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La homosexualidad a la luz de las escrituras

Estudios Biblicos – Predicas Cristianas

“…Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, 27 y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. 28 Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen…Romanos 1:26-28

“..!Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!..Isaías 5:20

I. Introducción.

He querido introducir esta temática de la Homosexualidad con un artículo publicado en Internet en las páginas del grupo Elron (www.grupoelron.com), la cual se declara como una organización científica independiente, quienes reciben y dan enseñanzas de los maestros de luz, en el marco de la denominada Nueva Era.

Horacio Velmont, fundador de este grupo, expresa a un pastor evangélico ante el evidente rechazo de la homosexualidad que las Escrituras nos presentan: “Apreciado Pastor: Desde ya te digo que la Biblia de ninguna manera puede ser tomada como una referencia para afirmar si la homosexualidad es buena o mala porque los textos bíblicos hablan de costumbres que incluso han cambiado con el tiempo, y lo que antes era inmoral hoy es perfectamente moral, y viceversa. Además, la Biblia no es la palabra de Dios.

¿De dónde habrá salido esa tontería? ¿Cómo puede ser la palabra de Dios un libro tan disparatado y mentiroso? ¿Y si no es la palabra de Dios, por qué entonces vamos a afirmar tan imbécilmente que Dios condena eternamente a la homosexualidad? Además, la Biblia es un libro que ha sido tergiversado, sea por ignorancia o para adaptarlo a los intereses creados de cada grupo religioso. La Biblia ha sido traducida infinidad de veces y sus párrafos tergiversados o directamente suprimidos. Hoy es solamente un libro de valor histórico que hay que leer “con pinzas” sin creer ciegamente todo lo que dice”.

El profesor Jorge Olguín, director del Grupo Elron, ha opinado lo siguiente sobre la Biblia:

“La Biblia, como todo libro escrito por el hombre, tiene aciertos y errores… pero Saulo (Pablo), que además era homosexual, es el menos indicado para hablar de los pecadores, pues antes de convertirse oportunamente al cristianismo fue un asesino de cristianos… Él fue quien lapidó a Esteban y ayudó a los romanos a perseguir a los mártires. Nosotros solo predicamos el Servicio y el Amor, pero cada uno elige lo que quiere hacer… ¿Dogmas cercenantes? ¿Doctrinas asfixiantes? No creo que Dios quiera eso”.

Al continuar El Sr. Velmont con la respuesta al pastor explica “Lo que intento decirte con estas menciones es que si se toma todo lo que dice la Biblia al pie de la letra puede llevar a tremendos absurdos, y en especial con respecto a la homosexualidad. Lo que sucede, en realidad, es que la Biblia no contiene ninguna ética sexual como creen aquellos delirantes que condenan la homosexualidad. La Biblia simplemente presenta un surtido de costumbres sexuales, algunas de las cuales cambiaron a través del milenio de historia bíblica.

Las costumbres son prácticas irreflexivas aceptadas por una comunidad dada, y muchas de las prácticas que la Biblia prohíbe nosotros las permitimos, y a la inversa, muchas de las prácticas que la Biblia permite nosotros las prohibimos. Además, muchos pasajes bíblicos han sido forzados en su interpretación para extraer conclusiones interesadas sobre la homosexualidad. Uno de ellos, por ejemplo, es donde se relata el intento de violación de los hombres de Sodoma (Génesis 19:1-29), ya que ése era un caso de varones ostensiblemente heterosexuales en un intento de humillar a los extranjeros tratándolos “como mujeres”, es decir, despojándolos de su masculinidad. Su brutal conducta no tiene nada que ver con el problema de si es legítimo o no un genuino amor expresado entre adultos del mismo sexo que consienten tal relación. Y por supuesto que Dios no castigó a Sodoma y Gomorra, sino que se trató de una explosión atómica. En conclusión, la Biblia no puede ser tomada como referencia para condenar a la homosexualidad”. Hasta aquí las palabras del fundador de este grupo.

