Crecimiento – Parte III – Estudios Biblicos

¿Qué espera Dios de nosotros?

Estudio Nº 11

PROPÓSITOS:

1. Que el líder se ofrezca en servicio voluntario a Dios.
2. Que el líder sostenga la obra de Dios con sus dones y talentos.
3. Que el líder anime a sus discípulos a ofrecer en primer lugar sus vidas al Señor y luego sus bienes materiales, dones y talentos.
4. Que el líder reconozca la importancia de alabar a Dios en todo momento.
5. Que el líder consagre de manera permanente su vida y sus bienes a Dios.
6. Que el líder enseñe y anime a sus discípulos a consagrarse a sí mismos y sus bienes a Dios.

TEXTO CENTRAL: Nehemías 11:1-2212:27-47

INTRODUCCIÓN:

Los muros y las puertas de Jerusalén estaban restaurados; era importante que los judíos habitaran en su ciudad capital e hicieran que creciera la población. Aunque era más cómodo y seguro para ellos vivir en las pequeñas aldeas de las cercanías donde nunca representarían una amenaza para la sociedad gentil, alguien tenía que sacrificarse y arriesgarse trasladándose a la gran ciudad. Puesto que los pobladores no querían mudarse a la ciudad, tuvieron que echar suerte sobre diez de cada tribu. Este grupo fue obligado a mudarse a la ciudad.

En Nehemías 11:2 leemos que hubo otro grupo que se ofreció voluntariamente. La palabra que se tradujo mediante los términos “voluntariamente se ofrecieron” es una palabra hebrea que significa “impulsar, incitar desde adentro”. En esta palabra está inherente la idea de la generosidad interna y de la disposición. En otras palabras, estas personas que se ofrecieron voluntariamente fueron conmovidos en lo profundo de su ser. Fueron incitados por Dios a mudarse. Y ellos lo hicieron. La dedicación del muro es el tema central de Nehemías 12:27-47. Los judíos se habían dedicado a Dios (capítulos 8-10); ahora había llegado el momento de dedicar el trabajo que habían hecho. Note que el énfasis de parte del pueblo está en alabar y dar gracias. Se mencionan varias veces en este capítulo: alabanza, cánticos, instrumentos musicales, dar gracias. El orden para este servicio de dedicación fue especial.

De estos voluntarios aprendemos lo siguiente:

I. Debemos darnos a nosotros mismos al Señor

A. En Nehemías 11, existen cinco grupos específicos que voluntariamente dieron algo.

1. El pueblo que voluntariamente se mudó a la ciudad (Neh. 11:2): Ellos renunciaron a sus comodidades, abandonaron sus bellos hogares, comenzaron de la nada, se sometieron a un gobierno que ellos no habían elegido, y vivieron en una ciudad custodiada por un grupo de policías que ellos no conocían. Aunque éstos parecieron insignificantes, fueron muy importantes, porque constituyeron los nuevos habitantes de la ciudad.

2. El pueblo que trabajó en el templo (Neh. 11:10-12): Hubo 822 personas que se ofrecieron voluntariamente para la obra en la casa de Dios. Este segundo grupo sostuvo fielmente la obra con sus talentos y sus dones.

3. El pueblo que trabajó afuera, en las áreas adyacentes al templo (Neh. 11:15-16): Los levitas y de los “principales de los levitas, capataces de la obra exterior de la casa de Dios”. En aquellos días, la expresión “obra exterior” no se refería a aquellos que hermoseaban los prados del templo. El versículo 16 se refiere a los líderes que trabajaban fuera de la casa de Dios, los que juzgaban, manejaban los asuntos civiles, aconsejaban y servían al público fuera del sitio de adoración.

4. El pueblo que voluntariamente oró (Neh. 11:17): Dios dice que Matanías fue un líder. ¿Dónde? Él dirigía de rodillas. ¿Era eso importante? Sí, porque él era una de las causas principales del éxito del templo. Tal vez él no podía predicar; ¡pero él podía orar!

5. El pueblo que cantó en los servicios dedicados a Dios (Neh. 11:22). El jefe de los levitas en Jerusalén se llamaba Uzi. Él era de los hijos de Asaf, los cantores para los servicios de la casa de Dios. Los hijos de Asaf constituyeron el “clan” que se convirtió en los cantores del tabernáculo.

