Estudio Biblico Sobre Espiritu, Alma, y Cuerpo

El cuerpo del Señor Jesús en la tierra fue el templo de Dios Juan 2:21; hoy el cuerpo del cristiano también lo es 1ª Corintios 6:19. Uno de los mayores pecados (la fornicación) se asocia con el cuerpo, porque significa tomar un miembro de Cristo y hacerlo miembro de una ramera 1ª Corintios 6:15.

El cuerpo tiene necesidades, las cuales deben ser suplidas; no obstante, esto no significa gratificar el cuerpo. Si el cuerpo es complacido cada vez, se volverá un amo con más y más exigencias, y dejará de ser un siervo. El alma también se verá envuelta en sus apetitos y caerá en el hedonismo (búsqueda del placer) Romanos 12:1 Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.

El hombre por naturaleza jamás podrá dominar y domar las debilidades e inclinaciones del cuerpo, la única forma de sujetarlo y someterlo a la ley del Espíritu es por medio de una vida en plenitud con el Espíritu Santo de Dios.

Dice la biblia en Gálatas 5:16: “…Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne…” Notemos la expresión andad en el Espíritu (refiriéndose al Espíritu Santo de Dios)

El cuerpo está representado en el tabernáculo por el atrio exterior.

2. El Alma

La palabra griega para «alma» es psuche. Por lo tanto es la ciencia que estudia el alma del hombre.

Es el asiento de las emociones y lugar donde radica el Yo personal. Por medio del alma somos conscientes de nosotros mismo. Al morir es el alma y el espíritu del ser que es separado del cuerpo.

En el alma radica la personalidad del ser, los elementos que la constituyen son: la inteligencia, la voluntad y la sensibilidad.

Sentidos del alma: como el cuerpo y el espíritu, el alma tiene sentidos: la imaginación 1 Crónicas 28:9; la memoria Salmos 145:7; la razón Marcos 2:8; la conciencia 1 Pedro 3:16; los afectos Romanos 12:10

Muchos ha preguntado si los animales poseen cuerpo, alma y espíritu al igual que el hombre, la biblia habla expresamente de que los animales poseen un cuerpo creado por la palabra de Dios, poseen un alma mortal con características inferiores al ser humano (ellos no poseen inteligencia sino instinto, pueden aprender ciertas cosas como palabras pero no poseen razonamiento, un perro puede llegar a aprender de 170 a 200 palabras sean español, inglés u otro idioma y entenderá cuando le hables y des ordenes, el delfín se dice que es muy inteligente y puede realizar grandes saltos por orden de su entrenador, pero no pude razonar para escapar de simples redes cuando ha sido rodeado. Aún las plantas poseen alma inanimada porque tienen vida, pero tienen un fin muy corto. En conclusión la muerte es el fin de la existencia de los animales, ellos no van al cielo, ni poseen un carácter religioso como en el hombre que por naturaleza es religioso.

Alimento del alma: el alma al igual que el cuerpo necesita ser alimentado adecuadamente para estar sano y en forma, quizás has escuchado la expresión enfermedad del alma y sanidad del alma, nos referimos a un cristiano que se enferma en su alma por medio de situaciones de desamor, rechazo, violación, algún conflicto emocional sucedido durante su vida, infancia, adolescencia, juventud o en tiempo actual, y que estos conflictos han dejado una profunda huella de dolor, desánimo, obsesión, baja autoestima, creer que nadie le quiere, que nadie le toma en cuenta, que no sirve para nada, frustración, derrota, incredulidad, falta de perdón, que no puede ser exitoso en la vida cristiana o que nunca podría ser salvo, o que nunca podría recibir perdón de parte de Dios o llegar al cielo; todas estas situaciones conducen al hombre a llevar una vida muy debilitada, enferma y llena de insatisfacción causada por el pecado permitido en su interior.

El alimento del alma son: La paz, el amor, la felicidad, seguridad, sosiego, tranquilidad y confianza. Dijo Jesús: Juan 14:27 «…Mi paz os dejo no como el mundo la da Yo os la Doy…» Mateo 11:28-30 «…Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga…» Alimentemos cada día nuestra alma para vivir alegres, felices, en amor y con paz abundante, recursos que nos los da el dinero, la fama, el sexo, viajes de placer, ni se pueden comprar ni encontrar en la religión, los podemos obtener en Jesús y son totalmente gratuitos. Toda dádiva y don perfecto, son las la que descienden de lo alto del Padre de las luces.

Por tanto el alimento para el alma no son la palabra de Dios como algunos piensan sino la paz, amor y felicidad.

