Inicio / Estudios Biblicos / Misión global: cómo llegar hasta lo último

Misión global: cómo llegar hasta lo último

Estudios Biblicos – Predicas Cristianas

Misión global: cómo llegar hasta lo último

La iglesia durará por toda la eternidad. Vale la pena dar nuestra vida por ella, teniendo en mente que merece lo mejor de nosotros.

Que todas las iglesias hagan de la Gran Comisión su primordial objetivo de ministerio.

Anuncios

Jesucristo ha dado una orden: «Predicar el evangelio, hasta lo último de la tierra». Él proveerá para el cumplimiento de su propio deseo. Obedezcámosle.

VOY A CONSTRUIR mi iglesia, y ni siquiera el poder de la muerte podrá vencerla», declaró nuestro Señor en su célebre revelación a Pedro y otros discípulos. Las palabras citadas se van cumpliendo día a día, y la iglesia avanza con firmeza para completar la tarea ordenada por Él. Algunos informes y estadísticas que nos han alentado y bendecido son los siguientes:

La iglesia es más grande de lo que usted piensa, en edad, tamaño y estructuras, > Por el trabajo unido de varias emisoras de radio cristianas, el noventa y nueve por ciento de la población mundial está en condiciones de escuchar un mensaje evangélico, si lo desea, y si tiene el aparato adecuado.

  • La película Jesús ha sido presentada en más de doscientos países a una audiencia de espectadores y oyentes que ha sobrepasado los cinco mil millones, y el noventa por ciento de la población mundial puede actualmente ver la película hablada en su propio idioma.
  • A través del ministerio combinado de las Sociedades Bíblicas y otras agencias de traducción, el noventa y cuatro por ciento de la población mundial puede tener acceso a un ejemplar del Nuevo Testamento.
  • Muchos ministerios internacionales tales como Cruzada a Cada Hogar, Red de Grabaciones Globales, televisión por satélite y otros que los complementan, permiten afirmar que más del noventa por ciento de la población mundial está siendo alcanzada, en alguna medida, por alguno de estos medios de evangelización.

Estas noticias nos llenan de gozo, y damos gracias a Dios porque el crecimiento de la iglesia hoy está en una posición que es única en la historia del mundo, y aún de la iglesia.

Anuncios

El desafío pendiente

Pero lo expresado hasta aquí es sólo una parte de la realidad total. La verdad es que a pesar de toda la actividad desplegada, entre un quince a veinticinco por ciento de la población del mundo, aún no ha escuchado el evangelio de una forma que pueda responder al ofrecimiento de salvación por medio de Cristo.

Dentro de ese grupo necesitado se encuentran las ocho mil etnias, tribus indígenas, y pueblos cuyas culturas, lenguaje, religión y otras características hacen más difícil la comunicación, pero que la iglesia debe alcanzar si desea obedecer las últimas palabras de quien ordenó ir a «cada criatura», y «hasta lo último de la tierra».

¿Qué necesitamos hacer para lograr esta meta? La primera necesidad es la: Conciencia

«Concienciar» significa tomar conciencia y conocimiento de algunos hechos, verdades y realidades, y luego actuar de acuerdo con ellos.

Anuncios

Una de las verdades fundamentales que necesitamos concienciar es la suprema importancia de la evangelización mundial, o sea, la obra misionera global.

Después de resucitar de entre los muertos, Jesús dedicó cuarenta días a inculcar esta verdad en la mente y el corazón de sus discípulos. Si meditamos en lo que pensó, habló e hizo durante ese tiempo, comprobaremos que para Él, después de haber consumado la salvación del ser humano mediante su muerte y resurrección, lo más importante era que esa gloriosa verdad fuese proclamada y comunicada a cada persona viviente en esta tierra. Tal era su interés de que comprendieran cabalmente la importancia de esa proclamación, que lo primero que habló y conversó con sus discípulos en la primera ocasión que se encontró con ellos después de resucitar (Lucas 24:46–48), fue una síntesis perfecta de la Gran Comisión.

