¿Debe la iglesia cristiana enseñar el diezmo? – Capítulo 11

Estudios Bíblicos

Prédica de Hoy: ¿Debe la iglesia cristiana enseñar el diezmo? – Capítulo 11

Estudios Bíblicos Texto Bíblico: 2 Crónicas 31

El rey Ezequías restauró el diezmo; 720 A. C.

31:2 Y arregló Ezequías la distribución de los sacerdotes y de los levitas conforme a sus turnos, cada uno según su oficio; los sacerdotes y los levitas para ofrecer el holocausto y las ofrendas de paz, para que ministrasen, para que diesen gracias y alabasen dentro de las puertas de los atrios de Jehová.

31:3 El rey contribuyó de su propia hacienda para los holocaustos a mañana y tarde, y para los holocaustos de los días de reposo, nuevas lunas y fiestas solemnes, como está escrito en la ley de Jehová.

Este capítulo más bien oscuro sobre el diezmo se combina con Nehemías para ofrecer un trasfondo para Malaquías 3:10 al describir el uso de los diezmos y las vidas fuera del templo tanto de los sacerdotes como de los levitas.

Desde Deuteronomio 26:13 hasta 2 Crónicas 31:5, no se menciona la palabra diezmo en la Escritura. Este período abarcaba desde los Jueces, el reino unificado bajo los reyes Saúl, David y Salomón, hasta el intento de reformas del rey Ezequías justo antes del 700 a. C. – ¡aproximadamente 800 años!

Cuando el diezmo se menciona nuevamente, la orden de recogerlo y guardarlo procede del rey, la autoridad política, que delegó esta autoridad política en los sacerdotes. El culto del templo, la observancia de la ley mosaica, y la entrega de los diezmos habían sufrido bajo reyes malos que, a menudo, pagaban tributo a otras naciones y con frecuencia adoraban dioses falsos. El predecesor de Ezequías había cerrado el templo y adorado a Baal.

El rey Ezequías tuvo que comenzar todo nuevamente al continuar la tradición de David de nombrar a los sacerdotes y a los levitas y separarlos en 24 turnos para que sirvieran una semana cada vez en el santuario (31:2) (1 Crón. 24). Hasta cedió algo de la porción del rey, de lo mejor, su primer impuesto-diezmo (comp. con 1 Sam. 8:14-17).

31:4 Mandó también al pueblo que habitaba en Jerusalén, que diese la porción correspondiente a los sacerdotes y levitas, para que ellos se dedicasen a la ley de Jehová.

La porción (que usted debería conocer si ha estado leyendo este libro) significa que un décimo de los productos agrícolas y de los rebaños de Israel se le daba a los levitas, los cuales, a su vez, daban un décimo de su décimo a los sacerdotes (Núm. 18:21-26). (A menos que Jerusalén se hubiese añadido más tarde) Ezequías erró al ordenarles a los que vivían en Jerusalén que llevasen sus diezmos directamente al templo, porque Jerusalén no era una ciudad sacerdotal levita (véase Josué 21:9-19). Puede que el diezmo haya sido descuidado por tanto tiempo que este detalle de la ley hubiese sido olvidado.

31:5 Y cuando este edicto fue divulgado, los hijos de Israel dieron muchas primicias de grano, vino, aceite, miel y de todos los frutos de la tierra; trajeron asimismo en abundancia los DIEZMOS de todas las cosas.

31:6 También los hijos de Israel y de Judá, que habitaban en las ciudades de Judá, dieron del mismo modo los DIEZMOS de las vacas y de las ovejas; y trajeron los DIEZMOS (53) de lo santificado, de las cosas que habían prometido a Jehová su Dios, y los depositaron en montones.

Estos textos revelan que la gente ordinaria obedecía a su rey y probablemente no sabía que la ley había canalizado estas ofrendas en dos direcciones diferentes. Aunque se suponía que todos los primogénitos, las primicias, y todas las ofrendas de votos debían ser entregadas a los sacerdotes de Jerusalén, se suponía que la gente llevaría todos los diezmos a las ciudades levitas para que los sacerdotes y levitas juntos llevaran las porciones necesarias al templo para los que ministraban por turnos (Neh. 10:35-38; 12:44, 47).

31:7 En el mes tercero comenzaron a formar aquellos montones, y terminaron en el mes séptimo.

31:8 Cuando Ezequías y los príncipes vinieron y vieron los montones, bendijeron a Jehová y a su pueblo Israel.

31:9 Y preguntó Ezequías a los sacerdotes y a los levitas acerca de esos montones.

Acerca Dr. Russell Earl Kelly

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