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Amor ágape

Estudios Biblicos

AMOR ÁGAPE – EL AMOR DE DIOS.

En este pasaje que hemos venido estudiando en 2 Pedro 1: 5-7. “Vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; 6 al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; 7 a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.

Algo importante tuvo que ser revelado por Dios al Apóstol Pedro cuando escribió esta especie de escalera al cielo; donde cada peldaño que se escala simboliza una virtud determinada, que si se cumple y se practica, se podrá subir al escalón siguiente. Ahora hemos llegado al clímax más alto de esta escalera y después de añadir todas estas virtudes tenemos que añadir el amor; pero no lo es tanto el amor de hermanos, ni el amor de madre, como tampoco el de pareja, este amor se refiere al vínculo perfecto, que es el amor de Dios.

AMOR ÁGAPE – AMOR DE DIOS.

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Wikipedia define Ágape como el término griego para describir un tipo de amor incondicional y reflexivo, en el que el amante tiene en cuenta sólo el bien del ser amado.

Ágape viene de una palabra griega que significa Amor. Es un sentimiento de estima o afecto general. El amor es la más grande de las virtudes; la virtud característica de la fe cristiana.

Ágape es amor desinteresado. Este tipo de amor refiere a aquel que se extiende a todas las personas, ya sean familiares, amigos o extraños. Ágape fue traducido al latín como “caritas”, que es el origen de nuestra palabra “caridad”.

Ágape es un amor que nutre. El amor ágape es compasivo, atento, cuidadoso y amable. Es un amor desinteresado y altruista. No busca placer para sí mismo, sino que encuentra placer y deleite en dar. Es el amor cuidado, ternura, el amor compasivo que da, es la entrega amorosa, la sensibilidad, el encuentro desde la ternura y el deseo de bienestar del/la otro/a.

El Ágape lo emplearon los primeros cristianos para referirse a 3 cosas que analizaremos en el transcurso de esta lección:

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  • 1. EL AMOR DE DIOS PARA CON EL HOMBRE.
  • 2. EL AMOR DEL HOMBRE A DIOS
  • 3. EL AMOR AUTO SACRIFICANTE QUE CADA SER HUMANO DEBE SENTIR POR LOS DEMÁS.

1. EL AMOR DE DIOS PARA CON EL HOMBRE.

El amor Ágape, proviene sólo de Dios. Es el amor divino, sobrenatural, el más profundo. No depende de los sentimientos. Es un amor sacrificado; que da sin esperar nada a cambio.

Por ejemplo, cuando nosotros amamos a los que nos odian o injurian (Leer Mateo 5:44). Es como decir: “Sin importar lo que un hombre (santo o pecador) me haga, nunca procuraré perjudicarlo ni vengarme. Jamás buscaré para él otra cosa que no sea lo mejor.” Algo aparentemente imposible de hacer para el que no tiene a Cristo como Señor.

El amor ágape hace que el hombre pueda realizarse.

No sólo toma su corazón, sino también su mente y su voluntad. El verdadero amor nace de la voluntad y se convierte en sentimiento, no al revés. Sólo Dios ama sin ningún esfuerzo de voluntad porque Él es la esencia del amor (Leer 1 Juan 4:8).

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Dios lo derrama en nuestro espíritu para poder amar lo imposible: a personas difíciles de amar humanamente. Así, el mandamiento de amar no resulta gravoso, porque Dios pone a nuestra disposición la capacidad para ello.

El ejemplo máximo del amor ágape es Jesús yendo a la Cruz a morir por sus enemigos (Leer Romanos 5:8).

El amor ágape es el amor que Dios desea que tengamos todos los cristianos, pues si lo tenemos facilitará el cumplir de Sus mandamientos sobre el AMOR.

2. EL AMOR DEL HOMBRE HACIA DIOS.

Muchos creyentes dicen que aman a Dios, pero se comportan de manera no grata ante los ojos de Dios. Si de verdad queremos demostrar a Dios que le amamos; debe ser a través de nuestra obediencia. La Biblia nos dice en Juan 14:15. “Si me amáis, guardad mis mandamientos”.

Comúnmente oímos decir, tanto a creyentes genuinos como a incrédulos, que ellos aman a Dios, pero a su propia manera. Pero en el cristianismo sólo hay maneras bíblicas y no bíblicas, obediencia o desobediencia, formas verdaderas o formas falsas. ¡No hay otra manera de proceder!

Ahora debemos preguntarnos: ¿Nuestra manera de amar a Dios se somete a la directriz que nos es dada en el versículo 15 del capítulo 14 de Juan. “Si me amáis, guardad mis mandamientos”?

Al leer esto, muchas personas toman como excusa el hecho de que hay una gran cantidad de mandamientos en la Biblia, pero el verdadero creyente demuestra que ama a Su Señor cumpliendo con aquellos preceptos que por la gracia de Dios conoce.

El creyente conoce estos mandamientos porque Cristo en Su Palabra se los ha enseñado; pero si el creyente hipotéticamente solo conociese un precepto, cumpliéndolo demuestra que ama a Dios, como por ejemplo:

Juan 15:12 Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado.

Vale la pena hacer hincapié en las Palabras del Maestro: “Como yo os he amado”, pues, habiendo afirmado esto, el Maestro aclara que alguien que no haya sido amado por Dios no tiene ni el deseo ni la gracia para obedecerle, ni mucho menos la dicha de amarle.

Acerca Moreiba Cabrera

Bendiciones a todos. Soy Moreiba Cabrera, pastora de la iglesia Nueva Vida de Madrid.

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Un comentario

  1. LUIS RAMON BONILLA ALTAMIRANO

    Dios los bendiga, que nuestro padre JEHOVA, les siga dando esa sabiduria, bonito mensaje sobre el amor, Agape.

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