B. Ilustración:

En Éxodo 35 se menciona a un grupo de personas expertas en bordados, tejidos y otras artes. Fueron los que agregaron los toques más finos al tabernáculo. También se hace referencia a los que voluntariamente ofrecieron su sustancia, su talento y su servicio para las cosas de Dios. La misma palabra hebrea que en Nehemías 7 se tradujo “voluntariamente se ofrecieron”, se halla también en Éxodo 35. Difícilmente se recuerde uno de esos nombres, con excepción del nombre de Moisés, el líder, y del nombre de Aarón, su ilustre hermano. Pero el proyecto total de embellecimiento del tabernáculo hubiera fracasado sin estos voluntarios desconocidos.

C. Aplicación: Dios usa muchos creyentes con dones y habilidades diferentes para realizar su obra en la tierra. Lo importante es que entreguemos nuestra vida al Señor para que El pueda usarnos como herramienta para llevar a cabo su obra (Ef. 2:10).

II. Debemos dar nuestra alabanza a Dios (Neh. 12:27-47)

A. ¿Por qué organizaron Esdras y Nehemías esta clase de servicio de dedicación?

¿Por qué no reunirse sencillamente en el área del templo, dejar que los levitas cantaran y los sacerdotes ofrecieran sacrificios al Señor y luego enviarlos a todos a casa?

1. Primera razón: Los muros y las puertas iban a ser dedicados al Señor y era muy conveniente que el pueblo las viera y las tocara.

2. Segunda razón: El pueblo estaba dando testimonio al mundo que les observaba, que Dios había hecho aquella obra, y solo Él debía recibir la honra y gloria.

El enemigo había dicho que los muros serían tan débiles que el peso de una zorra los derribaría (Neh. 4:3), pero aquí estaba el pueblo ¡caminando sobre los muros! Qué gran testimonio del poder de Dios y de la realidad de la fe para los gentiles incrédulos. Fue otra oportunidad para demostrar que “por nuestro Dios había sido hecha esta obra” (Neh. 6:16).

3. Tercera razón: Al marchar sobre los muros, el pueblo tuvo la oportunidad de ver el resultado de su trabajo y darse cuenta de nuevo que aquel gran trabajo había sido la obra de muchos, no de uno solo. Si bien Nehemías había sido el líder pero “el pueblo tuvo ánimo para trabajar” (Neh. 4:6). Varios grupos y familias habían trabajado en diferentes partes de los muros (Neh. 3), pero nadie era “dueño” de la parte que había hecho. El muro le pertenecía a Dios.

4. Cuarta razón: Fue un acto simbólico mediante el cual dieron un “paso de fe” para reclamar las bendiciones de Dios. En aquellos días caminar sobre una propiedad significaba reclamarlo como pertenencia. Dios le dijo a Abraham: “Levántate, ve por la tierra a lo largo de ella y a su ancho; porque a ti la daré” (Gn. 13:17); y le dijo a Josué: “Yo os he entregado… todo lugar que pisare la planta de vuestro pie” (Jos. 1:3).

5. Quinta razón: Pero lo más importante acerca de este servicio de dedicación no fue la marcha alrededor del muro, sino la expresión de gozo y alabanza que brotaba del coro y del pueblo (Sal. 69:30, 31). Hebreos 13:15 dice: “Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él (Cristo), sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre”.

B. Ilustración: Todo le pertenece a Dios y debe ser usado para su gloria. Al marchar los judíos alrededor de los muros estaban diciendo exactamente eso: “Sí, todos tuvimos una parte en el trabajo y un lugar para servir, pero ahora se lo estamos dando todo al Señor para que solo Él sea glorificado”.

C. Aplicación: ¿Le das la alabanza que se merece a Dios en todo lo que haces, sobre todo en tus logros personales y ministeriales? ¿Te has apropiado de algún don o talento o aun, del ministerio que le pertenece a Dios?

II. Debemos dar nuestros dones a Dios (Neh. 12:44-47)

A. El pueblo se había unido en un pacto con Dios para sostener el ministerio del templo (Neh. 10:32-39), y cumplieron sus promesas. Tengamos en mente que
estos diezmos y ofrendas representaban el sustento de los servidores del templo con el fin de que ellos pudieran servir al Señor.

1. Diezmos y ofrendas: Los israelitas llevaron sus diezmos y ofrendas, no solo porque era el mandamiento de Dios, sino también “porque era grande el gozo de Judá con respecto a los sacerdotes y levitas que servían” (Neh. 12:44).

2. Vidas consagradas: Los ministros en el templo eran ejemplares tanto en su pureza personal como en su obediencia a la Palabra de Dios (Neh. 12:30, 45). Dirigieron la adoración, no conforme a sus propias ideas, sino en obediencia a las directrices dadas por David y Salomón.