Además, su tema permanente durante los encuentros que tuvo con ellos en esos días fue la extensión del reino de Dios en toda la tierra (Hechos 1:3). Y sus últimas palabras, antes de elevarse y ascender al cielo fueron: «Quiero que sean mis testigos hasta lo último de la tierra» (Hechos 1:8–9).

Lo que era prioritario y de capital importancia para Jesús, también debería serlo para sus seguidores. Las órdenes que el Señor nos ha dejado son claras, precisas y permanentes. No hay lugar para dudas ni ambigüedades. Tomemos conciencia como individuos y como iglesia de la suprema importancia del plan divino para evangelizar el mundo.

Visión: «La visión sin una tarea hace un visionario, la tarea sin una visión, es labor monótona, la visión con una tarea hace un misionero». Jesús sabía desde el principio de su ministerio que sin visión no habría iglesias misioneras ni misioneros. Por eso una de las primeras órdenes que dio a sus discípulos fue: «Alzad vuestros ojos, y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega» (Juan 4:35). Este es un mandamiento de Jesús que—como todos los demás—debe ser obedecido. Si la juventud y los líderes de nuestras iglesias no captan la visión misionera, se desperdiciará el tremendo potencial existente y los millares de granos de trigo (de vidas jóvenes) que podrían llevar abundante fruto en los necesitados campos del mundo, nunca cumplirán su vocación.

Alcemos los ojos y miremos el campo que rodea nuestra iglesia, ya sea que estemos en un pueblo o en una ciudad importante. Seguramente encontraremos barrios, poblaciones cercanas, o aldeas que necesitan que alguien llegue con las buenas noticias del amor de Dios.

Si levantamos la mirada un poco más, nos encontraremos con los departamentos de nuestra provincia, y dentro de ellos muchos pueblos, zonas rurales y barrios en donde todavía no hay una avanzada evangélica.

Pero el mundo no termina en nuestra provincia. Formamos parte del continente compuesto por varios países, algunos de los cuales están mucho más necesitados que nosotros. Hace más de cien años que tenemos el evangelio: debemos llevar esta riqueza a muchas poblaciones de América que todavía no la conocen.

Pero lo último de la tierra está más lejos aún: el mundo musulmán, con más de mil millones de adherentes, los centenares de etnias africanas, los países de la ventana 10/40, las naciones del círculo asiático, y los centenares de tribus indígenas, constituyen un vasto campo blanco que debemos cosechar.
«Donde no hay visión, el pueblo se extravía» (Proverbios 29:18), porque no descubre su vocación principal, y sin visión de la iglesia los pueblos no evangelizados se pierden sin esperanza.

Estrategia

¿Cómo concretaremos la tarea que responde a la visión que hemos recibido? Jesús nos muestra cómo hacerlo. Cuando Él iba cumpliendo su ministerio terrenal, trazaba un camino y diseñaba algunos pasos sencillos que formaban un plan o estrategia. Aunque no contaba en su tiempo con la mayoría de los inventos y adelantos tecnológicos que hoy están a nuestro alcance (literatura, medios de comunicación, radios, televisión, transportes, películas, computadoras, etcétera), Él conocía y practicaba un plan sencillo que se convierte en una estrategia general básica y fundamental y que todo creyente e iglesia puede practicar. Ella, por fluir de Alguien que es la sabiduría encarnada, nos señala un derrotero que está al alcance de todos, y por supuesto, por tener a Dios como su origen, producirá los mejores resultados.

Acerca Salvador Cruz

Pastor/Misionero Maestro en Misionologia INSTITUTO TEOLOGICO

Revise también

Mensajes Cristianos.. Discipulado Nº 7. Cosecha abundante

Discipulado Nº 7. Cosecha abundante

Mensajes Cristianos... El Profeta Amós declara algo imposible para las leyes naturales de la siembra y la cosecha. Este pasaje nos enseña que la cosecha será..

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *