¿Qué pasa después de la muerte?

«Cuando Salomón dice que los muertos no saben nada y que no hay trabajo, ni planificación, ni conocimiento, ni entendimiento en la muerte, no está contrastando la vida con la vida después de la muerte, sino la vida con la muerte. Una vez que usted muere, no puede cambiar lo que ha hecho. La resurrección a una nueva vida después de la muerte era un concepto vago para los creyentes en la época del Antiguo Testamento. Sólo quedó claro después de que Jesús se levantó de los muertos.»[viii]

Esto, como ya se dijo no es prueba de la inconsciencia del alma. No dice nada al respecto, y nuestra posición debe ser que con toda sinceridad lo admitamos, pues es bien sabido que la Biblia no se contradice, y si ello es así, entonces ¿cómo es que se nos habla de la consciencia de los que mueren? Para ello, podemos ver Isaías 14:9-10 que dice: «El Seol abajo se espantó de ti; despertó muertos que en tu venida saliesen a recibirte, hizo levantar de sus sillas a todos los príncipes de la tierra, a todos los reyes de las naciones. Todos ellos darán voces, y te dirán: ¿Tú también te debilitaste como nosotros, y llegaste a ser como nosotros?«

¿Ve Usted cómo es la Biblia…?

No está muerto, está dormido…

En los escritos bíblicos hay una frase que bien merece nuestra atención, que es «dormir en el Señor», pues la muerte es a menudo comparada con un sueño. En Juan 11:11 hay un claro ejemplo de ello: «Dicho esto, les dijo después: Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle…» Tanto aquí como en varios textos, se habla de la muerte como de un sueño, y sus partidarios afirman que el que muere, está dormido, completamente inconsciente de lo que pasa a su alrededor.

Aquí el término «dormir» es el griego «kekoimētai», que se deriva del verbo «koimaomai» que se traduce por dormir. Tanto A.T. Robertson como Vine nos dicen que se trata de una metáfora, pero es Vine quien amplía nuestra comprensión:

«Este uso metafórico de la palabra dormir es apropiado, por la similitud de apariencia entre un cuerpo dormido y un cuerpo muerto; por lo general lo que caracteriza a ambos es el reposo y la paz. El objeto de la metáfora es el de sugerir que, así como el que duerme no deja de existir mientras su cuerpo duerme, de la misma manera la persona que ha muerto sigue existiendo a pesar de su ausencia de la región en la que los que permanecen se pueden comunicar, y que, así como se sabe que el sueño es cosa temporal, lo mismo sucederá con la muerte del cuerpo…

Cuando la estructura física del cristiano (la casa terrena de nuestro tabernáculo, 2 Corintios 5:1) se disgrega y vuelve al polvo, la parte espiritual de su sumamente complejo ser, el asiento de su personalidad, parte para estar con Cristo (Filipenses 1:23). Y ya que el estado en el que el creyente, ausente del cuerpo, está en el hogar con el Señor (2 Corintios 5:6-9), es descrito como «mucho mejor» que el estado presente de gozo en comunión con Dios y de feliz actividad en su servicio, que por todas partes queda reflejado en los escritos de Pablo, es evidente que la palabra «dormir», allí donde se aplica a los cristianos que han partido, no tiene en absoluto la intención de comunicar la idea de que el espíritu se halle en estado de inconsciencia…

«Los primeros cristianos adoptaron la palabra koimeterion, que era usada por los griegos para denominar a una casa usada para alojar a forasteros, para designar el lugar de sepultura de los cuerpos de los suyos que habían dejado esta escena; de ahí proviene la palabra castellana «cementerio», «el lugar de dormir»» (de Notes on Thessalonians, por Hogg y Vine, p. 172)»[ix]

Eugenio Danyans también tiene algo qué decirnos, y agrega:

«Debemos decir aquí que la expresión «dormir en el Señor», refiriéndose a la muerte, se hizo peculiar entre los cristianos primitivos después de haber visto a Jesús resucitado, y probablemente recordando lo que él había dicho de los muertos a quienes resucitó (Lucas 8:52 y Juan 11:11); pero que la expresión dormir, tanto en labios de Jesús como en los de los apóstoles, se aplica al cuerpo, no a la parte espiritual y consciente de nuestro ser, lo demuestra el caso de Esteban, en donde, al lado de la frase «durmió en el Señor», oímos al propio mártir exclamar: «Señor Jesús, recibe mi espíritu». Bien claramente prueban estas palabras que lo que duerme no es el espíritu sino el cuerpo…»[x]

Podemos estar seguros que dormir en el Señor es estar ausente del Cuerpo, y presentes con Cristo, lo cual es muchísimo mejor…!

Bibliografía

[1] Eugenio Danyans. Proceso a la Biblia de los testigos de Jehová. Editorial Clie; pág. 199.

[2] El Martirio de San Justino, mártir en Roma en el Ante Niceno-Library. Citado por Eugenio Dañinas en «Proceso a la Biblia de los testigos de Jehová». Editorial Clie, 1971. Pág 207.

[3] Eusebio de Cesárea, Historia Eclesiástica, libro IV, capítulo XV: «Padecimientos de Policarpo juntamente con otros en la ciudad de Smirna durante el imperio de Vero». Edit. Nova, Buenos Aires, pág 185. Citado por Dañinas en «Proceso a la Biblia de los tesigos de Jehová, pág 207, 208.

[4] Vine, W.E., Vine Diccionario Expositivo de Palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento Exhaustivo, (Nashville: Editorial Caribe) 2000, c1999.

[5] Danyans, Eugenio, Proceso a la Biblia de los Testigos de Jehová. Barcelona, 1971. 7ma edición. Editorial Clie.

[6] Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.

[7] Barclay, William. Comentario al Nuevo Testamento, vol 4. Editorial Clie. España, 1991. Pág 343,344.

[8] Barton, Dr. Bruce B., Editore, Biblia del Diario Vivir, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1996.

[9] Vine, W.E., Vine Diccionario Expositivo de Palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento Exhaustivo, (Nashville: Editorial Caribe) 2000, c1999.

[10] Danyans, Eugenio, Proceso a la Biblia de los Testigo

Acerca Juan Pablo Valles

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