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Fortalécete en el Señor

Estudios Biblicos – Predicas Cristianas

“…Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza…” Efesios 6:10

No podemos estudiar la armadura de Dios, ni ver su importancia, sin antes analizar esta indicación que el apóstol Pablo hace al principio de este pasaje, y es que, ¿de que serviría una armadura tan efectiva y tan poderosa, si el soldado en sí mismo no tiene la fuerza, el poder y la capacidad de usarla?

Sería como enviar a la guerra a un soldado con el equipo más avanzado, incluyendo el rifle más poderoso, el uniforme blindado más eficaz, pero si es un soldado, con anemia, tuberculosis, desnutrición, y deshidratación; estaría condenado a fracasar, por su falta de capacidad física y personal; de la misma manera el hijo de Dios debe estar consciente que Dios es la fuente de poder para fortalecer su vida; la primera parte de la indicación es “Fortaleceos en el Señor” en ÉL, debemos ir a Él para ser fortalecidos con su presencia, que en sentido literal es: amurallarnos con su presencia, de manera que el enemigo no tiene ninguna posibilidad de traspasar la fortaleza o muralla que nos protege, la cual es Dios mismo. “Más tú, Jehová eres escudo alrededor de mi; Mi gloria y el que levanta mi cabeza.” Sal. 3:3; esto lo podemos ver claramente cuando David decide no usar la armadura del rey Saúl para su lucha con el filisteo Goliat, y confiar en Jehová como su escudo y fuente de poder.

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El mismo David lo dice en 1 Samuel 17:37-47. “Añadió David: Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo. Y dijo Saúl a David: Ve, y Jehová esté contigo… Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel. Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos.”

De manera que aprendemos que la victoria radica en el poder que viene directamente de Jehová de los ejércitos depositado en aquellos que confían en Él y le entregan toda la gloria. David nunca le llama a Goliat gigante, siempre se refiere a él como “el filisteo” David en realidad si miraba a un gigante, pero sin duda no era Goliat, el Gigante para él es el Dios de los escuadrones de Israel y en Él decidió fortalecerse. Antes que usar la armadura de Dios, amado hermano decide fortalecerte directamente en el Señor quien es y será tu muralla y fortaleza protectora.

La segunda parte de la indicación es: “en el poder de su fuerza” es la invitación de usar el mismo poder de Dios en nuestra vida, para estar fuertes y vigorosos en la guerra espiritual. De aquí que antes de entender y usar la armadura de Dios hay dos cosas más importantes:

1. Fortalecerse en el Señor.
2. Fortalecerse en el poder de su fuerza.

Una vez que entiendes y recibes la presencia de Dios y el poder de su fuerza, entonces estas listo para entender y usar la armadura de Dios.

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Esta primera indicación del apóstol Pablo también nos hace pensar en la importancia de despojarnos de toda soberbia, arrogancia, vanidad o creencia de que podemos vencer al enemigo solo con la experiencia que tenemos; cuando un hijo de Dios cree que la experiencia es suficiente para vencer y se cree un especialista en guerra espiritual, lo más común será que la arrogancia y vanidad le invada, (aún en forma inconsciente) y lo que es peor, esta en peligro de robar gloria a Dios, esto le provocará fracaso, frustración y perdida tarde o temprano.

En mi caso tenía ya casi diez años de experiencia en liberación y guerra espiritual, había visto el poder de Dios de manera extraordinaria, constaté la efectividad de las armas espirituales, comprobé como el ayuno y la oración me hacían depender de la guía del Espíritu Santo, la instrucción de la Palabra de Dios me daba seguridad en las estrategias para conducir a las personas endemoniadas hacia la libertad que Cristo les ofrecía; el trabajo en equipo con hermanos consagrados, era realmente una gran bendición en cada lucha que enfrentamos, habiendo ya tratado infinidad de casos de liberación, (no solo liberación demoníaca sino en sanidad del alma y emocional), hasta que un día nos enfrentamos a un caso que duró mas de un año; la lucha fue muy intensa y Dios nos enseño que la experiencia y el conocimiento no sirve de nada si carecemos de el poder de su fuerza y si dejamos de estar sometidos a su autoridad en verdadera humildad.