En el alma es donde se libran nuestras más terribles batallas personales, ya que a la hora de tomar decisiones, de comprender y entender conceptos y principios, nuestras ideas, experiencias, recuerdos y sentimientos tanto positivos, como negativos, afloran e influencian el ejercicio de nuestra voluntad. El alma es el centro operativo desde el que nos relacionamos con los demás e interpretamos sus actos, palabras como así también las circunstancias que nos rodean de una manera personal, individual y por supuesto única. Es muy importante que nuestra alma actúe y funcione de una manera equilibrada entre los conceptos, verdades, valores, principios, etc. y las emociones y sentimientos que tenemos y experimentamos constantemente. Son muchos los que opinan que la razón siempre debe prevalecer sobre las emociones, pero si me permiten, yo les sugiero que las verdades que creemos y vivimos convivan en armonía con las emociones y sentimientos que ellas mismas generan. Creo que si conseguimos vivir así, nos sentiremos mucho mejor y más felices a la hora de tomar decisiones.

Es en el alma donde Satanás, los demonios y las circunstancias adversas afectan la conducta, emociones y estima del ser, afectando la vida del hombre y trayendo afectaciones que llamamos ataduras o lazos que obsesionan, perturban y pueden acarrear una posesión demoníaca. Una persona puede ser atacada por demonios y atar su vida moral con situaciones de problemas del pasado y presente. Muchos cristianos aún después de ser salvos viven una vida muy atada con desánimos, inmoralidad, baja autoestima, obsesiones y emociones descontroladas, de las cuales es necesario como dijo Jesús desatar de toda opresión del Diablo.

En torno a la salvación: el proceso de la salvación en el alma son la santificación; el espíritu no se santifica. Así como tampoco el cuerpo, en ellos sucede otro tipo de proceso que explicaremos después. Por tanto desde que el hombre conoce a Jesús y sucede el Nuevo nacimiento ha comenzado el camino de la santificación, proceso que es por toda la vida Cristiana hasta llegar a la perfección. (En la vida cristiana de la santificación, hay cristianos niños, otro son jóvenes y quienes han llegado a una edad madura donde ninguna emoción les mueve de su fe)

El alma es sede de la personalidad del hombre (Dios lo creó un «alma viviente») en el alma el hombre tiene todo el poder de la decisión, voluntad y sentimientos.

Cuando Dios creó al hombre, quiso que su espíritu fuera el amo, el alma el mayordomo y el cuerpo un criado o sirviente, El amo encarga asuntos al mayordomo, quien a su vez ordena al criado que los lleve a cabo. Sin embargo, con la caída, el alma se erigió en amo, y el espíritu se doblego a la voluntad del cuerpo. Se rompió la comunión con Dios. Un hombre sin Dios tiene normalmente en función sólo el alma y el cuerpo. En cambio, uno que ha nacido de nuevo puede volver al diseño original de Dios: espíritu, alma y cuerpo el punto correcto de vida espiritual.

El alma tiene que dejar de ser amo y volver a ser mayordomo, porque hay el peligro de que el espíritu quede oprimido (es el caso de los que son «niños en Cristo). El alma también puede retroceder a ser esclava del cuerpo, en la inmundicia, lascivia, etc., o ser influenciada por el poder de las tinieblas, sea con la sabiduría terrenal, o con visiones y sensaciones sobrenaturales que la estimulan.

Funciones del alma

a) Emociones. Este ámbito abarca los afectos, los deseos y sentimientos.

Afectos. Cuando el cristiano se consagra es relativamente fácil entregar su tiempo, dinero, poder, etc., pero el ofrecer sus afectos es muy difícil. Dios exige amor absoluto de sus hijos, es decir, con todo el corazón, alma y mente. El amor hacia los suyos es el más grande rival del amor a Dios en el corazón del creyente. El Señor no sólo espera que el cristiano trabaje para él, sino, sobre todo, que le ame pasando momentos a solas con Él.

Deseos. Los deseos o anhelos del alma se centran en el «yo», para su deleite y exaltación. Estos son equilibrados por la operación de la cruz. Y entonces ya no hay ansiedad por alcanzarlos; hay reposo. No hay frustración, porque ya nada se desea sino a Dios. Los deseos sólo provocan inquietud y afán, y nunca serán enteramente satisfechos. Cuando el cristiano está satisfecho con lo que Dios le da, tiene reposo. La vida espiritual es una vida satisfecha en Dios. Pablo dijo que estemos satisfechos con lo recibido de parte de Dios.

Acerca Aaron Álvarez Rios

Presidente Internacional del concilio "ICI" Iglesia Cristiana Internacional. graduado como Doctor en divinidades por la Latin University of Teology en el Estado de California. mas informacion visita nuestro sitio web www.ici-world.org

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