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Un gran personaje

Devocionales Cristianos… Reflexiones Cristianas

Don Vidal, un señor de setenta años, alto, tez trigueña y con ojos negros, quien vivía en aquella ciudad hacía varios años fue al mercado en esa mañana como siempre solía hacer, a comprar sus verduras, y todos ya le conocían, lo interesante es que el jamás pedía rebaja a los puestos de verduras y siempre salía con las mejores verduras sin hacer mayores cosas que estrechar aquella genuina relación entre él y los del mercado.

Una señora que estaba comprando a su lado, y que tenía mucho dinero en cambio decía lo siguiente en dicho puesto: ¿qué cuestan estas remolachas? Doña Cándida quien atendía a ambos al mismo tiempo le dijo a ella, valen 30 lempiras así como están arregladitas.

La señora de porte elegante y de aproximadamente 55 años dijo: -¿y no cree que me puede dar una rebaja? Don Vidal se hacía el de oídos sordos, y dejaba que ella hiciera el negocio con su clienta que posible no era su favorita, pues le quitaba de su ganancia. Después de comprar casi toda la verdura, en ese puesto de Doña Cándida, la elegante dama llamó a un joven que andaba con ella, quien cargo toda la verdura y se fue por el pasillo del mercado, don Vidal, continuó comprando tranquilamente y al final pagó sin regatear un peso.

Doña Cándida mientras lo veia retirarse dijo: ese señor si que vale la pena escuchar cuando habla, pues nunca ha regateado y más bien uno se siente obligado a darle lo mejor que uno tiene, pero es que es algo increíble, realmente que si es cierto lo que ese hombre predica.

Al salir del mercado, Don Vidal observó a la señora que había estado hablando, y hablando y quejando y quejando mientras compraba sus verduras al igual que él, y veía que su conductor cargaba la parte de atrás de aquella lujosa camioneta.

Don Vidal solo se encogió de hombros y siguió su camino, y cuando casi llegaba a su casa, la cual estaba cerca del mercado, fue abordado por otro vecino quien le conocía de hace mucho tiempo y le dijo: Buen Día Don Vidal, ¿qué tal está? Yo que a Ud lo admiro a su edad, y siempre jalando las verduras.

Don Vidal le dijo: esto para mí es ejercicio, y ya cuando uno queda solo con la esposa en casa, se debe hacer como cuando se inicia en el matrimonio, solo es cuestión de dos, además es un privilegio que aún Dios nos tenga juntos pues ha tenido misericordia, mi esposa siempre me acompaña, pero tiene dolor en sus rodillas.

El le interrogó: Pero Don Vidal, allí en el mercado dicen que usted no pide rebaja. ¿Es eso cierto?

Don Vidal, sonrió y le mostró su bolsa y le dijo: pero mire las grandes verduras que me llevó.

Lo que pasa es que cuando usted acostumbra a regatear a esas personas que les cuesta tanto traer sus verduras y su ganancia no es mucha, y quitarles su pan no es justo. El vecino le dijo: no Don Vidal, si ellos sacan su buena tajada. El le contestó: pues mire que yo no tengo que escoger tanto, pues ellos ya me tienen lista la mejor verdura.

Es lo mismo que cuando vamos a los restaurantes, siempre hay que comer y al mismo tiempo agradecer, pues la atención tiene un precio y debemos valorar eso.

Si Don Vidal, pero usted que es pastor más bien solo les debe decir que es pastor y le van a bajar a las cosas.  Don Vidal bajó su canasta de compras llena de verduras y le dijo: fíjese Martin que eso que usted me está diciendo es un estereotipo equivocado de lo que es un siervo de Dios, pues no debo sacar provecho de ello, más bien yo debo también su nombre enaltecer, no dar de que mal hablar a los inconversos, pues menosprecian a Dios y lo relacionan con el dinero, siempre he creído que Dios pone el querer como el hacer su santa voluntad, y nosotros debemos primero desprendernos si queremos que otros sean desprendidos con nosotros pues lo que sembramos es lo que cosechamos.

Mi mentor siempre me decía: no pongas en ridiculo al Rey de reyes, pues Él tiene el control de todo lo que se mueve alrededor de ti si estás haciendo su voluntad.

Esas palabras para mí se quedaron grabadas en mi mente y desde siempre he sido así, debo ser espléndido, debo bendecir a otros, no solo cuando les leo o les predicó la Biblia, sino con lo que hago y como lo hago para ellos, con mis finanzas, debo ver en que soy bueno.

Martin le dijo: pues que rara forma de pensar la suya, porque la mayoría lo primero que dicen es que son pastores y desde allí ya es que desean sacar ventaja pienso yo.

Don Vidal le dijo: bueno, ese es su entender, pero lo que ocurre es como que usted fuese ingeniero y nadie lo sabe, pero usted desea que alguien sepa que usted es ingeniero mientras está comprando para que otros le admiren y eso es orgullo, pues su persona esa antes que su profesión o llamado, su profesión o llamado es una bendición a otros y para usted mismo cuando hace la voluntad de Dios, yo siempre he recordado las palabras de mi mentor y pastor.

Debemos ser causa de bendición y no objetos de compasión, para que Cristo no sea vituperado entre los que no creen y nos vean de aprovechados.

Nunca debe usted decir su profesión para sacar ventaja, deje que otros lo descubran en usted con su espíritu de servicio, pues un talento a la orden del rey hasta el más falto de entendimiento lo sabrá.

Martin le dijo: ah pues si me convence, ahora entiendo todo respecto a usted Pastor Don Vidal.

Créame que mucha gente se expresa tan bien de usted que bendice a los que le conocen con su sola presencia, no digamos al hablar y actuar.

Yo personalmente veo poco eso hoy en día, pues nadie tiene tiempo para nadie, nadie se interesa en nadie, y si planteas un problema, rápido le echan carrera a uno para no tratar de ayudar en algo.

Don Vidal tomando su bolsa de mercado le dijo: Martin, esto es así, recuerde que si somos hijos de un rey debemos vivir como dignos también de ello, y los hijos del rey dan y no piden, y no me refiero respecto a solo lo económico, pues tiempo es más que el dinero. Si es cierto que en nuestras necesidades Él pondrá las personas que desean colaborar con nosotros, pero lo harán con un corazón rebosante y gozoso.

Los falsos estereotipos hoy en día han afectado a mucha población de la sociedad en muchos países centroamericanos, tanto eclesial como social, no teniendo un verdadero patrón a seguir por haber olvidado el precepto biblico que mejor es dar que recibir y dando es como se recibe.

Siempre el dar ya sea tu tiempo, tus consejos, tu esfuerzo, tu dinero encabeza la fila, lo que viene o sea el recibir eso mismo solo es cuestión de tiempo.

No dejes nunca de dar y bendecir, y veras como siempre tendrás aun más para bendecir.

“…En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir…” Hechos 20:35

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Acerca Dr. Mauricio Loredo

Me convertí a Cristo en mi cuarto año de medicina. Decidí en ese año darle mi carrera al Señor todopoderoso. Soy otorrinolaringologo por la Gracia De Dios, y servimos con mi familia activamente en la actualidad en la iglesia Local Betania.

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Un comentario

  1. Que buen mensaje como todos, Dios lo siga bendiciendo gracias pastor

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