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Resentimientos relativo a las raíces de amargura

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¿Qué es el resentimiento? Es el contenido de disgusto o enfado avivado por el recuerdo de una ofensa o un agravio recibido. Es el sentimiento de hostilidad o aversión hacia la persona que ha causado el daño.

El resentimiento se denomina como las llamadas raíces de amargura, que es lo que mantiene el alma atada, angustiada, desprovisto del favor de Dios.

Una raíz de amargura según el contexto bíblico es aquel resentimiento que emana y produce frutos nocivos, letales, y amargos, que pueden envenenar, contaminar, o influenciar el alma de los que nos rodean, (Hebreos 12:15), y que a su vez mantienen el alma envenenada de aquel que la posee, y que es capaz de producir daño acuesta de lo que sea.

Ningún verdadero creyente puede usar su fe de una manera efectiva a menos que se haya librado de la raíz de amargura. Aferrarse a este resentimiento siempre va atrofiar nuestro crecimiento y promover espiritual.

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El Señor desea que su pueblo sea libre de este flagelo para vivir y moverse de acuerdo a su voluntad. Dejar ir el resentimiento equipará a cada creyente a experimentar cosas grandes en el Señor.

El resentimiento o las raíces de amargura se manifiestan en tres aspectos que a continuación las vamos a detallar y a estudiar. Ellas son:

  1. Odio
  2. Envidia
  3. Rencor

Hay que tomar en cuenta, que estos resentimientos que se denominan raíces de amargura, son compatibles el uno del otro. Casi siempre se manifiestan en conjunto, formando un vínculo vicioso, dándose una asociación reciproca para causar daños. En su mayoría cuando hay odio hay rencor, donde hay rencor hay envidia; y así sucesiva mente.

1. ODIO: El odio es el aborrecimiento caracterizada por una gran aversión o disgusto profundo. El odio es un resentimiento complejo que puede incluir: Ira, temor, enemistad, desprecio, mala voluntad, deseó de perjuicio ( Proverbios 10:12).

El termino Odio no aparece en el canon del nuevo testamento, es más familiar el antiguo testamento. En el nuevo está el equivalente Aborrecer con las mismas propiedades y características del odio.

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El odio viene del hebreo “SANE” que significa detestar, tiene que ver con la enemistad, y es el sentido predominante del término asocia con los celos. El odio puede llevar a la persona que está envuelta en el, al homicidio, al maltrato físico y verbal, a la censura, a la difamación; entre otras.

El odio está asociado con la envidia, es aquello que emana del interior del ser al verse desprovisto de lo que otros tienen.

En el nuevo testamento el aborrecer es comparado con el homicidio en omisión, esto denota la seriedad de dicho resentimiento, que es tan penado y condenado por Dios como si hubieras cometido el crimen.

El que aborrece a su hermano se le llama homicida; por la sencilla razón de que el pecado consiste en la disposición interna, de la que el acto es tan solo la expresión exterior. Es decir de pensar al hecho hay muy poco trecho.

Todo el que aborrece (odia) a su hermano es un homicida (asesino), (1ª Juan 3:15).

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2. ENVIDIA: Es el sentimiento de disgusto producido al ser testigo u oír de la prosperidad de otro (Santiago 4:2). El envidioso se molesta cuando otros prosperan, y se alegra y celebra cuando otros fracasan.

La envidia es aquel sentimiento o estado mental en el cual existe dolor o desdicha por no poseer uno mismo lo que tiene el otro, sea en bienes, cualidades superiores u otra clase de cosas.

  • La envidia es el deseó de privar a otro de lo que tiene.
  • La envidia está muy relacionada con el celo, al querer tener lo que otro tienes con motivos incorrectos.
  • La envidia es un arduo deseo de querer ver a tus semejando hundidos en el más grande de los fracasos.

En el ámbito del psicoanálisis la envidia es definida como un sentimiento experimentado por aquel que desea intensamente algo poseído por otro.

La envidia daña la capacidad de gozar. Es el factor más importante del socavamiento de los sentimientos de amor, ternura o gratitud.

La envidia es un sentimiento enojoso contra otra persona que posee o goza de algo deseado por el individuo envidioso, teniendo el impulso de quitárselo o dañarlo.

La envidia no tiene ninguna relación con el amor.

La persona envidiosa es insaciable porque su envidia proviene de su interior y por eso nunca puede quedar satisfecha, ya que siempre encontrará otro en quien centrarse, por esta causa el apóstol Santiago es muy claro en el asunto.

Lo voy a transcribir en diferentes versiones para que tengas mayor comprensión de lo delicado del asunto, tal como lo presenta el apóstol.

“…Codiciáis y no tenéis, por eso cometéis homicidio. Sois envidiosos y no podéis obtener, por eso combatís y hacéis guerra. No tenéis, porque no pedís…” (La biblia de las Américas)

“…Ustedes quieren algo, y no lo obtienen; matan, sienten envidia de alguna cosa, y como no la pueden conseguir, luchan y se hacen la guerra. No consiguen lo que quieren porque no se lo piden a Dios…” (Dios habla hoy)

“…Desean algo y no lo consiguen. Matan y sienten envidia, y no pueden obtener lo que quieren. Riñen y se hacen la guerra. No tienen, porque no piden…” (Nueva Biblia al día)

Acerca José N. Briceño Aldana

Director presidente del ministerio de la formación y la evangelización "Jesús Soberano Señor".

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Un comentario

  1. nahun calle altamirano

    me gustaria que en mi correo electronico puedan ayudarme a poner lecciones

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