Inicio / Estudios Biblicos / Fe poderosa – Estudio Bíblico

Fe poderosa – Estudio Bíblico

Segunda: Los milagros y las manifestaciones de la gloria de Dios son para su gloria. Cuando Jesús convierte el agua en vino en las bodas de Caná, Juan dice: «Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria» (Juan 2.11). Cada milagro es una manifestación de la gloria de Dios. Juan usa esta expresión para describir este milagro del agua que se convierte en vino, pues tal vez algunos no lo vean en la misma categoría que la resurrección, la sanidad de un hombre ciego o la expulsión de un demonio. Ayudar de manera tan bondadosa en el éxito de la recepción de una boda se podría considerar por algunos una «pérdida» del poder de Dios; tal vez por eso Juan describe el milagro de la manera en que lo hizo. Pero a pesar de lo que se diga acerca del tipo de milagro, sin importar la clase de «señal», este surge para manifestar la gloria del Señor; es decir, la excelencia de su amor, gracia, fuerza y poder. Cada milagro es también para su gloria, para que toda la alabanza y honra le sea dada a Él, y sólo a El. Al estudiar esta lección, veremos cuántas veces el Señor Jesús elogia a distintas personas por su fe. Es bueno que nosotros lo veamos haciendo esto pues indica su deleite, el placer de Dios, con respecto a los que «creen» de forma tal que lo aceptan y le permiten obrar en áreas que la incredulidad entorpecería. Al desarrollar la fe, esta accede a la gracia de Dios hacia los milagros. Sin embargo, cuando ocurre algo milagroso, incluso cuando la humanidad se ha beneficiado, es siempre para la gloria de Dios.

LOS MILAGROS DE JESÚS

Al estudiar los siguientes versículos que describen ciertos milagros del Señor Jesús, Marcos 2.1–12: La sanidad del paralítico que bajaron por el techo. 1. ¿Que es lo que vio Jesús? Fe en los que llevaron al paralítico y la incredulidad de otros (escribas) 2. ¿Por qué perdonó Jesús al paralítico antes de sanarlo? Porque es más importante la restauración espiritual (salvación) que la restauración física.

Anuncios

Lucas 7.1–10: La sanidad del siervo del centurión. 1. ¿En qué basó su fe el centurión? En la autoridad de Jesús como Hijo de Dios 2. ¿Qué comentario hizo el Señor respecto de la fe del centurión? Que no había encontrado fe como la del centurión en todo Israel.

Mateo 14.23–33: El milagro de Pedro al caminar sobre el agua. 1. ¿Cuál fue el clamor inicial de los discípulos cuando vieron que Jesús caminaba sobre el agua? Dieron gritos de miedo porque creían que era un fantasma 2. ¿Cuál fue la reacción de Pedro? Incredulidad, le pide una muestra que realmente era Jesús 3. ¿Qué es lo que asustó a Pedro? El entorno, el viento fuerte 4. ¿Cómo lo reprendió el Señor? Como hombre de poca fe que solo dudaba.

Juan 11.1–45: La resurrección de Lázaro de entre los muertos. 1. ¿Qué dijo Jesús que es necesario para ver la gloria de Dios? (v. 40). Sólo creer, pero con fe. 2. ¿Por qué oró Jesús de aquella manera en la tumba de Lázaro? La oración de Jesús no era en realidad una petición, sino acción de gracias, porque con este milagro él demostraría una vez más que era el Hijo de Dios, el Mesías. 3. ¿Por qué Jesús lloró? No llora por la muerte de su amigo, porque estaba apunto de resucitarle, sino que llora por la incredulidad del pueblo.

Hemos considerado milagros que el Señor llevó a cabo, y todos fueron librados por la fe de las personas involucradas. Como conclusión leamos Marcos 6.5, 6.

Anuncios

¿Por qué no podía el Señor hacer obras de poder en aquel momento? Simplemente no porque no tuviera el poder, sino porque el pueblo no creía en él, por lo que es muy probable que no acudieran a él. Jesús estaba asombrado, quiere decir que estaba pasmado por la reacción de las personas, reacción de incredulidad.

Los milagros se efectúan y se reciben por fe. Un milagro puede solucionar un dilema humano o reparar una condición humana. Cuando ocurre un milagro, toda la alabanza y la honra se deberían dar al Señor que lo efectuó.

Lección 6 – La fe y el sufrimiento

El mejor pasaje para empezar el estudio es quizás Romanos 8.35–39.

