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La famosa oficina

Devocionarios Cristianos

Don Cartageno, quien estaba en el patio de aquella gran propiedad, y se podía ver desde ese empinado lugar toda aquella gran ciudad, rodeada de grandes edificios, muchos vehículos transitar y la contaminación de las grandes nubes de smog que lucia en aquella vistada.

Mientras se mecía en su silla de madera de color, con bordes contorneados y díseños de golondrinas en el respaldar y paladeaba aquel rico café Montserrat de las alturas del occidente del país.

En ese preciso instante un vehículo de lujo se adentraba en aquel gran patio y se bajó de dicho auto deportivo un joven esbelto y tonificado con sus ropas deportivas y sus gafas doradas.

Se acercó al anciano hombre y le palmeó la espalda y dijo: ajá viejo, ¿cómo te va?

– ¿ahora esos son los saludos muchacho? Hay que respetar un poco más a los adultos.

– ¡no es para tanto hombre! ¿Qué tal le va?

– pues a mi siempre me va bien muchacho, mira como disfruto el vaivén de esta silla con este rico aroma y delicioso café.

– si, se ve que lo disfruta abuelo, fíjate que vengo para que me des tu opinión viejito

– ¿Opinión? ¿Sobre qué? ¿Y desde cuando me metes en tus asuntos? No quiero opinar y luego quedar avergonzado muchacho.

– Bueno, te contaré, es que mira, estoy en una gran posición ahora y me están promoviendo pero necesito tu ayuda.

El viejo, dejo la taza de café a un lado y frunció el ceño, y se dejó de mecer.

– ¿Como está eso? Vamos a ver

– Si, no es mucho lo que tienes que hacer, solo necesito que le digas a tu gran amigo de antaño que me permita tener una nota de recomendación de él.

– pero como te voy a dar tal recomendación muchacho, si vos has desperdiciado tu vida siempre, así no puedo ayudar.

– Abuelo, mire, no se trata de mi, se trata de toda mi generación y usted sabe, los negocios de la familia.

– Mire jovencito y nieto, usted está en esa oficina por los momentos, no se le olvide que solo son unos años que estará allí, luego viene la oportunidad para otro, no se me enamore de esas cosas materiales, vaya pensando que va a hacer después, y gánese el salario con mucha honra siempre, mire lo que he hecho yo, he honrado cada detalle de mi vida, he cumplido mi palabra, pues es lo único valioso que tenemos, y si desperdicio mi palabra, ya ni el dinero me respaldaría, yo tengo claro mis preceptos bíblicos, usted ni siquiera leer la Biblia quiere, que hasta me lanzo mi antigua biblia al suelo la vez pasada por su cólera y ahora viene a pedir un favor de esos que solo se les hace a gente de honor.

No mijo, no puedo ayudarle, usted prepárese para salir de la argolla y si ha hecho un buen trabajo hay dos cosas que pueden suceder y le diré: una es que lo vuelvan a llamar y la otra es que lo vayan a olvidar y si ocurren cualquiera de ellas y con su frente en alto, considérese bendecido.

Mire ese auto que ahora tiene, no es que me enoje pero vea que ha cambiado 6 en el mismo año y todos del año, ¿qué es lo que le pasa papaito? Usted está delirando en el poder que se te ha encomendado, no, así no son las cosas.

– Basta abuelo, no vengo a que me des sermones de como vivir, solo vine para que me hagas ese favor, pues tú gozas de esa estima con todos.

– ¿Estima? Esa palabra hijo, quiero que se la vaya grabando en la mente, eso significa: El cariño y el afecto que una persona siente hacia otra, un cariño que puede ser la base de una relación interpersonal ya que a mayor grado de estima entre dos personas, existe una mayor receptividad hacia ese vínculo. Por el contrario, cuando se produce algún tipo de antipatía, existe una distancia emocional.

– No ya veo que con usted no se puede. Yo subiré como sea abuelo, ya verá, nada ni nadie me detendrá, llegaré a la cima

– No es que dude que llegues, me preocupa quien te lleve. ¿Recuerdas a Jesús cuando fue tentado en el desierto en Mateo capítulo 4?

– No me interesa eso abuelo

– Pues sería bueno que te interese pues si el diablo te lleva a las alturas así cómo están muchos, yo tendría cuidado. El diablo te lleva rápido a la cima, Dios te lleva de a poco, cansado y sudado, pero Satanás te sube como la espuma de la cerveza y Dios te lleva por la cuesta del dolor y sacrificio.

– Bueno, yo subiré como la espuma, no importa que me lleve Satanás, de todos modos disfrutaré de las alturas, y que me vean con respeto siempre y poder.

– Ah pues vea que mala forma de pensar, estas igualito a ese montón de rufianes, que eso es lo que buscan, y al final Satanás se los termina llevando y como dice doña Moncha, si de buena fe se lo lleva el diablo, ya de mala fe se lo lleva con todo y el dueño jajajajajaja. Palabras de viejita también.

Bueno, haga lo que quiera jovencito, yo ya le di mi consejo y no ayudarle es mi mejor ayuda para usted en este momento.

Aquel joven con rabia en su rostro, salió a paso rápido de aquel lugar y abordó su automóvil deportivo color champagne, y le hizo una mala señal al abuelo la cual él no pudo ver con claridad.

Al pasar los meses, en el diario “El Nocturno del día” una noticia fatal: exitoso empresario fallece en orgias en misteriosas condiciones.

El viejo, con lágrimas en sus ojos, solo dijo: di el consejo y se fue sin el

Dios ayude a esta generación ambiciosa y que regresen a sus caminos sabios y eternos.

© Dr Mauricio Loredo. Todos los derechos reservados.

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Acerca Dr. Mauricio Loredo

Me convertí a Cristo en mi cuarto año de medicina. Decidí en ese año darle mi carrera al Señor todopoderoso. Soy otorrinolaringologo por la Gracia De Dios, y servimos con mi familia activamente en la actualidad en la iglesia Local Betania.

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