Hoy, en oposición a las palabras del fundador de este grupo apostata quien representa a tantos otros grupos y personas que tuercen las escrituras a favor del pecado, es nuestro objetivo expresar que dicha declaración con relación a la imperfección de las Escrituras, es categóricamente falsa ya que, sólo a través de la Palabra de Dios podemos alumbrar nuestro entendimiento con respecto a las variadas interrogantes del ser humano y por supuesto de este particular tema de la “HOMOSEXUALIDAD”. No seremos los hombres quienes emitiremos un juicio religioso, sino que la misma Palabra de Dios nos será lámpara que alumbre a nuestro camino (Salmo 119:105)

II. Definiendo la homosexualidad

El término Homosexualidad no deriva del prefijo latín “homo”, que significa hombre, sino del vocablo griego “homoios” que define lo que es igual o semejante.

Desde lo etimológico, homosexual sería quien tiene afinidad sexual por personas de su mismo sexo. A las mujeres homosexuales también se les denomina lesbianas en honor a la isla de Lesbos donde residía la poetisa Safo., celebre por su belleza de sus cantos al amor y al amor homosexual en particular.

La homosexualidad no es solamente una experiencia sexual es todo un estilo de vida. Los homosexuales piensan en forma diferente, actúan en forma diferente y como individuos tienen experiencias sexuales diferentes.

En el intento de “descifrar” la homosexualidad, durante el siglo pasado, la ciencia primero partió por eliminar la antigua idea decimonónica, de que se trataba de una enfermedad o trastorno mental. Esas primeras nociones apuntaban a anomalías congénitas o defectos físicos.

Luego empezando el siglo XX, la ciencia se concentró en la mente humana y entonces se la abordó como un trastorno o perturbación psicológica generada principalmente sobre la base de experiencias traumáticas en la infancia. Por ende, podía someterse al paciente homosexual a terapias de recuperación de su condición heterosexual.

Pasados los 60’ y hacia los 70’, la psiquiatría modifica su concepto de homosexualidad, estimándola como una “variante” adicional en la identificación personal.

En 1973, la Asociación de Psiquiatría Americana (APA), de Estados Unidos, y en 1974, la Organización Mundial de la Salud, determinaron que la homosexualidad no es una enfermedad mental, salvo en los casos de “egodistonía”, es decir donde una persona tiene conflictos mentales con su tendencia homosexual y sufre por ello, al contrario de los homosexuales “egosintónicos” en la cual la persona no siente su situación como un padecimiento sino como una elección y goza con ella.

En 1990, el comportamiento homosexual dejó de aparecer como conducta patológica en la Internacional Statistical Classification of Diseases and Related Health Problems, décima revisión, volumen uno, 1992, de la Organización Mundial de la Salud. Esta exclusión implicaría considerar la homosexualidad como una opción sexual, que hace parte de la orientación sexual humana.

En suma, producto de la incidencia de los conceptos científicos en el “discurso” que adoptan las sociedades seculares, la homosexualidad ha pasado de ser abominada como perversión humana, físicamente castigada, luego “comprendida” como una enfermedad de la que su portador no es culpable, hasta llegar a definirse hoy como una condición natural y “normal”, progresivamente aceptada y, más aún, legalmente protegida por las leyes de países desarrollados, imitados en sus huellas por aquellos en vía de desarrollo.

El homosexual se auto proclama hoy, “sujeto de derecho” y las publicaciones éticas de medicina recomiendan No intentar “curar a los homosexuales”, ya que “esto podría causar mayor daño que beneficio al individuo.

Actualmente los científicos no escatiman esfuerzos a fin de encontrar causas genéticas para, la homosexualidad, como así para otras conductas pecaminosas del hombre como el alcoholismo la promiscuidad, la violencia y otras anomalías, e incluso de la misma muerte. ¿No sería un alivio descubrir que no somos los responsables de nuestros actos, sino tan solo víctimas de la constitución genética? El hombre, por naturaleza, culpa de sus errores a los demás o a cualquier otro factor.

Si los genes tienen la culpa, los científicos esperan modificarlos mediante ingeniería genética a fin de eliminar los rasgos indeseables. El reciente logro de trazar el mapa del genoma humano ha dado un nuevo impulso a esta aspiración.

III. Dando respuesta a los que tergiversan las escrituras a favor de la homosexualidad

Acerca Ricardo Ulloa Vargas

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