Es necesario que cada hijo de Dios que ministra en guerra espiritual y sanidad del alma, revise su condición espiritual y su comunión con nuestro Padre celestial, antes de entrar en confrontación con el reino de las tinieblas. Debemos estar alertas ya que es muy delgada la línea entre la dependencia total a Dios y sentir que uno lo sabe todo. Dios sigue usando y exaltando a los humildes y quebrantados de corazón y resistiendo a los soberbios.

Verdaderamente el Señor anhela darnos la victoria que Cristo Jesús ya obtuvo en la cruz, por tanto es necesario “Fortalecerse en el poder del Señor” esto implica “humillarse bajo la mano poderosa de Dios” 1 P. 5:5,6. y confiar en la palabra que Dios nos ha dado “Bástate mi gracia porque mi poder se perfecciona en la debilidad” 2 Cor. 12:9,10. Cuando reconoces tu debilidad y pequeñez en forma humilde, y buscas su presencia a través de una comunión significativa y constante, Dios te provee de su gracia y poder para vencer.

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Ahora observemos algo sumamente importante: cuando Jesús resucitó uso el poder de su fuerza, bendito sea Dios porque ese mismo poder de su fuerza, es el que nos concede para sostenernos firmes en la guerra espiritual. Es edificante saber que el “poder de su fuerza” (gr.) “kratous tes isxuos”, que Pablo menciona en Ef. 1:19-21. “…según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra…”, es la misma clase de “poder de su fuerza” que Dios otorga a sus hijos en Ef. 6;10 (gr. kratei tes isxous “Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza” con la cual nos invita a fortalecernos. ¿Te das cuenta? es maravilloso saber que podemos usar el mismo poder con el que Cristo resucitó y puso a todo enemigo bajo sus pies, para la lucha que enfrentamos cada día contra nuestro adversario, ¿lo comprende?… nuestra victoria está asegurada si somos fortalecidos en el poder de su fuerza y esto se consigue en una constante comunión y dependencia con nuestro amado Padre de las luces.

Si reconocemos que las experiencias que tenemos nos las permite Dios y dependen de Él; si aceptamos que Él es quien nos da las victorias, podremos mantenernos humildes dándole la gloria a Jehová. La victoria de todo cristiano y guerrero espiritual, está en reconocer que no es uno, sino el poder del Espíritu Santo y la gracia de Cristo la que obra a través de uno al ganar alguna lucha.

No permitas que Satanás tiente tu corazón con vanidad, recuerda, Jesús es el que te da la victoria la cual ganó desde su muerte en la cruz. Col 2:15. “y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz”

Debes estar siempre consciente que Dios mira tu corazón, conoce si eres humilde, sabe si le quieres robar gloria o no, cuando Dios ve tu corazón, y sabe que dependes de él, que te guías con el Espíritu Santo, con su palabra y que usas su poder en fe entregándole toda la gloria, entonces es seguro, tienes todo el respaldo de Dios y Él mismo te fortalece en el poder de su fuerza, y te dota de fe para vencer en cualquier lucha espiritual.

El capítulo seis de Efesios es el llamamiento a todo cristiano a buscar el fortalecimiento divino para enfrentarse a las fuerzas espirituales de maldad Y mantenerse firme hasta el final (Ef. 6.10–20.). La razón por la cual el apóstol Pablo invita a los cristianos de Éfeso a entrar en guerra espiritual (única ocasión en que Pablo señala el enfrentamiento directo de los cristianos contra principados y potestades), es porque esa ciudad estaba infestada de idolatría centrada en su culto a Artemisa, además del estilo de vida con prácticas de magia, ocultismo e inmoralidad sexual, era necesario que la iglesia en esa ciudad estuviera preparada para tan singular guerra espiritual en el nivel cósmico, el cual estaba lleno de huestes de maldad. La situación que impera en nuestro mundo actual no es menos complicada, por lo cual es necesario y vital estar fortalecidos en el poder de su fuerza, esta condición es algo que se consigue solo mediante la búsqueda real y constante de su presencia, en plena certidumbre de fe con la oración, el ayuno y la meditación en la palabra de Dios.

Acerca Mario Alberto Herrera Morales

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