Basado en el conocimiento de que nada puede separarlo del amor de Dios en Cristo Jesús, veamos algunas de las palabras utilizadas en los versículos sobre el sufrimiento.

Anuncios

Sufrimiento, pathema); estar sometido a, por ejemplo: dificultad o dolor; subjetivamente: emoción o influencia: se traduce como afección, aflicción, dolor, padecimiento.

EL SUFRIMIENTO Y LA PERSECUCIÓN

Leamos 2 Timoteo 3.12. Cuando Pablo escribió a Timoteo, a quien había dejado en Éfeso para pastorear la iglesia creciente, ordenó al joven a ser fuerte frente a la persecución. En el contexto: (Versículos 3.10–11.) Se nos recuerda el precio que pagó Pablo por predicar el evangelio. Tal como le escribió a Timoteo, hasta el día de hoy a todos se nos enseña que los creyentes encontraremos resistencia cuando dirigimos nuestra vida en un orden divino.

EL SUFRIMIENTO Y NUESTRA NATURALEZA PECAMINOSA

¿Ha leído usted alguna de las historias de los ancoritas? Estos fueron los “ermitaños para Cristo” que vivieron entre los siglos tres y cuatro; fueron hombres y mujeres que se comprometieron a llevar una vida de pobreza y carencia personal para llegar a ser santos. Creían que el camino a la santidad sólo se hallaba a través del aislamiento extremo y del sufrimiento físico. La Biblia no nos enseña ni exige que procuremos o aceptemos este tipo de sufrimiento. Sin embargo, sí enseña que nadie puede entregarse sin sufrimiento a una vida de victorias personales sobre el pecado. Una victoria requiere una batalla: incluso una batalla victoriosa requiere sufrimiento. ¿Cómo aprenderemos a encontrar el equilibrio de esta realidad: saber que soportaremos el sufrimiento, confiando al mismo tiempo en la victoria venidera? Lea 1 Pedro 2.11–17. Note cómo Pedro se dirige a nosotros como «peregrinos» de la fe y nos alienta a armarnos en nuestra mente para la batalla contra el pecado. Aunque este pasaje también está vinculado con la persecución, la exhortación de Pedro trata directamente con el sufrimiento que enfrentamos por haber elegido vivir de manera diferente que antes de venir a Cristo. Este pasaje describe el sufrimiento que enfrentaremos al lidiar con nuestra caída naturaleza humana. Este sufrimiento viene en dos formas: interna y externa. La tentación nos llega de la misma manera en que el enemigo se apareció ante nuestro Señor Jesucristo (Lucas 4.1–13). Pero todos tenemos una naturaleza caída que nos acosa, aun cuando no experimentemos ningún estímulo externo hacia el pecado: una “vida propia” con la capacidad total de asaltarnos, ¡y a veces hasta de mostrarse como el tentador mismo!

Leamos 1 Corintios 10.13. Esta promesa llena de poder permite a todo creyente tener confianza en la lucha contra la tentación: Primero, no le llegará tentación a menos que usted tenga la facultad —si usted así lo elige— de encararla correctamente. Como un padre amado que no dejaría a su niño andar en bicicleta antes de aprender a caminar, su Señor no le permitiría enfrentarse con tentaciones que están fuera del límite de sus capacidades.

Segundo, su Señor proveerá siempre una vía de escape (del griego ekbasis; salida, puerta de escape). ¡Cuando Él permite la prueba, también provee la salida! Y Tercero, el designio de Dios al darnos una salida no es para promover nuestras debilidades, sino para aumentar nuestra resistencia. En la frase «para que podáis soportar» vemos la palabra poder, que viene del griego, dunamis. Nosotros recibiremos poder para soportar la prueba.

Revisemos la promesa: (1) No seremos tentados más allá de nuestra posibilidad de resistencia. (2) No seremos tentados sin tener la posibilidad de una vía de escape. (3) No seremos tentados sin que Él nos dé poder completo para mantenernos firmes y enérgicos.

Esta es una promesa poderosa. Empero, aunque ofrece un escape, también implica que no hay cómo escapar al sufrimiento que viene de lidiar con la tentación.

