, Trabajo con grupos de jóvenes en la iglesia a la que pertenezco. Mi deseo ferviente es que la imagen de Jesús sea formado en sus vidas. AMEN!

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