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Crecer en espíritu

Reflexiones Cristianas

Reflexiones Cristianas.. Lectura Biblica: Lucas 1:80

Y el niño crecía, y se fortalecía en espíritu; y estuvo en lugares desiertos hasta el día de su manifestación a Israel

INTRODUCCIÓN

Hay una preocupación muy grande en el mundo, por alimentarse sanamente, con frutas, verduras, carne, siempre más sanos, más “orgánicos”, libres de conservantes y químicos. Eso nos ayuda  a conservar la salud y vivir más años. Es muy válido cuidar el cuerpo que Dios nos da y sobre todo permanecer sanos para hacer el bien en el mundo y cumplir con esa misión que Dios nos encargó.

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Pero también es muy importante mantenernos sanos espiritualmente, “crecer en espíritu”. Y aunque nuestra alma funciona de manera muy diferente que el cuerpo, hay ciertas similitudes que nos pueden ayudar a mejorar nuestra salud espiritual.

COMER SANO, HACER EJERCICIO Y DESCANSO

Dios nos ha dotado de una inteligencia muy grande, capaz de distinguir qué cosas nos pueden hacer daño físicamente, qué alimentos son dañinos y cuáles son nutritivos y sanos. Cuidar nuestra alimentación no es una situación de conocimientos teóricos, sino más bien de actitudes.

Cuando tenemos la bendición de Dios de contar siempre con alimentos en nuestra mesa, sabemos de sobra que hay comidas grasosas que dañan nuestro cuerpo y pueden generar problemas de salud. Optar por alimentos sanos, depende sólo de nuestras decisiones.

Exactamente lo mismo sucede con nuestro espíritu. Siempre están a la mano los pensamientos negativos, la ira, la venganza, la lujuria. Son alimentos dañinos que afectan nuestra salud espiritual; alimentos chatarra llenos de efectos negativos para nuestra alma. Están siempre al alcance de nuestra mano; nosotros decidimos si los consumimos o los dejamos de lado.

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Sabemos que el perdón es mejor que el odio o la ira; sabemos que la generosidad es mejor que el egoísmo. Crecemos más y nos fortalecemos si en lugar de la pornografía escogemos la diversión sana, la oración, la empatía y la ayuda de nuestros prójimos.

Sabemos que hablar bien de los demás es más difícil que señalar las cosas negativas de otras personas, y también sabemos qué nos alimenta espiritualmente y que la crítica nos deja vacíos y enfermos. Todo eso lo sabemos muy bien. Sólo hace falta decidir que la salud espiritual es importante y actuar en consecuencia.

Para cuidar nuestra alimentación, se requiere voluntad. Muchas veces decimos: el lunes empiezo la dieta, en año nuevo, el próximo mes porque este mes ya comí muchas frituras y refrescos, ya mejor el próximo mes empiezo bien y en serio. Para alimentar bien nuestra alma, hay que estar dispuestos a empezar a cada rato, no sólo los lunes o al inicio del año o del mes.

Otra de las cosas que necesitamos hacer para cuidar nuestro cuerpo es el ejercicio. Someter a nuestros músculos a un trabajo extra, un esfuerzo que fuerce a nuestro cuerpo. Hacer eso, en lugar de gastarlo, hará crecer nuestros músculos y fortalecerá nuestros huesos. Podremos resistir mejor las enfermedades y por supuesto tendremos una vida más larga y sana.

De la misma manera, hay que ejercitar nuestro espíritu no sólo evitando el mal, sino haciendo el bien (Romanos 12: 21), viviendo la virtud en todo momento. Fortalece tu espíritu con actos de generosidad, hablando bien de los demás, perdonando desde el fondo de tu corazón las ofensas, demostrándoles amor y comprensión a tu esposo, a tu esposa, a tus padres o hijos; haz constantemente esos ejercicios y tu alma crecerá y se fortalecerá.

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Finalmente, sabemos que el descanso adecuado (no excesivo), le da a nuestro cuerpo la capacidad de liberarse de toxinas y recuperarse del desgaste diario. De la misma forma, hemos de alimentar nuestro espíritu con la oración, que es un remanso de paz y serenidad. Hablarle al Señor, conectarnos con Él desde la intimidad de nuestro corazón, reparará nuestras fuerzas espirituales, nos permitirá emprender la batalla con más bríos. La oración es efectiva en cualquier momento.

CONCLUSIÓN

El cuerpo nos avisa cuándo no estamos haciendo bien las cosas: empezamos a ganar kilitos de más, nos enfermamos con más facilidad, nos duelen los huesos o nos sentimos débiles. Son avisos que el cuerpo nos da para que cuidemos alimentación, ejercicio y descanso.

El espíritu no nos puede avisar de una manera tan evidente, pero si percibimos que nos cuesta vencer las tentaciones, que nos causa tedio la empatía o la generosidad, el amor a Dios y al próximo, es tiempo de alimentar sanamente nuestro espíritu, de ejercitarnos y de acercarnos a la oración para crecer en espíritu.

© Lopez Cabrera. Todos los derechos reservados.

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Acerca Miguel Lopez Cabrera

Siervo de Jesucristo y amante de la palabra de Dios.

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