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Aconsejando como líder

Estudios Biblicos

Pensamiento Clave: “La consejería es una conversación divina, en tanto que el ministerio es una acción divina.”

Introducción

Este capítulo no pretende ser un estudio definitivo sobre la consejería cristiana, sino más bien una introducción para los líderes cristianos en este importante tema.

La palabra ‘consejo’ según el diccionario quiere decir consulta o asesoramiento. Puede ser definida como la opinión o punto de vista sobre un asunto que una persona da a otra y de cómo tratar dicho asunto o situación.

El libro de los Proverbios sugiere que los seres humanos están limitados en su conocimiento y comprensión. Por tanto, con frecuencia es útil recoger̀ el consejo de otros involucrados en una situación dada a fin de advertir las alternativas y vías de pensamiento (Proverbios 11:14; 15:22; 20:18).

Sin embargo, no importa cuántos consejos haya, finalmente, se debe decidir por un curso de acción de entre todas las alternativas, pero nunca se sabrá a ciencia cierta si se ha escogido el mejor camino.

El único consejo seguro y cierto es el de Dios, y ningún ser humano puede alterar lo que Él ha propuesto o planeado (Salmos 33:10-11; Proverbios 19:21; Isaías 14:24-27). Todo lo que Dios dice se cumplirá (Isaías 55:8–11). Él conoce el futuro y sabe cuál es el mejor camino para todo el que le busca.

Como líderes cristianos, tenemos que aprender a tomar decisiones que estén en armonía con el consejo de Dios, porque Él quiere guiar a su pueblo según su consejo y voluntad. Para esto, nos ha dado su Santo Espíritu, conocido como El Consolador (que viene de la palabra griega ‘Parakletos’ que literalmente significa ‘uno llamado a nuestro lado para ayudar’).

Él es la tercera persona de la Trinidad, cuya función es recordarnos la verdad de Dios revelada en su Palabra, ayudarnos a entenderla e interpretarla y a enseñarla, también ha venido a convencer al mundo del pecado, de la justicia y de juicio (Isaías 40:13-14; Juan 14:26; 15:26; 16:7–15).

La Consejería involucra a la Gente con Problemas

La consejería es un ministerio de persona a persona, y todo cristiano debe estar involucrado en él. A menudo, el éxito de un líder puede depender de su capacidad en esta área, porque cuando la gente a la que guiamos se encuentra en problemas, ésta acudirá a nosotros. Si no podemos ayudarlos o al menos derivarlos a alguien que pueda, vamos a perder credibilidad ante sus ojos, y esto hará que sea más difícil liderarlos.

Humanamente hablando, la mejor forma de aconsejar a alguien es ayudarlo a reconocer, entender y resolver sus propios problemas. Sin embargo, como hijos de Dios, podemos contar con Su intervención, y recibir su consejo y consecuente solución al problema. Este es el mejor método de consejería, porque Dios conoce todas las cosas, y sólo Él sabe lidiar con los problemas de la humanidad.

Antes de aconsejar a alguien, hay que pasar tiempo con el Señor, y durante el tiempo de la consejería, estar abiertos a Dios. Del mismo modo, debemos estar firmemente basados en las verdades de la Palabra, para poder aplicar estas verdades de forma apropiada a la situación dada.

La consejería tendrá éxito, si se logra confrontar a la persona con la verdad de Dios respecto a su propia condición, y si ésta acepta vivir de acuerdo a la Palabra. Solamente la verdad de Dios puede hacer libre a una persona (Juan 8:31–36).

Algunos Tipos de Problemas Comunes

Esta es una lista de los problemas más comunes que uno puede encontrar en la tarea de consejería pastoral:

Cansancio físico o agotamiento. Esta gente lo que necesita es una buena noche de sueño o unas buenas vacaciones, para que se restaure, y empiece a ver las cosas en forma real y desde la perspectiva correcta, en lugar de lucir cansados y ojerosos.

Perturbaciones emocionales. Si no pueden manejarlas por un largo período, y parece que no se puede lograr nada, o se trata de un problema de personalidad inmanejable, entonces mejor es enviarlos a un especialista.

Práctica del pecado y consciencia culpable. Aquí hay que actuar decididamente con la autoridad de Dios, exponiendo el pecado; no importa cuán incómodo sea esto. Sin embargo, esto debe hacerse motivado por el amor.

Problemas en las relaciones personales. Por ejemplo, con la familia, entre cónyuges, entre novios y enamorados, incapacidad para relacionarse, malos entendidos, etc.

Problemas financieros. Por una mala administración / créditos, desempleo, enfermedad.

Malas experiencias pasadas. Por ejemplo, rechazo, violación, abuso infantil, etc.

Rebelión contra algo que saben que Dios u otras personas quieren que hagan, o incluso en contra de las cosas que ellos saben que deberían estar haciendo. Esto, sin embargo, usualmente tiene algunas otras causas ocultas.

Orientación vocacional, especialmente para jóvenes.

Solución de problemas generales y consejería.

Dificultades en el crecimiento cristiano. Aquí puede incluirse: Seguridad de la salvación; dificultad para recibir el bautismo en el Espíritu Santo; enseñanza sobre los dones del Espíritu; pasos para aquellos que aspiran al liderazgo; la necesidad de corrección o disciplina; una guía, especialmente cuando aquellos a quienes se lidera están tratando de discernir la voluntad de Dios.

Acerca Salvador Cruz

Pastor/Misionero Maestro en Misionologia INSTITUTO TEOLOGICO

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Un comentario

  1. estamos en la congregación tratando el tema de la consejería pastoral, este trabajo es muy interesante y lo vamos a utilizar me gustaria leer otros mas de ustedes del mismo tema

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