B. Ilustración: El resultado de este gozoso servicio de dedicación fue un abastecimiento abundante para sostener la obra del ministerio. El pueblo no dio “con tristeza, ni por necesidad”, sino con gozo y gratitud (2 Co. 9:7). El misionero Hudson Taylor acostumbraba a decir: “Cuando la obra de Dios es hecha a su manera y para su gloria, no carecerá del apoyo de Dios”.

C. Aplicación:

1. Nuestras ofrendas materiales son verdaderamente “sacrificios espirituales” para el Señor, si son dadas en el espíritu correcto. El apóstol Pablo llamó a las ofrendas dadas por los filipenses: “olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios” (Fil. 4:18). Jesús aceptó la ofrenda de ungüento precioso de María como un acto de adoración.

2. Hebreos 13:16 nos recuerda que hacer el bien y ayudarnos unos a otros son sacrificios que agradan a Dios.

3. Nuestras ofrendas no pueden tomar el lugar que debemos ocupar nosotros mismos.

Antes de llevar nuestras ofrendas materiales al Señor, primero debemos darnos a nosotros mismos a Él. Pablo elogió a las iglesias de Macedonia porque ellas “se dieron primeramente al Señor” (2 Co. 8:5), antes de participar en la ofrenda misionera que él estaba recogiendo para los creyentes necesitados de Jerusalén.

CONCLUSIÓN:

Cada persona es importante y cada tarea es significativa. Existen lecciones importantes en este capítulo que Dios quiere enseñarte hoy:

1. Tus dones hace que seas valioso, aunque no necesariamente famoso. Si tienes dones en algún aspecto que nunca llegarán a destacarse, no te preocupes por ello. No eres anónimo para Dios.

2. Todo trabajo que se haga con amor es recordado por Dios (He. 6:10): «Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún»

3. Nuestras recompensas finales serán recordadas en base a nuestra fidelidad, y no en base al aplauso del público. Dios nunca utiliza el metro del aplauso para determinar nuestra recompensa.

Fue un día santo y muy especial en Jerusalén; un día feliz porque se había
completado el trabajo y Dios había sido glorificado en una forma maravillosa.
¿Duró mucho el gozo y la gratitud? No, no duró; sabremos por qué en el siguiente capítulo.

Cuestionario Nº 11

1. ¿Por qué era importante que el pueblo habitara en la ciudad de Jerusalén?

2. ¿Por qué la mayoría de los pobladores no querían mudarse a Jerusalén?

3. Nehemías animó al pueblo a ofrecer a Dios tres tipos de sacrificios, ¿cuáles son?:

4. ¿Cómo responden tus discípulos cuando les asignas alguna tarea?

5. ¿Qué haces de tu parte para desarrollar en ellos una actitud de servicio voluntario?

6. Responde con V (Verdadero) o F (Falso) las siguientes afirmaciones. Justifica las falsas.

a. Para que el pueblo se mudara a la ciudad, Nehemía tuvo que echar suerte.
b. Nehemias 11:15-16 se refiere a los voluntarios que mantienen la limpieza y el orden de las áreas adyacentes al templo.
c. La palabra que se tradujo “voluntariamente se ofrecieron” significa “impulsar, incitar desde adentro”.
d. Hebreos 6:10 nos enseña que Dios pueda usarnos como instrumentos para llevar a cabo su obra

7. ¿Cuál es el tema central del capítulo 12 de Nehemías?

8. ¿Cuáles son las razones de este servicio de dedicación realizado por Nehemías y el pueblo?

9. ¿Qué significado tenía para el pueblo marchar sobre los muros?

10. ¿Cuál fue el resultado de este gozoso servicio de dedicación?

11. ¿Qué tipo de sacrificios son agradables para Dios? Justifica con 3 versículos bíblicos.

12. Responde con V (Verdadero) o F (Falso) las siguientes afirmaciones. Justifica las falsas.

a. Si las ofrendas son dadas con la actitud correcta, entonces seremos premiados por Dios con la provisión de todas nuestras necesidades.
b. 2 Corintios 9:7 nos dice que la actitud que Dios espera del dador es de gozo y gratitud.
c. La dedicación del muro fue para demostrar que los judíos podían hacer cualquier cosa si se lo proponían.
d. Debemos primero darnos a nosotros mismos a Dios, antes de llevarle nuestras ofrendas materiales

Acerca Leandro Berardinetti

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