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Meditaciones en los Salmos

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La clave del éxito

Salmos 1:2 “Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche“.

Es muy fácil sentarse a pensar en algo, mientras observas lo que hay a tu alrededor, pero es diferente meditar en algo que te llama la atención, David en este primer capítulo comienza por desenmascarar los dos caminos de la vida, hace un contraste entre la vida de la persona fiel y la vida de la persona sin fe.

Comienza con una bienaventuranza, un hombre afortunado y feliz no es el que tiene muchas posesiones materiales, ni tampoco el que lleva una posición elevada dentro de alguna institución, el hombre afortunado, dichoso, feliz es el Que goza de la felicidad plena que es concedida por Dios.

Aprendemos a meditar en Dios al leer su palabra, la clave está en deleitarse con los mandamiento que Dios ha puesto en su palabra, este versículo hace referencia a (Josué 1:8) donde Jehová Dios le habla a Josué diciendo que para garantizar el éxito en su nuevo ministerio debía, meditar y guardar las palabras de la ley, y así lo demuestra David en este versículo donde hace referencia que la ley de Dios es perfecta, por lo cual es digna de ser meditada a toda hora.

El Salmista David meditaba acerca de cómo cambiar para vivir como a Dios le agradaba, se interesaba más en conocerlo y meditar en su palabra para aplicarlos a su diario vivir. En el corazón de David solo había preocupación de como agradarle él quería que todas las obras de sus manos fueran agradables a Dios, un pensamiento profundo de porque Dios encontró en David algo que no había en los demás.

Si queremos seguir a Dios más de cerca, debemos conocer lo que él dice, debemos hacer un alto en nuestra vida y meditar en todo lo que el Señor nos puso en su palabra. La “ley de Jehová” se refiere a toda la escritura, mientras más conozcamos el punto de vista de la palabra de Dios, más recursos tendremos para tomar nuestras decisiones diarias.

Meditemos

  • Mientras más nos deleitamos en la presencia de Dios, más fructíferos seremos.
  • Mientras más alejados estemos de su presencia, más nos separamos de la fuente real de alimento espiritual.

Una vida temerosa a Dios

Salmos 2:12Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino; Pues se inflama de pronto su ira. Bienaventurados todos los que en él confían“.

Es sorprendente ver como este hombre de Dios hacía referencia, a palabras proféticas “Honrad al Hijo” se refiere a rendirse y someterse completamente al rey. Cristo. Este salmo es escrito para celebrar la coronación de un rey Israelita y además para la coronación de Cristo, el rey eterno.

Una vida de oración constante y de sometimiento a Dios lleva al hombre a pensar en cosas futuras sin saberlas, cuando la persona lleva de continuo una relación íntima con Dios, es posible sentir y ver los sucesos futuros que todavía no han ocurridos, así era David, en su total dedicación por conocer a Dios y desear siempre estar en su presencia no era de esperarse que Dios le revelara algunos sucesos futuros, la vida entregada a Dios produce esos frutos en la vida del hombre.

Es bueno saber que Cristo nos pastoreara a todos nosotros, saber que algún día estaremos con él es lo más hermoso que podemos pensar, nosotros hemos conocido que Jesús es el hijo de Dios, honramos al Padre y de igual manera honramos al Hijo y al Espíritu Santo que siempre está con nosotros todos los días, somos los más afortunados por tener a estas tres personas con nosotros Padre, Hijo y Espíritu santo el cual nos revela siempre la verdad en todo momento, cada día honremos a Dios con nuestras obras, trabajos, decisiones, que el centro de nuestra atención sea Jesús y que nuestra guía siempre sea el Espíritu Santo, no pongamos la mirada en otra cosa (Hebreos 12:2). Y depositemos toda nuestra confianza en el por qué tiene cuidado de nosotros nunca falla y nunca nos fallara, bienaventurados los que en el confían los que siempre guardas sus mandamientos, los que siempre meditan en su palabra, los que en cada momento lo reconocen como su salvador y ayudador.

Meditemos

  • ¿Qué puedo hacer para honrar a Dios con mi vida?
  • ¿Qué espera Dios de mí, y de mi trabajo en la obra del Señor?
  • Estoy agradando a Dios o a los hombres.

© Juan Carlos Jimenez. Todos los derechos reservados.

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