Sondeo A Profundidad

Algunos enseñan que un creyente verdadero nunca debería estar enfermo. Pero aunque usted sea un creyente verdadero, al margen de cuán firme pueda ser su fe, es probable que se enfrente con la enfermedad. Leamos Filipenses 2.26–30. La historia de Epafrodito es preciosa. Su enfermedad aparentemente vino como resultado de una misión militar que tuvo. Aquellos que están al servicio de otros y en un ministerio que exalta a Cristo también se enferman. Aunque su fe personal sea firme y se asocien con quienes regularmente experimentan lo milagroso (¡esto se aplicaría ciertamente a la vida de Pablo!), Dios no les promete una vida libre de la prueba de la enfermedad.

¡Qué mala noticia! Y ¿cuál es la buena noticia? Que de la misma manera en que hay una respuesta para la tentación del pecado, también la hay para los efectos que la caída manifiesta sobre la enfermedad y la afección humana. Esto no quiere decir que Epafrodito estaba enfermo por sus propios pecados. De ninguna manera. Sencillamente vemos que estaba enfermo porque nadie vive en un planeta caído sin estar expuesto a los efectos de la maldición; en los efectos del pecado y la maldición se incluyen la enfermedad, el dolor y el sufrimiento.

Pero hilemos este tema. Pablo se apresura en decir que Epafrodito se sanó por la misericordia de Dios. El mensaje de esperanza y fe es que, al igual que Epafrodito, usted y yo podemos encontrarnos enfermos al tratar de cumplir nuestras misiones y ministerios; pero si eso ocurre, ¡también está a nuestra disposición la misma misericordia de sanidad que obró en él!

Es un desafío estar expuestos al sufrimiento mientras vivamos en un mundo en decadencia. Esto mismo le manifestó Pablo a la iglesia en Roma (Romanos 8.18–25): toda la creación gime a una y nosotros gemimos con ella, aguardando aquel día en que seremos liberados para siempre en la aparición de Cristo. Pero no debemos tomar la palabra “gemido” como si nos entregáramos a la derrota por medio del sufrimiento.

¡Nunca! El creyente que perdura en la vida en un planeta caído puede aferrarse a las promesas de Dios. Lea esos versículos y vea el consuelo que se encuentra a continuación, en Romanos 8.26–28. A partir de nuestra experiencia de sufrimiento, al lidiar con toda la realidad del efecto del pecado, el Espíritu de Dios nos da poder en la fe para llevar una vida de victoria, siendo vencedores en todo lo que hagamos y extendiendo esa vida de victoria a todos los que el Señor nos pone en el camino.

Lección 7 – La fe salvadora

Analicemos este tema: ¿Qué es la fe salvadora?

Se centra en Cristo: Es fe en Dios por medio de la persona de Cristo Jesús. La fe de salvación siempre enfoca hacia Jesús como persona, y no hacia Él como un simple concepto. En otras palabras, cuando usted o yo permitimos que se separe a Jesús de nuestro estudio de la Palabra de Dios, este estudio se vuelve únicamente un objetivo académico sin el poder del Espíritu que nos enseña a glorificar a Jesús en nosotros por medio de la Palabra. Por verdadera que sea la Biblia y por maravillosa que sea la sabiduría que destila, la vida de las Escrituras está ligada a Cristo. No nos atrevemos a separar la Palabra de la Persona.

Vayamos al comienzo del evangelio de Juan. Al leer la primera docena de versículos vemos cuán cuidadosamente presenta Juan a Jesús como la Luz y el Creador del mundo. Ahora veamos Juan 1.12. Note cómo el acto de recibir a Cristo se hace posible por la presencia de la fe. ¿Qué se dio a los que creyeron y recibieron? Potestad (poder) de ser hechos hijos de Dios.

Veamos Juan 3, la conversación nocturna que Jesús tuvo con Nicodemo. Aquí el centro de la fe se presenta con palabras que muchos hemos memorizado. Leamos Juan 3.15–19, y observe las cinco veces que se menciona el creer en la persona de Jesucristo.

Estos pasajes y los que preceden lo aclaran bien: Primero, todos los asuntos vitales están centrados en la persona de Jesucristo, no en los «objetos». Segundo, la fe de salvación se despierta por la palabra del evangelio.

A medida que crece en la experiencia cristiana, esta faceta de la gracia de Dios (que Él es el iniciador y el autor de su fe) no sólo se volverá más preciosa para usted, sino que también descubrirá que la fe salvadora tiene el poder para encender la fe de poder en el diario vivir. Ya que Dios es el iniciador, el creyente sólo tiene que descubrir lo que Él está iniciando; o sea, ¿qué dice la Palabra de Dios acerca de lo que Él quiere hacer? ¿Qué es lo que el Espíritu Santo le incita a aceptar? Cuando descubrimos la provisión que Dios ya ha puesto en marcha, podemos confiadamente apropiarnos de ella en fe, tal como hicimos en la conversión cuando recibimos a Cristo.

