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Sé Diligente en el uso de tus Dones y Talentos.

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SÉ DILIGENTE EN EL USO DE TUS DONES Y TALENTOS.

Vimos en la lección anterior que para ser diligente es necesario tener un objetivo a conseguir, un plan o estrategia. No es por casualidad que cada fin de año, les pida a cada una de las pastoras su plan de trabajo, o que apunten sus sueños y metas para el siguiente año; porque si no lo hacen, entonces nunca lo lograrán. Si no tenemos planes, entonces… ¿para que ser diligentes?. No hay metas, ni sueños, ni objetivos, no hay entusiasmo ni ganas y es allí donde peligramos que entre la pereza.

En estos días de enfermedad, donde he tenido el SUFICIENTE tiempo de descansar, de dormir, de no hacer nada, me he dado cuenta que no soy perezosa; porque me ponía a hacer cosas, solo que a los 10 minutos estaba muy cansada y tenía que volver a la cama. ¡Tengo muchas que hacer! Me repito una y otra vez, pero por ahora no puedo hacerlas todas. Aunque hoy, 09 de Enero, (todavía enferma), estoy haciendo la lección de la tercera semana de Enero. Tengo una meta, un plan y no quiero que ni aún la enfermedad me detenga. Se puede ser diligente aún en los peores momentos de tu vida.

PARÁBOLA DE LOS TALENTOS.

Leer: MATEO 25:14-30.

Quisiera tocar un poco este pasaje para estudiar sobre la diligencia. Esta parábola es una historia hermosa de grandes significados espirituales para nuestras vidas. La primera analogía la encuentro en la palabra “Talento”.

A pesar de que la palabra talento en esta historia hace referencia a una moneda que representa una gran suma de dinero, nada impide que extendamos su significado a cualquier otra esfera de la vida. Es interesante leer la historia utilizando el significado actual de la palabra talento (aptitud; capacidad para el desempeño o ejercicio de una ocupación), el cual, de hecho, proviene de esta misma historia.

Los talentos mencionados en la historia no sólo representan el dinero, o las cosas materiales, sino también las cualidades y la capacidad que todos llevamos dentro nuestro, es decir, nuestro potencial.

La vida no es justa. No todos empezamos con las mismas cartas. Unos nacen en la abundancia (5 talentos) y otros lo hacen en la escasez (1 talento). Pero en la vida, como en la parábola, lo importante no es lo que tenemos sino lo que hacemos con lo que tenemos.

¿Te has fijado que en la parábola se felicita por igual al que recibió cinco talentos (y los convirtió en diez) como al que recibió dos (y los convirtió en cuatro)? Esto es porque ambos hicieron todo lo que pudieron con lo que tenían disponible.

Seas una persona con muchos talentos o pocos es indiferente, lo importante es que los pongas a trabajar y saques de ellos lo máximo que tus posibilidades te permitan. Consigas lo que consigas estará bien, siempre y cuando hayas dado el 100% para conseguirlo.

En cambio, el que esconde sus talentos, por poco o muchos que estos sean, como dice la parábola, se le quitará lo poco que tenga y se le dará al que tiene en abundancia, y se le expulsará a las tinieblas donde encontrará llanto y crujir de dientes. Es duro, ¿pero alguien puede decir que esto no es así?

Quien silencia su potencial, no sólo menosprecia el valor de su existencia, sino que además se asegura una vida llena de frustraciones y sufrimiento.

Recuerdo que cuando llegamos para ser pastores de esta iglesia, en aquel entonces se llamaba “Campaña de Fé en Dios”, había poca gente, unos 30 a lo más 50 hermanos. No había una alabanza formada, así que me puse yo para llevar la alabanza, “charrasqueaba” la guitarra y cantaba. Solo había guitarrista para los domingos, pero para los Martes (culto de oración) y Jueves (estudio bíblico), no aparecía nadie y era allí donde me tocaba coger la guitarra y cantar, había pasado así como un año.

Un día, estábamos en una actividad especial y cantamos muchos coros, hasta que los dedos casi me sangraban y dije ¡Dios mío si alguien me ayudara! Al lado mío estaba sentado un joven quien había estado con nosotros desde que llegamos, no faltaba a ningún culto, muy “fiel” y me dijo: ¿Te ayudo? Yo le dije estupefacta: ¿Tu tocas la guitarra y no me habías dicho nada?, desde allí comenzó a tocar la guitarra y no solo tocaba la guitarra, sino el bajo, el teclado, hasta acordeón tocaba; pero eran talentos ocultos. No supe nunca el por qué se retuvo de mostrar los talentos que Dios le había dado; solo se que algún día tendrá que presentarse delante de Dios y rendirle cuentas.

El protagonista de nuestra parábola dijo que lo había ocultado porque tuvo miedo, miedo a perder el dinero que le había dado su señor y a ser castigado por ello. Pero tener miedo no puede ser una excusa para mantenerse inactivo, esa es una actitud cobarde, de desidia y complacencia que terminará por pasar factura.

¿Qué habría pasado si alguno de los que invirtió el dinero hubiera terminado con pérdidas en vez de ganancias? No lo sabemos porque la historia no lo dice, pero según la interpretación que hago, lo condenable no es perder los talentos sino el no utilizarlos.

Tenemos que invertir los talentos que se nos han dado. Superar el miedo que nos retiene para cumplir con nuestro potencial, para hacer con diligencia lo que estamos llamados a hacer.

© Moreiba Cabrera

Acerca Moreiba Cabrera

Bendiciones a todos. Soy Moreiba Cabrera, pastora de la iglesia Nueva Vida de Madrid.

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Un comentario

  1. MAIRA LUNA RODRIGUEZ

    Gracias por la enseñanza, Dios te bendiga, me ha ayudado a reflexionar en cuanto a los talentos que Dios me ha dado. Así que manos a la obra!!!!!!

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