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Servir, sin esperar nada a cambio

Mensajes Cristianos… Reflexiones Cristianas

El servicio y la humildad van muy aparejados en la larga carrera de la vida. Algunos piensan que la segunda es compañera de la pobreza y consideran que cuanto más pobre se es, pues tanto más humilde también. Y nada más lejos de la verdad.

La humildad se lleva en el corazón y no se cuenta por el número de posesiones que se tenga o se deje de tener. Hay pobres muy humildes y pobres arrogantes. Como hay ricos arrogantes y al mismo tiempo existen otros humildes.

Ahora bien, la seriedad en la entrega para prestar un servicio sin esperar nada a cambio, explica por sí sola el grado de humildad que se lleva por dentro y cada uno puede evaluar esto por sí mismo sin necesidad de escucharlo por boca de otro.

En un cuento infantil que leí cuando era muy niño, una hormiguita se iba a la deriva en una corriente de agua que corría por el campo. Una paloma que observaba posada en un árbol consiguió dejarle caer una hojita, a la que se asió y posteriormente se acomodó sobre ella hasta salir salva a tierra firme.

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Cuando la paloma decidió rescatar la hormiga, nunca esperó nada a cambio, porque aparentemente qué podría hacer ésta tan pequeña por la otra que era capaz de conquistar las alturas. Evidentemente el autor del cuento le enseña a los niños, en este particular, el nivel de humildad que se derrama de la paloma.

Pero bien, para cerrar las cosas mejor, el cuento continúa así: cierto día, la paloma estaba siendo objeto de un disparo certero como blanco perfecto a la escopeta de un cazador.

La agradecida hormiga, que estaba cerca de éste, no perdió tiempo para devolver el favor antes recibido, y sin pérdida de tiempo, picó la pierna del cazador de tal manera que al voltearse entre las malezas hizo tanto ruido que espantó la paloma quien voló libre sobre los árboles del bosque.

El cuento termina así, dejando este final feliz para los niños; pero nosotros sabemos, que el cazador se rascaría la pierna con tanta avidez, que terminaría triturando a la hormiga. Luego, el gesto de esta pequeñina fue tan humilde, que dio su vida por la que primero le extendió una amistad incondicional.

Para mí, el servicio desinteresado es el máximo exponente de la humildad, y para poner el mejor de los ejemplos, veamos éste: “Como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.Mateo 20:28.

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Para ser humilde y agradar a Dios, hay que servir, sin esperar nada a cambio.

© Antonio Fernandez. Todos los derechos reservados.

Acerca Antonio J. Fernández

Mi nombre es Antonio Fernandez, soy profesor universitario de matemática, y hace más de 20 años que sirvo al Señor. Mi esposa y yo asumimos el compromiso de serle fiel cada día de nuestras vidas, y de predicar Su palabra para cumplir con la misión que Él nos entrego.

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Un comentario

  1. Antonio Valadez

    Saludos y bendiciones al hermano Antonio Fernandez, me da gusto saber que un matemático universitario testifica del reino de los cielos. Dios le bendiga y le siga prosperando.

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