Leamos A Los Romanos 3.21–26 y respondamos las preguntas siguientes:

1. ¿Quién ha pecado? Todos los seres humanos. 2. ¿Cómo se recibe la justicia de Dios? Por la Redención en Cristo Jesús. 3. ¿Quién es justificado? Al que es de la Fe de Jesús.

Redención: Una liberación asegurada por el pago de un rescate, liberación, dar en libertad. La palabra, en el griego secular, describía a un conquistador soltando a los prisioneros, un amo redimiendo a un esclavo. En el NT, la palabra designa la liberación del mal y de la condenación del pecado por medio de Cristo. El precio que se pagó para la compra de esa liberación fue su sangre derramada.

Mientras respondemos a las preguntas usted y yo revisamos y nos enfrentamos a los principios fundamentales de la salvación. Es un milagro, ¿verdad? Nuestra salvación no es un milagro porque nosotros éramos especialmente malvados. Jesús lo hizo. ¡Él nos rescató! ¡Milagrosamente!

Es la tendencia normal del ser humano olvidarse que la naturaleza de la provisión y el poder operante al momento de nuestra experiencia de fe salvadora es absoluta y magníficamente milagrosa. Con el paso del tiempo, muy fácilmente nuestra conversión se vuelve parte de un viejo álbum, un diario personal o un recuerdo de tiempos antiguos. Sin embargo, si podemos mantener candente la naturaleza milagrosa de la «fe salvadora», podemos seguir preparados a experimentar muchísimos momentos más de fe de poder, operando en las circunstancias diarias de la vida tal como la salvación fue el momento de decisión en nuestra vida. Pero si nos olvidamos de la naturaleza sencilla pero milagrosa de nuestra salvación «original» (cómo Dios nos atrajo hacia sí, cómo nos persuadió y nos avivó por medio de la Palabra), nos volveremos insensibles a su disponibilidad para tratar con nosotros hoy día y estaríamos desprevenidos o lentos en responder a la fe.

En verdad cada área de nuestra vida se ha diseñado para sentir la iniciación, la atracción, la conquista y la convicción de Dios por medio de su Palabra y su Espíritu. Milagrosamente, El nos motiva hacia la fe para con nosotros mismos, el matrimonio, los niños, nuestros asuntos y para todas las áreas de la vida. ¿Cuál es la antítesis de caminar por fe? (2 Corintios 5.7). Es que andamos por fe, no hemos visto y creemos.

La fe que usted emplea para confiar todos los días en Dios es la misma fe que utilizó para la conversión. La fe se desarrolla, se vuelve más fuerte y también evoluciona; pero no cambia la esencia. Esto es algo digno y maravilloso de observar y recordar, porque muestra cómo Dios promete cubrir cada necesidad que tenga hoy en su vida, ¡y cubrirla a través de ese sencillo proceso de fe que usted y yo iniciamos!

Lección 8 – El lenguaje de la fe

Acerca Ricardo Ulloa Vargas

Revise también

Mensajes Cristianos. Discipulado Nº 8 Una siega sorprendente

Discipulado Nº 8. Una siega sorprendente

Mensajes Cristianos... Dios hace que seamos grandes para Él, y crezcamos en todas las áreas, para que veamos su gloria en nuestras vidas. Debemos tomar...

6 comentarios

  1. Excelente trabajo, me ha servido de mucha ayuda, Dios le siga Bendiciendo y llenando cada día más de
    Sabiduría y conocimientos…..

  2. Gracias por este estudio. Realmente me ayuda a aumentar mi fe en Dios pues como esta escrito la fe viene por oir la palabra de de Dios, pero en este caso la estoy leyendo y equivale a oir.

  3. Gracias por el estudio bíblico es de gran edificacion muchas bendiciones.

  4. Es un estudio biblico muy claro de entender y muy provechoso para aplicar en nuestras vidas diarias.
    Agradezco a Dios y los que han sido puente en este estudio. Bendiciones.

  5. ruth bastos valerio

    me edifico mucho esta enseñanza ha sido de bendicion para mi

  6. Ha sido de mucha bendicion, por favor sigan adelante subiendo enseñanzas como este. Dios les bendiga mucho

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *