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¿Domingo o día de reposo?

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Una gran parte de la cristiandad identifica el domingo, “el día del Señor”, como el “día de reposo”, pero es mi deseo poner en claro que uno y otro, son distintos en las escrituras.

Cuando en la Biblia se hace referencia al día de reposo se está describiendo un periodo de tiempo sagrado en el que los fieles descansaban de sus labores.

Este día por lo general, se reconoce como el séptimo día de la semana, comprendido desde el anochecer del viernes hasta el anochecer del sábado. En un principio el día de reposo era un día de descanso y renovación de fuerzas para todos, incluyendo sirvientes y animales en Éxodo 23:12 el Señor dejó establecido: “…Seis días trabajarás, y al séptimo día reposarás, para que descanse tu buey y tu asno, y tome refrigerio el hijo de tu sierva, y el extranjero…” Este día se dedicaba por entero a rendir culto a Dios y a reposar, como hizo el Señor después del sexto día de la creación.

Ahora bien, durante los días en que Jesús anduvo entre los hombres, el “día de reposo” cambió de manera considerable. Para los fariseos de entonces el “día de reposo” se convirtió en un tiempo de complacer a Dios mediante la negación de sí mismo, en vez de ser un tiempo separado por Dios para la renovación física y espiritual. Por tanto el “día de reposo” se había complicado con una serie de prohibiciones y exigencias complicadas que lo convirtieron en una carga para los judíos en vez de una bendición, lo cual era la intención del Señor.

Jesús se enfrentó a los fariseos por las interpretaciones que daban al “día de reposo” más que por cualquier otro asunto.

En los cuatro evangelios se destacan algunos incidentes en que los fariseos criticaron a Jesús y también a sus discípulos por no cumplir con las exigencias del “día de reposo”; Jesús respondió siempre que era necesario que la ley ceremonial estuviera gobernada por la compasión, el amor al prójimo, o por un simple sentido común:

Mateo 12:9-14 “…Pasando de allí, vino a la sinagoga de ellos. Y he aquí había allí uno que tenía seca una mano; y preguntaron a Jesús, para poder acusarle: ¿Es lícito sanar en el día de reposo? Él les dijo: ¿Qué hombre habrá de vosotros, que tenga una oveja, y si ésta cayere en un hoyo en día de reposo, no le eche mano, y la levante? Pues ¿cuánto más vale un hombre que una oveja? Por consiguiente, es lícito hacer el bien en los días de reposo. Entonces dijo a aquel hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y le fue restaurada sana como la otra. Y salidos los fariseos, tuvieron consejo contra Jesús para destruirle…”

Jesús no procuraba anular el “día de reposo” sino que se volviera al espíritu con que había sido instituido inicialmente. Todas las enseñanza de Jesús relacionadas con el día de reposo se resumen en esta declaración suya: Marcos 2:27 “…También les dijo: El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo. Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo…”

Cuando leemos los evangelios, notamos que Jesús resucitó el primer día de la semana y apareció otra vez a sus discípulos el siguiente domingo. Fue por eso que desde muy temprano en la vida de la iglesia, el domingo se convirtió en el día del Señor con el objetivo de adorarlo y celebrar su resurrección Mateo 27:2 “…El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche…”

Algunos cristianos judíos se habían complicado tanto que observaban el “día de reposo” y el día del Señor, lo cual es recogido en las escrituras, pero cuando se celebró el concilio de Jerusalén en el mismo no se incluyó entre las cosas que se requerían de los cristianos gentiles el “día de reposo” como algo que se debía cumplir Hechos 15:9 “…Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios, sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre...”

Es por todo ello que me parece oportuno señalar que en el sistema sencillo de doctrinas que en un inicio tuvo la iglesia de los hechos se hallaban: Jesús el Mesías, la resurrección de Jesús y la segunda venida de Cristo.

Quiero hacer notar que aunque para los judíos el tema del día de reposo era importante, la iglesia que naciera en pentecostés, no consideró nunca como regla prohibitiva el guardar el día de reposo por la cristiandad gentil.

La historia de la iglesia recoge entre los hechos más importantes del siglo IV, la promulgación por Constantino en el 323 D.C del famoso edicto de tolerancia mediante el cual la persecución de la iglesia terminó para siempre.

El cristianismo fue proclamado como religión oficial del imperio, lo que trajo aparejado entre los beneficios para la iglesia la observancia del domingo como día de descanso y de adoración de manera oficial, aunque este ya había sido abrazado por todos los creyentes gentiles. De tal manera fue considerado importante la observancia del domingo, que se prohibió que las cortes abrieran los domingos, excepto para liberar esclavos, y se les ordenó a los soldados no realizar ejercicios ese día, de manera que pudieran participar en los cultos de adoración.

La iglesia en la cual he dejado mis mejores años: Liga Evangélica de Cuba no es ni mucho menos fundamentalista como creen algunos, consideramos a todos aquellos que han reconocido a Cristo como Señor y salvador como nuestros hermanos.

No albergamos duda alguna en relación con el hecho de que la sangre de Jesús está por encima de toda observancia ritual, y en este punto, hacemos nuestro lo expresado por el apóstol Pablo en Romanos 14:5-7 “…Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente. 6 El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace. El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios. 7 Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí. 8 Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos..”

Colosenses 2:16 “…Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, 17 todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo…”

© Dr. Francisco Medina Rodríguez

Acerca Francisco Medina

Conocí al señor en el año 1986. Soy miembro de la Iglesia Liga Evangélica de Cuba, donde me desempeño como Decano Nacional del Instituto bíblico de dicha denominación. He sido pastor terrirorial , Presidente del departamento de caballeros de la Iglesia. Soy graduado del MINTS (Miami International seminary) como Master en teología y Master en educación Cristiana. Graduado como Doctor en Divinidades en teological university. Miami florida. H e escrito libros y soy escritor de árticulos que son publicados en una revista de circulación nacional. Maestro conferencista y miembro fundador de la Agencia Cubana de estudios teológicos.

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